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Fiction » Spiritual » MARILIA font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: inspiredisia
Fiction Rated: K - Spanish - Spiritual/General - Reviews: 1 - Published: 03-01-05 - Updated: 03-01-05 - id:1848088

MARILIA, La Única

Mayo 1998

-Clase, hoy les tengo una sorpresa- dijo Mrs. Isa- les traje una semilla a cada uno, y la vamos a cuidar para que crezca hasta ser un árbol. Esta crecerá a un árbol llamado ‘bowinia costarricense’.

- Que chiva! Fue lo primero que pensé, pero no pensé en todo lo que causaría esta matita. Le puse nombre, la llame Marilia, y al estrecharse por primera vez, la bautice así...

-Tu ahora te llamas Marilia- dijo una joven como de diez años al tiempo que yo abría mis ojos por primera vez. Esta joven de pelo nuez y ojos esperanzados me miro fijamente, como admirándome y finalmente hablo, con una voz ilustre de u felicidad.

-Hola, Marilia, yo soy Marisia- Dijo poco pero yo sentí que aun así dijo palabras grandes. Apenas haberla conocido, siempre hubo un lazo entre ambas como si yo ya la conociera. Pasado el rato de silencio, ella me dio de beber y se fue.

Al verla de lejos vi lo ocupada que era, y que, aun así, saco un tiempito, muy especial, para venir a verme solo a mí, entre todas las matas que me rodeaban.

Pasado el día, ya el sol me saludaba, y ella se fue. Sola, aunque no a oscuras me sentí triste y sola, al no verla a ella cerca.

Mas tarde la noche llego, asustando a todos con sus luces y sonidos. La noche era fría, y mis hojas temblaban. La noche no era buena, pues a todas asustaba y no dejaba dormir. No cerré los ojos ni por un segundo por miedo a que lo peor ocurriera.

La noche soplo, y no descanse, pero finalmente, llegando los rayos de sol, este acepto su cansancio. Luego, no llega ella, pero muchos extraños iban y venían. Demasiada gente infestaba el lugar, pues estas eran las abejas llegando al panal.

Al verla llegar, la vi no solo feliz, sino también esparciendo su felicidad a todo el lugar oscuro, como si la abeja mayor hubiera llegado. Pero no era si, pues que llego una abeja mucho mas grande que el resto; Esta era muy diferente.

Ella los hacia trabajar sin descanso, iba de una cosa a otra. Pero finalmente las dejo salir. La gente se iba rápido, sin dejar rastro, con un montón de nutrientes en mano.

Ella también salió –ya me olvido- pensé a mi misma. De cualquier manera y soy una insignificante plantita, ella no ganaría nada jugando conmigo.

Al rato regresaron las abejas, y siguieron trabajando, pero cuando alistaba sus tareas vi a muchas de las personas acercársele a cada una de las matas alrededor, así que espere pacientemente a que ella llegara. Espere y espere pero ella se queda sentada. Ya estaba desesperanzada cuando ella se levanto, alisto sus tareas, y antes de irse volvió a ver hacia las matas, y salió corriendo. Definitivamente se había olvidado de mí. Pero segundos después llega ella con una botella. Me saludo, con su sonrisa armoniosa, y de nuevo se fue corriendo al escuchar un grito que la llamaba.

-Marisia!- se oyó a lo lejos mientras ella corría a todo lo que podía, casi volaba.

Me quede feliz ya que ella me logro iluminar mas que lo que podía el sol durante todo el DIA. Aun así yo esperaba, aunque fuera solo un poquito, que me diera un poco mas de sí tiempo. Lo cual, ¡yo sé!, Es imposible.

Al atardecer empezaron a rechinar las chicharras y gritar los grillos. La luna otra vez regala su luz misteriosa. Resiste contra mis miedos y cerre mis ojos, respire tranquilamente toda la noche.

Fui despertada por pasos y cantos de los niños regresando a clases. Relajada, no espere mucho de la niña. Ella no es importante. Yo sola me ocupo de mi misma.

Llego ella, feliz como de costumbre y las demás se reunían a su alrededor. Haciendo lo más inesperado, se acerco a mí y me hablo como a un diario.

-Yo sé que empecé con la mano izquierda, pero comencemos de nuevo y te diré todo sobre mi.- quede perpleja, pero el viento soplo y me volvió a la normalidad.

-Soy Marisia Madrigal, tengo 10 años. Me gusta todo en la escuela, cuando sea grande quiero ser presidente. Tengo una mama, un papa, y una hermana menor; Laura, Rodolfo y Sofía. Tengo dos mascotas, un perico Rodolfito y un perro, Fuego. Mis amigas son Cristina, Andrea, Erika, Mariela, Natalia y Daniela. Me encanta leer y bailar...

Así comenzó nuestra fuerte amistad que se enriqueció a partir de aquel momento.

Junio 1998

-Hoy es tu oportunidad de irte de la escuela, te mudaras a la casa de mi abuela, - me dijo- Te iras conmigo en el bus y yo te visitare todos los miércoles mientras el jardinero te cuida. Al llegar ahí quiero que recuerdes tus modales, Marilia- me dijo ella mientras se alistaba y me alistaba para irnos. Ya con todo listo nos fuimos al bus.

Había muchos gritos y estos esparcían la alegría porque mañana todos se irían de la escuela, ¡por suerte yo me fui un día antes!

Minutos después nos bajamos en una casa muy grande. La gente, era variada como diferentes estudiantes también grandes como la maestra.

-¡Esa es la famosa Marilia!- exclamo alguien a la distancia.

-Finalmente la trajiste-

-Si, ya casi terminan las clases.

-¿Se queda aquí verdad? Porque en la casa de nosotros no cabe- dijo otra, yo me estaba aturdiendo.

-¡Que bonita! ¿Puedo sostenerla?-

-¡NO!-

-¿Cómo estuvo la escuela?-

-¿Quiere algo de comer?-

-Deme a Marilia para que pueda comer- dijo otra estudiante.

-¡No! Yo la voy a llevar hasta donde se va a quedar- respondió Marisia.

-Mari, alcánzame un poco de lasaña

-¡Ahí esta Eu! ¡Vamos!

-Ya voy, den me unos minutos...

Salimos al jardín y había millones de plantas. Pero a mí me pusieron entre unas en crecimiento.

-¡Lalo!- Llama ella a quien parecía ser un jardinero flaco y esforzado, tal como ella lo había descrito.

-Esta es Marilia, ¿se la puedo dejar a cargo? Yo vendré todos los miércoles para revisar como esta, y voy a andar buscando un lugar para ponerla permanentemente- le explico ella emocionada.

-Esta bien, déjela y yo la regaré- dijo él con indiferencia.

-Perfecto, chao Marilia.- y después toda esa alteración al fin logre tranquilizarme y descansar. Estaba bastante cómoda y complacida de la mudada..

Pero poco después llego la noche. Conocí a la gran luciérnaga de la noche que me librara de mis temores de la oscuridad.

Junio 1999

Después de un año yo ya estaba acostumbrada a la luna, la oscuridad y sobre todo sus alrededores. Ella venia todos los miércoles como había prometido.

Un día menciono de otra mudanza para mi, y me quede perplejo. ¡Tanto que me costo acostumbrarme y ahora, de nuevo me mudo!, -Después de esta, no te tendrás que mudar mas, nunca- me aseguro.

Me quede pensando en eso por mucho tiempo, y no lograba comprender porque esas cosas tan terribles me pasan a mí.

Unas cincuenta y siete oscuridades después ella vino y me mude. El lugar era acogedor, pero tuvo sus desventajas. Por primera vez me plantaron en el suelo, claro, ya era grande y me tenia que acostumbrar. Así logré hacerlo, la luciérnaga ahora estaba en una diferentes posición, también me tuve que acostumbrar, además ahora no me daban de tomar, tenia que recibir el agua de la lluvia en el invierno, me regaban cada tres días y el verano. A causa de esto me asuste tanto cuando llovió.

Enero 2001

-Marilia, lleve una foto tuya a ala escuela, y averigüé que casi todas las otras matas que estuvieron contigo se murieron el ano pasado o antepasado. Piensa en lo dichosa que eres al aun estar aquí- me comenta ella triste y pensativa, como si supiera todas las quejas que tengo.

Al saber esto, reflexioné; yo que siempre me quejaba, que me tenia que acostumbrar y aprender a hacer algunas cosas por mi misma..., ¡Debería agradecer que aun estoy viva y saludable!

Todas las razones de mis quejas fueron cosas que yo pude hacer y casi ninguna otra planta pudo vivir. Debí haber estado feliz, pero no me di cuenta que nadie tuvo la misma dicha que yo.

Agosto 2001

Desde aquel día no me quejo de los bichos en mis hojas, que ella nunca me ha visto con mis alhajas, de la lluvia, y de los temores de la oscuridad.

Soy feliz viviendo una vida que mucha gente no logró vivir.



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