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Author: Lanz Angel
Fiction Rated: K - Spanish - Angst/Tragedy - Reviews: 3 - Published: 02-08-04 - Updated: 02-13-04 - id:1520447
Soneto del corazón

Por: Lanz Ángel

Era un día como cualquier otro en el hospital, pacientes entraban, salían, los médicos y enfermeras yendo de aquí para allá. Amir seguía sentado frente al piano, practicando unos acordes, era la única libertad que podía tomarse estando ahí. En realidad era lo único que necesitaba para sentirse feliz, será que las cosas sencillas pueden traernos tanta dicha. Sus oídos se agudizaron al percibir que alguien entraba a la habitación, pero en vez de detenerse, continuó tocando, un soneto. La mano derecha cantaba la melodía, haciendo que con cada movimiento las notas brillaran, una resonancia en las notas forte y los legato podían incluso sentirse como una frase proveniente del alma. El acompañamiento la seguía muy de cerca, principalmente escalas, haciendo resaltar la armonía. No era solo la melodía que brillaba, sino Amir mismo.

Música no es cuestión de tocar las notas correctas en el tiempo correcto, como dicen la mayoría de las definiciones.

Los suaves pasos se escuchaban como una caricia. Se percibía un aroma muy parecido a la esencia del mar pero delicadamente combinado con el olor limpio de hospital. La fragancia era más nítida al igual que el sonido de las pisadas, que dejaron de escucharse cuando el perfume llego a ser más intenso. La respiración de aquella persona, que no hacía mucho había ingresado a la habitación, era tranquila, pero su corazón latía con mucha fuerza, quizás al experimentar la música que escuchaba.

La pieza terminó, se dio la vuelta para encontrar a su publico. Escuchó como su aliento se inquietó al verlo de frente. Las manos encontraron el rostro de ella, palpando delicadamente su contorno, subiendo suavemente por las mejillas. Se extendió sobre su frente, no encontró cabello alguno. Vinieron las presentaciones con palabras. Comenzó la charla que pronto se extendió varios minutos. Era una textura musical homófona, dos melodías interactuando. Luego llegó la hora de interrumpir el tema, pues para ella era hora de regresar a su habitación.

Al día siguiente sucedió lo mismo, ambos se deleitaron con la presencia del otro. Amir irradiaba alegría, en cada sonido. Pasos silenciosos se acercaban. Murmullos y suspiros escapaban de los labios de las almas que deambulaban por los pasillos. El corazón de Esmeralda susurraba las canciones, mientras escuchaba atento.

Se empieza a crear verdadera música cuando no solo se considera la armonía, tiempo, notas escritas, dinámica y demás cosas indicadas, sino cuando va más allá.

El muchacho se consideraba tan unido a ella que ahora era casi inconcebible el pensar en sentir la música lejos de si. Esmeralda también estaba formando parte de su mundo, era diferente a muchas otras personas que había conocido. Todo empezó con la música y se fue desarrollando de igual manera. Lo que había entre ellos no podía ser descrito mas que con sonidos. Eran notas escritas en la misma armonía, que se reconocían y resonaban entre si, produciendo armónicos perfectos casi al unísono.

Haciendo una plegaria, inclinando su cabeza sobre el teclado, Amir dejó escapar unas notas cubriendo un susurro. Sin interrumpir ella se detuvo a escucharlo.

Mas allá de la música, entre la oscuridad, se escucharon sollozos. Palabras desesperadas que pedían ayuda. Él dejó de tocar, Esmeralda seguía suplicándole, por lo mas importante para ella, su propia vida. Había cosas inconclusas, pero sobre todo el temor y la angustia de dejar este mundo.

Amir no lo dudó, decidió darle más compases de vida, aunque fueran los suyos. Había disfrutado cada nota y silencio.

El muchacho se entregaba en cada frase, seguía el capricho de la música. Ella lo recibió todo, la vida. Pero la pieza estaba dando a su fin, Amir estaba exhausto. La cadencia era perceptible. Fue la mejor interpretación, su existencia misma. El último sonido aun seguía resonando cuando él cayó apoderado del cansancio sobre su cama. Como una nota final y breve el suspiro de sus labios escapó junto con su alma

Al perfeccionar la obra es entonces cuando se empieza a crear música de verdad, poniendo todo de si, sentimientos.

Una alegría invadió todo su ser, ahora estaba viva y con muchas ganas de continuar así. Se dedicaba considerablemente a su familia, a hacerlos felices, pero con un sabor agridulce en los labios, pues los recuerdos no la dejaban y ella intentaba seguir sonriendo, diciéndose a si misma que nada mas importaba en ese momento, sólo la dicha que sentía.

La joven después de un tiempo, sin tener ya ese algo que le daba la vida, comenzó a decaer. Las cosas que tanto quería hacer quedaron nuevamente inconclusas y esta vez sin esperanza de poder continuarlas. La amargura era saboreada tan profundamente que quedó grabada en su pecho. Compases de silencio. Recostada en su cama se pasó los días pensando. ¿Qué era lo que la hacia mantenerse bien?.

Solo quería una última cosa, escuchar de nuevo esa música tan querida. Pero nadie podía darle eso, la única persona que podía hacerlo ya no estaba ahí, y todo fue por ella. sus parpados cayeron en resignación. ese sonido familiar llegó entonces a sus oídos, y un sentimiento cálido la invadió. él estaba esperándola.

Nota: Bueno, otra versión de este cuento. No pude evitar poner esas cápsulas informativas de teoría musical.



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