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EXTRAÑOS EN LA NOCHE
Por: Eliza Rain
Basado en la versión en español de la canción del mismo nombre.
Interpretada por “Los cinco latinos”.
“Dos extraños son los que se miran.
Dos extraños son los que suspiran.
Somos tú y yo,
en esta noche azul...”
La noche resplandecía por el destello de las estrellas y la luna. No había forma de decir que la magia no estaba presente aquel instante.
Allí, como siempre, en la misma mesa del mismo café, estaba sentada la dulce joven de cabello color miel y ojos pardos en los que Fernando posaba sus ojos negros discretamente, suspirando desde hacía 3 noches. De la misma manera, Julia de reojo, procurando que él no se diese cuenta, se quedaba viendo hacia la mesa donde el extraño de mirada perdida y cabello café se encontraba, soñando y anhelando que voltease un momento hacia ella.
Por momentos, ambos se sentían ilusionados con el agradable pensamiento de que el otro se perdía en sus ojos, aunque la esperanza se desvanecía al meditar que, quizá, jamás podrían ser correspondidos; siendo él arrogante y orgulloso, y ella tímida y reservada.
“Algo en tu mirar
que me domina
y tu sonreír
que me fascina,
es como un imán,
en esta noche azul...”
Fernando repasaba con la mirada el delicado contorno del rostro de Julisa y, al voltear ella, no podía evitar hundirse en el brillo de sus ojos, algo que lo hacía sonreír espontáneamente, seducido por su blancura y gracia.
Julisa, por su parte, se sonrojaba al ver aquella sonrisa que durante días le había causado tanta admiración.
Desde lejos, disimulaban en compañía de sus amigos la razón para estar siempre en el mismo lugar. Escondían las miradas y los suspiros. Manteniendo el secreto en su mente, pues ambos eran extraños, desconocidos.
“Dos extraños son
que se unen
para compartir su soledad,
sin darse cuenta
que su dicha cerca está...”
Hasta cierta hora sus amigos los acompañaban, mas, después de un rato, tras insistir febrilmente abandonar sus mesas, rechazaban la propuesta, pues preferían seguir mirando a su amor secreto en silencio hasta que se marchara de allí.
Por momentos permanecían solos, únicamente acompañados por la luna, las estrellas y su gran amor distanciados cruelmente, más que por otra cosa, por sus propias ideas, por su forma de ser.
Como por arte de magia, aquella vieja rockola que no había tocado melodía alguna desde hacía casi medio siglo, comenzó a sonar con aquella alegre canción que años atrás había sido motivo de festejo.
”...Y se cumplirá pronto
su ilusión mayor,
con un inesperado amor”
Al oír aquella vieja melodía en voz de su intérprete original, como si hubiese esperado aquella señal, el joven se puso de pie y se acercó a la mesa donde Julisa había estado dedicándole disfrazadas miradas y sonrisas. Ella, atónita lo veía acercarse, no creyendo que su mayor ilusión se estuviera cumpliendo. Esbozó una tierna sonrisa, recibida por Fernando como el mayor de los tesoros.
Tomándole la mano, le devolvió la dulce sonrisa y susurró un simple “hola”, que rompió con el hielo que en antes les había impedido conocerse. Habían dejado de ser extraños...
“Y no se dejarán
desde esta noche.
Juntos vivirán
Sin un reproche...
No se sentirán
extraños nunca más...”