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Capítulo 3: Recuerdos de color gris II
Un día, mientras me duchaba, cogí una de las cuchillas de mi hermana con intención de depilarme, pero sin querer me hice un corte en el dedo. Enseguida empezó a salir sangre, mi acto reflejo fue chuparme el dedo, pero el color rojo me fascinaba y el dolor había desaparecido.
No sé en qué estaba pensando cuando me pasé la cuchilla por la palma de la mano. Primero era una punzada de dolor... y luego la sangre. Al principio me mareaba, pero luego notaba una extraña sensación de paz... aquello me dio mucho miedo, así que tiré la cuchilla y seguí duchándome.
Al salir la vi ahí en el suelo, quise ignorarla. Me sequé y me vestí, pero antes de salir de allí la cojí y la guardé en mi mochila, donde Angie no la pudiera encontrar. Desde aquel día, hacerme rasguños en las muñecas se hizo casi un ritual. Cuando estaba muy nerviosa me hacía un corte y volvía a guardar la cuhilla. El hecho de sentir el dolor y luego sangrar me hacía sentir “bien”.
Me volví muy hábil para ocultar las heridas... hacía frío y las mangas largas ayudaban mucho. Ni mamá ni Angie notaron nada extraño en mi comportamiento. Pero al llegar el calor, las cosas cambiaron. Angie decía que estaba loca por seguir yendo en manga larga, y falsificaba la firma de mi madre para no tener que hacer Educación Física... hasta que un día llamaron a mamá del colegio para decirle que si seguía faltando a Educación Física, suspendería.
Lo demás vino tan rápido que lo recuerdo como un torbellino de imágenes... mi madre llorando (era lo único que sabía hacer), mi familia regañándome... y el día que Angie me vio desnuda.
Fue un error (aunque gracias a eso se arregló todo entre nosotras...), ese día se me olvidó cerrar el pestillo en la ducha y Angie, que venía de buen humor, decidió que tenía ganas de que nos ducháramos juntas como cuando éramos pequeñas... y lo vio todo, vio como me hacía cortes en la muñeca sin inmutarme, como en trance, vio las cicatrices por todo el brazo, mi cuerpo demacrado.
No sé cuánto tiempo pasó mirándome, cuando finalmenté me di cuenta de que estaba ahí dejé caer la cuchilla y ahogué un grito. Avanzó hacia mí, yo pensaba que me iba a dar una torta como hacía cada vez que se enfadaba conmigo, pero en vez de eso cayó de rodillas a mi lado y me abrazó llorando...
- Perdóname... perdóname...
Era lo único que decía. Entonces, por fin, pensé que mi vida iba a empezar a mejorar. La reacción de mi madre fue algo diferente... ella, que siempre estaba en su propio mundo, me miró a los ojos por primera vez en mucho tiempo, me dio un beso en la frente y me llevó al hospital de la mano.
Los siguientes meses fueron como una liberación para mi alma... mi madre volvió a trabajar, por lo que Angie pudo continuar con sus estudios por donde los dejó (y de paso se le mejoró el carácter). Yo iba a un psicólogo todas las semanas y dejé de hacerme daño... aunque cuando me ponía triste o nerviosa aún sentía ganas de volver a hacerlo... sólo que esta vez era más fuerte, no podía romper el clima de confianza y cariño que había en casa por nada del mundo.
Lo único que me marcó bastante fue la reacción de los miembros de la familia, las miradas despectivas, reprobatorias y los comentarios a mi espalda. Me tachaban de loca, de desgraciada. En el instituo mis compañeros hicieron igual. Nadie me apoyó para salir de esa mierda, tan sólo Angie y mamá. Logré aprobar el instituto, la selectividad... y entrar en psicología.
Allí conocí a Mar, mi mejor amiga, un cielo de chica y muy guapa. Cuando un día me sinceré y le conté mi historia, en vez de juzgarme como habían hecho todos, me abrazó con lágrimas en los ojos y me dijo que siempre podría contar con ella. Sí, Mar también dio paz a mi alma...
- Mar...
El sonido del timbre me devolvió a la realidad, era Mar. Nada más abrir la puerta me abrazó protectoramente y me puse a llorar con la cara oculta en su regazo.
- Nicky... Nicky, tranquila... todo va a ir bien... todo...
- Mar... no dejes que vuelva a caer, ayúdame, Mar...
CONTINUARÁ
Agradecimientos a J.G. Madison por las reviews... espero no decepcionarte con este capítulo...