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Amor
¿El amor es un problema?
Muchos dicen que sí. En cambio yo creo que el problema es el estar enamorado, porque el amor en realidad no existe como algo unívoco y definido. Esto teniendo en cuanta sin ir más lejos, el hecho de que "podemos" clasificar al amor en muchas sino demasiadas categorías y tipos: amor de madre, amor de hermano, amor de amigo... amor a una mascota, ¡éste sí que tiene sentido! ^^
¿Amor entre un hombre y una mujer? ¿Amor porque sí, nada más? Quiero decir, ¿amor más allá de la pasión? O mejor dicho, ¿a pesar de la pasión? Mmmm... Piensen de mí como les plazca, menos que haya sufrido alguna suerte de desengaño... ¿o tal vez sí? Bueno, en el caso de que así sea, no será precisamente aquello que la mayoría interpreta como "desengaño amoroso", no, de ninguna manera. Y no ha sido uno, sino muchos.
¿Qué si me he enamorado?
Últimamente no, pero hasta no hace mucho, era yo una persona muy enamoradiza. A veces me enamoraba por períodos cortos, otras por períodos realmente largos. Me he enamorado de sujetos apuestos, y de otros no tan apuestos, y algún que otro por el cual la mayoría de las mujeres que conozco no darían ni medio centavo, nada más porque tenían la capacidad de hacerme reír hasta las lágrimas. Sí, sí. Y la verdad es que no suelo fijarme mucho en las apariencias, será porque esos desengaños a los que me refiero, me han enseñado a fuerza de aburrimiento, que los hombres más bonitos, nada más sirven para que una los contemple cuando no tiene nada mejor que hacer.
¿Feminista? No sé realmente qué es eso. No tengo la menor idea ni me interesa tampoco permanecer ignorante a ese respecto. No hay que confundir peras con manzanas.
La clase de desengaño a que hago referencia, tiene que ver con aquello, que según mi humilde opinión, nos gusta a las mujeres, y es ese proceso en el que se hallan entremezcladas la curiosidad y la incertidumbre, ese en que las miradas de soslayo y las sonrisas involuntarias tornan el clima en uno de agradable tensión. Me refiero al momento en que descubrimos que una persona nos gusta.
¿Comprenden de qué estoy hablando, ahora?
Hablo de esa sensación de nerviosismo que nos llena cuando sentimos la mirada de ese sujeto sobre nosotras. Hablo de esa sensación en la boca del estómago, cuando al alzar la vista descubrimos que él nos está observando. Hablo de sentir que sus pasos nos siguen descaradamente, con el único propósito, o en realidad el pretexto, de hacernos alguna pregunta tonta para iniciar una conversación no menos absurda.
¡Sí! Me refiero a la seducción por sí misma, a esa calidez que nos llena de a poco conforme las partes nos acercamos, al instante que antecede al desenlace.
Me encanta la sensación que me provocan esos besos castos en las mejillas, esos abrazos que se dan como al descuido, las frases a medias, las insinuaciones, los comentarios simples pero sinceros. Prefiero que me digan que les agrada mi perfume a que me declaren amor, porque sé que mi perfume es rico, pero eso del amor... realmente me suena a ardid, sí, me provoca desconfianza. Será que yo misma no me siento capaz de desarrollar semejantes sentimientos en corto tiempo ni con tanta facilidad, será que en la mayoría de los casos, luego del "desenlace" ya no guardo mayor interés...
¡Pero qué frío suena! ¿No?
Y, sí. Suena frío y tal vez hasta cierto punto lo sea, pero así es la vida, un continuo peregrinar por el mundo, en busca de aquello que llamamos felicidad.
Pareceré vieja, pero soy de la idea de que si queremos cortar camino, debemos aprender de la experiencia ajena. Ahorrarnos algunos golpes no nos convierte en cobardes, sino en sujetos astutos. No queremos llegar a donde sea que el destino nos guíe con su acostumbrada sutileza, enclenques y llenos de magulladuras, ¿o sí? Si no, ya no podríamos disfrutar de nada, por eso creo que hay que llegar a la línea de meta lo más experimentado posible, pero también lo más sanitos que podamos.
A mi corta edad (aún no cumplo los veinte, pero estoy cerquita), no considero que el hecho de romper una relación del tipo "morosa" signifique una suerte de fracaso ni nada que se le parezca. Hay muchas otras cosas por las que sufrir y por qué llorar. ¡Y vaya que he llorado en mi vida! Lloré cuando mi mejor amigo se fue a vivir al extranjero, lloré cuando se murió mi perro (¡por más de una año! Y créanme que no exagero en lo más mínimo en cuestión de tiempos). Lloré de rabia cuando cierto sujeto me descalificó un examen por haber llegado siete minutos tarde, justo cuando había estudiado como nunca en mi vida porque era el primer parcial que rendía en la facultad... Lloré por muchas cosas tristes, como la muerte de una ser querido, o preocupada por los problemas de estos... Pero también lo hice por cosas sin sentido, hasta por una pulsera que me gustaba mucho y que perdí en la calle, o mi exclusiva taza de ovejitas en la que tomaba el desayuno y que un descuidado invitado rompió por meterse a lavar los platos sin que nadie se lo pidiera.
¿Qué mi taza de ovejitas valía más que mi novio?
No precisamente. ¡Eh! No exageremos.
Pero cuando fui a comprar una nueva taza, resultó que era un producto discontinuado, y que por tanto era irreemplazable.
Cuando rompí con mi novio... Lo primero que hice fue hacer planes con mis amigas para salir de vacaciones y después... pues me volví a "enamorar"... y de alguien que hasta el día de hoy considero superior a su "antecesor", aún cuando nuestra relación también es pasado. Y, sí, la verdad que con el tiempo una va aguzando los sentidos, y a la hora de escoger, pues va hilando más fino.
Y por eso siempre pienso que el próximo será mejor.
Después de todo, encontrar a ese ser que nos conforme, no es más que hallar una buena compañía, a alguien que no nos moleste ni nos incomode, a alguien que nos sepa escuchar, que confíe en nosotros y en quien podamos confiar. Alguien cuya ética y gustos sean compatibles con los nuestros, y que de yapa nos sea atractivo físicamente... y aquí me detengo, porque cualquier otro comentario resultante de las implicancias de lo dicho en esta última instancia, estaría francamente de más. Usen la imaginación.
Y bueno, teniendo en cuenta que estoy escribiendo esto por impulso más que nada, y que con seguridad me estoy olvidando de una buena parte de las cosas que buscamos en esa persona... digamos que especial, coincidirán conmigo en que dar con ella no puede resultarnos fácil. ¡Y es que pedimos mucho! Ojo, que no debemos comenzar a pedir menos, pero también hay que ser realistas y por tanto no idealizar a cuanto sujeto se comporta agradablemente con nosotras y nos dice cosas bonitas (de esos hay por todas partes).
Ahora, como considero que a temprana edad, el ser humano no tiene muy seguro lo que quiere para su futuro, sino que todavía se encuentra evaluando y probando cosas nuevas, es que las incompatibilidades salen a relucir con facilidad. Además, si tomamos las cosas con cierta practcidad, una puede tener muchas cosas, me atrevería a decir que casi todas las que desee, y llegar a ser feliz, sin la necesidad de tener un novio o un marido a su lado.
En efecto, podemos tener nuestra propia casa, un trabajo interesante, una cama enorme en la que revolvernos a gusto, la compañía y la amistad de cualquiera que nos agrade... ¡Podemos ser madres! (Habiendo o no pasado por la dura etapa del embarazo). Podemos tener una familia, y salir de vacaciones cuando se nos dé la gana y a cualquier destino. Podemos ser libres... y esto último para algunos vale más que cualquier otra cosa. Y aclaro que a mí en lo personal, me encanta limitar mi libertad por rodearme de afectos... No vayan a creer cosas que no son.
Por eso cuando leo o escucho relatos de "jóvenes", a veces de edad inferior a la mía, que se refieren a corazones rotos sin remedio, prícipes azules con armadura, "fracasos" amorosos, vidas destrozadas, desolación, infiernos que se padecen en vida, soledad, lágrimas que empañan los cristales del alma y cosas por el estilo... ¡Juro me desespero! Y no lo tomen a mal, pero a veces hasta me da algo de vergüenza ajena, porque nos hacen quedar a las mujeres como unas tontas.
¡¿Soledad?! ¡Por Dios!
¿Es que la familia, o los amigos, no valen nada?
¡¿Fracaso?! ¡Cielo santo!
¿Tan poco nos valoramos, que si rompemos con una relación nos empequeñecemos?
¡Hey! ¡Hay que despertar! Y el llamado va tanto para mujeres como para varones. ¡La vida está hecha de infinidad de ingredientes, y no de uno solo!
Sacrificio es pasar las noches en vela por el estado de salud de un ser querido. Sacrificio es salir a trabajar estando enfermo para mantener a una familia, dar la cara por una amigo... pero no, y de ninguna manera, constituye un sacrificio algo tan simple como fugarse de la casa para ir a ver a la novia, cuando tus padres te castigan por desaprobar un examen de matemática. Eso es un capricho impulsado mayormente por eso que llaman "calentura". (Con su buena cuota de irresponsabilidad y, como dicen en mi patria: BOLUDEZ).
En la vida las únicas cosas que no tienen solución son la muerte y la confianza defraudada. Todo lo demás son males menores.
Como oí por ahí: "Paren de sufrir", que la vida es bella en sí misma, y valórense un poco más a ustedes mismos, que el mundo no se acaba en un desengaño amoroso. Se los dice alguien que aún contando con una pareja hoy día, es consciente de que no será la última, y que sigue buscando con verdadero optimismo y sin desesperar.
Leyla
Julio de 2003