| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Capitulo Seis
Una luz que es oscura
Vendrá hacia mí
Junto con ella aliados
Aliados llenos de impotencia
“¡Oh! Me encanta ver que hay de nuevo en la librería, ¿no les parece así?”
Revisando la sección de fantasía, sonreí ante el entusiasmo de Aurora que estaba leyendo los libros. Siempre le subía los ánimos venir a la librería, la única debo decir, de este pequeño pueblo. Recuerdo como un día Cenire dijo que este era nuestro único portal hacia todo aquello que esta más lejos que las montañas que nos rodean y los cielos que nos cubren...
¿Y porque no simplemente salís a ver el mundo?
Eso planeo hacer en mi futuro, pero por mientras tendré que satisfacerme con los libros.
¿Acaso tenéis una lista de cosas que planeáis hacer en el futuro?
Como no sabes, quiero crear mi propia compañía de ecologistas, quiero salir al mundo y viajar, quiero ya muy en el futuro, tener mi propia familia, escribir un libro...
"Y vivir feliz para siempre.”
No me hagas hacer caras, tener una vida de pura felicidad no existe.
Pero, tener una vida de arrepentimiento sí...
No me voy a pasar la vida arrepintiéndome de no decirle nada a Alden así que ni empieces.
Siguiendo observando los libros de pronto encontré uno sobre dragones, llamado “El Libro de Dragones Y Otras Místicas Bestias,” de Joseph Nigg. Lo ojeé con emoción viendo como describía cada especie además de interesantes historias e ilustraciones sobre ellos. Busqué en mi bolsa para ver si tenia dinero, pero como siempre estaba vacía.
“Cenire, ¿me puedes prestar dinero? Este libro me encantó y lo quiero comprar.”
Cenire vino a ver el libro que agarré, pero dando una cara de tristeza dijo, “no tengo nada, lo gaste en comida para el gato que me encontré en la mañana, estaba todo solo y lastimado, me rompió el corazón...”
Déjenla a ella para que le compre todo un buffet para un simple gato.
“Esta bien, no importa.” Buscando entre las diferentes secciones encontré a Aurora en la sección de caballería ojeando con ojos chispeantes todos los libros. “Aury, ¿no tienes dinero que me puedas prestar de pura casualidad?”
“Oh Dios...” Dice ella viéndome con mucha pena, “¿ves esos libros que están en esa fila?” Volteé para ver una gran fila de libros, todos sobre caballería y la Edad Media, “me los acabo de comprar, perdona Mireya, estoy en banca rota.”
Y a ella para que se compre todos los libros sobre caballería.
“¿Aurora? ¿Mireya? Apúrense que ya nos tenemos que ir.” Escuché la voz de Cenire viniendo de la puerta. Rápidamente Aurora agarró sus libros y corrió a la salida. Yo me quede viendo mi libro con tristeza, no lo quería dejar. De pronto se me vino una idea. Que tal... si... no tienen que saber. Viendo que nadie me estaba observando, puse el libro en mi bolsa y salí caminando calmadamente hacia mis amigas.
“¿Escucharon sobre la feria que va a ver en el parque central?”
“Sí.” Le contesté sin darle mucho pensamiento, mientras veía las flores de las casas.
“¿No se les antoja ir? Va a ver juegos pirotécnicos, muchas personas van a ir y ¡Mireya! Va a haber música para que bailes y cantes.”
Cenire y yo la vimos con extrañes, pues era raro cuando una de nosotras quería ir a una feria o algo social en todo caso. No es que queramos ser excluidas de nuestra sociedad, solo es que nuestros gustos son muy diferentes a los de las personas de esta cuidad.
Cenire viéndola atentamente dijo, “dinos la verdadera razón por la que quieres ir.”
“Hay Cenire,” dije algo sorprendida, “siempre piensas que tiene un segundo motivo para todo y...”
“Va a ver una venta de libros.”
“...parece que tienes razón después de todo.”
“¡Vamos! Por favor, les juro que no se van a aburrir, los libros van a estar muy baratos y además podremos también bailar...”
“Tu nunca bailas.” Le dije indignada.
“Te juro que bailare si vienen conmigo. ¿Por favor? ¿Sí? ¿Por favor?”
Yo no me siento con muchas ganas de ir a esa feria, la verdad son siempre iguales, muchachos embriagándose, mujeres que tienen tan poca ropa que apenas cubren lo que deben, niños enfadosos gritando y corriendo por todos lados, mucho ruido y estoy segura que de van a ir muchas personas también.
“No sé, ¿qué dices Cenire?”
“Yo digo que vale la pena ir si voy a poder ver como Aurora baila. Eso no me lo puedo perder.”
Ni yo tampoco.
Respirando profundamente les dije, “le preguntaré a mi mamá si me deja a ir y les llamo por teléfono ¿está bien? Pero les digo que no tengan muchas esperanzas, ya saben como se pone mi mamá cuando voy a esos lugares.”
Estoy segura que no me va a dejar ir.
Despidiéndome de mis amigas, me fui a casa tratando de aclarar como es que dejo que ellas me empujen a ir a tales lugares. Pero en cierta manera estaba segura que mi mamá no me iba a dejar ir, entonces no me preocupe mucho sobre eso. Les llamaré en una o dos horas diciendo que mi mamá no me dejó y no puedo ir, y podré leer mi nuevo libro sobre dragones. Aunque debo admitir que no poder ver a Aury bailar va a ser un gran sacrificio, pero sobreviviré.
Te vas a perder de un gran espectáculo.
Como dije, sobreviviré.
“¡Hay! ¡Que emoción que hayas podido venir con nosotras Mireya! Pensé por un momento que tu mamá no te dejaría venir.”
Tratando de ocular lo incomoda que me sentía en este lugar dije, “yo también...”
Sin decir nada más, empezamos a caminar. Vimos muchos puestos con diferente tipo de comida que se les servía a las personas, lugares para cantar, juegos de premios, el lugar disco que estaba segura estaría hasta el final de la feria y los juegos pirotécnicos sobrepoblados por gente que ha estado demasiado tiempo en esta cuidad lejana y aburrida.
Caminamos por unos minutos más, cuando Aury encontró por fin la venta de libros y agarrando a Cenire del brazo tan fuerte que estaba segura se lo cortaría, se fue corriendo a buscar entre ellos algo que les interesara.
Tomando un banco que se encontraba cerca, me puse a divagar mientras veía las estrellas. Había luna llena esta noche.
“¿Mireya?”
Sin voltearlo a ver dije, “Alden, ¿qué haces aquí?”
“¿Aquí? ¿No debería hacerte yo esta pregunta?”
Deberías.
Con una sacudida de hombros contesté,“mi mamá me dejó venir.”
“Oh...”se sentó a mi lado y nos quedamos callados por unos segundos. Ya cuando Alden no pudo aguantar más el silencio, volvió a tratar de empezar otra conversación. “Y ¿cómo has estado?”
Con otra sacudida de hombros respondí, “pues bien, todo sigue igual.”
“Y em...” parecía algo incomodo, “has... seguido... hablando... tu sabes, con ¿Con el maestro?”
Ahora que recuerdo, ya hacia rato que no había vuelto a hablar con el maestro Kek.
“No.”
Sus hombros se relajaron ante mi respuesta y algo me decía que había llegado a pensar que mi respuesta seria sí.
Celos.
No empieces de nuevo.
¿Qué? Yo sol-
De pronto, bueno... digamos que la persona menos indicada llegó, para Alden claro.
“Hola,” moviendo su cabeza en un gesto saludó y rozando con su cara aquellos divinos cabellos plateados, el maestro Kek se acercó, “Alden, Mireya, que sorpresa encontrarlos aquí.”
Parecía que Alden no tenía intención de contestar así que yo contesté, “hola maestro, no pensamos que lo encontraríamos aquí tampoco.”
Con aquella sonrisa, tan singular que tiene, me contestó, “¿Y se están divirtiendo?”
Observando a Alden, como él ignoraba la conversación observando los juegos mecánicos y las personas que pasaban, dije, “ahí estamos.”
Él parecía que iba a comentar algo, pero de pronto se detuvo y con gran atención observo todo el lugar, volviéndose a mí me dijo, “disculpen, tengo asuntos que atender, espero que se divierten y lleguen seguros a casa, cuídense.” Tratando de recuperar su sonrisa para calmar nuestra confusión, rápidamente se perdió entre la gente.
Pasaron segundos incómodos antes de que Alden se volviera hacia mí.
“¿Quieres caminar un rato?” Me preguntó mientras se mecía en el banco con la apariencia de un niño inquieto, “quiero ver uno de esos juegos donde se ganan premios.”
“Claro.” Levándonos, un vistazo me hizo saber que mis amigas sabían que estaba con Alden y que no tenían problema si me iba con él. Empezamos a caminar, él viendo todo como si fuera la primera vez que estuviera aquí y yo viendo las estrellas que brillaban con un gran resplandor ante la negra noche que conozco desde niña.
No viendo por donde venía, pronto choqué con un muchacho de pelo oscuro.
“¡Perdón!” Dije rápidamente, “no estaba viendo por donde iba.”
“No hay problema.” Dijo el muchacho, que noté tenia una apariencia asombrosa, ojos de un tono verde que nunca había visto, su piel era pálida como si el sol nunca la hubiese tocado, sus mejillas eran rosadas y los labios color camersí. Tenia que admitirlo, era muy guapo.
Pero note que sus ojos estaban pegados hacia Alden.
Y lo que fue peor, Alden no dejaba de verlo a él.
Como saliendo de sus pensamientos dijo, “disculpen ¿dónde están mis modales? No me he introducido todavía, mi nombre es Asura,” luego dirigiéndose a dos personas de atrás continuó, “y ellos son Shannon y Alista.”
Shannon era un muchacho de pelo azul y, al igual que Asura, tenia su piel pálida pero sus ojos eran sombríos cual tinieblas... y digo sombríos porque son... muy fríos. Al vernos directamente a los ojos sentí un gran escalofrió recorrer mi cuerpo, como si de pronto empezara a nevar sin haber llegado el invierno. Alista era una chica hermosa, de pelo y ojos marrón, y una piel acaramelada, tenia un rostro bien detallado, sus labios eran de un color coral, no había rastro de maquillaje, lápiz labial, sombras, nada. Su belleza era totalmente natural, pero tenia una cara de fastidio y enfado.
“Soy-”
“Sí, sí, sí.” Dijo Alista sacudiendo su brazo, “como si nos importara. Asura...” dijo agarrándolo del brazo, “hagamos lo que tenemos que hacer y vamonos, ya sabes que no me gusta mucho estar entre huma-... personas,” lo ultimo dijo viéndome con sospecha.
Asura, observando a Alden con una pequeña sonrisa dice, “pero Alista, acabamos llegar, se me haría un desperdicio no aprovechar ahora que estamos aquí para divertirnos, relájate.”
Dándonos la espalda, ella dice con mucho aburrimiento, “como sea, yo me iré a hacer lo que verdaderamente venimos a hacer, hagan lo que ustedes quieran.” Y se fue alejándose rápidamente, como si nuestra presencia fuera basura o un asco para ella.
Riéndose ante la conducta de Alista, Asura dice, “discúlpenla, pero no le gusta mucho estar entre gente, la irrita.” Dirigiéndose a Alden continua, “tengo ganas de probar algunos de los juegos por aquí, ¿me harías el favor de mostrarme el lugar?”
Lo que me rompió el corazón, no fue que nunca separó su mirada de él, ni que se haya sonrojado ante la invitación, fue que nunca me pidió permiso si estaba bien irse con él a solas. Yo solo miré con tristeza como su espalda se alejaba, llevándose mi corazón destrozado. Después de varios segundos, noté como era que Shannon nunca había dejado de mirarme, como si fuera él un científico y yo su investigación que tenia que examinar a cada minuto esperando notar un cambio en mí.
Tratando de empezar una conversación para deshacernos del incomodo silencio pregunté, “y ¿qué es lo que los trae por aquí?”
Sin mucho sentimiento, contesto casi mecánicamente, “venimos a buscar a una persona.” Y la conversación murió.
Viendo que él no tenía intención de empezar otra plática, me puse a caminar de vuelta hacia mis amigas. Su mirada me dijo que seguía detrás de mí. Ya cuando no pude contener aquellos círculos de hielo congelando mi espalda, me volteé enojada y le dije, “disculpa, ¿tienes un problema?”
Pero aquellos ojos seguían observándome.
No dejando que me incomodara con su mirada pregunté, “¿por qué no te vas con tu amiga... esa... Alisa? Así tu no tienes porque estar pegado a mí y yo no tengo porque aguantar que me observes de tal manera.”
De pronto, escuche las primeras palabras que parecían venir con algo de sentimiento, “¿Y que te hace pensar que no quiero estar conmigo?”
No sé como fue que lo mire, pero algo me dice que le di una cara como si fuera la persona más extraña del mundo. Pero antes de que pudiera decirle algo más, un grito totalmente horrible, que casi me hace sangrar mis odios, se escuchó por toda la feria. Shannon pareció que se helo por unos momentos, antes de que saliera corriendo a donde creo yo, había sido la misma dirección de Alisa.
Lo que susurró el viento después de su partida fue algo que me dejo confundida por días. Casi no pude distinguirlo, pero ya después de varios minutos pude identificar lo que había dicho.
“Kek...”
¿Kek?