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Fiction » Horror » El ser en las sombras font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Drowsy
Fiction Rated: T - Spanish - Horror/Supernatural - Reviews: 7 - Published: 05-13-05 - Updated: 05-13-05 - id:1912182

EL SER EN LAS SOMBRAS

Eran las 11 de la noche del jueves 5 de mayo, cuando Amparo descendió del último tren del metro que circulaba ese día. Se ajustó el abrigo mientras cruzaba el desierto andén, la cartera firmemente sujeta a la derecha, el paraguas en la otra mano. A pesar del riesgo de sequía que los medios difundían, el otoño había llegado más frío y más lluvioso que usualmente, o por lo menos era lo que parecía.

Un, dos, tres escalones...

Amparo contaba mentalmente los peldaños que conocía de memoria. No llevaba ni la mitad recorrida cuando la inconfundible sensación de ser observada la invadió y se volteó instintivamente. El andén continuaba vacío y el presentimiento se desvaneció escurridizo. A pesar de eso, Amparo apresuró el paso; después de todo no estaba mal ganar un poco de tiempo, ya que era tarde y aún le quedaba un largo trayecto en autobús hasta su casa.

Afuera de la estación, la noche estaba cerrada y el cielo amenazaba con lluvia. Pocos automovilistas circulaban por la avenida, a pesar de ser la más concurrida de la ciudad, y los escasos peatones, se apuraban deseosos de llegar a la calidez de sus hogares. Amparo abandonó la amplia avenida y dobló por una calle lateral, hacia su parada de autobús.

Altos y antiguos edificios encajonaban la calle manteniendo una persistente y malsana capa de humedad encerrada entre los gruesos muros. Los escasos faroles arrojaban una mortecina luz sobre locales comerciales ya cerrados, por entre las ramas desnudas de los árboles.

Amparo sintió nuevamente la opresiva mirada siguiendo sus movimientos. Esta vez no volvió la mirada, pero caminó más rápido, diciéndose a sí misma que tenía una gran imaginación.

El eco producido por sus pasos se multiplicó a lo largo de la calle, un rítmico golpeteo angustioso y urgente. Un sonido extraño se sumó a la repetición, más tenue que los pasos de Amparo, como un ligero rasgueo sobre el pavimento. Un sonido que le pareció a la joven conocido, pero que no pudo reconocer. Intrigada miró hacia atrás, pero no distinguió ninguna figura: la calle estaba vacía y tanto el sonido como la mirada desaparecieron.

Amparo culpó nuevamente a su imaginación, al cansancio producido por las largas horas de trabajo. Pero mirada y sonido volvieron, más acuciantes que nunca.

Amparo trató de conservar la calma, de encontrar una solución lógica y natural. Este sonido no era nuevo, era corriente, común... era un..., si eso era, un perro: el sonido de las garras de un perro contra en el hormigón de la vereda.

Aliviada, miró una vez más, esperando ver un pero vago como tantos otros en la ciudad, que seguía sus huellas, pero tampoco vio más que los portales sombríos y las luminarias amarillentas. Su momentáneo alivio dio paso a una renovada inquietud, más aguda que antes.

Sin embargo, su inquietud duró poco ya que un pánico irracional se apoderó de ella: repetido por el eco, un inconfundible gruñido surgió a sus espaldas: un sonido bajo y amenazador, al mismo tiempo salvaje e innatural; un sonido demasiado profundo para provenir de una garganta animal, pero sobrecogedoramente real.

Y Amparo corrió. Corrió todo lo que le permitieron sus fuerzas, corrió sin un destino, con el sólo propósito de alejarse de aquel ser al que no podía ver, del gruñido escalofriante y de las garras que también corrían ahora, acercándose.

Sábado7 de mayo. La prensa publicó el macabro hallazgo del cadáver de una mujer no identificada. La brutalidad del crimen ha conmovido a las autoridades, que aseguraron a la población que se dedicarán todos los esfuerzos para esclarecer las causas del deceso y se tomarán las medidas pertinentes para evitar la repetición de esta tragedia.



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