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Fiction » General » ¿Alguien? font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Ahuitl
Fiction Rated: K - Spanish - General/Sci-Fi - Reviews: 4 - Published: 08-30-04 - Updated: 08-30-04 - id:1707941

CERDO

¿A dónde lo llevan? ¿Porqué no puede saber cuál es el destino que tienen para él?.

En silencio avanza. Con sencillas instrucciones le muestran el camino. Lo llevan a un lugar desconocido.

Tiene miedo. Durante toda su vida ha estado confinado, lejos de sus iguales, con leves recuerdos de una madre y de unos hermanos.

Recuerda su vida en aquel lugar. Le han alimentado y cuidado. ¿Porqué siempre ha estado en este lugar?, solo y sin más compañía que unos ojos que lo observan todo el día. A veces le siguen interesados en sus movimientos, y otras, simplemente fijos, como si estuvieran más interesados por la pared que por él. Le molesta. O lo miran a él, o a la pared. ¿Acaso son igual de importantes ambos?.

Pero siempre lo vigilaban.

Recostado miraba hacia la ventana; una pequeña, que muestra un poco de cielo. Si es que el cielo se ve así. No lo sabe.

Quisiera decirles que está harto, aburrido, cansado. Pero no puede. Ellos no lo entenderían. No puede estar toda su vida allí, encerrado entre cuatro paredes; ansiando salir y ver que hay afuera.

Siempre vienen. Lo miran. Lo revisan. Le hacen todo tipo de análisis. Los oye comentar lo bien que está, y lo bien que progresa. Pero él no se siente bien, no progresa de ninguna forma: ahí encerrado, no puede progresar.

Siempre solo, terriblemente solo. Sintiendo a veces como si el cuarto entero se le viniera encima. Cerraba los ojos para no ver; para imaginarse en un lugar amplio, sin paredes que lo detuvieran. Pero ahora, por fin se va. ¿A dónde lo llevarán?

Antes, en su lugar de siempre, se preguntaba qué sería estar en otra parte. ¿Qué cosas habría?, ¿Qué cosas vería, olería, … saborearía?.

La comida en aquel lugar apestaba. Casi siempre lo mismo. De vez en cuando notaba un ligero cambio, pero era muy pequeño. La comida era la misma. 

A veces, mientras recostado miraba hacia una pared, se preguntaba ¿Cuál era el motivo de que estuviera ahí?. ¿Acaso era tan especial que lo trataban de esa forma?, o por el contrario: era un caso perdido, que debía ser apartado de los demás para no hacer daño. ¿Daño?, … que daño podría hacer, si apenas y podía dar vueltas alrededor de la habitación, siempre bajo aquella mirada atenta; hasta que cansado, volvía a postrarse mirando a la pared.

Su familia, ¿habría tenido el mismo destino?. Era una pregunta que siempre le atosigaba, y quizás nunca tendría respuesta.

Siempre viniendo, siempre revisándolo. Con pequeñas agujas lo picaban. No era muy doloroso, pero si que molestaba. Venían y le decían que iba muy bien, muy bien. Nunca entendía las conversaciones entre ellos. Parecía como si hablaran un lenguaje diferente que no podía entender del todo.

Tiembla. Siente frío. Una brisa gélida le da en la cara. Se cuela por una puerta abierta donde entran más personas que lo miran con curiosidad. Parece que saldrán de aquel lugar. Van en esa dirección. ¡Por fin!.

Con un brusco giro le hacen dar vuelta y entrar por una puerta mucho antes de lo que parecía la salida. ¡Qué desilusión!, no saldría.

Se detienen. Es una sala grande, con muchos aparatos relucientes y personas muy bien vestidas. Parece que lo esperan. Lo suben a una mesa fría. Lo examinan. Consultan papeles, lo miran y asienten con la cabeza. Parecen satisfechos de algo que ignora.

Le dan palmaditas en la cabeza, le dicen que lo ha hecho muy bien y que pronto verán el resultado. Nuevos piquetes. Casi está acostumbrado. No le molestan demasiado. Ojalá y ahora lo dejen en paz. Sea lo que haya sido, va bien; y tal vez lo dejen salir, reunirse con su familia, a la que poco recuerda. Sentir brisas mejores que la que se coló por la puerta. Sentir el sol, afuera junto con el viento. Correr más allá de los muros a los que estaba confinado. Correr, correr mucho…

Sobre la plancha, los doctores se apuraban. Abrían con presteza aquel cuerpo, buscaban, localizan y sacaban. Tenían el tiempo medido. Terminaron con una rapidez asombrosa. Todo bien empaquetado en hielo, listo para sus nuevos dueños. El experimento iba muy bien, pensaban los investigadores. La similitud entre los órganos era muy buena, y las posibilidades de rechazo muy pocas. Sería un gran avance para la ciencia.

Había sido una magnifica idea, mezclar el ADN humano con el de un cerdo. Un cerdo resultó ser la mejor elección entre muchos otros animales. No sufriría y ni se daría cuenta de nada; era un instrumento para el adelanto de la medicina. Además, seguro que a él no le importaba, porque en nada pensaba y nada le inquietaba.

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Se me ocurrió cuando leí en una revista que los cerdos tienen mucha relación con los humanos en cuanto al ADN y la existencia posible de un transplante. Me parece que todo siempre acarrea consecuencias, que ni nos imaginamos. 



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