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LA HISTORIA DE LARA
Último capitulo
12 El día eterno.
Ese día sería recordado por Lara como el día más largo de toda su vida.
Se despertó sobresaltada y bañada en sudor tras una pesadilla de la que se levantó vomitando incluso. No recordaba en lo que se había basado su sueño, ni tan siquiera quien aparecía en él, pero una sensación de ahogo la recibió nada más abrir los ojos a las cinco de la mañana.
Tras vaciar su estómago en medio de su habitación, ya que no le dio tiempo a alcanzar el bater, su madre la mandó a ducharse para lavarse y quitarse el olor a vomitado que la había impregnado. Lara no rechistó ante lo que su madre le mandaba, ya que sabía perfectamente que no podría volver a conciliar en sueño ni aunque llegara a contar trescientos mil millones de ovejitas que saltaban la valla.
Pasó una hora y media en el baño, y después se sentó a ver la tele sintiéndose mejor del estómago. Estuvo haciendo zaping por los distintos canales de música que tenía, vio los titulares de las noticias, y vio en la fox un capitulo de los Simpson y otro de Ángel. Así, cuando fue la hora de ir al colegio, sentía como si ya llevara medio día levantada.
Para su suerte, Francois era un chico muy hablador y Lara no necesitó pronunciar ni una sola palabra en el camino que transcurrió desde su casa hasta el instituto. Se despidieron en el pasillo con un escueto adiós para entrar a sus distintas clases, y no se volvieron a ver hasta la tercera hora.
Lara, en la primera clase de la mañana, Física, estuvo extrañamente iluminada y parecía captarlo todo a la primera.
“Creo que esto de levantarme antes de que quede un cuarto de hora para el instituto me ayuda a concentrarme”
El hecho de verlo todo tan fácil y de comprenderlo todo a la primera le subió el ánimo, y a la hora del recreo ya volvía a sonreír.
Francois, que la abordó cuando estaba de espaldas, no se dio cuenta de la sonrisa que exhibía en su cara.
-Lara, lo que te voy a decir es lo más sincero que te he dicho en lo que llevamos de día- empezó- He de confesar que el beso que me diste, me encantó, pero tranquila, no te sientas mal ni cortada conmigo por lo que pasó, porque sé que ese beso no significó nada, que fue un simple beso, que seguimos siendo simplemente amigos y me gusta que sea así.
La chica sonrió aun más ampliamente y abrazó al chico.
-A mi también me gusta que seamos solo amigos- le susurró al oído- Aunque he de confesarte que no me importaría que fueras mi novio, porque estás bastante bueno- cosas como esa eran libertades que Lara solo se tomaba con Francois. A ningún chico le diría cosas parecidas así porque sí.
-Hombre, ya se que estoy macizorro- dijo el francés irguiéndose, poniendo cara de autosuficiencia y arreglándose el cuello de la camiseta.
-Pero cuidado, porque a las chicas no nos gustan los chicos que se lo creen.
-Lo siento- Francois se volvió a encoger y el cambio tan rápido de expresión hizo que Lara no pudiera evitar reírse. El francés extendió el brazo hacia Lara- Anda preciosa, que vas a pasear con un tío que está- pensó sus palabras antes de pronunciarlas- no muy mal.
-Anda vamos, guapetón.
Salieron cogidos del brazo al patio, aunque apenas habían pisado el suelo del área de recreo cuando alguien toco el brazo de Lara. La chica se giró y se encontró frente a FJ.
-Hola- saludó la española animadamente, pero FJ respondió con otro hola mucho más seco.
-¿Podría hablar contigo en privado? Tengo una proposición que hacerte.
Lara miró a Francois y después a FJ.
-Bueno si, claro. Francois, nos vemos después ¿vale?
-Por supuesto, cariño- esto lo dijo en francés y con una pícara sonrisa que sacó de quicio a FJ.
“¿Por qué diablos no habría aprendido francés con todas las posibilidades que había tenido?” se preguntó el español al no entender las palabras que decía el francés. De súbito sintió ganas de pegarle un puñetazo al rubiales, pero se contuvo ya que Lara cedía a ir con él.
Condujo a la española hasta un banco solitario alejado de todos los demás donde solían ir las parejas y los fumadores.
-¿Me vas a entrenar para ser espía o por qué tanto secretismo?- bromeó Lara.
-Me han mandado hacer un trabajo sobre las drogas y me preguntaba si querías contestarme a algunas preguntas de forma anónima.
Lara se quedó un poco sorprendida y tras mirar a su alrededor se encogió de hombros.
-Si es de forma anónima -aceptó.
Lara se sentó frente a FJ en el banco y entrecruzando sus manos sobre la mesa, esperó a las preguntas.
Comenzaron con las típicas preguntas: ¿por qué? ¿Cuándo? ¿con quién? y después con unas que merecían una respuesta más personal.
-¿Por qué lo dejaste?- FJ sabía la respuesta, pero quería copiar las palabras de Lara.
-Fue a raíz de un accidente que tuve tras haber estado en una fiesta donde hubo de todo. Murió mi novio y yo estuve a punto de hacerlo. Entonces me di cuenta de que lo que hacíamos no era divertido.
-¿Y qué pasó con el grupo que tenías?
-Bueno, hace bastante tiempo que no hablo con ellos, lo cierto es que muchísimo tiempo, pero las últimas noticias que tuve de ellos fue que uno estaba hospitalizado por sobredosis, una se había metido en la prostitución para conseguir el dinero y los demás seguían igual que siempre.
-¿Y tú?
-Y yo qué- inquirió Lara sin saber a que se refería.
-No sé, alguna pregunta de clase social ¿por qué te besabas ayer con el franchute?
La chica se quedó paralizada, y deteniendo el vaivén que había estado haciendo con las piernas, miró seriamente a FJ.
-No creo que a tu profesora le importe eso en lo más mínimo.
-No, a ella no, pero a mi si que me importa, porque si no recuerdo mal, hace poco me decías que no podías estar conmigo porque no estabas preparada, y ¡ah!, sorpresa, te encuentro morreándote con el franchute.
-No creo que a ti te importe- Lara se levantó de su asiento y trató de irse de al lado del chico, pero este salió corriendo detrás de ella y la retuvo cogiéndola de ambos brazos para que no se fuera.
-Si me importa, y mucho. Y quiero que me lo digas.
-Pues te vas a quedar con las ganas, porque no te voy a decir lo que no es asunto tuyo- Lara se retorció entre los brazos del chico, pero la garra de este era muy fuerte- Me haces daño.
-Pues no te intentes escapar y no te haré tanto daño.
-Pero FJ, ¿no te oyes a ti mismo?- preguntó Lara mirando al chico a los ojos- “no intentes escapar” Hemos pasado de ser amigos a que yo esté huyendo de ti- su tono era triste, como si intentara domar a la bestia con voz baja y melancólica.
Francisco Javier la miró un momento y después la soltó.
-Lo siento, Lara, lo siento mucho, pero es que no lo entiendo.
-Y no puedo explicártelo, FJ- repuso Lara.
-Pero solo quiero saber ¿por qué lo besas a él? ¿Por qué a mi no me dejas ni acercarme?
Lara abrió la boca para volverla a cerrar sin pronunciar ni una sola palabra. FJ exhibía un estado pésimo: la cara contraída y todo su cuerpo haciendo vaivenes como si quisiera coger a Lara y después recordara lo que ella le había dicho y retrocediera sin mover los pies.
-Por favor, Lara, contéstame.
-Lo besé porque no creo que de él me pueda enamorar.
FJ se quedó parado intentando interpretar las palabras de Lara. ¿Significaban sus palabras que de él si podría enamorarse? Pero entonces ¿por qué no lo intentaban?
-Ei, no, espera, espera- esto se lo dijo a Lara, ya que la chica había echado a correr al verlo un poco despistado. Trató de retenerla cogiéndola por la muñeca, pero entonces recordó las palabras femeninas “hemos pasado de ser amigos a que yo esté huyendo de ti” y soltó la muñeca. Después de todo, vivían en el mismo pueblo, pronto se verían.
Si normalmente las tres últimas horas se extendían dolorosas a lo largo de lo que parecían tres siglos, en esas fatídicas tres horas parecía que el tiempo no trascurriera. Lara miraba el reloj: 12:45. Lo volvía a mirar: 12:46. ¿Cómo es posible? Pero es que después lo volvía a mirar y eran las 12:45. ¡Se equivocaba hasta para leer la hora!
El primer examen que Lara suspendió en toda su vida fue uno sorpresa que hizo ese día. Era uno de física para saber si iban estudiando y Lara sabría días después que había sacado un 4,45, cosa que para haber estado escribiendo solo cuando conseguía sacarse de la cabeza a FJ, fue todo un record.
Tras despedirse de Francois, se fue a su casa, donde, tras comer se puso a hacer ejercicios y después de eso a pasar los apuntes con la música de “El Canto del Loco” como música de fondo.
Cuando terminó toda la montaña de ejercicios que tenía, miró su reloj creyendo que ya sería tarde, pero no eran más de las seis y media. Golpeó con la uña la pantalla del reloj, pero después se sintió como una tonta al caer en la cuenta de que si se le hubieran gastado las pilas, los números hubieran desaparecido, ya que era un reloj electrónico.
Pensó en quedarse en casa tumbada a la bartola, pero tras pasar dos minutos como si fueran dos horas, decidió ir a darse una vuelta. Llamó a Cristina. Estudiaba. Telefoneó a Francois, ocupado con las actividades del instituto.
“¿Y a quién llamo yo ahora?” Se preguntó Lara. Se llevaba bien con todos los de su clase, pero de ahí a salir con ellos una tarde.
“¡Me iré en bici!” pensó de pronto como si se le hubiera encendido una bombilla y esta le hubiera quemado “Me pasearé por la orilla de río solía bañarme en la presa hace ya años es un lugar bonito, allí me despejaré!
Y dicho y hecho. Cogiendo la bici y bajándola en caballito por el ajustado ascensor, se plantó en la calle con la pedazo bicicleta que hasta hacía un par de meses no podía usar de lo alta que era.
Su paseo comenzó mal, ya que nada más cruzar la calle, casi la atropellaron, y al empezar a pedalear, el pantalón se le enganchó en los dientes de la bici y le hizo un boquete gigantesco en los bajos.
Si no hubiera sido porque esa media hora se le había pasado como si fueran tan solo diez minutos, hubiera dado media vuelta y se hubiera ido a su casa.
Sea como fuere, en un cuarto de hora ya estaba pedaleando por la orilla del río. Aun quedaban un par de horas de luz, así que las aprovecharía para respirar el aire relativamente limpio de la huerta murciana. Como ella pretendía, se le fue de la cabeza FJ, sobre todo porque entre evitar coches, huir de los perros e intentar no zamparse las cañas que sobresalían de las demás, no tenía tiempo para pensar en nada más.
Sin embargo, cuando ya llevaba prácticamente tres cuartos de hora pedaleando, vio, tras dar una curva, a un ciclista a quien al parecer, se le había pinchado una rueda. Conforme fue acercándose comenzó a distinguir la figura: un chico, o si no una chica bastante musculosa, con el pelo marrón y rizado, joven.
-¡Mierda!- al distinguir a FJ tan claro como si lo tuviera a tan solo un metro, Lara pensó en tres cosas a la vez: frenar, girar, acelerar. Inconscientemente intentó hacerlas a la vez la tres y como era de esperar, el resultado fue la bici bajo las cañas y ella chupando el suelo.
-¡Lara! ¿Estás bien?- FJ también la había reconocido, y como no, había visto el accidente en primera persona. Trató de ayudarla.
-Si, perfecta. No hace falta que me no es necesario ¡suéltame, hueva!- dijo tras ver que sus intentos de que FJ no la tocara eran vanos.
El chico obedeció.
-Lo siento pensé que te habías hecho daño.
Lara lo miró arrepentida, pero no pidió perdón, si no que se limitó a coger su bici de debajo de las cañas
-¿Qué le ha pasado a tu bici?- preguntó tras levantar la suya propia.
-Se me ha pinchado una rueda. ¿Podrías llevarme en la tuya al pueblo?- pidió FJ, pero Lara tenía en la cabeza algo mucho mejor.
Se había dado cuenta de que las bicis eran muy parecidas, de tal forma que podía poner en práctica un truco que había aprendido en Nueva Zelanda. Comenzó a manipular la bici de FJ sin que este le diera permiso, y con una habilidad asombrosa, le quitó la rueda trasera (la pinchada) a la bici y unió la bici de FJ con la suya, de tal forma que la rueda de atrás del chico era la delantera de Lara.
-¡Has hecho un biciclo!- exclamó sorprendido FJ.
-No me digas, no me di cuenta- contestó con sorna- Vamos, tu te untas con la rueda.- Lara le dio la rueda pinchada a FJ y se montó en su parte de la bici.
-¿Esto es seguro?- preguntó FJ dudoso de la resistencia de la nueva bici.
-Espero que si, porque si no me veo los piños desperdigaos por el suelo.
Lentamente, por la reticencia del chico, pedalearon hasta llegar a Cieza.
-Muchas gracias por ayudarme a venir- agradeció Francisco Javier a la chica cuando llegaron a la puerta de su casa- Hubiera tardado el doble en venir a pie.
-No sé yo, ehhh, en algunos tramos hasta una tortuga nos hubiera adelantado- replicó Lara.
-¿Por qué eres así?
-¿Así como?- preguntó la chica.
-Así. ¡Joder, Lara! Esta mañana me has dicho que besaste al franchute porque no podías enamorarte de él, lo que quiere decir que de mi si podrías, y ahora te muestras fría y distante.
-Lo que dije no significaba que podría enamorarme de ti- interrumpió la chica. Le temblaban los labios y todo el cuerpo. Su corazón había hablado por ella
-¿Y entonces que significaba? Porque no llego a comprenderlo, Lara- FJ hablaba con voz entrecortada.
-Tengo que irme mi madre estará preocupada- dijo Lara, pero Francisco Javier no estaba dispuesto a eso.
Cogiéndola en peso la bajo de la bici y la pegó a la pared. Sus ojos estaban húmedos y cada vez le costaba más hablar.
-Lara, estoy dispuesto a no besarte, a no tocarte tan siquiera con tal de que me dejes estar a tu lado, con tal de poder hablar contigo y saber que soy algo más que un amigo para ti. Te juro, te prometo, que esperaré hasta que estés preparada, pero por favor, dime que sientes por mi.
La chica besó a FJ, que sorprendido, tardó unos segundos en contestarle, aunque cuando lo hizo, lo hizo como nunca.
Les costó un mundo separarse, y cuando lo hicieron, fue Lara la que habló.
-Acabo de comprender que, lo que quise decir con mis palabras no era que pudiese enamorarme de ti, sino que ya lo estoy, pero me daba mucho miedo hacerlo.
-Lara, estoy dispuesto a esperar todo cuanto te sea necesario, si es preciso, no te volveré a besar para que sepas que voy con buenas intenciones-
-¿Estás tonto o qué?
Se volvieron a besar, con una pasión que casi les asustaba: no cabían en sí de alegría y por otro lado estaban aterrados.
¡Habían encontrado de nuevo el amor!
Wwwwwwwwwwwwwwwwuuuuuuuuuuuuuuuuuuu, por fin terminé, sé que me costó mucho, pero fue un autentico placer escribir esta historia, sobre todo sabiendo que ustedes estaban al otro lado.
Muchos besitos y hasta la próxima (si es que no se cansaron de que sea tan lenta;)