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Deseo de un Sueño
Por: Darth SakuraAbriendo lentamente los ojos temeroso a la luz, Iamar observa su alrededor tratando, con la poca consciencia que tenia, de recordar en donde se encontraba. Una habitación de color verde oscuro, cubierto por posters de bandas de rock, películas y algunos muebles viejos; se levantó de un salto de la cama sabiendo que llegaría tarde a la escuela. Moviéndose por toda la habitación tomó una chamarra colocándola encima de la misma ropa que había usado el día anterior, con una pasada en el espejo se peino el cabello y roció loción en sus ropas arrugadas. Levantó su mochila y se encaminó a la cocina para ver si podía encontrar algo para su estómago que, pensó él, le rugía de desesperación pero cómo vio que no había nada más que unos pedazos de sandia decidió mejor no comer nada y salió de su casa listo para ir a la escuela.
Después de varias horas, al haber dado vuelta a la esquina de la calle Maple 24, admitió que se encontraba perdido. “Que raro,” se preocupó, ya hace tiempo que no le había pasado, y aunque se habían mudado a este lugar muy diferente al anterior, nunca tuvo problemas de ubicarse y encontrar a donde tiene que ir; hasta ese momento, por más que tratara de identificar las calles y las casas, no podía encontrar nada que lo ayudara en su camino. Dándose por vencido con la excusa de que era un día muy extraño decidió regresar a su casa y volver a dormir tranquilamente en su cama.
No había ningún rastro de donde se encontraba ni de donde venia, el entorno parecía nublarse ante sí. Mordiéndose el labio ante el raro asunto intentó tranquilizarse repitiéndose que no pasaba nada, que pronto encontraría la manera de regresar a casa. Al haberse calmado sintiendo que su corazón dejó de palpitar agitadamente, trató de aclarar su mente para ver qué era lo que iba a hacer para poder regresar a casa.
Un sonido de sirena provocó que saliera de sus pensamientos y con la curiosidad ganándole a su fuerza de voluntad se aproximó a donde gritos, murmuros, sirenas, y llantos se concentraban. Se encontró ante un carro que estaba totalmente destrozado contra un muro de ladrillo al final de un corto callejón. Al avecinarse más, notó cómo en el piso se encontraban manchas de llantas a causa de la fricción del carro, miles de pequeños vidrios rotos y delgados ríos de sangre recorriendo el pasillo. Su estómago dio varias vueltas ante tal condición dándole unas inmensas ganas de vomitar pero al verse enfocado en la camilla de la ambulancia olvidó todo sobre su estomago queriendo averiguar quien fue el causante de tal desastre en ese lugar.
El cuerpo que se encontraba cerca de él todavía no estaba cubierto, sin embargo no podía identificar sus rasgos físicos pero era claro que ya había pasado a mejor vida al momento del impacto contra el muro. A los pocos pasos se detuvo paralizado al ver que era él mismo quien se encontraba en esa camilla de hospital, quien chocó el carro y había tenido el accidente. Sus ojos recorrieron la sangre que se concentraba en sus brazos y pecho, y sintió como un horrible dolor apareció en esos mismos lugares. Levantando una manga encontró su brazo cubierto por grandes heridas abiertas sin sangrar, en su otro brazo más heridas y con eso no se atrevió a ver como se encontraba su pecho en esos momentos.
Un sudor frío recorrió todo su cuerpo, su corazón volvió a palpitar apresuradamente, todo su alrededor se envolvió en una oscuridad y el sonido de las personas y sirenas se perdieron en su silencio interno donde solo podía escuchar su respiración agitada. Miles de preguntas aparecieron en su mente, un terrible miedo lo impuso a abrazarse fuertemente su tembloroso cuerpo tratando de convencerse de que lo que había visto era solo un sueño y que pronto despertaría, pero el intenso dolor de sus brazos le confirmó que no era un sueño lo que estaba viviendo, sino la terrible verdad de que había muerto.
Después del shock de haberse visto muerto en ese pequeño pasillo, su cara se tornó poco a poco a una apariencia calmada, su cuerpo dejó de temblar mientras que su respiración volvió a la normalidad. Posteriormente una risa sarcástica recorrió sus labios y llevándose una mano al cabello dijo:
-ya pasó otro año-
Muchas veces se ha puesto a pensar cual era el motivo de ver año tras año, la manera en que él se encuentra ante su propia muerte, porque tenia que sufrir esa horrible sensación del miedo y el horror una y otra vez. ¿Cuál era el significado de saber que eres un fantasma, solo la sombra de lo que fuiste y al mismo tiempo tener que ser el testigo de cómo fue que te convertiste en nada y desapareciste de la existencia y la vida? Era en esos momentos cuando se sentía solo, abandonado, sin valor, no teniendo a nadie que lo consolara ni lo ayudara en el mundo de los vivos ignorantes de su presencia.
Mientras Iamar confundido se repetía una y otra vez esos pensamientos, su visión se torno normal, dejándole ver el carro, su cuerpo inerte en la camilla, las personas murmurando entre sí, policías preguntando sobre el incidente. Sin darse cuenta, lágrimas recorrían sus mejillas y notó a una cierta persona a lo lejos llorando desconsoladamente cerca de la ambulancia. Era su madre, a quien la policía llamó para informarle sobre el desafortunado accidente de su hijo, todos los años Iamar siempre observaba como su madre lloraba enojada y deprimida a lado de la ambulancia, se la pasaba admirando lo bella que era, y recordaba la ternura con la que lo abrazaba cuando necesitaba ser consolado, la paciencia que tenia ante sus enojos de adolescente y la misma sonrisa que recibía todos los días cuando regresaba de la escuela; pero ahora pasados varios años de su muerte lo único que tiene, y lo guarda con gran fervor, es la dulce memoria de su madre mientras vivía; tras años de tener que repasar la misma terrible experiencia de su tortura infernal, sentía que poco a poco esos sagrados recuerdos le abandonaban en su eterna oscuridad, sabía que necesitaba desesperadamente algo que le ayudara a impedir que desaparecieran, y ahora al ver a su madre llorando decidió hacer algo que nunca, en todos los años de muerte había pensado en hacer. Caminó hacia ella acercándose lo más que podía, paso una mano transparente y pálida sobre su mejilla, acercó su cara a la de ella, y aún cuando sabía que no podría sentir su presencia cerca de ella, la beso tiernamente en su frente y le dijo:
-lo siento mamá-
No sabe como sucedió, pero instantáneamente su madre levantó la cara con una expresión de esperanza radiando en sus ojos, y por primera vez tras años de verla llorar tuvo la bendición de poder ver su sonrisa, cálida y amorosa mientras susurró al viento.
-Iamar...-
Ya habiendo obtenido lo que con tanta desesperación había pedido y notando que todo su alrededor se disolvía dando por cerrado su castigo de este año, se volvió y continuó su camino preparándose para ser despertado el siguiente año y regresar a ver el mismo recuerdo, pero con la pequeña sonrisa de que ahora sí tendría algo con que soñar todo el año.