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Fiction » Fantasy » La Bola de Cristal font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Elian Ithilien
Fiction Rated: T - Spanish - General/Romance - Published: 12-05-03 - Updated: 12-17-03 - id:1464499

Ésta historia es diferente a todas las que he escrito, es la primera que me invento y espero que os guste pues es algo difícil de entender si no se lee desde el principio.

Trata de dos razas que no se sabe con certeza si existen o no pero que especialmente a mí me atraen, Luces Blancas y demonios mezclados con los humanos forman parte de ella. Hace años el Consejo Secreto creó los dos bandos para poner paz en los dos lugares inmortales que todos conocemos, el cielo y el infierno, pues los que morían no sabían a donde dirigirse y para ello los crearon.

Al principio todo iba bien pero empezaron a haber muchas diferencias entre ellos, pues son ángeles y demonios, el contraste en persona, tal fue el punto al que llegaron que se fue creando una herida que se convertiría poco después en guerra ¿la causa? Los dos bandos querían estar con los humanos, los más débiles y los que mayor peligro recibían, pues los demonios estaban celosos por que los luces blancas eran destinados a aconsejar, a ayudar, y a guiar a los humanos inocentes. Eso a los demonios no les sentaba nada bien, ellos también querían pero su verdadera razón y deseo eran causarles peligros, males, incertidumbres, no aconsejaban ni ayudaban a los humanos, por ello fueron ordenados al infierno.

Al ser metidos en el infierno todo quedó de nuevo en la paz y en la armonía pero una luz blanca y un demonio hicieron algo que estaba terminantemente prohibido, era enamorarse y lo más importante, tuvieron una criatura que físicamente era una luz blanca y que por dentro era malvada como el mismísimo demonio. Aquella dulce criatura fue la clave para que los dos reinos se rebelaran de nuevo y enfrentarse unos a otros con más maldad por parte de los demonios y con más sabiduría por los luces blancas. Los padres de aquel ser fueron destruidos y desterrados cada uno a donde procedía, no sin antes elegir una opción que no sabían si podría ser la correcta, encerraron a aquella criatura con apenas días en una bola de cristal llamada Norna, allí perecería en el silencio y jamás se encontraría.

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Capítulo 1. Norna, la Bola de Cristal.

De nuevo despertaba en aquella cárcel de cristal, había soñado otra vez con él, un chico que al que no conocía y que no podía quitarme de la cabeza, ¿cómo era posible que un sueño hiciera tanto efecto en el corazón? No era la primera vez que lo veía en sus sueños, además, parecía como si él también la buscara, que se encontrara en la misma situación y solo pudiera comunicarse de ese modo, mediante los sueños… pero algo le decía que no podía ser así, que aquel chico estuviera en su misma situación, pues le vino a la mente el pensamiento de que no podía haber nadie en su estado, encerrada en aquella bola que estaba durante cuantos siglos hacía ya, no llevaba la cuenta pues desde que tenía uso de razón recuerda haber estado allí.

Algunas veces no sabía como ataviar las situaciones, se hundía en su pesar de incomprendida por los demás y no salía, luego cuando se le pasaba volvía a ser ella, tenía la esperanza de salir algún día de aquella cárcel esférica que la protegía y a la vez la alejaba de todos. Durante mucho tiempo estuvo en diversas manos, pasó por diversas épocas, intuía ciertas catástrofes, podía ver lo que ocurría fuera de su entorno pero no lo que le ocurría a ella.

En el interior lo tenía todo y no tenía nada, la soledad siempre le acompañaba allá donde fuese, pero siempre tenía la esperanza de saber lo que era respirar el aire, tener cuerpo el cual lo pudiera tocar, acariciar, sentir otras sensaciones y sentimientos que no había sentido nunca su corazón y que deseaba sentir con locura, el estar resfriada, el llevar ropa puesta, el ser mujer.

Ella sí, tenía cuerpo pero no se lo podía tocar, no lo podía sentir, no le venía el periodo, no notaba su cabello, notaba como una especie de velo cubría su cuerpo pero no el tacto que tenía en ella. Deseaba sentir más, vivir como una mujer normal, desear, sentir, olvidar, recordar, hablar, conversar, amar… el amor que sentía por él era más grande incluso que el mundo, y eso que su corazón solo sentía una parte de lo que sentiría en la vida real, por ello deseaba estar fuera y encontrarle ¿pero donde? ¿Cuál era el lugar, cuál era el momento?

Fue un día normal cuando despertó sintiendo algo que no había sentido nunca antes, su corazón latía con fuerza y por una vez lo sentía latir, era algo nuevo para ella ¿pero por qué ese sentimiento de ansiedad? Notó como la bola se elevaba, no muy bien podía ver a alguien que la sujetaba, parecía mirarla una y otra vez de diversos ángulos, ahora la bola parecía moverse con un suave vaivén y que llegado un momento se paró.

-La tenemos… -dijo una voz la cual pudo sentir en la lejanía-

Notó como otras manos la cogían, éstas estaban frías y suaves, su corazón cernía aún más en la ansiedad y el deseo de ver quien la había encontrado de nuevo, si sería alguien que la volvería a dejar en su sitio o se la quedaría y lograría su mayor deseo de salir a la luz. Las manos hicieron depositarla en lo que parecía un cojín, blandito y suave…

-¿La habéis encontrado? –preguntó otra voz de chico, parecía algo ansiado-

-¿Para qué quieres esa bola? No contiene nada.

-Contiene nuestra esperanza.

-Sigo sin entenderte.

-Te llevarás una sorpresa cuando logre abrirla.

-Leo… dijo una voz de mujer que parecía superior a ellos, parecía celestial- esa bola no nos dará esperanza, si no dolor… déjala entre nosotros…

-No, la he estado buscando durante mucho tiempo y deseo hacer que la esperanza de a la luz al fin.

-¿Serás capaz de contenerla bajo tu custodia y atener a las consecuencias?

-…sí, sé que no es uno de nosotros pero quizá mi idea funcione y logremos…

-¿De nuestro bando? Alguien que nace bajo una estrella no puede ser cambiada por otra estrella.

-No, pero sí intentarlo.

-Si te ves capaz de conseguirlo adelante, pero si no, ya sabes donde estamos.

-Gracias mi señora.

El chico hizo una reverencia por que ella notó que todo se le subía y ella bajaba, al volver a su posición se sintió algo mareada y la cabeza le parecía dar vueltas, otra nueva sensación que apuntar en su recuerdo.

Durante unos instantes no sintió nada, ninguna sensación, solamente escuchaba el silencio atenta por si surgía algo más, un barullo se podía escuchar sin poner demasiada atención, era como si varios de ellos se alegraran por el encuentro de dicho objeto cristalino.

-¿Ésta es la Bola de Cristal que nos debe salvar de la guerra? –preguntó una voz de mujer joven- vaya una purria.

-No es una purria, ella nos salvará.

-¿Una bola de cristal nos salvará? Tú estás tarao.

-Sé muy bien lo que hago Celumë.

-Tú sabrás lo que te montas…

-¿Y dices que dentro hay alguien? –preguntó una voz de chico-

-Sí, si no me equivoco… un demonio.

No pudo oír bien lo que dijo al final de la frase.

-¡¿Un demonio?!

-Harma… pero no sabe su usar su poder aún, y eso es lo que quiero yo, hacer que se haga de nuestra parte, pero necesito vuestra ayuda…

-¿Qué tipo de ayuda? –preguntó otro chico-

-La que se necesite en cada momento.

-¿Y como se abre?

-No lo sé Heren, quizá no se tenga que abrir.

-Yo sé como se debe de abrir –dijo una chica, su voz parecía misteriosa-

-Dinos Naira, tú que ves lo que nosotros no podemos ver.

-Es difícil de decir, de explicar, pero confieso que me siento atraída por dicho ser el cual mis ojos aún no ven con claridad, prefiero mantenerme en el silencio y esperar a tener mis pensamientos firmes y capaces de salir a la luz solos, con el tiempo, él lo dirá.

Aquella fue una respuesta muy clara que todos captaron con claridad menos ella, que intentaba escuchar y pensar las palabras que había dicho pero no las había oído bien, le daba vueltas y vueltas sin llegar a una conclusión clave.

¿De qué modo podían hacer aparecer el ser que habitaba dentro de la bola? Se decía que una vez, un demonio se enamoró de una luz blanca y que dicho amor nació un ser maléfico que tenía aspecto de ángel y alma demoníaca. Para la seguridad de las dos naciones y por la paz que había en ese momento ante ellas se decidió hacer mantener dicho fruto en el olvido, el único modo que encontraron más correcto fue encerrar al que había nacido en una bola de cristal llamada Norna, su nombre lo dice, duro y resistente. ¿Pero por qué razón oculta se hizo tal sacrilegio? Nadie sabía excepto sus padres el sexo de aquel bebé el cual encerraron en la bola de cristal para el fin de sus días ¿pensaban que así no se sabría de su existencia y se olvidaría? ¿De qué la criatura moriría al paso del tiempo? No, debía de ser otra la causa por la que lo hicieron ¿seguridad tal vez? Unos padres no harían eso si no fuese por que estuvieran en un mal trago o mala situación, y fue después de ese nacimiento cuando los demonios y los luces blancas volvieron a lanzarse insultos, maldiciones, desavenencias… hasta empezar una guerra sin final, un tira y afloja que nunca se acababa.

Ahora pensaban que esa bola sería la solución ¿quién lo pensaba? Solamente una mente atrevida dispuesta a saber más de un sueño que lo persigue desde que el recuerdo le vino a su mente, sueña casi cada noche con una bola de cristal y en la que dentro está la esperanza perdida.

-Según éste escritor y crítico, esa bola es un peligro que no se debe tocar –comentó Harma- dice que es el pecado en persona y que jamás debe ser descubierto por que nos llevará a todos a la destrucción.

-¿Quién dice eso? –preguntó Naira-

Harma le enseñó la carátula del libro que tenía en sus manos, Naira hizo un gesto de pasar del libro y seguir su mente, ésta le decía que no era para tanto aunque no lo tenía del todo claro.

-¿Crees que será verdad?

-No lo sé, quizá si y quizá no.

-¿Sigues escribiendo tus memorias?

-Sí, me gusta leer lo que a veces no puedo recordar.

-¿Sigue Leo encaprichado con la bola?

-Ahí está en su habitación, está escuchando música por lo que mi mente puede oír.

-¿Puedes oír la música desde el piso de al lado?

-Mi mente llega hasta el inframundo.

-¿Hay alguna diabla…?

-Como te oiga Celumë no sé que te hace.

-Era una broma.

-Y yo te he seguido la corriente, bueno me ver si logro hacer que Leo salga de su habitación y observar un rato la dichosa bola que no me deja dormir.

-¿Puede ser eso una advertencia?

-No lo sé, por eso quiero estudiarla, hasta luego.

-Hasta luego Naira.

Se fue de una puerta para entrar en la contigua, observó a Heren dormido en el sofá con una carita de niño inocente que no se aguantaba, entró en la habitación y vio a Leo tumbado en la cama con el discman puesto. Le hizo un gesto indicándole que se llevaba la bola y él le respondió con otro gesto de afirmación.

Se sentó en uno de los sillones y con detenimiento estudió la bola, intentaba llegar con su mente hasta el centro donde la energía le era más fuerte y vibrante, era raro puesto que podía sentir la energía de un demonio y de un luz blanca en un porcentaje igualado, un cincuenta por ciento más o menos, no pudo adivinar si era macho o hembra ni tampoco nada sobre el pasado de dicha bola, pues podía por el tacto saber porqué lugares había pasado y cuanto era el tiempo, pero aquel objeto redondo y cristalino no le decía absolutamente nada. Hasta dudó de si estaba en condiciones de hacer eso pues su mente nunca le había fallado pero es que no daba ni una, no sabía qué era ni como.

El reflejo de Heren se perfilaba en el cristal blanco que despertaba de su sueño y se estiraba con ganas sentado en el sofá, se le acercó y la besó en la mejilla.

-…me rindo… no veo nada. –dijo ya harta y cansada de forzar su mente para nada-

-Ya verás algo cuando no quieras verlo.

-Eso seguro. –dejo la bola encima de la mesa en un lugar donde no se cayera y se sentó a su lado- ¿Has dormido bien?

-Como un niño. Tienes muchas cosas en la mente, deberías despejarte y relajarte, el estrés hace que tu mente se bloquee.

-Sí, pero es que llevo noches sin dormir por culpa de esa dichosa bola.

-Relájate y diviértete mujer, te iría bien un baño relajante.

-…no me apetece ahora… tengo que hacer tantas cosas…

-No pienses en lo que tengas que hacer, ya se hará. Mira el piso está recogido y limpio, en orden y en silencio.

-¿Y la cena?

-Deja que cada uno se haga lo que quiera por una vez, además hoy le toca hacerla a Leo.

-Pero…

-Pero nada, te vas a dar un baño relajante, te vas a relajar y luego ya veremos.

-¿Por qué no me dejas llegar a tu mente cuando dices ya veremos?

-Pues… por que es una sorpresa.

-Me gustan las sorpresas.

-Sí, pero antes un baño.

-¿Sola?

-¿Con quien te quieres bañar, con el gato del vecino?

La expresión le hizo reír.

-No, lo decía por…

Heren se acercó hasta ella y la besó dulcemente, parecía una respuesta a la pregunta antes formulada, fueron levantándose y seguidamente la abrazó por su espalda y pasando sus brazos alrededor de su cintura. Anduvieron unidos hasta el lavabo y allí se metieron para él acompañarla en su relajante baño que necesitaba.

-Leo, ten cuidado con esa bola, es muy peligrosa. –dijo de nuevo aquella voz de mujer que parecía celestial-

-¿Pero por qué tanto miedo?

-Nadie sabe lo que esa bola guarda en su interior, solamente nos podemos refiar de los escritos.

-Mi señora… estoy dispuesto a arriesgarme y a sufrir las consecuencias.

-Pero no solo son las tuyas, si no también las te todos.

-Tengo la esperanza de que nos salve de la guerra y que jamás se vuelva a abrir de nuevo.

-¿Y quieres usar la bola? ¿Y si se rebela?

-…

-Siento que tu corazón manda en ti pero también debes hacerle caso a tu mente.

-Mi corazón es mi guía y siento que mi destino es la bola.

-No insistiré más, pero si surge algún problema no dudaré en actuar.

-De acuerdo.

La tarde pasó volando para todos, Leo salió de su habitación y no había nadie en el resto de la caza, solamente una luz en el lavabo que sobresalía por la parte inferior, entre la puerta y el suelo. Buscaba algo que tenía en mente y que no encontraba por ninguna parte, la bola no estaba en ningún lugar, en ninguna habitación, incluso llamó a Celumë para ver si la habían cogido ellos pero no la tenían. ¿Dónde podía estar?

Los nervios ya empezaban a invadirle, se pensaba que la habían podido robar o qué sabía él peor, incluso preguntó a su señora pero no respondía, parecía estar no disponible para una conexión entre ellos. Volvió de nuevo en la habitación y observó algo que sus ojos no podían dejar de mirar, algo que jamás se habría imaginado que vería, sintió como su corazón latía con fuerza y acelerado.

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*Celumë: celumë "onda, ola", locativo pl. celumessen /kelumessen/ en Markirya (ëar-celumessen es traducido como "en el mar fluido", lit. *"en las olas del mar")

*Harma: harma "tesoro"

*Heren: heren "Orden"; Heren Istarion "Orden de Magos"

*Naira: Naira "Corazón de Llama", un nombre del Sol

*Norna: norna "duro, resistente”

Celumë: Chica de alrededor de veinticinco años, de piel descremada y morena por su cabello, rizado y de ojos negros como el tizne. Es de constitución fuerte pero su cara es fina, sus ojos muestran una mirada impaciente, se considera caprichosa y con mucho ímpetu, con mucho carácter y ganas de vivir, nerviosa y atrevida, también puede llegar a ser muy dulce y tranquila en presencia de su esposo, Harma, a quien desea y ama con locura. Se unieron hacía ya un año y vivían en el piso contigo al de sus amigos, Heren, Naira y Leo. Le gusta mucho hablar y estar con sus amigos en los quien confía y quiere, ayuda a los demás cuando lo necesita y siempre es alguien en quien puedes confiar.

Harma: Fiel compañero y esposo de Celumë, tiene veintiséis años contados como los humanos. Su piel es descremada tirando a morena y su cabello es rubio como el mismo oro, liso y ondulado a la vez. Sus ojos son color azul claro y con un brillo especial, su mirada expresa seguridad y estabilidad aunque es muy nervioso además de ser positivo siempre en lo que piensa. Su expresión es alegre y melancólica con un toque diferente a los demás puesto que es hijo de un luz blanca y de una mujer humana. Es de constitución fuerte y le gusta vivir la vida al máximo, buen amigo y compañero, ayuda en cuanto alguien lo necesita y se quita el pan de su boca para dárselo a los demás, tiene un gran corazón a lo que admira Celumë. La ama con tal deseo que sería capaz de morir por ella, de sufrir con ella y quiere recibir lo mismo de ella.

Heren: Hombre Luz blanca con poder de ver a las personas en su interior. Amigo de Harma y hermano mayor de Celumë, es lo contrario a ella, es tranquilo, relajado, piensa siempre con claridad y le rodea la incertidumbre. Su piel es como la de su hermana, sus ojos son oscuros y muestran compatibilidad y cercanía, es muy afectuoso y romántico, se considera todo un as en cuestiones de amor y desamores, aconseja y ayuda como buen amigo que es y buen hermano. Su cabello es rubio rojizo, largo hasta la espalda y cogido con una cola y una trenza, es avisado siempre por Vala, señora de las luces blancas para asistir a consejos, además su trabajo es de luz blanca como tal, ayudar a las personas que necesitan de su ayuda. Está unido a Naira como esposo desde hace varios años, a quien ama, desea y quiere con tal locura que seria capaz de cualquier cosa.

Naira: Mujer luz blanca con poder de saber lo que no ve nadie, esposa y compañera de Heren a quien quiere más que todas las cosas, es hija de un mago luz blanca y un noble de la corte de la luz. Utiliza la inteligencia y la astucia ya que son parte de ella, adivina a veces lo que puede o no ocurrir, y va con el tiempo, si hace frío ella tiene frío, si está nublado mejor no molestarla. Es chica muy tranquila pero cuando se enfada mejor apartarse de ella, puede ser muy cruel, pero a la vez es muy sensible y sufre lo de los demás como si lo estuviera sufriendo ella. Sus ojos son grises y blanca de piel, el cabello dice mucho de ella por que es lacio, ondulado y rizado a la vez, posee una mirada tranquila e inocente, puede comportarse como una niña y como una mujer adulta. Se considera muy romántica y sensual, le hace ver los mil y un deseos a su marido, siempre le es un fiel apoyo emocional, muy sincera y atrevida aunque no se aprecie en su mirada inocente.

Leo: Es el chico que vive con Heren y Naira, amigo de ella y de él por supuesto, es el más misterioso de los cuatro, pues nadie sabe su pasado, nadie sabe de donde proviene y qué es por que no tiene las características para ser un luz blanca pero tampoco para ser un humano, y por descartado que no es un demonio, al menos, no lo ha dicho. Es de piel más bien descremada tirando a blanca, sus ojos son color miel y con un brillo especial que nunca dejar de tener, su cabello es corto y rizado, muestra siempre tranquilidad y nerviosismo, es seguro e inseguro, temerario e inteligente, sabe lo que hace y piensa las cosas antes de hacerlas, a veces. No tiene ningún poder especial como sus amigos pero sí sabe el estado de ánimo de cada uno por que tiene el don de ver a las personas como lo que son. Se considera atractivo por que lo es ya de naturaleza, todos se lo dicen y lo reconocen, muchas de las chicas se le han presentado para salir con él sin que él las conociera apenas, inocente como él solo pero muy pícaro y en su corazón y su alma guardan algo que nadie sabe lo que es por que jamás lo ha dicho.



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