Share/Save/Bookmark
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Fiction » Fantasy » Las dulces llamas del infierno font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Jire
Fiction Rated: T - Spanish - Romance/Drama - Reviews: 1 - Published: 03-02-04 - Updated: 03-02-04 - id:1540246

Las dulces llamas del infierno

Era una fria tarde de invierno, un chico alto, pelo rubio y con una buena complexión,

iba mirando atentamente a todas partes en la calle, sus ojos, azules como el cielo,

penetraban a los demas buscando algun signo de maldad. Él era un angel si, buscaba a

aquellas almas que estuvieran corroídas por la maldad y las purificaba. De pronto su

mirada se posó en una bella joven, de su misma estatura, morena y con los ojos negros

como la más oscura sombra. Se detuvo en la calle y se limito a verla como caminaba en

la acera de enfrente, intento mirar a través de ella, mas le era imposible, lo intentó varias

veces pero no pudo. Meditó el porque de este problema y cuando se quiso dar cuenta la

joven habia desaparecido de su vista; cruzo la calle y se puso a correr hasta que por fin

la pudo dar alcance. La joven, que habia sentido la penetrante mirada del joven, intento

despistarle pero el joven la seguía de cerca. Cuanto más aceleraba ella, mas aceleraba el

joven; cansada de esto se metió en un callejón oscuro y espero a que el joven entrara

también en dicho callejón. Al poco tiempo, el joven apareció de entre las sombras,

mirando curioso a todas partes y buscando a la joven.

-¿Qué quieres de mi? ¿Por qué me persigues?-

El angel permaneció impasible ante la voz de la chica y respondió con total naturalidad

-Solamente sentía curiosidad por ti, eres muy bella y me has atraído desde el primer

instante en el que te he visto- era verdad, se sentía atraído a ella, pero sabía que no podía

mantener ninguna relación con algun mortal, aun así necesitaba saber porque no podía

ver su alma.

-¿ah, si?- la joven salio a las luz de la farola- ¿como te llamas?-

-Me llamo Kevin… ¿Cuál es tu nombre, bella dama?-

-Mi nombre es Zoe…- miro al chico de arriba a abajo- bueno tu tampoco estas mal que

digamos…- La chica, como demonio que era no le importaría poder obtener el alma de

este atractivo chico de cabello rubio y mirada azul penetrante.

-¿Quieres… tomar algo conmigo?-

-… no estaría mal, no tengo nada que hacer… -

-Vamos entonces…-

Llevaban un rato caminando, los dos iban pensando en el otro y cada cierto tiempo se

miraban por el rabillo del ojo; ella iba pensando en que el chico era muy atractivo:

rubio, ojos azules como el cielo… Se sentía atraída por Kevin pero no en la forma de

querer obtener su alma, sino que le atraía sentimentalmente… Aunque claro, ella podía

robar las almas de los mortales, pero no podía tener una relación sentimental con

ninguno de ellos y menos enamorarse de él… Él por su parte Tambien pensaba lo

mismo que Zoe, sentía que se estaba enamorando de esta particular chica, sabia que no

odia hacer eso, pero no lo podía evitar…

-¿Dónde quieres que vallamos Zoe?-

-mmm… no se ¿no conoces algun bar o discoteca que este bien?-

-Pues la verdad no, porque no suelo salir mucho…- le dedico una bonita sonrisa

Zoe se empezó a poner nerviosa- Bueno ¿Qué tal si entramos a este?-

-Vale está bien-

Entraron y pidieron unos refrescos, la música empezó a sonar y Kevin saco a bailar a

Zoe, estaba sonando música movidita, por lo tanto no estaban muy juntos; al tiempo

empezó a sonar una canción lenta, romántica; Zoe se iba a retirar a la barra para

descansar pero de pronto sintió una mano agarrarle del brazo delicadamente, se dio la

vuelta y era Kevin.

-¿Qué pasa?-

-¿Por qué no bailamos esta última?-

-Kevin es que yo… veras…-

-¿Qué?-

-Pues que…- levanto su cara y miro a Kevin, que la estaba mirando con suplica.

-¿Qué te pasa Zoe?-

-No, nada…venga, vamos a bailar-

Zoe se acerco con miedo y colocó sus brazos alrededor del cuello de Kevin, él por su

parte puso sus manos en la cintura de Zoe y la acerco suavemente a él. Se miraron los

dos y entonces Zoe coloco su cabeza en el hombro de Kevin, y juntos empezaron a

moverse al son de la suave música. Kevin acariciaba suavemente la espalda de Zoe de

arriba abajo, y ella  tenía los brazos cruzados detrás de su cuello y se estaba controlando

para no empezar a besarle el cuello ahí mismo, pero no le dio tiempo a decidirse porque

Kevin empezó a besarla detrás del lóbulo de su oreja… En ese mismo momento, Zoe

sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal de arriba abajo, en reacción a eso empezó a

entrelazar sus dedos en los cabellos rubios de Kevin… Suspiraba y gemía aunque no se

la escuchaba por la música alta, Kevin fue subiendo desde detrás del lóbulo de su oreja,

por el cuello, para terminar dándole besos en la mejilla suavemente, como si tuviera

miedo de que se rompiera con el solo contacto de sus labios. Kevin dejo de darle besos

y se separo lentamente de ella, se miraron a los ojos y se fueron acercando lentamente.

Después, la lentitud con la que se acercaron, fue sustituida por la rapidez en unir sus

labios por primera vez. En cuanto sus labios se rozaron, el mundo dio un giro radical

para los dos, el resto de gente desapareció y la música dejo de sonar.

¿Eso era lo que se sentía cuando los humanos se daban un beso?... Era maravilloso.

Sus labios se empezaron a mover con voluntad propia para acariciarse mutuamente, sus

lenguas, bailaban juntas, buscándose desesperadamente la una a la otra. Mientras las

manos de Kevin recorrían la espalda de Zoe y ella habia empezado a meter su mano por

la camiseta de éste y acariciaba su espalda suavemente. De pronto un ruidoso estruendo

se oyó, se separaron deprisa y cuando abrieron los ojos vieron a todas las parejas

separarse para comenzar bailar la música con más ritmo. Ellos se miraron indecisos y de

pronto Kevin se acerco a Zoe y le gritó cerca del oído:

-¿Nos vamos ya?-

Zoe solo atino a asentir mientras miraba embelesada los ojos azules de Kevin; salieron

de la discoteca cogidos de la mano, con los dedos entrelazados. Caminaban sin rumbo

alguno, mirándose mutuamente por el rabillo del ojo, sin atreverse a mirarse

directamente a los ojos. Pasado mucho tiempo, llegaron a un precioso parque que tenía

un lago en el centro, los patos navegaban tranquilamente entre las ondas que hacia el

agua por el viento. De pronto Kevin se paro y se giro directamente para ver a los ojos a

Zoe.

-Zoe yo quería decirte que el beso de esta noche ha sido magnifico y yo lo repetiría mil veces mas-

-Mira Kevin, me gustas de verdad pero… esto no puede suceder y menos entre tu yo…-

-¿Por qué? Somos adultos y responsables, y podemos intentarlo, no pasa nada por…-

-No Kevin, tú nunca lo podrías entender, no quiero hacerte daño por favor-

-Ya me lo estas haciendo Zoe… si me lo explicas a lo mejor lo podría entender…-

-Es que es muy difícil Kevin, no te lo ibas a creer…-

-Cuéntamelo y ya te diré si me lo creo o no…-

Zoe no sabia que hacer, quería contárselo porque era la primera vez que sentía eso por

alguien, pero, si lo hacia, Kevin iba a huir y no le volvería a ver jamás. Pero su corazón

le decía que debía decírselo, latía con la esperanza de que Kevin no se asustara cuando

le dijera que ella era una chica demonio. Decidida miro a Kevin a los ojos y se lo dijo.

-Kevin… soy una chica demonio…-

Kevin pensó que no habia escuchado del todo bien… ¿Era un demonio? No podía ser,

era imposible, lo tendría que haber sentido, ¿Por qué? ¿Por qué no lo sintió?

No podía ser, tenia que ser una broma, se habia fijado en una chica y resulta que esa

chica era una chica demonio… ¿Por qué le tenia que pasar eso a él?... No era justo, pero

él… ¿la amaba? No podía ser, la habia conocido esa misma noche, era imposible… pero

eso que sentía en el corazón no era simple cariño, era amor, el amor en su estado puro.

Lo habia decidido, ya que ella habia sido sincera con él, el lo seria con ella.

-Yo también tengo algo que decirte Zoe-

-…-

-Soy un angel…-

Zoe intento no poner cara de susto, era una broma, tenia que serlo, si, era eso, se estaba

burlando de ella.

-Lo digo enserio Kevin, soy una chica demonio…-

-Yo también te lo digo en serio Zoe, soy un angel…-

-¿Qué? Pero esto no puede ser, tu y yo nos…-

-Si nos hemos besado… y yo, por lo menos, no me arrepiento de haberlo hecho-

-Pero Kevin, esto esta mal, nosotros no podemos mantener una relación, no podemos… Esta prohibido…-

-Ya lo se, pero no me importa arriesgarme si a cambio obtengo unas horas contigo o aunque sean solo unos minutos…-

Zoe se dio la vuelta y de pronto sintió algo correrle por la mejilla, una lagrima, estaba

llorando…pero… ¿Por qué? Empezó a sollozar débilmente y Kevin al oírla sollozar se

acerco por detrás y la abrazo por la cintura.

-Por favor no llores, se me parte el alma… Zoe, ven, mírame…- La hizo darse la vuelta-

Mírame y dime que te arrepientes de lo que hemos hecho esta noche, que no has querido

darme ese beso, que no has sentido nada… dímelo y te dejaré ir aunque me duela…-

-Kevin… yo… no puedo decirte eso, por que he sentido algo, porque no me arrepiento,

porque he querido darte ese beso y te quiero dar muchos más-se abrazo a Kevin.

Se mantuvieron abrazados durante varios minutos mientras Zoe se calmaba y dejaba de

sollozar. Cuando se separaron, Zoe le depositó un suave beso en los labios a Kevin y le

cogió de la mano para empezar a dirigirse hacia su casa entre el reino de los mortales.

Caminaban con total calma hasta que llegaron a la casa de Zoe.

-Bueno… ¿quieres pasar a tomar algo Kevin?-

-Pero solo para invitarme a un café ¿vale?-

-A lo que tú quieras-

Zoe abrió la puerta y le hizo pasar, dejo las cazadoras de los dos en el perchero y se fue

a la cocina a preparar el café; Kevin, mientras, esperaba en el sofá del salón, impaciente.

Al rato, Zoe llegó con una bandeja con tazas con café, leche y azúcar. Se tomaron

tranquilamente el café mientras hablaban de cosas cotidianas en sus vidas, después se

pusieron a ver la televisión y Zoe se quedo dormida en el hombro de Kevin. Kevin la

cogio en brazos y la subió a su cuarto. La arropo con una manta que habia en la

habitación, se quedo mirándola por un largo tiempo y cuando se fue a levantar para irse

sintió una mano agarrarle.

-Zoe me voy para que puedas dormir bien ¿vale?-

-Kevin por favor quédate conmigo, no quiero quedarme mas tiempo sola por favor-

-Pero Zoe…-

No pudo seguir porque Zoe se abalanzo sobre él y empezó a besarle apasionadamente

provocando que Kevin casi perdiera el aliento. Las lenguas de los dos se buscaban

mutuamente, desesperadamente. Kevin intentaba, en vano poder controlan a sus manos,

que se debatían entre apartar a Zoe o empezar a surcar unos terrenos prohibidos para él.

La tentación gano, y Kevin, cayó ante el pecado. Sus manos empezaron a introducirse

por la blusa de Zoe intentando no sobrepasarse con las caricias que le brindaba a la

hermosa joven que le besaba con tanto sentimiento. Zoe, por su parte, empezó a

desabrochar poco a poco la camisa de Kevin; una vez desabrochada la camisa, la deslizo

por los hombros de Kevin sin que este se diera ni tan siquiera cuenta de que se estaba

quedando sin camisa. De pronto, Zoe dejo de besar a Kevin y empezó a bajar, creando

un recorrido hacia el torso de su angel, pasando por su cuello y dejando diversas marcas

en éste. Kevin gemía irremediablemente intentando pararla porque sabía que no debía

pasar de los besos con esta bella chica.

-No… Zoe… Espera… Por favor… No podemos… Esto… No…-

Zoe no escuchaba a Kevin, su amor y las ganas de sentirle dentro de ella ganaban al

raciocinio de que no podían estar juntos en esa situación un tanto embarazosa. Kevin ya

no pudo aguantar mas y decidió que el tampoco se iba a quedar atrás. Mientras gemía

por las mordidas que Zoe le daba en el torso, sus manos desabrochaban lentamente, con

las pocas fuerzas que tenia, los botones de la blusa de Zoe. Las manos de Zoe se

dirigían peligrosamente al pantalón vaquero que llevaba Kevin; apunto estaba de

empezar a desabrochar el pantalón, cuando sintió unas manos recorrer su cintura… Se

estremeció con el solo contacto de las manos de Kevin contra su piel. Se levanto y

produjo un nuevo encuentro entre sus labios, Kevin aprovechando eso, la recostó en la

cama y se posiciono encima de ella… Ahora era su turno empezar a recorrer el esbelto

cuerpo de Zoe. Desde su barbilla, fue dejando un rastro húmedo producido por sus

labios, sus manos permanecían en la cintura de Zoe, mientras iba bajando su recorrido

hacia los senos de Zoe. Ahora fue el turno de Zoe de que el peso de la verdad recayera

sobre su mente.

-Espera… Kevin… Esto… No puede…Ser… Nosotros…No-

Kevin hizo caso omiso a la voz de Zoe y siguió con su recorrido por el vientre de su

chica demonio. Zoe desesperada por sentirle dentro de ella, se quito los pantalones y la

ropa interior, y le termino de quitar los pantalones y la ropa interior a Kevin. Él se

posiciono encima de ella y se quedaron mirando los dos, respirando agitadamente.

-¿Quieres que continué? ¿Lo deseas de verdad?-

-No pares ahora… Por favor Kevin… Sigue, te lo suplico-

Después de eso, se perdieron las pocas palabras que habían sido dichas anteriormente.

La luna, fue muda testigo de la entrega mutua de almas, y del intercambio del más

preciado don que tenemos los seres humanos, ya seamos mortales o inmortales: el amor.

El amanecer los vio despertar juntos, abrazados. Zoe yacía recostada en el pecho de

Kevin, los dos dormían con una sonrisa en el rostro. De pronto una luz rodeo a Kevin y

le hizo desaparecer. Zoe se despertó sobresaltada al caer sobre el colchón y ver destellos

que quedaban todavía de la luz.

En la guarida de los dioses, el antiguo Olimpo, el jefe de los ángeles esperaba

impaciente a que Kevin se terminara de vestir. Después de una largo tiempo de espera,

Kevin apareció con la cabeza alta pero la mirada triste.

-¿Y bien, que quería mi señoría? Porque me ha interrumpido en algo muy importante-

Su jefe no puso muy buena cara ante el comportamiento del angel.

-¿Qué que quiero? ¿Y encima me lo preguntas? Mira numero 143, no estoy de humor

para que me vengas con esa chulería… En el reglamento pone bien claro que no puedes

tener ningun tipo de relación con algun mortal y menos con un demonio… ¿Sabes cual

es el castigo por incumplir el reglamento?-

-Pues no, pero tampoco me interesa… Ahora con su permiso me retiro para continuar

con lo que tengo pendiente…-

-Un momento numero 143, tu no vas a ir a ninguna parte, no por lo menos hasta que me

explices porque has hecho esto-

-¿Qué quiere que le explique señoría? ¿Qué me he enamorado de Zoe? ¿Qué he

disfrutado en una noche todo lo que podré disfrutar en toda mi vida? ¿Qué? ¿Qué

quiere?-

-¿Ah si? Has disfrutado de uno de los pecados más grandes que existen… Ese

comportamiento será castigado…-

-¿con que castigo si puede saberse mi señoría?-

-No podrás volver a pisar el olimpo nunca mas, te convertirás en un vulgar mortal, y, en

consecuencia perderás tu inmortalidad-

-Bueno no es un castigo tan malo… ah una cosa mas, ¿podría devolverme abajo? Es que

al no ser un angel ya no tengo mis poderes…-

-Da gracias a que soy benevolente número 143, sino, ahora mismo estarías encerrado en

los calabozos hasta que tu esencia de angel se acabara por la tristeza de no volar y no

purificar almas… Ahora, vete-

Kevin se retiro triste pero a la vez alegre porque ahora no tenía ataduras de ningun tipo

ni prohibiciones para estar con Zoe; la amaba, si, lo tenía claro, haría lo que fuera con

tal de estar con ella.

Zoe seguía todavía en la cama preguntándose que pasaba con Kevin cuando de pronto

apareció entre luces blancas, tal como habia desaparecido. Ella se levanto corriendo a

abrazarle y empezó a llorar.

-Kevin ¿Qué te ha pasado? ¿Donde has ido?-

-No he ido a ningun sitio mas bien me han llevado… Mis superiores han sido los que

me han llevado ahí arriba-

-¿Qué?.. Lo siento Kevin… todo es por mi culpa…-

-Tranquila Zoe, no ha sido por tu culpa, yo he elegido estar contigo esta noche, tú no

tienes la culpa de nada…-

-Pero… ¿Qué te han dicho?-

-Que voy a tener más tiempo para estar contigo…-

-¿Qué? ¿Has dejado de ser angel?-

-Si, y no me arrepiento, ahora soy un mortal así que voy a poder estar todo el tiempo

que quiera contigo…-

-¿Qué? Kevin lo siento mucho, yo… no debí haberme fijado en ti, lo siento mucho

yo…-

-Ssshhh… no pasa nada… yo también me habia fijado en ti desde un principio, así que

no te preocupes, no me arrepiento de haberme fijado en ti, así que deja de llorar ¿de

acuerdo?-

-Esta bien…-

Zoe se fue a dar una ducha y Kevin mientras preparaba el desayuno. Terminaron de

desayunar y entonces salieron a dar una vuelta y se detuvieron en el parque de la noche

anterior. De pronto el tiempo se paró y Kevin con el. Ante Zoe apareció el demonio

superior del reino de los infiernos.

-¿y bien, no tienes nada que decir?-

-¿Yo? ¿Qué se supone que tendría que decir su majestad?-

-Bueno lo primero porque has pasado la noche con un angel, y luego convencerme de

porque no debo matarte aquí mismo-

-Bueno es fácil… Lo primero porque he querido y porque me e enamorado de él… ¿con

eso le basta su majestad?-

-¿O sea que te has enamorado?... No puedes hacer eso, así que mas vale que te vayas

desenamorando ya mismo ¿entiendes?-

-No quiero… y si su majestad no me permite seguir con lo que era antes un angel

porque ya no lo es, tendrá que matarme aquí mismo porque si no seguiré con él… ¿lo ha

entendido su majestad?-

-O sea que encima tienes ese comportamiento chulesco ¿no?... Muy bien “Zoe” tu lo has

querido…- Aparecieron unas llamas alrededor de Zoe y de pronto un agujero se la trago

volviéndose a cerrar tras su caída a ese abismo infernal.

El tiempo volvió a correr y Kevin se encontró sin Zoe, al principio se pensó que habia

pasado como con él, que sus superiores la habían llamado para regañarla por haber

pasado la noche con él; pero el tiempo pasaba y Zoe no volvía, cuando de pronto se dio

cuenta de que habia unas señales de quemado en el suelo y se pensó lo peor… Rogo a

dios que no la hubiera pasado nada pero eso podía llegar a ser irónico, puesto que el

podía pedir lo que quisiera a dios, que dios no le iba a conceder nada por el

comportamiento chulesco que tuvo ahí arriba. Fue a casa de Zoe corriendo pero no

encontró ninguna señal de ella por ninguna parte de la casa, se estaba volviendo loco, ya

no quería pensar nada porque no quería arrepentirse de lo que habia echo o dicho.

Aunque ahora que lo estaba pensando se estaba arrepintiendo del comportamiento

chulesco que tuvo ahí arriba, no debería haberse comportado así, no debería haberlo

hecho así, debería haber pedido perdón y haber suplicado que le dejasen pasar todo el

tiempo que quisiera con Zoe. De pronto una luz apareció ante y vislumbro a uno de sus

mejores amigos: el angel numero 123, también llamado Brian.

-Oh, Brian… ¿Qué he hecho? Ahora por mi culpa Zoe esta en peligro y a lo mejor este

muerta…-

-Tranquilízate Kevin, nuestro jefe no sabe si esta muerta pero me ha enviado para que

pueda ayudarte a recuperarla, te devuelve tus poderes para que puedas bajar abajo

conmigo y la podamos rescatar juntos… Pero después no volverás a tener tus poderes y

te convertirás en un mortal… ¿de acuerdo?-

-¿Qué?... muchas gracias su señoría, muchísimas gracias…- Dijo haciendo una

reverencia mientras miraba hacia arriba.

-Venga… ¿nos vamos?-

-Si, vámonos ahora mismo-

Con sus poderes recuperados gracias a su señoría, Kevin y Brian desaparecieron de la

casa de Zoe y empezaron a viajar hacia el reino de los infiernos. Pasados varios minutos

aparecieron en un lugar oscuro, que parecía ser una cueva… Caminaron silenciosamente

mientras buscaban pistas de lo que podían ser los calabozos o donde pudiera estar el

trono del demonio superior, que era el rey del reino de los infiernos. De pronto se

encontraron dentro de un largo pasillo de lo que parecía ser, el pasillo que se dirigía a la

sala del trono del rey. A los pocos minutos se encontraron frente a una gran puerta con

un dibujo de un cancerbero (era el guardián de los infiernos, un perro con tres cabezas).

Con su magia, ya que no querían tocar la puerta, hicieron que ésta se abriera lentamente.

Ante ellos, se erguía un trono de color negro, en el cual, alguien les miraba con

desprecio.

-¿Se puede saber a que habéis venido aquí, estupidos angeles?

-Sabes bien a lo que he venido, quiero que me devuelvas a Zoe…-

-¿Ah si?... Pues temo decirte que tu querida chica demonio esta muerta…-

-Estas mintiendo… quiero que me la devuelvas…¡¡¡AHORA!!!-

-No te sulfures angelito… si tu quieres a Zoe la tendrás… pero no me hago cargo de las

deformaciones que pueda haber sufrido su cuerpo-

-¡¡¡MALDITO!!! ¡¡¡COMO LE HALLAS HECHO ALGO LO VAS A PAGAR

CARO!!! ¡¿LO HAS ENTENDIDO?!-

-No es bueno que amenaces a un demonio ¿sabes? Y menos al rey de los demonios…-

Dicho esto, empezaron a aparecer llamas enfrente de Kevin y Zoe apareció entre ellas.

Cuando las llamas desaparecieron, Se vio a Zoe que yacía en el suelo. Kevin se acercó

corriendo para ver que la pasaba, si estaba muerta o no, o si solo estaba inconsciente. La

tomo el pulso y comprobó que… por desgracia estaba muerta.

-¡¡¡ASESINO!!! ¡¡¡TE VAS A ENTERAR MALDITO!!!- Kevin salio disparado hacia

el demonio pero Brian le pudo detener a tiempo.

-¡¡NO HAGAS LOCURAS KEVIN, POR FAVOR SE RAZONABLE!!-

-¡¡¿¿COMO QUIERES QUE SEA RAZONABLE SI ESTE MALDITO ASESINO A

MATADO A LA MUJER QUE AMO??!!- Kevin rompió a llorar cayendo de rodillas en

el suelo.

-¿Nos permites que nos la llevemos, rey de los infiernos?- Pregunto con educación

Brian.

-Si, llevaos a esa traidora y alejadla lo más posible de mi reino-

-Gracias rey de los infiernos-

Dicho esto, Kevin cogio entre sus brazos a Zoe y salieron de allí volando hacia el cielo

para ver si habia alguna solución para poder devolverle la vida a Zoe. Cuando llegaron

al Olimpo, el jefe de los angeles no les miro con muy buena mirada, sino que les dirigió

una mirada seria y ruda.

-Y bien… ¿Qué haces aquí numero 143?-

-Vera su señoría… yo querría… pedirle un favor… si pudiera ser-

-Adelante numero 143, se lo que vas a pedirme, pero quiero escucharlo de tus propios

labios-

-Vera… yo querría pedirle… que si por favor… podría… resucitar a Zoe-

-Bueno veras numero 143, por poder, podría hacerlo, el problema es que el reglamento

no me lo permite… y lo sabes… ¿verdad?-

-Si, mi señoría, lo se… De todas formas muchas gracias por escuchar mis suplicas…-

Kevin ya se retiraba cabizbajo cuando su jefe hablo.

-Pero… contigo podemos hacer una excepción… Y todo es porque tus servicios han

sido impecables y jamás has hecho nada que no debas… A excepción de esto claro

esta… Pero bueno… ¿Quién no tiene un desliz en su carrera?-

…-

-Si, la reviviré… pero con una condición-

-¿Cuál?-

-Que la quitare sus poderes demoníacos y también te quitare los tuyos-

-De acuerdo…cualquier cosa con tal de salvarla y que estemos juntos-

-Que así sea- Dicho esto unas luces blancas empezaron a rodear a Zoe y la fueron

levantando en el aire.

A los pocos minutos de eso, Zoe fue depositada con suavidad en el suelo… Kevin se

acerco rápidamente al cuerpo de Zoe y la abrazo depositando su cabeza en sus piernas.

-Zoe… Cariño despierta… Estoy aquí, contigo…- Zoe empezó a abrir los ojos

lentamente

-Kevin… ¿Eres tu?-

-Si cariño, soy yo… ¿Te encuentras bien?-

-Si, solo que… me encuentro extraña… como si me faltara algo…-Mira a su alrededor-

Un momento… ¿Dónde estoy?-

-Estas en el monte Olimpo Zoe… Mi señoría ha accedido a devolverte la vida y es por

eso que estas viva-

-¿Qué?...- Mira hacia el jefe- Muchas gracias su señoría- Hace una reverencia.

-Él ha accedido a devolverte la vida a cambio de quitarte los poderes y de quitarme los

míos también…-

-Si, así es mejor, ya no tendré nada que ver con el mal-

-Bien, ahora “Kevin” te voy a quitar tus poderes ¿De acuerdo?-

-Esta bien, y por favor le pido que nos deje en casa de Zoe… ah y muchas gracias mi

señoría-

Unas luces aparecieron, envolviendo a Kevin, para después de un tiempo envolverles a

los dos y hacer que desaparecieran de allí.

Dentro de la casa de Zoe, se vieron unos destellos blancos, después de que las pequeñas

partículas blancas desaparecieran, se pudo vislumbrar a Zoe y a Kevin cogidos de la

mano, con una gran sonrisa en la cara.

-¿Quieres que cenemos Kevin?-

-Esta bien… Venga que te ayudo…-

Los dos se fueron hacia la cocina para preparar la cena, y hacia lo que seria, a partir de

ahora, su nueva vida juntos.

FIN

           



Return to Top