|
|
| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Capitulo II: La confesión
El desfile de los egresados y la comida pasaron sin novedad, pero Audrey no encontraba un momento para decirle lo que sentía hacia Dave. No sabía como dirigirse hacia él, su mejor amigo. Degustó el postre con sus padres; ellos charlaban muy animados con los padres de Monique que estaban en la mesa contigua. Audrey les lanzó una mueca de fastidio hacia ellos y se levantó para ir hacia el baño para retocarse el maquillaje. Caminaba lentamente perdida en sus pensamientos hacia el vestíbulo e iba tan absorta que no se dio cuenta que una persona la observaba detenidamente...
Después de retocarse un poco el maquillaje, Audrey se miró al espejo. Su reflejo mostraba miedo e incertidumbre. Tenía duda si estaba a punto de hacer lo correcto, y se preguntaba si Dave podría corresponderla, o en caso contrario, comprenderla,.... Pero...¿y si él no quería ser más su amigo si no le correspondía?
-El que no arriesga no gana – Se dijo mientras guardaba su maquillaje en el porta-cosméticos – Ten un poco de paciencia. Ya vas a verlo y vas a decirle todo.
-¿decirle todo a quien? –preguntó una vocecita algo infantil.
-Que te importa – espetó Audrey – Estoy ocupada. Monique ¿por qué vienes aquí a molestar?
-yo no he venido a molestar, Audrey. Solo vengo a pintarme un poco los labios. – respondió Monique mientras se pasaba el labial por su boca – A propósito. ¿Viste lo guapo que está Dave?
Audrey no dijo nada, pero su rostro ya empezaba a enrojecerse de furia. ¿Por qué aquella... tipa la molestaba siempre con Dave? ¿Acaso ella sabía que ella sentía algo por él?
-Si – continuó sonriendo – Es una lástima que nos hayamos peleado. Él es un chico excepcional... y un novio muy apasionado también.
La vena de la sien de Audrey ya estaba hinchándose. ¿Cómo sabía ella que Dave era un novio apasionado? ¿Acaso ellos ya...? “Deja las preguntas, Audrey – pensó- No le hagas caso a aquella estúpida”
-Adiós, Audrey – saludó Monique con una sonrisita maliciosa – Suerte con la persona a la que vas a decirle todo. Nos vemos.
Ella sabe- pensó Audrey mientras peinaba su pelo con sus dedos - sabe algo pero, ¿y si se lo decía a él?, O peor... ¿y si se lo decía a sus padres?
Algo abatida, salió del baño de mujeres y se dirigió a su mesa. Mientras caminaba hasta allí, miró de soslayo la mesa en la que se encontraba Dave y un par de compañeros suyos de la escuela... ¿y si ella iba hasta esa mesa y le decía que quería hablar con él en privado? Lo más probable sería que sus compañeros se reirían, pero, ¿qué más daba?
Volteó su cabeza para observar donde se encontraban sus padres. No había problema, ellos seguían hablando con los padres de Monique. Caminó unos metros y llegó a la mesa de los chicos, y en voz baja, preguntó tímidamente:
-¿puedo hablar contigo Dave? – podía sentir sus mejillas enrojecerse. ¡Ay! ¡¿Por qué no puedes disimular mejor?!
-¿qué te sucede, Audrey?- preguntó Dave preocupado - ¿te pasó algo?
-No, no – se apresuró a contestar la chica algo sonrojada – Solo quería hablar contigo, Dave... en privado.
Los demás compañeros rieron ante el sonrojo de la chica, le dieron a Dave palmadas en la espalda en señal de apoyo y empezaron a bromear entre ellos.
-Si, por supuesto Audrey – respondió Dave mientras se levantaba de su silla – Chicos, si alguien me busca, díganle que estoy ocupado.
-por supuesto, galán – bromeó Philip entre risas – Le diremos eso a Monique.
Los cuatro chicos restantes que estaban en la mesa también rieron pero Dave no abandonó la seria expresión que tenía. Audrey notó que Dave estaba preocupado por ella y lanzó un largo suspiro. Ya le había dicho a Dave que quería hablar con él, ahora venía la peor parte.
Cuando salieron del Salón Principal, los jóvenes se encaminaron hacia el balcón. Cuando llegaron hacia el balcón, se sentaron en un par de sillas que se habían dispuesto para ese fin. Como de costumbre, Dave le pasó los brazos por la cintura y la observó.
-¿qué te sucede, Audrey? – preguntó dulcemente – Te noté algo alterada recién. ¿Te peleaste con alguien?
-No, Dave. No me peleé con nadie – respondió Audrey – Solo... quería hablar contigo, ya que dentro de unos días te vas para LA. Quería saber si tienes todo listo.
-Ahh, era eso – suspiró Dave – pensé que te había pasado algo. Si,- afirmó- tengo todo listo, Audrey. Mañana a la tarde me tomo el avión para allá.
-¿mañana? – preguntó Audrey alzando sus cejas, sorprendida - ¿tan pronto? ¿Por qué, Dave?
-Por la sencilla razón de que nada me ata aquí, Audrey. – respondió él – Si, claro – reconoció – estás tú. Pero supongo que me podrás venir a visitar. ¿No?. Claro, si tus padres te dejan. Pero, después de ti, no hay nada porque quedarme.
-Ah – asintió Audrey algo dolida – Entonces, buena suerte, Dave – le deseó Audrey abrazándolo. – Que se te cumplan todos tus sueños, y si eres famoso – bromeó – ¿me conseguirías algún trabajito en Hollywood?
-Por supuesto que si – contestó mientras reía Dave, deshaciendo el abrazo – Te daría aquel trabajo con gusto, Audrey. Tú eres lo más importante para mí.
-Tú también, Dave- dijo Audrey mientras lo abrazaba nuevamente mientras algunas lágrimas rodaban sus mejillas - Tú eres lo más importante para mi, y te deseo lo mejor para lo que emprendas.
-Gracias, Audrey – respondió él. Miró el reloj. – Es tarde. Ahora seguro que te van a dar la medalla a la mejor alumna, vamos.
Audrey sonrió, y junto a él, se dirigió hacia el interior del teatro.
Había perdido su oportunidad.
·······································
Le habían otorgado la medalla a la mejor alumna del año, pero Audrey no se sentía feliz. Había perdido su única oportunidad de decirle a Dave lo que sentía. Ahora, se iría con aquel sentimiento hasta la tumba. Maldita sea. ¡¿por qué demonios no pudo decírselo? ¡¿por qué!?
Las primeras personas estaban abandonando el lugar. Eran aproximadamente las seis de la mañana, y el cielo ahora, estaba poblado de nubes de color gris. Probablemente llovería, y Audrey estaba sentada con una mano apoyada en su barbilla, esperando a que sus padres terminaran de hablar con el director en la otra mesa.
Dave estaba colocándose el saco de terciopelo negro y estaba a punto de irse. Saludó con la mano a Audrey y le sonrió; Audrey le correspondió el saludo. Ya todo estaba perdido, todo por culpa de su cobardía, por no tener, aunque sea, una pizca de valor. Nada. ¿pero y si...?
Sus padres seguían ejercitando la lengua con el director, ¿podría ella ir, y luego volver sin que ellos se diesen cuenta? Si. Se levantó de la silla, y sino que la partiera un rayo.
Tomó su saco, y corrió hacia donde se había dirigido Dave. Una cuadra; dos, los separaban. Corrió aunque los pies le doliesen de bailar y pequeñas e invisibles gotas de lluvia le impidieran su camino. No le importaba nada. Sólo corrió.
Alcanzó a su amigo antes de que cruzase la Avenida. Le tocó el hombro y él volteó; alzó las cejas sorprendido.
-¿qué haces aquí, Audrey? – preguntó - ¿y tus padres? ¿Dónde están ellos?
-En el baile – respondió ella con la respiración entrecortada – están allí... hablando con el director.
-¿y tu que haces aquí?
-Yo...nada, Dave. – dijo Audrey observando sus ojos verdes – Solo quería despedirme... y decirte algo.
La lluvia, en ese momento, era más intensa e intermitente. Se estaban empapando, pero a Audrey no le importaba, y parecía que a Dave tampoco. Inspiró hondo juntando todo el valor que creía poseer. Ya no podía echarse atrás. Tenía que decírselo ahora, a como de lugar. Tenía que hacerlo. Abrió su boca pero no salió ningún sonido. ¿¡por qué – pensó - ¿¡por que ahora!?
-Yo, Dave – consiguió pronunciar – Yo... Te quiero mucho– confesó – pero no como amigos. – aclaró - Te quiero de otra forma... yo...¡Diablos! Te amo, Dave. Yo te amo.
Los ojos esmeraldas de Dave se abrieron de la sorpresa. El chico tenía una expresión atónita en su cara. No consiguió articular palabra.
Audrey se sintió aliviada de no tener más esa carga. Pero, ahora, ¿qué le diría Dave?
El chico siguió sin reaccionar, a lo que, Audrey tomó como una negativa. Saludó, llorando, a Dave con la mano, y se dio vuelta para volver al Teatro. Se sentía triste. Pero, bueno, ya había hablado, ya no viviría con aquella carga.
Había caminado unas cuadras, cuando sintió una muñeca tomando su brazo fuerte, casi bruscamente. Al principio, se asustó, pensando que era algún ladrón que intentaba propasarse con ella, pero, al ver los ojos esmeraldas que la observaban, se tranquilizó. Solo era Dave. Un momento. ¿Dave?
-Yo... – comenzó Dave jadeando – Audrey, yo... yo también siento lo mismo por ti, hace tiempo...Sólo que no sabía si decírtelo. No quería...no quería perder tu amistad.
Audrey lloraba, pero sus lágrimas no eran de tristeza, sino de alegría. ¡Dave le correspondía! No cabía en sí de felicidad.
Un beso de Dave interrumpió sus pensamientos. Él la atrajo hacia si tomándola de la cintura y ella, sonriendo, aceptó el beso colocando sus brazos alrededor de su cuello.
Las gotas de lluvia seguían cayendo, pero a ellos no parecía importarle. En su mundo, allí, la lluvia no existía, no existía nada en realidad...
Solo la otra persona que estaba a su lado...
·························
Después de aquel beso, Audrey y Dave, a regañadientes, volvieron al mundo real, y los dos, ahora tomados de las manos, decidieron refugiarse en una cafetería cercana.
Estaban tomando un café caliente para reconfortarse del frío, cuando una pregunta asaltó la mente de Audrey. ¿qué pasaría con el viaje a LA? ¿qué pasaría con su sueño?
-Dave – llamó tímidamente.
-Dime, Audrey. – dijo él dejando su café en la mesa - ¿qué sucede?
-¿qué va a pasar con tu viaje a LA? – inquirió la chica ladeando su cabeza para mirar a su novio a los ojos -
-No voy a hacerlo. Voy a cancelarlo – respondió el chico tranquilamente. – llamaré más tarde al aeropuerto para cancelar el vuelo y me dedicaré a otra cosa.
-¿ Cancelarlo? Pero, si ese era tu sueño, Dave. – dijo la chica – tú querías hacer eso. Estabas decidido a hacerlo.
-Tú lo dijiste, Audrey – respondió Dave con una sonrisa en sus labios – Ese era mi sueño. Pero, mi más preciado anhelo ya lo he cumplido. – y la miró significativamente.
-Entonces...¿no vas a viajar?
-No.
-¿por qué?
-Por que, ahora si, tengo cosas que me atan a esta ciudad- dijo Dave tomándola suavemente de la barbilla y dándole un dulce beso en la comisura de los labios – Te tengo a ti, y eso ya es suficiente. –
FIN
································································Hola! Esta historia me salió un día de un arranque de inspiración. Espero que les haya gustado, pero acá se terminó. Mi propósito era actualizar todas mis historias para este día, pero como no se pudo, decidí subir el final de esta.
¡Feliz día de San Valentín a todos!
Ahora voy a responder el rewiew que me llegó.
Sr. Anónimo: Hola ¿cómo estás? Que bueno que te haya gustado mi historia. Tenía ganas de hacer una historia corta y se me ocurrió esta, para “festejar” de algún modo el día de San Valentín ( aunque yo no tenga con quién festejarlo) Espero que el final de la historia te haya gustado, y si no, mándame tu opinión por un rewiew. Con respecto a mi otra historia, tengo el capitulo empezado, pero no sé todavía cuando lo voy a publicar, pasarán cosas importantes, por eso, quiero hacer un buen capitulo. Bueno, me despido. Saludos.
Eso es todo. Saludos a todos.
Miss Sorrow