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ESCUELA: Escuela Secundaria Técnica #11, “Manuel Sandoval Vallarta”
GRUPO: 3° “C”
SEUDÓNIMO: Eliza Rain
TÍTULO: Doble Vida
DOBLE VIDA
Eliza RainLas palabras fluían como agua en un caudaloso río. Su temor no era el expresar tales palabras, sino el que alguien las llegase a comprender; sí, temía que alguien comprendiera todas aquellas ideas que, aunque parecían simples, ocultaban una serie de confesiones y sentimientos.
Cada palabra, cada letra, cada frase eran una red de ideas esclavizadas por el supuesto significado de cada una, un complejo laberinto que reflejaba el sentir de la chica.
El dulce amanecer frente a ella le sonreía sonrojado a sus largos cabellos castaños. Sus ojos negros estaban clavados en las páginas de lo que escribía de tal manera que, ni aquel hermoso paisaje la haría cambiar de dirección su mirar.
Colocó el último punto de la historia, cerró su cuaderno, dejo el bolígrafo sobre la mesa y se estiró un poco. Cada letra estaba aún fresca en su cabeza. Volvió a abrir el cuaderno. Leyó nuevamente lo que había escrito. Se cercioró de no haber revelado nada explícitamente.
Al terminar, salió de la habitación. Siempre con ese cuaderno en mano. Era valioso, casi tanto como una vida, la misma que entre letras se manifestaba. Para la chica era su diario, un amigo al que le relataba todo lo que a su alrededor ocurría, todo lo que sentía...
Nunca escribió en ese cuaderno algo que se reflejara en su vida cotidiana, al menos no del mismo modo del que se escribe en un diario, más bien, escribía cuentos, historias, relatos que parecían sencillos pero que, a su vez, manifestaban un mundo “real”, un mundo real al que desdeñaba y del que se burlaba... Sin embargo, también demostraba la creación de un mundo “idealizado” en donde nadie la molestaba, en donde todo era “perfecto”.
Vivía una doble vida: la real en este mundo multifacético y una sin sentido para nadie más, a excepción de ella.
Solía “escaparse” de la realidad para conversar con su “yo” interno y adentrarse más a su mundo.
A ella, no le importaba el mundo de afuera, así como a las demás personas no les interesaba su mundo interior...
Le dolía la idea de que un día tuviera que abandonar la profundidad de sus pensamientos para volver a la “dura y asfixiante realidad”, pero tampoco le agradaba la idea de dejar aquella vida que había llevado hasta aquel momento, ¿o sí?, ¿Tanto era su odio hacia la realidad?, ¿En verdad deseaba valerse solamente de un mundo falso?, Por desgracia sí, así era: Tan sólo esperaba pacientemente el día en que sus sueños se convirtieran en realidad mientras que lo que ella conocía como realidad se esfumaba y se convertía en un simple recuerdo olvidado.
Deseaba poder dormir eternamente para así vivir en su fantasía.
Al escribir, parecía convertirse en una persona completamente diferente y, así era, ella no vivía como las demás personas, porque llevaba consigo otro ser que, sabía que era completamente diferente a ella, otra personalidad con la que nunca se encontraba de acuerdo: Su verdadera alma... Solía reconocerla como a su igual, pero el tiempo, no sólo logró separarlas, sino también darles su propio carácter: uno exterior callado, introvertido, solitario y misterioso y, uno interior extrovertido, ingenioso y audaz.
Dos seres completamente distintos compartían un cuerpo de adolescente con dos realidades diferentes...
Sabían que debían cambiar y que su situación debía ser la de una sola chica viviendo en un solo mundo, pero ninguna se decidía, ambas chicas querían lo que la otra tenía: Una vida y un sueño, respectivamente.
Sabían que sólo podría cumplirse uno de los caprichos, la pregunta era ¿cuál?, ninguna quería hacerle daño a la otra, ninguna quería hacerse daño a sí misma...
¿Qué debían hacer?, No podrían mantenerse igual por siempre...
La chica se miró al espejo en el gran salón de su casa, se mantuvo un rato mirándolo detenidamente. Cerró los ojos y abrió nuevamente el cuaderno en la primera hoja. La historia aún no tenía título y el personaje principal no tenía nombre. Puso en el suelo el cuaderno abierto y, cuidadosamente introdujo una pierna en él. Sin pensarlo más sacó su pierna, se alejó un poco, saltó y se zambulló entre las letras, las que saltaron como agua y después se acomodaron llenando los espacios vacíos que correspondían al título y al nombre del personaje principal:
“Mi doble personalidad”“...Al fin Eliza cumplió su cometido, convirtiéndose en su sueño y dándole a su otro yo una nueva vida.”
Ahora la tarde era la que resplandecía augurando el anochecer.
La nueva chica de corto cabello negro y ojos pardos levantó el cuaderno, lo leyó con detenimiento, sonrió y dijo:
― Soy libre.