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EPILOGO
La luz se reflejaba sobre las gotas de agua que la reciente tromba de agua había dejado sobre el capó de su coche, el aburrimiento se reflejaba en su rostro mientras observaba la salida de la universidad preguntándose porqué las mujeres eran tan lentas para ciertas cosas y siempre lo hacían esperar, a pesar de los años seguía sin entenderlas. Al fin su espera se vio recompensada cuando al fin su compañera apareció tras la puerta, pero se paró tras dar unos pasos y empezó a hacerle señas.
-¡Hugo! No puedo pasar esto esta inundado- gritó Janine al otro lado del inmenso charco que había provocado la lluvia.
La lluvia había provocado un pequeño caos en la entrada, el sistema de alcantarillado no había funcionado como se esperaba y la entrada se había inundado hasta formar literalmente una pequeña piscina por la que había que pasar si se quería salir del recinto, o entrar.
-Si piensas que voy a ir a rescatarte ya puedes esperar sentada porque no pienso meterme ahí dentro- le grito desde el otro lado- además sabes de sobra que mi paciencia es escasa, no solo he estado esperando a que salieras durante media hora sino que ahora tengo que mojarme los pies cuando puedes cruzar tu sola el charco-
Janine suspiró disgustada, definitivamente sus zapatillas iban a acabar caladas, aunque por suerte iba a ir en coche. A su pesar se subió ligeramente los bajos de sus pantalones y echó a correr lo más rápido que pudo hasta alcanzar a Hugo. Su rapidez no había evitado el desastre.
-Espero que hagan algo con esas alcantarilla me siento como si cada pie me pesase un quintal- se quejó mientras extendía la mano para abrir la puerta del coche cunado Hugo se lo impidió. Janine le dedicó una mirada desafiante antes de adoptar una pose digna de película de artes marciales.
-Si quieres pelea la vas a tener- le amenazó.
Hugo la miró con lastima y le tendió una bolsa- Solo quiero que metas tus zapatillas aquí, no me apetece que me dejes el coche hecho un asco.
Ya en el coche en marcha una descalza Janine recordó una cosa.
-No pretenderás que vaya a comer sin zapatillas, ¿verdad? Al menos déjame en casa para cambiarme ¿no crees?- Hugo hizo gesto de empezar a quejarse pero Janine se adelantó a al situación- Y no me vengas quejándote de que doy problemas, me aguantas porque quieres, y yo no tengo la culpa de que hubiese una piscina allí en la entrada-
Hugo se limitó a mantener su expresión seria y cambió de tema para no acabar discutiendo, como ocurría la mayor parte del tiempo.
-¿Has recibido la tarjeta?- le preguntó.
-Si te refieres a la de Michael y Eri, sí-
-Si, ¿Quién más se casa? Porque dudo mucho que de repente a tu hermana y a Jack les haya dado por casarse…-
-Tranquilo esos dos van a tardar mucho, por lo menos hasta los treinta-
-Osea que hasta dentro de diez años nada, eso me consuela-
Janine rió por lo bajo mientras rebuscaba en la guantera.
-¿Te importa que ponga este CD?-
Hugo negó con la cabeza, por lo que Janine puso el CD y sonriendo esperó a que sonara, cuando lo hizo, emitió una risita y se giró para bajar la ventanilla. Entonces asomó la cabeza por la ventanilla y empezó a cantar a voz en grito dejando a Hugo estupefacto.
-¿Pero que haces hija del crimen? ¿Te has vuelto loca? Luego que hablan de nosotros…-
Janine le hizo caso omiso y siguió cantando e ignorando a un cada vez más abochornado Hugo, que no hizo otra cosa más que pisar el acelerador para llegar cuanto antes al piso de estudiante en el que vivían. Durante el camino el recital de Janine dejó boquiabiertos a un grupo de estudiantes de instituto, momento en el que Hugo perdió la paciencia.
-¿Quieres que te baje del coche a la fuerza?-
-¿Eh?- contestó volviendo a sentarse- Venga, ¿Has visto la cara de esos niños? ¿Recuerdas cuando íbamos al instituto?-
-No ha pasado tanto tiempo, pero las cosas han cambiado…-se quedó pensativo unos instantes- o no tanto, vamos a ver, Michael sigue obsesionado con la botánica desde luego ese no cambia ni queriendo, los que llevan una vida más diferente son Rebecca y mi hermana, las dos en Estados Unidos…, aunque como David siga a este ritmo se va a convertir en un magnate hotelero… quien lo hubiese dicho hace unos años- dijo algo asustado.
-No te olvides de Irelle, que ha firmado un contrato con la editorial esa, quitando a esos, Sean, Jack, Mia, tu y yo somos unos universitarios normales y corrientes- terminó Janine.
-Ese David…- Hugo estaba en su propio mundo- pero como ha podido… mira que en la boda de Michael y Eri, se la lio-
-Hugo, no seas crío, mira que te dejo un mes entero en el dique seco-
Suspiró mirándola con reproche y se limitó a seguir conduciendo, en pocos minutos habían llegado a casa.
-Ya hemos llegado, y no me hagas esperar otra hora más-
-No- dijo Janine dándole un beso en la mejilla, y se apresuró a entrar en el interior de la casa.