| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
SAKURA & NAKURU
(Parte I)
Sakura Mizuki era una chica de 1º de la ESO; mala estudiante, extrovertida, muy buena deportista. Su vida era como la de toda estudiante: se levantaba temprano para pasarse horas delante del espejo para arreglarse (y eso que llevaba uniforme), por eso cada día llegaba tarde. Su mejor amiga se llamaba Meiko Tsuchiya, llevaba con ella desde que entró al colegio y este año iban a ir juntas al mismo instituto donde estaba Keitaroh, su hermano y su peor pesadilla: Nakuru Akizuki, su hermanastra.
Resulta que su padre, Yuu, se había casado de segundas nupcias con Kaho Akizuki, una viuda con una hija de 16 años. Al principio fue un golpe muy duro para ella ya que después de tanto tiempo no creía que su padre se llegara a casar. Poco a poco le fue tomando cariño a Kaho y vio en ella a la madre que no conoció, pero su hija... Su hija era lo que llamaban un “bicho raro”: no se hablaba con nadie, odiaba a su madre y a todo ser viviente, vivía para los estudios y cuando llegaba a casa se encerraba en su habitación de la que no salía nada más para ir al baño o bajar a por la comida y siempre dejándola cerrada con llave.
Después de esta explicación comprendemos por qué la temía y es que no se podía empezar el curso en el Instituto Tomiya con Nakuru como carta de presentación. Por suerte para ella, Keitaroh era de los más populares y estaba en el último año (uno más que Nakuru) así que tendría a alguien a quien acudir hasta hacerse con el mando y volver a ser una de las chicas más populares.
Hoy era el primer día de clases. Estaba muy nerviosa y por 1ª vez bajó a desayunar a tiempo, tanto que les preparó el desayuno a los demás y se fue antes de que bajaran ya que le tocaba guardia. Por el camino se iba preguntando si habría chicos guapos, profesores aburridos, etc. Al llegar a la clase estaba todavía sola, el instituto parecía estar bien, era grande y en cierto modo le recordaba a su colegio... iba a estar muy bien, salvo que la “idiota de Nakuru” la dejase en ridículo montando uno de sus numeritos en los que ponía a parir a todo el mundo y a los que todavía no se había acostumbrado a pesar de que sus padres se habían casado antes de terminar el curso.
Lo que no sabía, era que a Nakuru la boda de su madre no le había supuesto ningún trauma. Desde la muerte de su padre, al que adoraba, se había encerrado en sí misma; ella, que era la chica más popular del colegio Torío, capitana del equipo de las animadoras y que tenía a Tsinta Hiba babeando por ella y desde el día en que murió su padre... Sin embargo eso de tener hermanos no le hizo tanta gracia; a Keitaroh lo tragaba porque ambos iban a su bola y procuraban no tener muchos roces, pero Sakura... le parecía una niña mimada y creída a la que la vida le iba a pegar muchos palos. Quizás era así porque veía en ella el reflejo de lo que había sido y no lo soportaba, quizás...
Ella se había tenido que cambiar de ciudad y de instituto, pero le había importado poco (o nada). Su madre pensaba que le había pasado algo que la había cambiado, porque en vez de ir recuperándose, se aisló más y más del exterior... Sakura estaba segura de que su hermanastra guardaba algún secreto en su habitación y estaba dispuesta a descubrirlo antes o después. Lo que no sabía es que pronto iba a ser ella la que iba a tener que guardar uno, que además le iba a causar muchos problemas...
¡Buenos días, Sakura!
¡Hola, Meiko!, Hoy es el primer día de clase... ¡qué guay!, ¿no?
Pues sí... ¿te ha tocado guardia?
La verdad es que sí, pero no ha venido el que tenía que hacerla conmigo... ¡Menudo cara dura!
O menuda..
Sí, bueno, eso es igual. La cosa es que han escaqueado de una manera impresionante.
Oye, ¿cómo te va con tu nueva hermanita?, ¿Te habla ya?. ¿Cómo... está... Kei...?
¡Esa no es mi hermana!, es una autista psicópata. Y Kei... ¿Por qué te interesa saberlo?
Bueno... yo... Ya sabes que me gusta mucho, ¿tiene novia o algo parecido?
No. De todas formas te ayudaré en lo que pueda; ya sabes, estoy en pro del amor verdadero y no me importaría tenerte para siempre dentro de la familia. ¡Estaría guay!, sólo sentiría que tú también tuvieras que aguantar las paranoias de esa esquizofrénica... Últimamente está obsesionada conque nadie puede entrar a su cuarto, tanto que se levanta todos los días supersuper temprano para limpiarlo y nada más sale para hacer yoquesé qué cosa, pasa todo el día fuera de casa y volvía sobre las 7 de la tarde tan cansada que ni siquiera cena y al día siguiente igual...
¡Vaya!, pues sí que le sigues los pasos... ¿no será que te preocupa? (Ji, ji, ji).
¡¡¡¡Nooo!!!!, de eso nada. Lo que pasa es que quiero ser periodista de mayor y para ello debo de empezar a prepararme ahora. Además, me come la curiosidad por saber qué es lo que esconde ahí dentro... aunque viniendo de ella quizás se trate de un cadáver o la sede de una secta satánica... (Ja, ja, ja).
¡Oye, Sakura!, te estás pasando un taco. Nakuru es nuestra hermanastra te guste o no y tenemos que comprender que para ella haya sido muy fuerte tener que cambiar de instituto y ciudad para vivir con unos desconocidos...
¡¿Kei?!, ¡Bah!, yo creo que esa ha sido así desde siempre. No sé para que la defiendes, sé que tú tampoco la tragas, así que no seas tan... tan...
¿Hipócrita?. No, no lo soy en absoluto. La verdad es que es cierto que esa niña me da igual porque el curso que viene me iré a los EEUU a estudiar a la universidad, pero tú te quedarás con ella y porque te quiero, quiero que estés lo mejor posible, así que más te vale empezar a tratarla mejor. ¿Enterada?
¡¿No será que te gusta esa idiota?!, porque si es así... yo...
No seas infantil. Sabes que eso es incongruente...
Incongru ¿qué?
¡Incongruente!, que no digas chorradas, vamos; y déjate de celos tontos, que sé que tú lo que no quieres es que me eche novia. Entérate, aunque me vaya a la otra punta del planeta, tú seguirás siendo “mi” hermana, ¿OK?
Umpf... está bien... pero aún no me has contestado: ¿te gusta o no? (como diga que sí se lo chivo a papi y así la tendrán que mandar a un internado lejos de aquí y...)
No.
¿Qué has dicho?, perdona, es que estaba en otras cosas...
¡Qué peligro...! (ja, ja, ja). He dicho que no, que no me gusta. Que la trate bien no significa que no me haya dado cuenta de que es un bicho raro. Nunca saldría con alguien así. ¡Antes lo haría con Meiko! (ji, ji). Bueno me voy... ¡ah, sí! Se me olvidaba que había venido a buscarte porque te has olvidado el almuerzo y papá me lo ha dado para ti. ¡Hasta luego!
¡Este chico es un caso!, ¿No crees Meiko?... ¡Meiko!, ¡Que es mi hermano!. Deja ya de babear, por favor (ji, ji, ji)
¿Eeeehhh?, ¡Ah, sí!, sí... La verdad es que no entiendo cómo alguien tan guapo como él no haya tenido nunca novia... es, sencillamente, incomprensible.
Si tú lo dices...
¡¡¡¡¡¡RRRRRRIIIIIINNNNNNGGGGGG!!!!!!
¡Aa-aa-ahh-hh!, ¡qué susto!, el timbre del colegio sonaba más flojito...
No, lo que pasa es que como siempre llegabas tarde, pues lo escuchabas desde las escaleras y por eso te parecía tan suave...
¡Pues entonces prefiero llegar tarde! ¡¡JA, JA, JA!!
Una vez sonó el timbre, todos los alumnos se sentaron. Sakura y Meiko se pusieron juntas ya que los pupitres estaban de dos en dos. Cuando ya llevaban casi media hora de clase, apareció. Se llamaba Noeru Himura, era un año mayor que ellas (lo había perdido por haber pasado un año entero en Europa con su madre y por eso tuvo que repetir).
Era alto, con el pelo de color castaño claro, los ojos marrones y la sonrisa perfecta. Lo malo que era el chico más popular de 1º de ESO, por tanto era creído y tenía un larguííííísimo historial de novias las cuales nunca podían olvidarle. Sin embargo, desde el primer momento en que le vio, Sakura decidió que él debía de ser suyo.
Mientras, a Nakuru, no le iba tan bien como a ella: al llegar a clase, algunas alumnas que sabían que era la nueva hermana de su gran ídolo (por supuesto me estoy refiriendo a Keitaroh), intentaron acercársele para enseñarle el sitio y presentarle a gente, pero ella las echó con malos modos y algunos improperios. Así que al final se fueron todas, entonces fue cuando se le acercó Nadeshiko que se había mantenido al margen hasta ese momento.
NadeshiKo Daidouji era una niña de poca salud, muy tranquila y dulce. Pertenecía a una familia muy rica, aunque no se lo tenía nada creído. Se llevaba bien con todo el mundo y nadie había conseguido sacarle nunca un defecto... excepto que era una nulidad para cualquiera actividad física. Decían de ella que tenía un halo misterioso, como mágico, pero como todas esas cosas no eran más que habladurías... por lo menos hasta ese momento.
Cuando vio por 1ª vez a Nakuru, supo que ella tenía algo especial. Supuso que era por la forma de actuar, la cosa es que sabía que Nakuru tenía que ver con su secreto y que ella era la única que le podía ayudar; no se equivocaba, pero no pensó ella tuviera que tener algo con la magia... Nakuru se dio cuenta de que Nadeshiko era “especial” como ella... por eso no la echó tal como había hecho con las demás, sino que se puso a conversar con ella como si la conociera de toda la vida.
¿Sabes?, eres la única chica “normal” de este instituto...
Es curioso, todas esas piensan que es al revés, que tú eres la rara... Yo creo que se equivocan, porque aquí la más rara... ¡soy yo!, ¡ja, ja, ja!
Me caes bien... me gustaría que llegásemos a ser buenas amigas, ¿qué te parece?
Bien... pero siempre que me prometas que serás del todo sincera conmigo, es decir, entre tú y yo nunca podrá haber secretos. ¿Lo prometes?
¡Prometido!, pero iré poco a poco... hace mucho que no tengo amigas.
Ahá, oye, ¿no es ese Keitaroh?. Le conoces, ¿no?
Sí, es mi hermanastro y no debería estar aquí; él está en 2º C y esto es 1º A...
A lo mejor es que está buscándote... es muy guapo, ¿no crees?: pelo negro, ojos azules, alto, con una sonrisa preciosa...
¡¿Te gusta?!, no me lo puedo creer... pensé que no eras como esas descerebradas que sólo se me acercaron porque vivo en su misma casa...
¡Ja!, y no lo soy, pero es que, yo... (le necesito)
¿...?
No, nada. Déjalo.
¿Nakuru?, ¿ésta es tu clase?... ¿¡Nadesh...!? (no creí que caerían juntas). Parece que por fin has encontrado a alguien con quien hablar... ¿no?.
Bueno, Nakuru, te dejo hablar con tu... –le susurra al oído- amor...
¿¡Qué!?, ¡qué has querido decir con eso...!
Más tarde te lo diré...
¿Qué te ha dicho?, te has puesto pálida... esa chica es un peligro, al principio parece un ángel, pero luego... (es todo lo contrario). La verdad es que seréis muy buenas amigas, ¡ja, ja, ja!
¿Hay que reírse?, dime, ¿a qué has venido?. ¿A ver a tus fans?
No, pasaba por aquí, te vi y creí que te alegrarías de verme... (en realidad sí venía a ver a mis admiradoras, pero... ¡a ésta no se lo digo!)
Bah, gracias de todos modos... oye, ¡¿dónde se ha metido?!. ¿Eeeeehhh?. Increíble... me ha dejado tirada. Será borde. (La verdad es que... es... “mono”... pero hay algo en él, que... no sé yo... quizás él también...)
Je, je... sí, sí, Ayumi... (uff, menudo marrón. Esa niña... yo... me ha puesto nervioso. Es monilla... ¡qué digo!, es muy rara... pero el hecho de que Nadeshiko se haya interesado por ella me asusta... aún así creo que no fui sincero con Sakura: creo que...)
¡Oye, Ke-i!, no me estás haciendo ni caso, o sea...
Perdona Ayumi, estaba pensando en otra cosa...
¿No será en otra chica, verdad...?, porque si es así... bla, bla, bla... te lo juro por Snoopy, bla, bla, bla... y por los hombres G, bla, bla, bla... ¡hasta porque se muera Mafalda!, bla, bla, bla...
(Qué pesadita es esta Ayumi... menos mal que me pensé mejor eso de salir con ella, aunque tenía un buen par de “razones”. Ji, ji, ji. Ups, me siento observado...) Mira hacia atrás y... ¡Nadeshiko!, ¿qué estás mirando?
Como si no lo supieras... sabes de sobra lo que significas para mí. Igual que yo sé, que tú me temes (ji, ji, ji). Todavía no entiendo bien por qué, pero ya no me importa; he descubierto “otra” manera de llegar hasta ti.
¿...? No lo entiendo, ¿a qué te refieres?
A mi nueva amiga, por supuesto. Parece que te gusta y en cierto modo te corresponde aunque no sé si se trata del modo que tú quisieras...
(Nakuru...) No dices más que tonterías y nunca permitiré que consigas nada de mí.
La tengo a ella para obligarte...
Te equivocas, no tienes nada salvo una chica rara a la que no te atreverás a dañar; no puedes hacerlo sabiendo el castigo que te estaría reservado...
Bien, me pillaste, pero antes o después encontraré tu punto débil. De todos modos no te fíes de ella porque tras ella hay algo muy oscuro... lo sé.
RRRRRRRIIIIIIIINNNNNNNNNNNGGGGGGGGG
Ha sonado el timbre, tengo que irme.
Nos volveremos a ver...
No lo creo.
En tu casa, ahora puedo entrar en ella. Quizás no hoy, pero pronto... (pronto sabrás demasiadas cosas, Keitaroh)
Tras irse Keitaroh llegó el profesor. Así, entre clase y clase pasó el primer día; a la salida, Sakura iba maquinando con Meiko cómo iba a ligarse a Noeru, entonces se tropezó con un chico de unos 21 años, llevaba un chaquetón negro largo con capucha, por la que le asomaban algunos pelos plateados; los ojos eran de un color entre azul y púrpura, pero destacaban sobre todo por su frialdad.¡Lo siento mucho, señor!Pero él ni siquiera respondió. Justo en ese momento apareció Kei con una chica de su clase y Sakura le saludó, cuando volvió la cara, el joven no estaba, además, se le había caído una especie de cuaderno muy viejo con las tapas de cuero y las hojas amarillentas. Sakura lo recogió y se lo guardó en la mochila por si se lo encontraba de nuevo...¿Qué es eso, Sakura?. ¿Un trabajo de clase...?No, se le ha caído a un chico muy raro que estaba aquí antes de que tú aparecieses...¿Qué piensas hacer?
No sé... supongo que se lo daré a papá esta noche para que lo lleve mañana a objetos perdidos.
No lo creo, papá se marchó con Kaho al mediodía a un congreso en Hong-Kong y no volverá hasta dentro de una semana.
¿A Hong-Kong? ¡no lo sabía! ¿te lo había dicho a ti?
¡Pero si estaba escrito en la pizarra! Eso te pasa por no leerla. No puedes estar tan despistada... a propósito, ¿te pasa algo Meiko?
No, ¿por... por qué?
Es que estás demasiado colorada, quizá tengas fiebre... deberías de ir corriendo a casa y meterte en la cama.
¿Eeeeh? Bueno, sí, lo que tú digas Keitaroh.
Yo voy a acompañar a... bueno, a esta chica y me vuelvo a casa, ¿vale Sakura?
¡Vale hermanito!, oye, ¿se puede quedar a dormir esta noche Meiko?
¡No!, ¿no ves que está enferma?, la verdad es que eres una inconsciente hermanita... bueno, me voy.
¡Vaya!, se ha preocupado por mí... ¿no es increíble...?
Sí, bueno... ahora lo que tenemos que hacer es irnos cada una a nuestra casa y mañana a la salida te vienes a mi casa y hablamos, ¿vale?
¡Vale!
Nada más se despidieron, Sakura se fue corriendo a su casa: tenía una idea en mente, aprovechando que Nakuru no estaba en casa intentaría colarse en su habitación e investigar que tramaba “esa bruja” allí dentro...