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Fiction » Romance » Uno a, Dos, Tres font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Aceituna
Fiction Rated: T - Spanish - General - Reviews: 1 - Published: 11-14-04 - Updated: 11-14-04 - id:1759653
Un(a), Dos, Tres.

Un(a)

Se llamaba Laura, su apellido no tiene importancia, tenia entonces quince años y la cabeza llena de sueños. Era una guapa chica de pelo largo, castaño oscuro, con reflejos caoba y ojos de color verde claro, de cuerpo esbelto y musculoso, de pequeña cintura y hermosos pechos bien puesto. Sin embargo era pequeñita, apenas un metro sesenta, pero como hubiera dicho Miguel : "El tamaño no importa".

¿Quien era Miguel?

Miguel Romero era el hombre de mi vida.

¿Quien soy?

Ahora me llaman abuela, pero cuando tenía quince años era Laura.

En esa época, la de mis quince años, como todas las chicas de mi edad soñaba con el príncipe azul.Mi experiencia, en ese sentido, era muy escasa. Había dado mi primero beso a los trece y el chico se fue con mi mejor amiga dos días después. A los catorce, duro el tiempo de una fiesta y nada más. Desde entonces NADA, ni un solo chico para hace me sentir, hasta que le conocí.

Había empezado primero de bachiller, de entonces, se llamaba Miguel y era guapo como el ave Phoenix. En fin, la primera vez que le vi, no pude desprender mi mirada de la suya y me tragué la puerta de la biblioteca, cosa que le hizo mucha gracia, a mi menos. Colorada como un tomate, cogí mi libro y me fui a sentar lo mas lejos posible de el y sus amigos, pero no demasiado porque quería verle.

Miguel, un metro ochenta, de pelo castaño, semi-largo, piel blanca y con los ojos más hermosos que jamás había visto.

¿Cómo describirlos?

Pestañas largas y curvas, ojos almendrados y cejas bien dibujadas, una mirada profunda, llena de candor. Una mirada que te hace derretirte cuando se detiene ante ti, una mirada de un azul cristalino, casi irreal, que reflejaba el color del cielo.

Bueno, habéis entendido que era mono y atrayente según mi sutil vocabulario de la época. Volvía locas a todas las chicas del instituto. Pero Miguel se sentía más cerca de los chicos, principalmente, de un tal Javier. Pues les pille una mañana entrando en clase, los dos muy pegaditos, nunca lo hubiera sospechado.

Pero lo vi y mis ilusiones se rompieron..

Lejos de ser una enamorada derrotada acepte con agrado, mi relación de amistad que ya mantenía con el. Siempre pensé que tarde o temprano se fijaría en mí.

Me costaba abandonar mi empeño de conquista. Le quería, estaba decidida a que fuera mió algún día, no tenía otro objetivo. Lo que sentía por el no lo había sentido jamás por nadie y como todas las quinceañeras pensaba que no lo sentiría por ningún otro.

Espere un año, durante el cual, le veía tratar con demasiado cariño a ese Javier que nunca pude tragar.

¿Qué veía en el?

Ni un solo segundo, en mi papel de enamorada, llegue a pensar que Miguel no podría interesarse por una chica: Pues mi idea era que estaba probando. Había seguramente empezado por el género masculino y tarde o temprano llegaría a investigar el género femenino.
¿Vaya tontería no? (un poco tal vez).

Vivía sobre una nube, vivía en otro mundo. Me levantaba por la mañana para verle en el instituto. Los fines de semana eran infiernos, las vacaciones casi el fin del mundo.

Mis padres no veían, no entendían.

En fin, espere un año. En segundo de bachiller, las cosas se aceleraron. Primero porque coincidí con el en la misma clase, y en segundo porque Javier le boto, dejando mi Adonis destrozado. Miguel estaba muy enganchado...y yo también... Me quede a su lado, escuchándole, haciendo de paño de lágrimas. Hecho sobre mi toda su rabia y desengaño, quemando sus fotos y maldiciéndole.

Al fin y al cabo estábamos los dos desesperados y habríamos de encontrarnos algún día.

Ese día llego seis meses después de su ruptura con Javier. Miguel vino a mi casa para estudiar ingles, nos fuimos a mi habitación, era la primera vez que un chico entraba en mi mundo y estaba a la vez excitada y asustada. Paso y miro a su alrededor. Hice lo mismo aguantando mi respiración por si alguna braguita no recogida, hiciera de ese momento el peor de mi vida. No había braguita, solo mi "Señor Os", un osito de peluche con el que dormía.

-¿Entonces este es el hombre con el que compartes tus noches?

Sonríe (de el dependía que eso cambiase), lo pensé pero me calle.

-¿Y este Señor se llama?

-"Señor Os" conteste ¿Quieres hacer tus deberes de ingles sobre mi peluche?

-¿Si me cuenta tus sueños, porque no? Me contesto con una mirada que no le conocía.

Sentí una sacudida en mi pecho, mi corazón se quería salir. ¡Pero dios mió, me esta ligando, es imposible! Tengo que llamar a. pero la única persona que quería llamar en ese momento, estaba investigando aun mi oso.

-¿Y este bolsillo que tiene aquí? ¿Es para guardar los condones?

Me subieron los colores, porque justamente esa idea se me había ocurrido hace unos días. Ese bolsillo, en un principio era un escondite para mis caramelos, después el de mis pocos ahorros, pero ahora ya no como chucherías y mi dinero se habían mas que triplicado.

-¡Anda Miguel deja de fastidiarme le dije.

Se levanto y se acerco a mí.

-No me estoy burlando de ti Laura.

Estaba tan cerca de mí ahora, que me faltaba la respiración. Mi corazón latía a toda velocidad.

¿Era el gran momento que siempre había esperado y tanto deseado?

Se inclino y poso su boca sobre mis temblorosos labios.

-¿Tienes frió? Me pregunto al sentir mi temblor.

-Un poco si, mentí.

Intente disimular la emoción que sentía y en esa situación como siempre se suele soltar lo primero que se te ocurre, generalmente algo sin sentido así que le dije

-¿Ya no te gustas los chicos?

Aun hoy, me pregunto porque dije eso. El hombre de mi vida que espere durante mas de un año, que casi no podía tener, acababa de besarme y yo le preguntaba si ya no le gustaban los chicos.pero tenia que hacerle esa pregunta. En algún sitio estaba escrito, un mal consejero sin duda.

Me miro un poco sorprendido, me sonrió y dijo:

-¿Pero tú no eres un tío? Le mire confundida.

-¿Qué?

No entendía nada de lo que acababa de preguntarme y pensé que se estaba burlando de mí. Viendo mi reacción soltó una larga carcajada y se lanzo sobre mi cama. Me había confundido pero sin pensármelo me tire sobre el y sujetándole los hombros le bese con ansia y desesperación.

Sorprendido al principio, sin embargo no me rechazo. Intente entonces introducir suavemente mi lengua entre su labios entreabiertos hasta que encuentra la suya. Nos besamos mucho rato, no quería despegar mis labios de los suyos, quería aun más. De pronto me separo.

-¡Eh despacio niña, no estoy acostumbrado a que me fuercen!

Le mire un poco confunda.

-Lo siento balbucee, no se lo que me ha pasado, perdóname

Me miro sonríete y se levanto

-¡Vaya si hubiera sabido que tenia tanto éxito con las chicas, hubiera empezado antes!

-Porque soy la primera? Dije sorprendida.

Dándose la vuelta se digirió hacia mi escritorio simulando buscar algo y dijo muy bajito

-La primera y la única.

Continuara...

Muchas gracias a Nebias por su ayuda.



© Copyright 2004 Aceituna (FictionPress ID:433291).


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