Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Poetry » Love » Los Cuatro Caballeros font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: nesy
Fiction Rated: K - Spanish - Romance - Reviews: 3 - Published: 12-21-04 - Updated: 12-21-04 - id:1787904

El primer caballero

fue el que me robó el corazón.

Tenía el cabello oscuro y los ojos negros,

y los labios rojos de pasión.

Es el único que siempre me acompaña,

el único que no cambia en mi interior.

Va siempre cogido de mi brazo

y amándole aprendí lo que era el amor,

tomando un día su blanca mano,

le entregué todo lo que era yo,

y nunca llegué a sospechar que de él

también aprendería lo que era el dolor.

Porque cuanto le dije cuánto le amaba

toda mi alma de su sueño bruscamente despertó,

pues comprendí que él no me correspondía,

que yo era una batalla que mi caballero jamás luchó.

Se me fueron en un instante la cabeza, el alma y la vida,

y todo lo que yo había sido, de un golpe murió.

Y aunque intenté desprenderme del brazo de mi caballero,

por él latirá siempre fuerte mi corazón,

aunque el odio por su rechazo llene mi pecho,

aunque no tenga esperanzas de revivir lo que nunca ardió.

Siempre caminará junto a mí de la mano,

siempre recordándome que fui yo quien falló.

El segundo caballero

llegó de príncipe una noche disfrazado,

una noche en la que yo también vestía ropas de princesa,

y la magia y las estrellas nos engañaron.

Lo vi junto a otra novia aguardando en el altar,

y sólo con verlo mis pensamientos volaron,

él me esperaba callado junto a una fuente,

furtivamente nuestras dos anhelantes miradas se cruzaron,

y más tarde, nos perdimos en el gran jolgorio

de la fiesta, y por un rato parecimos olvidarnos,

mas solo para salir juntos al baile

y en la algarabía la mano darnos,

para salir a escondidas, solos al bello jardín

donde todos mis recuerdos se evaporaron,

era tan sólo mi príncipe y mi momento,

en un único y mágico día que los sueños conjuraron.

Se acercó a mí lentamente,

con palabras suaves que me tranquilizaron,

cuando la niña vestida de princesa

perdió el control por un momento y no sabía qué estaba pasando,

cuando en un solo beso, el resto del mundo

y lo que pensaran, fuera lo que fuera, se esfumaron.

Pero fuimos príncipe y princesa de una sola noche,

pues con la distancia y el tiempo nos olvidamos.

El tercer caballero

vino a mí en un rayo de esperanza en la oscuridad.

Cuánto y cómo le amé no podría decirlo,

sólo esperaba sus brazos y encontrar en sus palabras la paz.

Era dulce y necesario como el agua ala sediento,

era lo que me mantenía viva cuando creí que no había más,

fue con él con quien aprendí a mirar a los ojos,

el que me enseñó que siempre debe existir otra oportunidad.

Le esperé mucho tiempo, mas él esperaba a otra,

una dama con todos los encantos, con mucho más que yo que dar.

La dama fue quien trajo oscuridad a nuestras vidas,

y aunque yo la quería pronto la empecé a odiar.

Esperé poco tiempo la caricia de sus manos,

y el amor en sus ojos negros, y sus labios nunca me llegaron a rozar.

Fue mi segundo error, donde perdí mi más fuerte empeño,

sin embargo, él no me quiso abandonar.

Se me fueron los días esperando otra vez

que entre palabras dulces me comenzase a amar.

Pero no os alegréis mucho todavía,

pues la historia no es bonita, tiene un trágico final.

Conseguimos volver a la alegría, salir del dolor,

conseguimos lo que habíamos perdido volver a equilibrar.

Pero su amor por la otra dama, y el beso que no llegó,

hicieron que la hermosa estrella dejase de brillar.

El cuarto caballero

fue el único diferente en todo a todos ellos.

Sus ojos eran como el cielo de los días claros,

y dorados como lo bueno y lo mágico eran sus cabellos.

Me ofreció su mano cuando más la necesitaba,

y yo, ciega, no supe apreciar su gesto,

pues él siempre utilizó una coraza de palabras,

para esconder todo lo que sentía por dentro.

Volví mi mano hacia la suya al ver que me perdonaba,

que no me reprochaba el daño que le había hecho.

Fue a él a quien amé con más intensidad,

fue de quien más deseé sus caricias y sus besos,

fue el único que me enamoró sin darme yo cuenta,

y fue el único que compartió mi su eño.

Me quiso de verdad, como nadie lo había hecho nunca,

y los dos aún lo guardamos y nunca fuimos capaces de esconderlo,

pues fue tal la pasión, la fuerza, la lujuria, el deseo

que jamás ninguno se atrevió a sacarlo del pecho.

Fue en nuestras miradas, en las que cruzábamos versos

donde nos liberábamos y actuábamos sin miedo.

Mi cuarto caballero se marchó un día de tormenta

sin prometer que volvería para darme un beso,

pero sé que en su puro corazón sabe

que a pesar de estar en tierras lejanas, yo aún le espero.



Return to Top