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Author: Kini-chan
Fiction Rated: T - Spanish - Fantasy/Angst - Reviews: 2 - Published: 01-21-03 - Updated: 04-10-03 - id:1191865
Puaj, capítulo 5 ya , qué emoción...

¿Saben? Pocos proyectos como éste, la verdad, porque ¿ya ven?, como que lo único que me importa es seguir adelante, además, tengo el apoyo incondicional de mi propio Fausto, me despierta una ternura infinita y al mismo tiempo me pone a pensar mi propio Tobias y me pongo a ver el infinito con mi propia Ayame... aparte tenemos a mi Legorell, a mi Luciel y a mi Maestro... aunque... esa es otra historia ññ'.

. -- .-

(¡Kini-chan se pone a saltar de verdadera emoción!)

Ayame: ¿Qué le pasa? ¬¬'

Tobias: No sé '.

Fausto: Es que alguien le ha dejado un review...

Ayame: Imposible, debe ser una ilusión óptica, porque yo no veo nada.

Tobias: No, acá, justo en su mail.

Ayame: Ah, sí,

Fausto: Sí, ese ññ.

Tobias: , es de Himura-san, a que sí, qué bien...

Fausto: Es bueno saber la opinión de todos ', ja, ja.

Ayame: Sobre todo si es una opinión buena y... sabiendo que Kini-san y Himura-san llevan mucho tiempo de ser amigos ¬¬...

(Kini-chan los mira y ellos la miran, deja de saltar y se sienta ante su computadora para seguir escribiendo).

. -- .-

Muchas gracias por leer mi historia , este capítulo se lo quiero dedicar a Himura-kun, uno de mis primeros amigos por medio de Internet (si no es que el primero ), y, es porque tal vez recuerde a algunos traumas que tuvo el mismo Battusai Himura (Kenshin-san ) en cuanto a las muertes que tuvo que cometer en favor de la libertad... aunque para Tobias las razones no son tan idealistas. Gracias por tus comentarios, me animan a seguir con esta locura .

Para ti, Himura-kun, disfrútalo (ojalá no me quede muy sangriento ..)

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AÚN QUEDA ALGO

5.- El dolor de ser especial

Se encaminó de nuevo hacia el lugar que conocía tan bien...

- ¡No puede ser, Fausto! ¿Cómo que lo enviarán allá de nuevo?

Fausto observó largamente a la chica, no quería verla con ese dolor en los ojos nunca más... pero lo había hecho tantas veces antes...

- Sí...

Estaban los dos corriendo... Querían alcanzar a Tobias, tal vez para despedirse, aunque lo que más querían era evitar que fuera a aquellos peligrosos enfrentamientos con los "rebeldes".

- ¿Rebeldes? ¡¿Rebeldes?! ¡¿De qué demonios estamos hablando, Fausto-kun?! - gritaba Ayame - ¡¿Quiénes son los buenos en esta historia!?

El chico de ojos verde oscuro bajó la mirada...

- No lo sé, Ayame, quisiera tener una respuesta para ti...

- Ah, de nuevo corriendo por su amiguito el espécimen...

Se frenó... Legorell...

Fausto lo miró con los ojos llenos de rencor, ahora sí que no estaba de humor para esto.

- No, no vale la pena.

- Morena, qué alegría verte.

- Luciel, qué sorpresa...

Así, justo frente a sus némesis... así se sentían...

- Vamos... - fue Fausto quien rompió el eterno silencio, jalando suavemente a su amiga del brazo.

Corrieron de nuevo...

- Ya no llegarán... - suspiró el rubio...

Ahí estaba de nuevo... justo donde menos quería estar... junto a todos ellos...

- Espécimen... - la palabra salió de sus labios de manera metódica y forzada... pero la conocía tan bien que dolía.

Espécimen guerreros... ¡y él no era uno de ellos! De eso sí que estaba seguro...

Sintió como alguien lo empujaba por detrás.

- Vamos, espécimen No. 647, siempre es lo mismo contigo...

- Entonces no entiendo por qué siempre me llaman...

El soldado lo miró furioso antes de soltarle un golpe con el borde de su arma en el estómago.

Sin embargo, el chico no se quejó... no le daría ese gusto...

El hombre de nuevo lo observó con rabia.

- Cierto, ya no deberían llamarte...

Tobias de nuevo, Tobias siempre... siempre, siempre Tobias...

Siempre mandado al frente de guerra, justo en donde se derramaba más sangre... justo como ahora. Todos toman sus lugares en la fila. Espécimen fémeninos y masculinos, Tobias era el más joven... Nadie habla, no se les ha ordenado eso. Lo que se ve adelante... son los rebeldes... Tobias toma aire... suspira... limpia su cara... movimientos que no le han sido ordenados pero que tiene que hacer...

... Para evitar llorar...

- Llegamos tarde...

- Cierto, ya se fueron...

Ayame y Fausto llegan al lugar en donde los espécimen parten a la batalla, ya no hay nadie, ya se han ido.

- ¡Rayos! Todo por culpa de esos estúpidos...

- Ese vocabulario no es el adecuado para alguien que tiene el privilegio de vivir en nuestra Fortaleza, señorita Ayame...

- Maestro, señor...

Ayame hace la inclinación completa mientras Fausto solamente inclina ligeramente su cabeza.

- Su amigo se ha ido ya, como pueden darse cuenta.

- Sí... - Fausto procura no ver al Maestro... no quiere que lea la gran rabia que se puede ver en sus ojos.

- Él estará bien, es muy fuerte...

- Tobias no sirve para las peleas... - dice Ayame, en voz muy baja.

- ¿Ah, no?

- Siempre viene tan herido... - continúa Fausto... cierra los ojos con fuerza - Todo lo lástima tan fácil... no es sólo su cuerpo... no es sólo eso...

El Maestro escuchaba atentamente... o al menos eso parecía.

- Los espécimen sanan más pronto.

- Su cuerpo sana pronto, pero, su alma...

- ¿Su alma? Ja, ja, perdón por reírme, pero los espécimen carecen de alma, mi querido Fausto...

Fausto volteó a ver al Maestro por primera vez, éste sonreía. Ayame apretaba los puños tan fuerte que parecía dejó sus nudillos blancos.

- Una criatura sin alma es mi pequeña esperanza entonces, Maestro...

El chico se retiró rapidamente, dejando al mayor sin habla y a Ayame en shock por la actitud tan retadora de su amigo... Mostrarse así era... peligroso...

Caminó por el pasillo lentamente... le pareció infinito... infinito...

- ¿Cómo pudiste decir eso? Te arriesgas demasiado - él mismo se regañaba.

- Pero eso es lo que en realidad sientes...

Se sobresaltó al escuchar una voz que al parecer no venía de ningún lado... una voz masculina que nunca antes había escuchado...

De repente... el piso, el techo, las paredes ya no estaban... el acogedor calor del interior se había ido y el terrible frío del afuera lo rodeó...

- ¿Nieve? ¿Un campo nevado...?

Sí, era un campo nevado... en él estaban dos niños... una chica de cabello rubio... ya la había visto antes... claro... sí, la niña que estaba con la mujer vestida de negro...

Pero el otro chico... se veía tan pequeño... y tan borroso...

Se talló los ojos para poder verlo mejor, pero lo único que alcanzó a ver con más claridad fue las manchas rojas que inundaban toda la blancura de la nieve...

- San... Sangre... No... No... ¡No otra vez!

Se dejó caer... sus visiones... siempre con sangre... siempre sobre la nieve... siempre Tobias...

¿Tobias? ¿Campo de nieve?... ¿Sangre...?

Cuando abrió los ojos, ya no había nada más que aquel pasillo infinito... estaba en la realidad de nuevo.

- ¡Tobias!

Corrió lo más rápido que pudo...

Salir de la fortaleza era una locura, estaba helando afuera, pero eso no le importaba, tenía que salvarlo, tenía que salvar a Tobias, de alguna u otra manera.

- ¿Por dónde? ¿Por dónde?

Se detuvo, agotado... estaba en las afueras del pobre pueblo en ruinas... un pequeño niño lo observó con detenimiento antes de que su madre lo jalara hacia adentro de la improvisada vivienda.

Esta era su gente... sufriendo, necesitada... ellos... eran los que querían liberarse de las personas que querían unificar todo el mundo para el bien de la humanidad en general. Se sentía horrible ahora.

- ¿Agua?

Fausto volteó hacia arriba. Era una hermosa mujer... o al menos eso parecía bajo aquella capucha desgastada. Tomó el agua que le ofrecía con rápidez... había corrido tanto tiempo y sin rumbo fijo...

- Gracias...

- ¿No quieres pasarlo bien un momento? - la mujer sonrió.

- Eh... no, gracias... - Fausto sintió como el sonrojo se le subía a las mejillas... ella, lo hacía sentir tan... bien...

Ella sonrió de nuevo.

- ¿Qué buscas? Estás perdido, por lo que veo...

- Yo... el campo... el campo de batalla.

La expresión de la chica cambió a una de... ¿tristeza?

- Es por allá, no te falta mucho, estás a unos 2 kilómetros... - le señaló el camino - ¿No irás a pelear por el Maestro, o sí?

- No... voy por un amigo...

La muchacha se llevó las manos a la cara, pero al instante las bajó, estaba sonriendo de nuevo.

- Espero que esté bien tu amigo.

- Sí, gracias... ¿por qué... pensanste que pelearía por el Maestro?

- Tu ropa no es de pobre... amigo... Mucha suerte, cuídate... - se empezó a alejar.

- ¡No! ¡Espera!

Ella sólo le lanzó un beso y le dijo desde lo lejos.

- Búscame cuando quieras consuelo y pasártelo bien.

- Ahh... está bien... - sentía de nuevo como se sonrojaba...

Pero recuperó el aplomo... Tobias tenía que se lo principal en su mente ahora.

Tal y como la chica lo había dicho, este era el campo de batalla... totalmente cubierto de sangre... y de algunas cosas más...

Fausto tuvo que taparse la boca para no vomitar... el espectáculo era macabro, horrible...

Pero... Tobias... ¿Tobias?

- ¿Tobias?... ¡Tobias!... ¡¡Tobias!!

No, estaba empezando a llorar, tenía que buscar entre cadáveres... tenía que buscar entre pedazos de cuerpos... no... estaba temblando...

De pronto escuchó un sollozo...

- ¿Tobias?

- ¿Fau...?

- ¡Tobias!

Estaba ahí, solo... arrodillado... bañado en sangre...

- ¡Tobias! - ahora estaba llorando de alegría... fue corriendo a su lado, para abrazarlo, pero Tobias retrocedió - ¿Tobias?

- No... te vas a manchar... no... estoy todo lleno de sangre... Fau... lleno de sangre...

Empezó a llorar...

- Tobias... todo está bien... no te preocupes... - Fausto trataba de acercarse, pero de nuevo Tobias se alejó, ahora de manera más brusca.

- No. Todos pelean. Todos se mueren. ¿Por qué todos tienen que pelear? ¡Los odio! ¡A todos!

- Lo sé...

- Fau... yo no me quiero morir... no quiero...

- Lo sé... Tobias-chan... lo sé, mi pequeña esperanza...

- No quiero... no quiero...

Al fin... Tobias se dejó abrazar, y Fausto lo hizo, muy fuerte. El más pequeño se acurrucó en el pecho del otro.

- Lo siento tanto, Fau... lo siento...

- Todo está bien, mi pequeña esperanza, todo está bien - Fausto acariciaba su cabello...

Sí, ahora ambos estaban llenos de sangre... la batalla había sido feroz sin duda... y Fausto no quería saber los pormenores de la misma... lo que sí quería era ponerle un fin a esto de una vez por todas...

De una vez por todas.

Una lluvia helada se dejó caer, limpiando el cuerpo de ambos jóvenes...

- Regresemos...

- Sí...

Continuará

Ahhh... ¡dije que no lo quería tan sangriento! '- ... bueno... espero que tampoco me haya salido algo así como shounen-ai (yaoi ññ') porque no lo es ' ... después les explico por qué Fausto se comporta así con Tobias '. La chica medio, je, "ofrecida", no, no, después también verán, más bien, en el siguiente capítulo U. Y, también, la bienvenida oficial de otro personaje que llega para quedarse y que formará parte del elenco oficial (pero en el próximo capítulo le doy toda la apertura oficial ). Chaito . Egao ..



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