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"¡Ay dios mío, mataron a Kenny!" South Park.
La muerte es parte de la vida, y más de una vez me he preguntado porque la gente no la acepta. Paradójicamente, es indispensable para que la vida continúe, si los individuos no mueren se agotarán los recursos debido a la sobrepoblación. Además, es inevitable, a todos nos llega, una vez agotado el cuerpo es hora de irse. Creo que este rechazo se debe a que la muerte puede ser repentina. Todos esperamos morir de viejos o quizá por alguna enfermedad, pero nadie espera morir atropellado o que le caiga un ladrillo encima. Es esta cualidad sorpresiva lo que hace tan aterradora a la parca, puede llegar a cualquier lugar y en cualquier momento. Todo esto hace que la muerte sea impactante, y el impacto es lo que busca todo artista.
Snuff, es una rama del género de horror, la cual trata sobre la muerte en su forma más violenta. Hace falta especificar, pues tal manera de morir puede encontrarse en varios géneros; son muchas las historias de amor donde la pareja comete suicidio al no ver cumplidos sus anhelos y varias historias épicas describen como el caballero acaba con sus enemigos en cruel batalla. Pero en todos estos ejemplos la muerte es tan sólo un elemento, un accesorio para que la lectura sea más atractiva. En el snuff, la muerte es lo principal, son cuentos cortos donde el protagonista pasa por alguna experiencia fugaz y después muere. Los ejemplos que he visto del snuff son de la década de los 60's, sexo, drogas y psicodelia. Estos casi siempre terminaban con un accidente automovilístico o alguna balacera provocada por el éxtasis. Quizá haya habido la intención de prevenir a los jóvenes contra los peligros del exceso, pero estoy seguro que el objetivo principal del snuff es satisfacer la curiosidad mortuoria del espectador. Pero no se trata de matar y ya, eso no sería artístico. Es como inflar un globo lentamente hasta que revienta; estos cuentos comienzan normalmente, luego se va acumulando la tensión poco a poco, hasta que ocurre un estallido caótico que culmina de la manera que tanto he repetido. Hoy día se le llama snuff a una parte clandestina de la industria pornográfica. Las muchachas son violadas salvajemente y ejecutadas. Supongo que puede ser snuff puesto que el personaje principal fallece, mí opinión es que una historia de este género debe seguir el método descrito.
Más allá del snuff se encuentra el splatter, llamado así porque la víctima acaba literalmente como un insecto aplastado, hecha pedazos y con las entrañas de fuera. Mientras que el snuff trata sobre la muerte, el splatter es sobre la mutilación, se detalla minuciosamente cómo la víctima es acabada del modo más agonizante y visceral posible. También esto se puede ver en otros géneros; hay novelas de misterio donde se describen asesinatos brutales, y por supuesto, muchos cuentos de horror donde alguien que encuentra su fin de modo grotesco. Como dije antes, la diferencia es la que hay entre elemento y nudo. Un cuento splatter es relativamente simple, un individuo indefenso cae en manos de otro, sádico en extremo, quien procede a torturarlo cruel y largamente. De nuevo, no se trata solamente de abrir panzas y sacar tripas de un tirón. Un buen autor sabrá cómo crear a un verdadero asesino artístico que utilice la piel como lienzo, con la técnica adecuada para que cada corte signifique algo mientras que la víctima siente agonía pura. Y lo más importante es que la lectura transmita estos sentimientos de éxtasis y angustia al espectador.
Ahora, ¿Por qué querría alguien ver como a una muchacha le abren el cráneo con un martillo para manosear sus sesos? Pienso que tal deseo parte de un instinto primordial, de algún rincón de nuestro cerebro que conserva la naturaleza depredadora del primate. El hombre primitivo cazaba para subsistir, y es claro que tal actividad generaba una satisfacción química. Era algo perfectamente natural, igual que el sexo, civilizarnos hizo que se perdiera esa naturalidad y se volviera una actividad tabú. En cierta forma, el splatter no es más que una regresión a nuestro estado natural, y es esta regresión lo que vincula a este género con el horror, atestiguar cómo un hombre racional se vuelve bestia salvaje. Pensándolo bien, es ver actuar a una bestia racional. Siendo un poco más psicológico, me parece que también tiene mucho que ver con la parte controladora de nuestra conciencia, querer tener en nuestras manos el destino de otros. ¿Y qué mayor nivel de dominio que decidir cuándo y cómo termina la vida de alguien?
Recientemente leí en una revista española un artículo sobre estos temas. Incluía una anécdota de cierto sujeto que recibió un video japonés por correo. En él, una muchacha era atada a una mesa y cortada en pedazos. El tipo se impresionó tanto que alertó a las autoridades, pero la película resultó ser ficticia. El cuerpo de la chica se encontraba oculto bajo uno falso, relleno con vísceras de plástico y tinte rojo. También vi un reportaje sobre el snuff, y después investigué más a fondo en el internet. Uno de los sitios que encontré (gringo por cierto) tenía videos de muestra; una cámara de seguridad captó a un asaltante que le daba al tendero en la cabeza con un tubo, en otro, un video-aficionado acertó pasar cuando a una niña le atropella un tren. ¡Vamos, eso es puro morbo! Además, pienso que es ilegal mostrar tales escenas, aunque lo ocurrido haya sido accidental. Luego hallé un sitio splatter (japonés), consistía de dibujos e imágenes GC (Generadas por Computadora). A éste si lo apruebo porque, claramente, muestra fantasía. Además, antes de entrar al sitio el autor advierte sobre el contenido y aclara lo importante que es reconocer el límite entre realidad y ficción. El que quiera ver este tipo de arte debe ser lo suficientemente inteligente para no dejarse impresionar por una película de carreras clandestinas y organizar arrancones. Además, no debemos apresurarnos y llamar enfermos a los que gustan de este tipo de horror. Mucha gente perfectamente cuerda fue a ver "El Silencio de los Inocentes" y sus secuelas, plenamente conscientes del tema del canibalismo y las escenas que probablemente verían. Y posteriormente, cuando las recomendaron, nadie les acuso. Claro que, debió haber uno que otro menso que provocara un incidente. Debe ser por eso que no se permiten el snuff y el splatter en este continente, la gente aquí es demasiado escandalosa e inmadura.
Por medio de la exposición continua, cada generación acepta como cotidiano lo que escandalizaba a las anteriores. Las portadas de las revistas son más audaces que hace diez años; y cuando recién se inventó el vals, fue prohibido por erótico. ¡Imagínese si hubieran visto el baile de la botella! Las películas de terror, en particular las de asesinos seriales, son cada vez más gráficas. "Psicosis" de Alfred Hitchcock, cuenta con una de las mejores escenas de asesinato en el cine. No se presencia el ataque per se, sino que se ven por momentos el arma, la víctima y la silueta del asesino. En esta época tal escena no impactaría, hará falta ver cómo el cuchillo rasga la piel de la muchacha, con ayuda de los efectos especiales claro. Y algo así se consideraría normal para esta clase de películas. A este paso, nuestros nietos verán con toda naturalidad a un loco con sierra partir en dos a una joven. A pesar de ello, el snuff y el splatter mantendrán su identidad, mientras haya personas intrigadas con la muerte, y osados que no teman a su bestia interna.
León Manuel Real Esponda