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Author: Grissey Key
Fiction Rated: T - Spanish - Romance/Fantasy - Reviews: 10 - Published: 10-05-03 - Updated: 01-04-04 - id:1415321

Olvidé hacer notar algo en la primera parte, y en realidad aquí tampoco lo hago, pero quiero aclarar algo para que una escena no se les haga extraña: Dein Shells y Look Deelan son aprendices de hechiceros, ambos poseen lo que yo denomino un Don: Dein es uno de los Amos del Agua y Look uno de los Amos de la Tierra; ellos, con cuatro personas más son parte una misión y de un proyecto de manga mío, Crany Lone!.

Creo que eso es todo. Gracias por leer

Con ustedes:

La Declaración
por Grissey Key

II Parte (y final).


Dein avanzó los dos pasos cortos hacia Look, conteniendo la risa, y sin dejar de mirarlo a los ojos, volvió a acomodarse tal como estaba antes del arribo de su hermana. Look, al volver a sentir el cálido aliento con olor a caramelo del peligris, comenzó a temblar ligeramente, absolutamente perdido en los brillantes ojos gris azulado.

El dueño de tales bellos ojos, recorrió el brazo de Look en una caricia que le provocó un escalofrío para nada desagradable. Avanzándo un poco más quedó pegado al cuerpo del muchacho, que, a pesar de ser casi una cabeza más alto, se sintió acorralado.

Dein acercó su rostro, hasta que sus labios se rozaron.
Sintiendo el propio corazon latir al acelerado compaz de el de su camarada, exaló en un suspiro articulado:

- Estábamos en...

Antes de besarlo suave y apasionadamente.

Por un momento, Look se quedó paralizado como estaba, pero luego sintió que sus músculos al fin funcionaban. Comenzó a responder aquel beso, cargado de sensaciones que recorrían todo su cuerpo, aun con la certera posibilidad de que todo podría ser otro sueño más. Abrió los labios para dar paso a la cálida y dulce lengua de Dein, y se perdió en el mar de cosas nuevas que estaba sintiendo, contestando con la misma pasión e intensidad.

Casi con timidez rodeó la cintura de su compañero, atrayéndolo e él con fuerza, como si fuese a esfumarse de un momento a otro. Lentamente empezó a recorrer la espalda de Dein con las yemas de los dedos. Mientras este acariciaba con una mano su torso por debajo del polerón azul, la otra mano rodeaba su cuello, tomando la nuca para atraerlo más a él.

Look dejó de apoyarse el la muralla, irguiéndose completamete para tomar mejor posición. Esto provocó que Dein perdiera el equilibrio al sentir el peso del tenista sobre él, comenzó a retroceder; Look avanzó por inercia, atrayendo más hacia sí el cuerpo del escritor.

Dein recuperó el equilibrio, pero siguió arrastrando al rubio.

Cuando Look ya empezaba a sentir que se quedaba sin aire, abruptamente, se quedó sin aire. Porque cayó tendido, nunca supo cómo (ni que le importara), sobre el mullido sofá blanco donde estuviese sentado minutos atrás. Y, en el instante siguiente, Dein cayó sobre él; tuvo que inspirar profundamente en el segundo que le permitió el escritor antes de volver a besarlo.

El dueño de los ojos grises cortó el beso para poder reirse a sus anchas. Apoyándose sobre el amplio pecho de Look, lo vio confundido con los ojos brillantes. Rió un poco más, suave, para luego sólo quedarse viéndolo con una gran sonrisa.

- ¿De qué diablos te ríes? - preguntó Look haciendo una mueca de fingida molestia. Dein sólo volvio a reir alegremente, divertido. Look lo presionó entre sus brazos.

- De nada, de nada... - murmuró como respuesta el peligris, acariciándole el rostro de piel bronceada y el cabello rubio como espigas de trigo maduro.

Aun riendo suavemente, o sólo sonriendo, recorrió sus facciones, como dibujándolo en líneas largas y suaves. La mandíbula, la nariz recta, los ojos como pozos de miel líquida, las cejas arqueadas en expresión expectante o sorprendida y divertida, los labios sonrosados entreabiertos deliciosamente.
No pudo evitarlo y lo besó denuevo, dulce y apasionadamente, sosteniendo su rostro con las manos. Se separó de él suavemente para hablarle.

- ¿Te había dicho alguna vez que eres hermoso, Look?

El tenista se sonrojó profundamente y sonrió.

- Bueno, creo que alguna vez le mencionaste a Veena que yo era guapo... - Dein volvió a reirse -, pero no, nunca nadie me lo había dicho.

- Oh, qué pena..., porque en realidad lo eres. Muy hermoso. - murmuró Dein, acomodando la cabeza en su pecho y recorriéndolo con las yemas de los dedos.

Look carraspeó.

- Bueno..., alguna vez - titubeó, sonrojándose violentamente -, seguramente, en alguno de mis sueños... - comenzó a mover sus manos por la espalda del chico que tenía encima.

Dein se irguió para mirarlo bien, divertido y enternecido.

- ¿De verdad?

Look asintió levemente, mirando el techo gris.

- ¿Sueñas conmigo?

Look se sobresaltó.

- Siempre.

- ¿Y qué has soñado? - preguntó con una risita traviesa. Apoyado en una mano, para estar levemente erguido y poder mirarle, bajó sus caricias con la otra mano hasta la cadera izquierda de Look, acariciando también su pierna, mientras se movía para rozarse contra el, perversamente malvado.

El tenista errojeció derrepente hasta la raices y balbuceó un par de cosas inintelegibles.
Cuando Dein comenzó a moverse, sintió un estremecimiento, además de que su cuerpo había empezado a reaccionar.
Encontró su mirada sin poder evitarlo y no pudo apartarla de nuevo de esos ojos gris-azules que le sonreían peligrosamente.

Dein repitió la pregunta, introduciendo su mano bajo la camiseta de Look y acariciando su abdomen:

- ¿Qué has soñado?

Look volvió a desviar la mirada hacia algún punto de la sala, cohibido. Dein continuaba rozándose contra él. Aquello no era un sueño ni una fantasía, y lo turbó un poco el darse cuenta de que aquel placer y el cálido aliento en su cuello eran absolutamente reales.

Sintió los labios y la lengua de Dein acariciar su cuello y una mano que se introdicía entre sus pantalones. El escritor acercó sus labios al oido del deportista para ronronear, después de lamer y succionar el lóbulo de su oreja:

- ¿Quizá ...algo así?

Look sonrió antes de acomodarse para besarlo profunda y ansiosamente. Sus manos comenzaron a moverse de la espalda de su compañero hacia su trasero y muslos.
Dein se dejó caer nuevamente sobre él, atrayéndolo por la nuca para seguir explorando más profundo dentro de aquella boca ansiosa y apasionada, mientras su mano acariciaba, cada vez más atrevida.

Al sentir la mano caliente sobre su sexo, Look notó como una onda de energía placentera lo recorría como un relámpago.
Aquello era difernte a lo que había sentido con cualquier otra persona. Era como magia, como más allá de lo natural.

Jadeó, falto de aire, y trató de abrir las piernas para acomodar bien a Dein entre ellas. Se movió un poco hacia la derecha, pero él no se estaba preocupando por eso.

Al instante siguiente abrió los ojos, pero no tuvo tiempo para sentirse ni extrañado o desconcertado, porque la repuesta llegó a us sentidos en un segundo.

Un golpe sordo, levemente amortiguado por la alfombra negra. Y un dolor repentino el su cadera derecha.

- Ouch...

- Mis sillones no son tan grandes, Deelan - se quejó Dein, levantándose del suelo y sentándose sobre la alfombra recargado en el sillón. Look se levantó, desconcertado y hechó una mirada hacia el desarmado sillón a sus espaldas. Vio que Dein intentaba contener la risa, mirándolo.
Se acercó al menor de los Shells y le abrazó por el torso. - Lo siento... Tendré que recordarlo para la próxima.

Dein se rio.

- ¿Para la próxima? Para la próxima tendría que decirle a mis padres que compraran sofá-camas...

Look se atragantó con el comentario y comenzó a toser. Se separó de Shells para quedar a su lado. Obviamente, Dein reia a carcajada limpia.
Le alcanzó a Deelan su taza de té ya fría para que terminara de toser finalmente. Tomó la suya y acercó la fuente de carmelos.

Look acomodó la cabeza en el arco de su cuello y Dein lo abrazó por los hombros. El rubio interrumpió el cálido silencio que llenaba la sala, depués de beber un sorbo de su té de limón:

- Te dije que te amo, ¿verdad?

- Ajá.

Look bebió un trago pequeño y se acurrucó más contra Dein, que lo estrechó calidamente.

- Pero... - El tenista titubeó.

- ¿Eh?

- ¿Tú... qué sientes - le miró a los ojos, nervioso nuevamente - por mí?

Dein amplio su sonrisa y lo besó suavemente en la frente.

- Yo... Tú me gustas mucho desde que te conocí, la primera vez - Look sonrió, cohibido -. Y cuando me enteré de que tendríamos que estudiar y trabajar juntos, me alegró mucho. Pero tú siempre estabas interesado en otras personas..., chicas, por eso nunca me hice ilusiones ni te demostré lo que sentía. - Dein se detuvo a mirar la expresión del rubio, que le escuchaba con atención, sonriendo aun nervioso. El escritor le dio un trago largo a su té antes de volver a hablar:

- El problema es que me estaba enamorando de tí. Veena se dio cuenta, claro.

- ¿Livean? A ella, me parece que no se le puede ocultar nada...

Dein volvió a reir. Por la referencia a su mejor amiga, y también porque Look no pareció estar tan atento como se le veía.

- No, no, por cierto...

- ¿Y..?

- Y ¿qué? - rió Dein.

- Tú... qué sientes.

Dein vovio a reir ante la impaciencia de Look. Le dió un golpe en la cabeza.

- ¿No acabo de decir que estoy enamorado de tí, Deelan?

- Oh.

Carcajadas.

Look miró al muchacho que se buarlaba de él alegremente y trató de pensar en algo para contestarle.
Pero la imagen del escritor, su cabello lacio gris claro, desordenado, su piel blanca y suave, sus mejillas con un ligero rubor rosáceo. Vestía una camisa azul cielo holgada, pantalones de tela escocesa gris y azul claro, e hiba descanzo, en calcetines celestes.
No pudo apartar la mirada hasta que el escritor bajó a sólo una sonrisa burlesca y risistas en intervalos.

El deportista volvió a acurrucarse contra él. Bebió de un trago lo que quedaba de té y se metió un puñado de golosinas a la boca.

- Bien - dijo, tragando lo que pudo -, sólo quería saber eso.

Pasaron así unos minutos, mientras Dein terminaba el contenido de su tazón.

- A propósito... - habló el peligrís al muchacho que dormitaba sobre su hombro.

- ¿Ah?

- ¿Qué crees que dirá Livean?

- Creo - bostezó Look, acomodándose - que Veena lo supone, estuve hablando con ella esta tarde, Dee.

- ¿En serio?

- En serio...

- Como ella siempre dice que está enamorada de ambos...

- Yo le creo.

Dein volvió a reir.

- Entonces podríamos hacer un trío.

- Mmhhp... - Look bostezó denuevo - ¡¿UN QUÉ?!

- Hey, yo sólo decía...

Look sólo asintió con una especie de gruñido adormilado.

Derrepente, Dein se levantó y Look casi choca con la alfombra.
El escritor le tendió una mano, sonriendo.

- Quiero mostrarte algo antes de que te duermas.

- ¿Qué? Yo no est-

- Bien - lo cortó el peligrís, concediéndole -, no. Sólo ven conmigo, Deelan.

Volvió a ofrecerle la mano y Look se levantó.
De la mano lo llevó por las escaleras blancas hasta el segundo piso, de mármol negro. Se detuvo frente a una puerta blanca de la derecha, con una runa en relieve, que se habrió hundiéndose en la pared. Al entrar, se encendieron las luces blancas y limpias, y la puerta se cerró tras ellos.

El escritor le soltó la mano y le hizo un gesto al rubio para que le pusiera atención. Le dedicó una última mirada sonriente antes de volverse hacia el frente y cerrar los ojos.

El tenista dio una mirada a la habitación. Era amplia, las paredes pintadas de un color gris azulado que se asemejaba grandiosamente a los ojos del dueño, el alto cielo raso estaba pintado de negro salpicado de estrellas resplandecientes, palnetas, constelaciones y galaxias pintada seguramente por él mismo. Una vasta biblioteca en una esquina, una gran escritorio iluminado lleno de papeles y uno más pequeño con la computadora. En la pared opuesta a la puerta (que por este lado era negra) estaban los amplios ventanales semiabiertos, las cortinas azules descorridas agitándose suavemente por la brisa. La lluvia había pasado ya.

Look vio el reflejo de Dein y él en el cristal de la ventana y sonrió. Se veían muy bien juntos.

Derrepente, las luces parpadearon. Extrañado miró al escritor, y alcanzó a verlo abrir los ojos, en el instante en que la casa quedó en completa oscuridad.

Cuando sus ojos se acostumbraron a la precaria luz que entraba por la ventana, pudo distinguir que Dein levantaba los brazos frente a él, con las palmas hacia arriba.
Vió un destello de luz frente a él, pequeño, y luego otro más allá y otro al fondo, y pronto toda la habiatación estuvo llena de destellos. Fijando la vista, descubrió que no eran destellos, sino gotitas de agua suspendidas en el aire, reflejando la luz de la Luna que sobrevivía de entre la nubes hasta ellos.

El agua comenzó a moverse, a juntarse sobre la manos del escritor que las llamaba.

A unos centímetros sobre la palmas abiertas de Dein se acumuló una pequena masa de agua respandeciente que se mecía con la brisa que entraba por la ventana.
En ese punto Dein tenía fija la mirada desde que abriera los ojos.

Sonrió.

Bajo, Look comenzó a escuachar la voz del Amo del Agua murmurando conjuros en la lengua de los Elementales.

Se escuchó un chasquido y el agua desapareció.

Dein supiró y miró a Look, cansado, pero sin borrar la sonrisa de su cara. Se acercó a él y lo abrazó, murmurando en su oido:

- Había estado practicando esto para tí, aunque nunca lo entendieras como yo quería. Ahora, me parece, lo apreciarás mejor.

Le dio un corto y tierno beso en los labios antes de llevarlo al centro de la habitación.
Le indicó que mirara alrededor.

Medio dormido, lo último que vio Look fue que empezaba a lloviznar, gotitas de agua que resplandecían azules, verdes, celestes, cayendo frescas sobre él, pero sin llegar a mojarlo. Se movían, danzaban y formaban figuras mágicas y coloridas, destellantes, maravillosas, se desvanecían el cuanto tocaban algo, dejando un delicioso aroma fresco que comenzó a llenarle los sentidos...
Se perdió en el sonido de la risa cristalina de Dein y el brillo sobrenatural a su alrededor...

- Te amo, Look.

A la mañana siguiente Abane estaba en la cocina tratando de encontrar algo para la resaca. Suspiró, rendida finalmente a preparse su desayuno y soportar hasta que su hermanito llegara, o su hermanito menor despertara.

No eran más allá de las diez de la mañana y el Sol resplendecía en el cielo azul pintado de nubes en pinceladas blancas largas.

La hija mayor de los Shells ahogó un alarido y un salto al escuchar el agudo timbre del teléfono. Corrió a contestar, para que no le estallara la cabeza cubierta de cabello lacio largo y peligrís oscuro.

- ¿¿Diga??

- Si, buenos días. - habló la voz de una mujer nerviosa - ¿La casa de Dein Shells?

- Si, si, soy su hermana...

- Oh, Abane, ¿no? ...Verás, estoy buscando a mi... hijo, Look Deelan. Anoche salió de casa, porque discutimos y no ha regresado. Yo... Estamos muy preocupados y creo que puede estar ahí, con Dein y..., bueno...

- Oh, si, aquí está él. Y está bien (muy bien, diría yo), muy bien. Pero aún ha de estar dormido.

- Ah. Puedo.., ¿puedo pedirte que me des con él, linda? Necesito... hablarle, yo... Por favor.

- ¡Claro! No se preocupe, espere. - presionó una tecla, y a madre de Look comenzó a escuchar una linda tonadita en clarinete.

Abane sonrió divertida, aún con la cabeza palpitándole dolorosamente podía pensar muy bien. Abrió la puerta de la habitación de su hermano el escritor, esperando no encontrar nada muy... privado.
Para alivio suyo estaba Look, vestido (con el buzo de Ein), durmiendo plácidamente sobre la cama. Dein de seguro estaba en el baño.

Con que eso era... Los sonrojos, las miraditas. Lo cohibido que recordaba a Look de la noche anterior, el brillo en los ojos de su hermano cuando lo mecionaba, no veía eso desde que..., bueno, no viene al caso. El hecho es que todo evidenciaba que ellos dos ahora... Soltó una risita divertida. Tenía la vista fija en el rubio, con la cabeza por Júpiter, al fin entendiendo muchas cosas, y con la madre de Look esperándo en la línea, histérica de seguro.

Casi choca con el techo cuando vió a parecer a Dein sonriente frente a ella, vestido de grises y luego riéndose alegremente.

- ¡Deeny!

- ¿Qué ves aquí, hermana?

- Aquí, hermanito, veo algo que no me habías contado...

- Es quue no había nada que contar, Abb.

- Ohhhh, bueno - Abane le dio un golpecito en el hombro mientras reía pícara -. Pero ahora sí

- Hum.

- ¿Cómo dormiste?

- ¿Qué te importa? - exclamó Dein, sonrojado y sonriendo.

- Bueeeno, es que él se ve muy cómodo, ¿eh?

- Claro y muy gua...ejemp. ¡Oye!

La risa clara de la mayor resonó en la habitación y Look se movió en sueños.

- Hey - indicó al tenista, hablándole a su hermano -, es su madre - notó el notorio cambio de expresión de Dein -, está en el teléfono. Me parece que quiere disculparse, está muy nerviosa. - puso una mano en el hombro de su hermano, en señal de apoyo. Luego volteó y la puerta se cerró tras ella.

Dein se quedó parado ahí unos segundos y luego volteo a ver a Look, dulcemente dormido sobre su cama. Sacudiendo la cabeza cogió el teléfono de la mesa de noche y se acercó al durmiente.

- Look, Look - llamó suavemente primero -. ¡Look Deelan, despierta! - se agachó y le dio unos gopecitos en la cara. El deportista se movió un poco para acomodarse, pero nada. Dein se acercó más a él y lo besó en los labios suavemente.
Sintió entonces que Look respondía el beso y le echaba las manos al cuello. Se separó de él costosamete.

- ¿Qué...? - el muchacho lo miró extrañado. Se sentó sobre la cama y miró enrededor y sus ropas. Y pareció recordar.

- ¿Dein, qué pasa? - preguntó al ver su expresión seria.

- Es tu madre, quiere disculparse - murmuró Dein alargándole el aparato.

Las facciónes de Look se movieron y en un segundo su cara pasó a tristeza e ira, y sus ojos se apagaron.

- Yo no voy a hablar con ella - murmuró friamente, levantándose.

- Pero, Look, ella...

- ¡¡Pero nada!! - gritó el rubio, volteándo. Su voz luego se escuchó apagada, triste y quebrada en intervalos - Tú... No sabes cómo me trató, las cosas que me dijo, ¡qué...! - bajó la cabeza y su cabello formó una brillante cortina dorada que ocultó sus facciones y una solitaria lágrima que corrió por su mejilla.

- No, no puedo hablar con ella y menos ahora que papá debe haber llegado..., lo siento. - masculló, intentando que el ardor en su garganta no afectara su voz. Agitó la cabeza y practicamente corrió a encerrarce en el baño.

Dein, angustiado, llevó el auricular hasta su oido y activó la línea. Claramente pudo escuchar un llanto al otro lado.

- Disculpe...

- ¿¿Look??

- No, n-

-¿Dein - sintió la voz de la señora Deelan quebrarse nuevamente en un sollozo apagado -, eres tú?

- Si...

- ¿Cómo estás, querido? - Dein escucho más tranquila una voz triste.

- Ehhh...

- Look... ¿Él está muy... enfadado?

- Él está muy angustiado..., por cómo lo trató anoche.

- Oh - la voz se quebró denuevo -... Lo sé. Yo... ayer no estaba bien y no paré a pensar en nada, tú sabes, soy algo impulsiva y no lo dejé explicarse... Dein, tú sabes que yo a tí te adoro. Pero ayer no estaba pensando y me comporté como una tonta - sollozó, tratando de contenerse -. Él... ¿ya te dijo que te quiere mucho?

- ...Sí, ya lo hizo - respondió el escritor, sin poder evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro.

- Me..., me alegro... Él te escribió una carta muy bonita, sabes que odia escribir a mano, pero le quedó preciosa, hasta compió un soneto para tí... Yo... sé que tú lo quieres y que contigo será muy feliz. Comprendo que no quiera hablar conmigo, lo siento, de verdad - Dein escuchó las últimas palabran entres sollozos reprimidos -. Nos vemos. ¿Cuídale, si?

Cortó.

El escritor caminó lentamente hasta quedar en frente de la puerta del baño de su habitación. Llamó suavemente un par de veces:

- Look... ¿Look? Look, ¿puedo pasar?

Pero no obtuvo respuesta.

Abrió la puerta pulsando un botón y entró.

Sentado en las frias baldosas celestes, a su derecha. Apoyado en la cerámica azul de la pared, abrazado a sus rodillas, la cabeza gacha, cubiertas sus facciones por su largo cabello enmarañado. No se movió. No pareció escucharlo entrar. Sus hombros se agitaban levemete y su respiración se oía entrecortada.

Look adoraba a su madre, y ella también a él. Y Dein supo que anoche había descargado su sufrimiento y frustración bajo la lluvia. Pero ahora...

Lloraba.

Y el escritor sintió que no podía verlo así.

Se agachó a su lado y, simplemente, lo abrazó, acariciando su espalda y cabello. Luego de unos minutos, Look se movió para responder el abrazo aferrándose a él con fuerza, ocultando su rostro mojado en el pecho de Dein, que besó su cabello y lo acurrucó con palabras suaves hasta que se calmó. Le contó en susurros que todo estaba bien, que su madre estaba muy triste por cómo se había comportado y que creía que su carta estaba preciosa.

- Tendrás que mostrármela luego, ¿eh?

- ¿Y si la botó? - preguntó Look, aún acurrucado y medio sollozante contra Dein.

- No, no lo hizo...

El escritor volvió a sonreir al escuchar un amago suave de risa por parte del deportista.

- ¿Eso te dijo...? Porque, en realidad, está bastante fea, ya sabes que mi letra es un asco.

- Bueeeno... Pero yo la encontraría hermosa si leyera lo que se supone que dice...

- Te amo, ¿lo sabes? - musmuró Look levántando la mirada para ver a Dein, que le acarició el rostro, apartando sus lágrimas y sonriéndole - ...No sé qué haría sin tí...

- ¿Sin mí? ...Lo que harías sería hacerme sufrir. Seguiría con esa opresión en el corazón cada vez que te veía y pensaba que eras inalcansable, la incertidumbre que me provocaba tu recuerdo, y el tener que reprimirme cada vez que te veía... - Dein paró de enumerar para besarlo profundamente, sintiendo como Look se calmaba por completo entre sus brazos y la caricia de sus labios.

Se separaron. Aún sentados sobre la baldosas del baño, Dein escuchó aliviado que Look reía, aunque se riera de él.

- ¿Te reprimías?- preguntó entre risas.

Dein se sonrojó y carraspeó.

- No lo hubieras hecho, me habría resultado menos estresante a mí...

El escritor lo miró con una sonrisa divertida bailándole en los labios.

- ¿Ah, si? ¿Y si te traumabas?

- ¿Qué? - Look se sonrojó - ¿Pero qué cosas...?

- Oh, imagino que lo sabrás pronto

Cuando se recupero de su excesivo enrojecimiento ante ese comentario, el tenista miró al peligrís largamente, recuperando la exprexión triste.
Se abrazó al escritor con fuerza.

- Te amo.

- Yo también te amo, Look.

- Crees... ¿crees que debería... hablarle a mamá?

- Si, lo creo. Ella de verdad está muy angustiada...

Se levantaron, en silencio y salieron hacia la habitación. Dein le acercó el teléfono y Look marcó su número.

- Bien - murmuró Dein, alejándose -. Te dejo para que hablen...

- ¡No! - Look lo detuvo por el antebrazo y lo hizo sentar en la cama, junto a él -. Quédate conmigo, por favor.

- Hasta el fin del mundo - Sonrió Dein calidámente.

Look le sonrió agradecido, antes de escuchar una voz desanimada y gastada que contestaba:

- ¿Aló?

- ¿...Mamá?

- ¿Look? ...Cariño, yo...

Se besaron largamente antes de que Dein lograse abrir la puerta de la casa de los Shells, empujando a Look fuera de ella y de sus brazos y de su boca.

El tenista bufó, subiéndose a su brillante motocicleta negra. Antes de ponerse el casco, le lanzó un besó al escritor que rió ante el gesto y le hizo una seña que sólo él entendería.

Partió rumbo a su departamento con una sonrisa en la cara. Ya había hablado con su madre y ahora todo lo que necesitaba para sentirse verdaderamente feliz era abrazarla, y un helado de chocolate.

Dein se sentó en un sillón negro, junto a su hermana, a comer dulces.

- Abane...

- ¿Si, hermanito?

- ¿Qué crees que dirá papá cuando se entere?

- ¿Eh? - la mayor se hizo la confundida, sonriendo genuinamente divertida.

- De que...

- ¿De que su hijo a vuelto a atacar? - preguntó antes de estallar en carcajadas estruendosas y que Dein comenzara a tirarle los dulces por la cabeza.

No es el FIN, claro
Pero esto aquí se acaba.


Aquí está, después de tanto tiempo, espero que les gustase

Muchas gracias a quien leyó y sobretodo a aquellas bellas personitas que dejaron - y dejarán, espero - review, ya saben cómo las quiero.

Y las querré más si me dejan un último comentario

Se les ve.

Para quien me conzoca, con el fin del mundo hago referencia al apocalipsis, o sea, soy muy malaXD

¡Review! ¡Review!



© Copyright 2003 Grissey Key (FictionPress ID:331927).


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