TIEMPO PERDIDO
CAPITULO IX: LA VERDAD
"¿Estas seguro que quieres la verdad?" pregunto Cass en un tono sardónico,
frío y distante que Jonathan nunca le había escuchado usar, ni siquiera
cuando mas enojada estaba con él "¿Crees poder manejar la verdad? Porque,
francamente, hasta ahora no lo has hecho muy bien"
"¿De que estas hablando?" pregunto sorprendido
"De la verdad, la simple, llama y pura verdad" Cass se veía mucho mas
grande, demasiado mayor para su edad, el peso de la verdad que ahora
conocía la había hecho madurar de repente.
"No sé de que estas hablando. Ve a tu cuarto, hablaremos mañana cuando
hayas decidido dejar de decir insensateces y estés dispuesta a darme unas
cuantas explicaciones" grito Jonathan tratando de parecer enojado, pero
sorpresa era lo que más había en su voz, sorpresa que creció cuando Cass no
le reclamo, no gritó ni nada por el estilo, simplemente se había dirigido a
las escaleras y estaba a punto de subirlas cuando escucho a Jonathan
murmurar, sin poder evitarlo "Eres igual a tú madre"
Cass se detuvo en seco y volteó a verlo "Entonces tal vez haga lo mismo que
ella y te deje"
"No digas tonterías, tu madre esta muerta"
"Sabes que eso no es cierto, si así fuera sería algo difícil de explicar
todas las cartas que hay en tu estudio: Querida Cass... me gustaría que
pasaras el verano conmigo en Londres, Querida Hija... espero que estés
bien.... Querida Hija, espero que tu padre te deje contestar mis cartas
alguna vez... Con amor, tu madre" habló Cass recitando algunos fragmentos
de las cartas de su madre que Jonathan mantenía en un cajón de su
escritorio "No puedo creer que me dejaste crecer pensando que no le
interesaba en lo mas mínimo a mi madre. Ya tenía bastante con no importarte
a ti, y me dejaste crecer pensando que había algo tan increíblemente mal
conmigo que hacia que ninguno de mis padres me quisiera" agregó después de
una pausa
"¿En serio crees que a Catherine le interesas? ¿Dónde ha estado ella toda
tu vida? No se ocupo de ti cuando estaba aquí, y ahora, solo por que te
escribió un par de cartas tú..."
"¿Y que hay de las cartas que yo te escribí? ¿Es que no lo entiendes? No es
sobre ella. Esto es sobre ti y donde estabas tu cuando yo te necesite.
¿Dónde estabas cuando me rompí el brazo al caerme de un árbol? ¿Cuándo me
gradué de la secundaria con honores? ¿Cuándo aprendía a conducir? ¿Cuándo
lloraba todas las noches hasta quedarme dormida? ¿Cuándo fui de escuela en
escuela tratando de encontrar un lugar al cual pertenecer? ¿Dónde estabas
tú cuando yo estaba asustada y triste por que mi madre me había dejado por
irse con un franchute? ¿Dónde estabas tú, cuando todo lo que necesitaba era
que mi padre, la persona que mas amaba en el mundo, me dijera que todo iba
a estar bien?"
"Yo... Yo..."
"Tú estabas en el pueblo tirandote a una prostituta barata. Ahí es donde
estabas, demasiado preocupado por ti como para pensar en como me sentía yo
al perder a mi madre y padre al mismo tiempo. No creas que no me acuerdo.
No creas que no escuchaba a la abuela gritarte cada vez que llegabas ebrio
oliendo a perfume barato. O como se enojo contigo cuando me enviaste al
primer internado. No creas que no recuerdo a la gran Catherine Vasser
caminando por esa puerta sin mirar atrás, alejándose de ti" Cass estaba
gritando ahora, gritando y llorando al mismo tiempo, con el rostro
emborronado
Con los ojos empañados a fuerza de tanto llorar subió corriendo las
escaleras y se encerró en su habitación dando un gran portazo. Siguió
llorando casi hasta que amaneció. Jonathan no durmió nada tampoco, se la
paso en su habitación viendo viejas fotografías de cuando Cass era pequeña,
incluso se atrevió a leer las cartas que por años solo había acumulado
' Papá, la nueva escuela no esta tan mal, pero te extraño y extraño a la
abuela...' decía una de las primeras cartas escritas con letra claramente
infantil 'Ha sido difícil ahora que la abuela no viene a verme, pero lo
estoy intentando' decía otra 'Papá, no sé si en verdad lees estas cartas o
que es lo que sucede, es horrible que cada vez que entregan el correo yo
nunca tengo cartas de casa. Algunas veces, cuando estoy a punto de iniciar
una nueva carta para ti, me pregunto si vale la pena... No sé, creo que aun
no estoy lista para darme por vencida' A través de las cartas, la letra de
Cass dejaba de ser esa escritura infantil e irregular hasta convertirse en
una esmerada caligrafía en su ultima carta antes de que la expulsaran del
primer colegio 'Creo que esta será mi ultima carta con esperaza, ya he
perdido la ilusión de que me contestes, por eso dejare de escribirte. Trate
de no darme por vencida, en serio que sí, pero ya han sido demasiados años
de silencio... No sé, Dime ¿A los diez soy demasiado joven para perder la
fé?...'
Jonathan no sabía que hacer.... había hecho que su propia hija perdiera la
fé. Le había fallado mas veces de las que podía contar. Cometía error tras
error con ella. Ahora sabía cuan equivocado estaba, Cass nunca había sido
como Catherine. Catherine no era capaz de sentimientos tan profundos como
los de Cass. El mismo era mas como Catherine: egoísta y manipulador. Había
estado mintiendo por diez años para protegerse a si mismo sin importarle el
dolor que eso le causaba a su hija.
Cass se había quedado dormida poco antes del amanecer, pero la bendita
inconciencia no le había durado mucho. Cerca de las siete treinta se
despertó otra vez. Se miro al espejo, no se veía muy bien que digamos.
Decidió lavarse la cara y salir a caminar, no tenía ganas de ir a la
escuela, se sentía enferma otra vez, solo que en esta ocasión, lo que la
aquejaba era un corazón amoratado. Llamó a Trent para informarle que no
iría a la escuela y que lamentaba no haber contestado sus llamadas el día
anterior. Él estaba a punto de gritarle por haberlo preocupado, pero algo
en la voz de Cass le indico que no lo hiciera. Ella dijo que lo llamaría
luego y que no se preocupara. Que lo amaba.
"Te amo. Cuídate" le respondió Trent aun sintiéndose extraño.
Cass dejo la mansión Vasser como un fantasma en una pálida mañana de
primavera que aun se aferra al invierno. Camino por largo rato tratando de
encontrar algo de paz. Estaba a punto de regresar a su casa cuando, al
cruzar la calle un auto que acababa de doblar la esquina a gran velocidad,
se abalanzó sobre ella.
"Señor Vasser" llamo la Hanna, la secretaria de Jonathan, quien había
decidido ir a trabajar para mantener la mente ocupada
"¿Sí?"
"Están hablando del hospital" informo "su hija tuvo un accidente, dicen que
es urgente que vaya para allá" Jonathan perdió el color, por un segundo se
quedo congelado sin poder moverse mientras toda clase de pensamientos
cruzaban su cabeza "¿Señor?"
"Hable a mi casa, infórmele a Ruth para que prepare las cosas que Cass
puede necesitar en el hospital, dígale que la veré allá" dijo regresando en
sí y poniéndose de pie buscando sus llaves y recogiendo su saco.
Manejo como loco hasta el hospital, no matando a nadie por puro milagro
"¿Podría decirme como se encuentra Cassandra Vasser?" pregunto rápidamente
en el mostrador
"¿Es usted familiar?"
"Soy su padre"
"Esta bien, necesito que llene unas formas, el doctor estará con usted en
unos minutos. Ella se encuentra estable, es todo lo que puedo decirle"
Después de media hora finalmente le permitieron ver a Cass, estaba
conectada a varios aparatos que registraban sus signos vitales. El doctor
dijo que se había fracturado el brazo, y golpeado la cabeza bastante mal,
pero que se repondría. Todo era cuestión de que despertara. Ruth llego al
poco tiempo, acompañada por Trent. Y las horas pasaron lentamente.
Al día siguiente, Cass despertó
"Papá ¿eres tu? ¿en verdad? Por favor que este no sea uno de esos sueños en
los que todo esta bien otra vez" murmuro Cass con una voz débil y cansada,
mientras lagrimas silenciosas le corrían por los ojos
"Estoy aquí" le dijo con ternura apretando su mano "No me iré a ningún
lado" agrego besándole la cabeza, tenía un raspón sobre la ceja derecha
"¿Cómo te sientes?"
"Estoy cansada. Y me duele la cabeza" respondió sonriendo ligeramente "Pero
me alegra que estés aquí. Te he extrañado estos últimos años"agrego
"Lo lamento"
"Te creo" respondió Cass
"Todo va a estar bien, pequeña. Lo prometo. Voy a avisarle al doctor que
despertaste, pero volveré pronto. Le diré a Ruth y a Trent que se queden
contigo, han estado aquí desde ayer. No me tardo"
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Días mas tarde, cuando ya la habían dado de alta, Jonathan la llevó de
regreso a casa. Al bajarse del automóvil de su padre, casi se cae, pero
Jonathan la detuvo a tiempo y la cargo hasta su cuarto. Aquel no era el
mismo cuarto que había dejado unos días antes. Su cuarto era casi igual a
como estaba antes de que la mandaran al primer internado, todas sus cosas
estaban ahí, todos aquellos recuerdos de su infancia, mas los recuerdos que
había creado en los últimos meses.
Cass solo miro a su alrededor sintiéndose contenta mientras su padre la
acostaba en la cama, en su mesita de noche estaba aquella fotografía
navideña que encontraran meses antes, estaba colocada junto con otras
fotografías tanto de cuando era pequeña como de momentos que había pasado
con Emma y Trent. Cass pensó que todas esas fotografías se integraban muy
bien juntas, pasado y presente
"¿Estas bien?" pregunto Jonathan mientras la cubría con las mantas
"Necesitas algo"
"¿Podrías darme a Brownie?" pregunto señalando al perro de peluche que
estaba sentado en una silla. Jonathan sonrió y le dio el juguete. Cass lo
abrazó y se acurrucó en la cama "Gracias, papá"
Jonathan le beso la frente como solía hacer cuando era pequeña "Te quiero,
Cass" dijo sin darse cuenta. Supuso que Cass ya estaba dormida y que por
eso no contestaba, cerró las cortinas y estaba a punto de salir cuando la
voz de Cass lo llamó
"Te quiero de aquí al sol y de regreso, papá" dijo como solía hacerlo
cuando era pequeña
"Y yo te quiero mas" le respondió Jonathan sonriendo al ver que Cass
asentía y para luego quedarse dormida.
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