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Author: Miss Sorrow
Fiction Rated: M - Spanish - Romance/Drama - Reviews: 13 - Published: 03-16-04 - Updated: 01-18-06 - Complete - id:1552969

Capitulo 9: De vuelta al presente.

Mía no podía dormir.

Una lágrima se había escapado de sus ojos. ¿por qué tenía Brian que haberse enterado de todo esto? ¡¿por qué?! Si bien este día tenía que llegar, Mía no se resignaba a que ahora, todo el mundo supiera lo de Jon, y que Brian, haya hecho su aparición después del recital para agredirla.

Se sentía angustiada, acongojada. ¿por qué tenía que pasarle todo esto a ella? ¿ qué tenía ella de especial?

Su mente le dio la respuesta: salía con una estrella de Rock.

Aunque Jon se hubiera quedado con ella para consolarla y acompañarla, no podía sacar ese momento de su memoria.. No le dijo todo a Jon: no valía la pena preocuparlo.

Escuchó los primeros cantos de los pájaros que se encontraban en el balcón del departamento. Deberían ser las seis de la mañana, o quizás menos.

Jon se movió de la cama y, algo dormido, saludó a su novia con un beso en la boca.

-Hola, mi amor. ¿Cómo te encuentras?

-Eh...Bien, Jon. Todo está bien- respondió Mía no tan convencida - ¿qué quieres que haga para desayunar?

-No, Mía. No hagas nada- explicó Jon mientras se levantaba y tomaba su ropa para vestirse – Me voy. Le prometí a Dan que estaría a primera hora y- bostezó – tengo que cumplir, mi amor.

-Está bien – contestó Mía tomando su bata y sus pantuflas – te acompaño a la puerta.

Suspiró. Jon ya se había ido, y ahora, tenía que quedarse como siempre sola. Acomodó su departamento, lo cual no le llevó mucho tiempo, se dio una ducha y mientras se vestía llamó a Emily.

-Emily. – una voz le contestó – Si. Hoy voy contigo a la tienda. Bueno. Nos veremos allí. Adiós.

Jon y los chicos se encontraban, en ese momento, esperando a Dan que estaba, increíblemente, tardando muchísimo más que cualquier chica, en el baño.

-¡Dan! – lo llamó Jon - ¡Vamos! ¡Ya estoy pensando que eres mujer! ¡Cualquiera diría que vamos a los “ Grammy”...¡Dan..!

- ¡Ya voy! ¡ Ya voy! – respondió una voz.

Dewey y Steven reían. En menos de lo que cantara un gallo, Jon entraría por la fuerza al baño, sacaría a su hermano de los pelos, protestaría y luego se irían a destino olvidándose la billetera, los guardaespaldas y, hasta incluso a los otros miembros de la banda... Si. Estas cosas siempre se resolvían de la misma forma.

-Déjense de reir, inútiles – refunfuñó Jon – los prefiero borrachos. ¡DAN SAL DE ESE BAÑO AHORA MISMO!

Más carcajadas.

-¡AHORA SI! – decidió Jon yendo a largas zancadas y diciendo insultos entre dientes – ¡NO ME IMPORTA LO QUE TENGA QUE VER! ¡QUIERO QUE SALGAS!

Cuando estaba a punto de tocar la puerta de madera, el picaporte giró y Dan salió como si no hubiera pasado nada del baño.

Las carcajadas cesaron. Steven y Dewey observaron con los ojos como platos a Jon y luego a Dan. Jon hizo lo mismo con Dan y finalmente, Dan los miró a todos sorprendido.

-¿pasa algo? – preguntó

Steven señaló – tu... pelo. ¿qué te hiciste, Dan? Pareces uno de los “ Backstreet Boys”

Esta vez Dewey y Jon rieron.

-Si! – río Jon – Ya mismo te tienen que invitar a “ American Idol” ¡Seguro que ganas!

Dan ladeó su mirada hacia sus amigos y hermano. -¿ No puedo producirme un poco para mis fans? Ellas quieren verme hermoso. ¿ no puedo darles el gusto?-

-Si – admitió Jon- Lo que no creo es que esos pelos parados y ese peinado les guste.

-Ajá – asintieron Steve y Dewey.

-Tú porque vives despeinado – acusó Dan a su hermano mientras señalaba el cabello de éste – apuesto que hasta ratas deben vivir ahí...

-Vas a ver...

Mientras Jon y su hermano participaban en una lucha usando el living como ring. Steve y Dewey se miraron y asintieron al instante.

- Para mi que ese peinado es solo para una fan exclusiva. ¿ no te parece?- opinó Steve

Esa misma mañana, Mía volvía de buscar CD’s y otras clases de mercadería de los proveedores para la tienda. Emily había insistido con que fuera ella hasta allí por razones que la propia Mía desconocía. Solo Emily le había dicho: “ Tú te llevas mejor con los proveedores”. Lo cual, pensaba la muchacha, era absolutamente falso. Emily era la extrovertida del grupo, la que todos los hombres se le acercaban. Ella llamaba la atención en cada lugar que se dirigiera. En cambio, Mía era todo lo contrario: ella nunca hablaba; siempre se vestía con la ropa que encontraba más a mano cada día; ni hablar, de preocuparse por la ropa que debía llevar a una fiesta.

Ellas dos eran el agua y el aceite, sin embargo, eran mejores amigas. Por eso, a la chica de pelo castaño, le resultaba raro aquella excusa.

Pero cuando llegó a la tienda, todo ese dilema ya estaba claro.

-¡EMILY!- gritó Mía.

La rubia estaba besándose apasionadamente con un hombre que ella no podía distinguir aún. Pero, apasionado, no era el término adecuado para definir esa clase de beso, el termino sería algo como...Desaforado. Si, esa era la palabra.

Cuando Emily, a causa de la sorpresa volteó para ver de quien provenía el grito, dejando ver a su acompañante, Mía se quedó boquiabierta.

Miró hacia ambos lados antes de introducir la llave en la cerradura. Después de haberlo meditado, sabía que estaba haciendo lo correcto. ¿ Cómo ella había osado engañarlo? ¿Cómo?

De no ser por el asistente de su padre, nunca se habría enterado de la verdad. ¡Que asquerosa verdad! Hubiera sido mejor nunca haberse enterado, pero bueno, así resultaron ser las cosas.

Verla de la mano y besándose con aquel muerto de hambre le había producido náuseas. Si tan solo pudiera tener a ese Jonathan en ese instante... ¡lo mataría con sus propias manos! Pero, primero, había que encargarse de Mía. Armado con un revolver, propiedad de su padre, Brian entró en el departamento de Mía. A simple vista, el departamento estaba vacío: Mía debería haber ido a la tienda. Sin duda, esperaría. Ella llegaría pronto.

-¡ Dan!.. Tú y Emily...

-Si, Mía - afirmó la rubia ante su atónita amiga – Daniel y yo estamos juntos desde lo del concierto en Miami.

-Pero... ¿ y Johnny?

-¿Johnny? – Río Emily – Ya pasó, Mía. Lo encontré en Miami en la cama con una rubia. Discutimos y me lo saqué de encima. Nada más- Miró a Dan - Ahora estoy más que feliz con Danny..¿ O no, mi amor?

Dan asintió y la abrazó por la cintura.

- Me.. me alegro – respondió Mía algo extrañada - ¿pero, Dan, por que nunca me lo contaste?

-No queríamos preocuparte, Mía. – contestó Dan – Ni mi hermano lo sabe.

- ¡Jon no lo sabe!

-No –admitió Dan – Aunque supongo que se lo debe imaginar. Hoy tuvimos una discusión de lo más graciosa. – lanzó una carcajada- Si tan solo pudieras verle la cara que tenía cuando le dije que mi pelo era más lindo que el de él.

Emily río y Mía no tuvo otra opción que sonreír.

Jon se encontraba, en ese instante, en su escritorio, viendo la cantidad enorme de papeles y cosas que habían llegado para la banda. Sobres, E-Mail, facturas, propagandas...de todo había esparcido en ese maldito escritorio.

Claro, -pensó Jon, -¿ como Dan iba a ocuparse de ese trabajo? El señor Daniel Hamilton no puede ensuciarse las manos tirando papeles ni escribiendo cartas y solicitudes.

El malhumor de Jon iba en aumento. Empezó a tirar a la basura todos los papeles cuando un sobre negro lo llenó de curiosidad. Lo abrió y había un papel, también de color negro, que decía:

Hamilton: Ten cuidado porque lo que más quieres te será arrebatado. Hoy mismo, tu mujer dejará este mundo y no podrás evitarlo . Me la quitaste, y tú serás el próximo...

La cara de Jon empalideció al instante. “ Me la quitaste...” Ese no podía ser otro que...¡Brian!

... ¡Entonces Mía estaba en peligro!

Mía, después de una mañana llena de sorpresas, se dirigía tranquilamente a su casa. Luego del susto, Emily y Dan, le explicaron con detalles desde cuando estaban saliendo y las circunstancias en que se había dado este romance.

Una gota de lluvia le cayó en la cabeza. “ Que raro. – pensó Mía - nadie hubiera intuido que esta noche tendríamos tormenta”.

Siguió caminando, pensativa. Decidió llamar a Jon apenas llegara a casa. Necesitaba hablar con él. Tenía algo muy importante que decirle, si bien, todavía, no era completamente seguro.

Tenía miedo, mucho miedo...¿ y si Jon la abandonaría? Suspiró. ¿ Y si ella sería como su madre? ¿ Qué pensaría Jon de la noticia que tenía que darle?

Entró al edificio, saludó a sus vecinos y tomó el ascensor. Si. La relación con Jon, en cierta manera, la había cambiado: ahora era más sociable con todo el mundo, y un poco más abierta con respecto a sus sentimientos con Jon. Aunque éste le costase un poco contarle a ella las cosas que él sentía. Sonrío débilmente. No importaba, ella amaba a Jon igual.

Introdujo la llave en la cerradura e ingresó a su departamento.

La persona que vio allí hizo que ella arrojara al suelo todas las cosas que llevaba...

Brian saltó rápidamente de la cama en que había estado esperándola desde la mañana. Como un león enfurecido, tomó a la chica de los hombros, la zamarreó y la estampó contra la pared.

Jadeaba a causa de los nervios y la excitación. Observaba a Mía como si ella fuera una presa que estaría a punto de ser devorada por su predador. Sus ojos marrones solo observaban los de Mía.

-¡Mía! – la amenazó mientras la tomaba fuertemente del brazo – lo de ayer por la noche no fue nada comparado con lo que voy a hacer hoy.- Sus palabras transmitían bronca, impotencia. - Hace más de dos años que estamos juntos...¿cómo?...¿¿como te atreviste a hacerme algo así? Yo te cuidé. Siempre te llevé a los mejores lugares... ¿por qué? -Mía comenzó a sollozar. Tenía miedo. Mucho miedo, pero no por ella... -¡Perra! ¡Lo hiciste! – continúo Brian - ¡Y encima con ese tipo! ¡Ese tipo que lo único que hacía era estar con “ groupies”. ¿por qué? – Y comenzó a sollozar descontrolado. - Yo te quería Mía. ¿por qué?

-¡¿ QUIERES SABER POR QUE?! - estalló Mía entre lágrimas sintiendo cerca el aliento de su ex novio - ¿ QUIERES SABERLO, EN VERDAD? ¡ ESTABA HARTA DE TI! ¡ESTABA HARTA DE TUS AMENAZAS! ¡ DE TUS MALTRATOS! ¡HARTA! ¡ NO PODIA CONCEBIR QUE ME GOLPEARAS, QUE ME ENCERRARAS EN TU MANSIÓN MIENTRAS MIS PADRES CREÍAN QUE JUNTARME CONTIGO HABÍA SIDO LO MEJOR QUE HABÍAN HECHO! ¡ NO PODÍA SOPORTARLO MÁS, BRIAN!.

Brian se quedó mudo de la impresión. . Pero ella continúo.

-¡ SIEMPRE HE ESTADO SOLA, BRIAN! ¡MIS PADRES NUNCA ME CREYERON Y YO, COMO UNA TONTA, TE HACÍA CASO. ¡ TENÍA DIECISÉIS AÑOS, BRIAN! ¡NO PODÍA VIVIR ASÍ! ¡ POR ESA RAZÓN ME FUI AL DEPARTAMENTO Y ME ALEJÉ DE MIS PADRES... ¡ PERO ELLOS TE SEGUÍAN APOYANDO! – jadeaba a causa de haber hablado sin emitir ni siquiera una pausa. Lágrimas salían de sus ojos y le dolía la cabeza fuertemente. Sin embargo, debía sacarse todo lo que había tenido dentro por años. ¡ Y POR ESO MISMO VOLVÍ CONTIGO DESPUÉS DE MUDARME, BRIAN! ¡ ELLOS ME HABÍAN AMENAZADO CON QUITARME EL DEPARTAMENTO SI NO VOLVÍA CONTIGO! ¡ENTIENDES! ¿¡ PUEDES ENTENDER TODO LO QUE HE SUFRIDO!?

Brian no podía hablar. Estaba confuso. Todo había sido por su culpa. La había hecho sufrir como nadie...¡ y no se había dado cuenta! Si, la quería. Pero, Si la quería...¿por qué la había hecho sufrir tanto? “ No la cuidaste, y por eso se fue con otro...” pensó Brian fugazmente. La quería, quizá más que Jonathan, pero la había hecho infeliz. No se la merecía para nada... Ni siquiera merecía que ella le estuviese mirando preocupada. ¡él había sido un salvaje con ella! Se había comportado muy mal y ahora lo estaba pagando.

El revolver permaneció en su sitio. No se había animado a usarlo ni siquiera como amenaza. Se sentía culpable y, se había dado cuenta que quería tanto a Mía que él mismo sabía que no podría usarlo contra ella. Jon había cuidado de la chica, se había comportado como un caballero y por eso mismo ella eligió estar con él. Lo eligió.

Suspiró y se miró su bolsillo...¿ y si esto era lo correcto?...

-Brian.. – llamó Mía tímidamente. El chico se encontraba inmerso en sus pensamientos. No hablaba y Mía comenzó a preocuparse.

-Yo... – empezó Brian. Estaba sumamente arrepentido. Y en su cara, eso podría notarse – Yo...no sé como pude haber hecho todo lo que hice, Mía. No sé. Perdón. Espero que seas feliz con quien has elegido. –

Caminó hacia la puerta pero cuando estuvo a punto de abrir el picaporte, Jon entró enfurecido. Lo tomó del cuello de la camisa y le gritó entre dientes.

-¡Llegaste a hacerle algo a Mía y eres hombre muerto, Brian! ¡Te lo juro! - Brian levantó los brazos como diciendo que no había hecho nada malo, y cuando Jon vio que Mía estaba bien, lo soltó. – Menos mal...

Jon corrió inmediatamente a abrazar a Mía y a llenarla de besos mientras Dan y Emily miraban con el cejo fruncido a Brian que se retiraba sin decir más. No lo persiguieron ni hicieron nada por el estilo. Eso iba a ser decisión de Mía.

Solo se limitaron a observar.

-¿ Pasó algo Mía? – preguntó Jon preocupado - ¿ Te hizo algo?

Mía negó con la cabeza, mientras más lágrimas se escapaban.

-No, Jon. Solo hemos arreglado cosas que tendríamos que haber hablado hace muchísimo tiempo. Pero.. pero engo algo que decirte– declaró bajando la voz. – Pero en privado.

Dan y Emily no dijeron nada mientras Mía y Jon iban a hablar al otro lado de la habitación, pero la rubia le guiñó un ojo a su novio y sonrió.

Y cuando Dan vio a su hermano casi caerse de la cama, entendió, abrazó a su novia y juntos sonrieron al unísono.

No podía ni siquiera imaginarse a su hermano, guitarra en mano, cambiando pañales...

EPILOGO.

La Señora y el señor Turner tocaron timbre algo temerosos. Supieron la dirección del novio, podría decirse ahora marido, de su hija a través de Emily. La rubia había rehusado a darles la dirección pero al ver a los padres de Mía tan decididos y arrepentidos, se la dio.

Brian había confesado todo lo que había pasado en esos años y lo que ellos no se habían enterado. Luego, se suicidó.

La señora Turner no pudo creerlo cuando se enteró. Ese chico de familia acomodada...¿ como pudo haber terminado así?

¿Cómo? Pensó que el amor a veces podía transformarse en locura; o tal vez, la locura, en un momento, podría aflorar en el ser humano, y si éste no la controlaba, ella iba a controlarlo.

El Señor Turner, por su parte, se sentía culpable por casi haber amenazado a su hija con el tema del departamento. Quizá si no se hubiese concentrado tanto al trabajo, podría haberla escuchado y así haberla comprendido. Suspiró, Quizá, ahora, cuatro años después, era tiempo de enmendar las cosas.

Una chica de veinte años, casi veintiuno, vestida con un jean y una remera sin mangas turquesa abrió la puerta. Llevaba en sus brazos, a una beba de un año o dos. Sonrió y preguntó amablemente.

- ¿Si? -¿ Que se le ofrece?

-Somos tus padres, Mía. – respondió el señor Turner sin miramientos – ¿ ya no te acuerdas de nosotros?

-Hola, soy... – saludó con la mano la niña entusiasmada...

-¡Serena! – la reprendió su madre. Luego, estupefacta, observó nuevamente a sus padres – Hace...hace casi 4 años que no los veo...

-¿ Pasa algo?.. – se escuchó una voz desde la cocina que lindaba junto al recibidor. Esa era la voz de Jon que se encontraba, en ese mismo momento, poniendo la comida la horno para la cena

-Nada, Jon.. –respondió Mía de forma inexpresiva. – Son mis padres.

Jon dejó inmediatamente lo que estaba haciendo y se colocó en el umbral de la puerta junto a su esposa.

-Señores Turner – saludó – No puedo creer que estén aquí.

-Nosotros tampoco – admitió la Señora Turner – Brian confesó todo, Mía. Después de hacer eso, se disparó. Él está muerto ahora.

Mía y Jon se quedaron boquiabiertos.

-Por eso mismo –continuó el Señor Turner – Hemos venido a disculparnos, y por que no, a charlar. ¿podemos pasar?

Mía asintió todavía sin caer en la cuenta que esas personas eran sus mismos padres.

- Pasen – invitó Jon mientras una sorprendida Mía bajaba de sus brazos a una alegre Serena, que parloteaba todo el tiempo con los señores que habían venido a visitarlos...

La vida da lecciones pero si uno puede afrontarlo, siempre verá que hay luz después de ese oscuro, triste y aterrador túnel.

FIN

Bueno, he regresado, trayéndoles el final a esta historia. Gracias por leer mi primera historia publicada aquí. Pronto subiré más historias que espero, les guste. Si mandan rewiew, y espero que sí lo hagan, dejen su e-mail así les respondo.

Espero que esta historia haya sido de su agrado y manden sus comentarios.

Saludos.

La autora: Miss Sorrow



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