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Author: Conejito Lunatico
Fiction Rated: M - Spanish - Drama/Tragedy - Reviews: 5 - Published: 05-30-05 - Updated: 04-06-06 - id:1926730

07

-¿Y que me recomienda que pueda hacer para comprometerme más con la realidad?- preguntó Lucas casi sarcásticamente a la enfermera sermoneadora.

-Por ahora andate a una farmacia y comprá todo esto. No creo que sea un problema para vos, no?- la enfermera miraba a Lucas con su expresión de cansancio y de ironía, su rostro arrugado y una ceja levantada. Lucas no comprendió directamente el sarcasmo, pero imaginó que su vestimenta delataría su posición social.

-¿Y después?- preguntó de mala gana.

-Ponete a mirar bien a la gente que tenés al lado, nene, con una cosa tan fácil como escuchar, podes hacer mucho…Todos se creen que tienen las orejas abiertos, pero la verdad es que todos tienen una batata en la oreja y ni le prestan atención ni escuchan a los demás…- Lucas interrumpió a la enfermera despidiéndose y dándole las gracias. Con Anita en brazos caminó hasta la farmacia más cercana. Mientras salía del hospital de niños observaba a la gente a su alrededor. Muy diferentes a los que frecuentaban las clínicas a las que el había ido escasas veces, los mismos pensamientos de asco surgieron en su mente. Pero esta vez solo sentía asco de si mismo, y una gran y potente vergüenza. Vergüenza por acostarse todas las noches en su cómoda y tibia cama, por gastar electricidad en el acondicionador de aire cuando hacía frío o cuando hacía calor, vergüenza porque su televisor tenía 29 pulgadas y seguro que la mayoría de las personas que estaban ahí probablemente no tuvieran televisor. Apuró el paso y se dio cuenta de que a todas costa trataba de huír de esa realidad, de ser indiferente. Sabía que la solución a muchas cosas estaba en sus manos, era imposible que no pudiera hacer nada pero, ¿qué hacer? La gente se encontraba llena de carencias, la enfermera había dicho que los chicos morían de hambre y el no tenía la posibilidad de alimentarlos a todos. Apretaba con fuerza a Anita entre sus brazos. ¿Y las otras necesidades? El apenas sabía que hacer con su vida, teniendo todos los caprichos que s ele ocurrieran, ¿Cómo se suponía que podría el ayudar a personas que se encontraban mucho peores que él?.

Volvió a su casa y se acostó En su cama, Anita estaba sentada en el sillón de su habitación mirando la tele, sus ojitos bien abiertos prestaban atención a las idas y vueltas de los dibujos animados. Pero en la mente de Lucas sus pensamientos iban y venían y constantemente referían a un mismo tema: como ayudar a mejorar el mundo. La sociedad contaba con carencias tan enormes que encontraba forma alguna para sustentarlas, pero dejar de hacer algo lo destruiría, seria completamente hipócrita y patético. Tan hipócrita y patético como suicidarse… Entonces podía enfocarse en realizar pequeñas tareas que colaboren con la situación de otros, pero ¿de que forma esas pequeñeces ayudarían a los demás? Y, habiendo tantas cosas por hacer ¿por donde empezar? La ansiedad lo sumía en desesperación y pronto se quedó dormido. Aún no había resuelto como iba a solucionar la situación de Anita, ni hablar de cómo solucionaría el seguir viviendo o el acabar con su vida. La bolsa de la farmacia estaba sobre su mesita de luz, repleta de medicamentos para Anita, al parecerle faltaban algunas vacunas y vitaminas y hasta algo para solucionar sus congestionadas mucosas nasales. Pero se ocuparía de eso más tarde… Así como se ocuparía más tarde de la paz mundial y de su propio suicidio.


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