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El día de hoy me sentía con ganas de escribir una buena historia, una de esas historias que le gusta a todo el mundo. Así que bajé de mi habitación y encendí la computadora... Pero me pasó algo: Ya había agotado los temas de los que podría hablar. En mi larga carrera como escritor, la cual abarca unos cuarenta años, he escrito de todo. Historias ficticias, imaginarias, personajes increíbles y fantásticos.
La hoja de Word permaneció frente a mí, reclamándole el ser llenada, pidiéndome con gritos silenciosos que le diera algo de vida. Pero no tenía nada. Nada. ¡Nada!
Traté de despejar mi mente en la cocina, estaba desesperado pues muchas veces tenía los temas en mi cabeza, pero nunca las ganas o los ánimos para escribir. Y ahora, por azares del destino tenía las ganas de escribir pero no podía tener un tema preciso, nada original, las únicas cosas que se me ocurrían otra persona ya lo había escrito antes.
Así que tomé una decisión que hacía mucho tiempo no había hecho. Pensé que sería mejor si salía de la casa, ya en la calle se me ocurriría algo. ...Mi casa ...mi lugar sagrado, donde mis personajes cobraban vida. Pero que ahora en estos momentos no podían nacer. Respiré profundo y tomé mi cuaderno de notas y salí a dar un paseo sin rumbo fijo. Es increíble como había cambiado la ciudad. Nuevos establecimientos se habían abierto, algunos árboles habían sido podados. Las familias habían crecido, ahora hay más niños en los parques, y los niños que antes veía jugar ahora están en los patios de las escuelas.
Es como si hubiera viajado en el futuro.
Mientras caminaba analizaba todo lo que veía, trataba de buscar algo, de sacar la inspiración de cualquier cosa. Un par de chicos besándose... tal vez él la engañaba a ella con su mejor amiga... ¡Que tema tan más usado! ¿Por qué la vida real es tan aburrida? ¿Será por eso que me encantan los libros? En los libros uno puede entrar a una realidad, leer las mejores historias creadas en los mejores mundos, e imaginar, a veces, a los personajes más reales aún que la realidad misma.
Estaba completamente absorto por ese comentario que me hice a mí mismo. ¿Para qué buscar inspiración en la vida real si yo escribo cuentos de ficción?
Entonces me senté en la acera y seguí viendo a los jóvenes besarse. Tal vez... tal vez ella tenía una especie de poder escondido latente en su interior. Era una devoradora de hombres, y él era una víctima más... un momento... eso ya lo han hecho en las películas. Comencé a desanimarme de nuevo rápidamente. Tal vez por eso ya no hay tantos nuevos escritores, tal vez por eso las personas prefieren leer a los autores viejos, piensan que nosotros ya agotamos nuestros temas, que no tenemos nada sobre que escribir, ni nada interesante qué decir que no se haya dicho ya en el pasado. Hombres con superfuerza, con poderes mágicos, mujeres, niños, animales... ya todo eso se ha hecho. Aunque... aún así me sorprende el hecho de que fórmulas que se han usado con anterioridad se hayan vuelto a usar. Maldigo a los malditos renovadores que con historias que maquillan ganan tanto dinero.
Vi a las personas pasar un rato y, no sé, tal vez pensaban que yo era un vagabundo o algo parecido por estar sentado en la acera mirándolos con ojos de "Hagan algo interesante".
Odio la vida cotidiana y su incesante cambio.
Regresé a mi casa con un sentimiento de derrota, me sentía sucio y tomé un baño. Una vez en la regadera una idea llegó a mí como un rayo de sol.
Sería algo corto, y reflejaría la vida de los escritores actuales. Bueno, al menos la mía. De joven, cuando tenía aquellos sueño y había creado tan buenas historias y tan buenos personajes todo era fresco. Si jamás hubiera matado a mi protagonista probablemente sus aventuras aún seguirían hoy en día y mi libro no hubiera tenido un fin, y claro, yo ganaría más dinero. Lamento el día en que firmé aquel contrato con la editorial lamento el día en que vendí mi imaginación.
Vi la hoja de Word en blanco, la vi retándome... y comencé a escribir:
"El día de hoy me sentía con ganas de escribir una buena historia, una de esas historias que le gusta a todo el mundo..."
Epílogo
El escritor, cuyo nombre queda en anonimato, terminó de escribir su pequeña historia, la analizó por un momento, le parecía demasiado corta y nada sustanciosa, le vio mil defectos, pero al menos era algo original. Semanas después recibió correo de la editorial diciéndole que su cuento no podría ser publicado, pues un joven escritor había mandado hace poco uno bastante parecido...
Epílogo II
KwZ terminó de escribir aquella historia, y pensó... "Vaya, no me gustaría llegar a ser como ese personaje, aunque se me hace raro, porque me identifiqué un poco. Chin, algo le pasa a mi creatividad... intentaré agregarle un comentario o pensamiento mío... y... no sé... eso lo hará un poco más original.
"Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás, no envejece nunca." - Johann Christoph Fiedridch von Schiller
- FIN