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Las cosas cambiaron mucho desde aquel día... fue cuando todo comenzó a ser tan... "irreal". Siempre supe que mis padres tenían una especie de favoritismo hacia mis hermanos mayores. Ellos siempre conseguían lo mejor de lo mejor. La mejor habitación, la mejor comida, el mejor lugar. Ese día en cuestión, el día que despidieron a nuestro padre del trabajo, todos estábamos en el comedor muy callados, nuestro padre es la principal fuente de sustento y mientras no tuviera trabajo tendríamos que comer poco... Mis hermanos comieron antes que yo y no pude creer lo que mi madre hizo después... En lugar de servirme lo acostumbrado, me sirvió las sobras del plato de mis hermanos... Los miré a los ojos, ambos, padre y madre no se atrevieron siquiera a cruzar la mirada conmigo. Ella solo dijo "Lo siento" cuando me retiré del comedor a mi habitación. Traté de llorar pero las lágrimas no salían...
Toda la noche tuve hambre, no lo pude resistir y decidí buscar comida en la cocina. Y como si mi madre hubiera sabido que iba a regresar, me encuentro con el plato de comida intacto. No tuve más remedio que comerlo... Aquel comportamiento tan bizarro solo sería el primero y más insignificante.
A una semana nuestro padre todavía no conseguía empleo. Luego de que cortaran la televisión por cable que tanto me gustaba ver, no había nada interesante que hacer en la casa. La recorría de un lado a otro para encontrar algo que hacer, ocasionalmente salía al jardín y volvía a entrar a la casa. No me di cuenta que tenía lodo en mis pies y que había manchado el suelo... ya otras veces me había pasado, mi madre solo limpiaba y no me decía nada... En esta última vez se enfureció... parecía ser que mi madre había sido cambiada por un violento ogro. Me golpeó muchas veces. Intenté correr, pero me logró atraparme y me dio una buena paliza. Ella nunca me había golpeado antes, grité por ayuda pero nadie hizo nada. De nuevo fui a mi habitación y no salí durante tres días por lo menos.
Fue en este periodo que enfermé gravemente. Mis hermanos fueron a verme a mi habitación, querían que jugara con ellos, pero simplemente yo no me sentía bien. Los miré a los ojos y les dije "¡Aléjense de mí!", ellos no hicieron caso, pensaron que tal vez se los dije de broma. Justo cuando uno de ellos me iba a tocar le detuve la mano, no me di cuenta en ese momento de mis fuerzas... o no sé... estaba confuso... él comenzó a sangrar ante mi gran sorpresa. Ahora fue mi padre quién me golpeó, él no sabía que yo estaba enfermo y débil, no me pude defender de su fuerza superior... Y lo peor pasó. Mi propio padre me ató como un animal. Pedí auxilio a las vecinos, a cualquier persona que pasara para que me ayudara. Nadie lo hizo, nadie se atrevió a hacer nada por mí. Cuando mi hermano enfermó mi padre supo que yo había sido el que lo había contagiado. Hizo unos arreglos con el doctor para que fuera a verme. Incluso el doctor me vio encadenado y no dijo ni hizo absolutamente nada... jamás olvidaré como mi madre estaba triste y como mi padre tenía su mirada recia mientras el doctor sacaba una jeringa... Pero lo que nunca, nunca olvidaré fue lo que dijo uno de mis hermanos mientras sentía como el doctor clavaba la jeringa en mi muslo... "¿Qué le van a hacer al perrito?"
Fui solo un estúpido perro que hasta el último momento creyó que había vivido su vida como un humano más.
- Fin