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La orden Angelical
Corren días oscuros, para toda la sociedad. No queda nada que sea plenamente puro, y las crueles intenciones de ciertas personas, lo llenan todo con sus invisibles largos y poderosos tentáculos.
Ya casi no queda esperanza, parece que no quedara ya nadie que se preocupase por el resto de la humanidad, avocada a la destucción...
Pero eso es lo que piensa la gente. No se conoce nuestra existencia. Porque estamos ocultos. Y el reducto de humanidad que nos ha conocido, ha pagado por su bondad, de una manera que no ha sido nada justa.
Nosotros aún luchamos por mantener la vida la luz y la esperanza, pero es cada vez mas duro... desde lo que nos pasó... Ahora, estamos solos...
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Zoe llevaba tan solo un par de semanas visitándonos. Pero erá mas que obvio que lo hacía porque se habia enamorado de Tyrael, nuestro antiguo líder... y no era de extrañar. Él era uno de los más bellos entre nosotros, y, por supuesto extremadamente atractivo para los humanos.
Alto, muy alto, y de complexión ancha, ofrecía una sensación de protección y de respeto difícil de explicar. Sabías que te protegería de cualquier mal, pero que, también, recibir su ira podía ser fatal. Su cara ayudaba a provocar esas sensaciones, con su expresión siempre indefinible.
Sus ojos, de un azul extraño, ymirada profunda, podían dejar sin palabras a cualquiera. Eran pequeños, o siempre permanecían entrecerrados, o con los párpados caídos. Sin embargo, nadie era capaz de sostenerle la mirada el suficiene tiempo para comprobarlo. Quizá eso lo logro hacer algún día Zoe...
De forma casi simétrica, desde sus ojos, partiendo de sus blancas cejas en suaves arcos, bajaba su larga y recta nariz, que quedaba sobre unos finos y siempre serios labios. Sus pómulos prominentes afinaban la forma de su cara, otorgándo al conjunto un aspecto mas bien andrógino.
Sin embargo él siempre se ocupaba de mantener su abundante y albino cabello, lo suficientemente corto, para dejar claro lo que era. Un ángel nocturno masculino. El líder de nuestro clan... Nuestro clan...
Nuestra misión era proteger a la ciudad de su autodestrucción, algo que es más que inevitable, teniendo en cuenta que los humanos son unas criaturas lo suficienemente estúpidas para matarse entre ellas, y no aprender de sus propios errores, que les hacen vivir las mismas tragedias una y otra vez... Por eso, con tanta población apelotonada en barrios y bloques de pisos de escasos metros, toda la maldad y el instnto asesino era imposible de controlar...
Digamos que, si no bien podíamos evitar todo acto de violencia, nos ocupabamos de erradicar aquellas amenazas, semillas del mal que buscaban el mayor número de víctimas. Intentabamos evitar los tiroteos, los bombazos, las masacres, y lo evitabamos actuando en la raíz.
Si había que matar a una persona para evitar la muerte de 10, se hacía. Sin miramiento, sin piedad, y eso siempre solía funcionar. Pero no esta vez...
Sería muy fácil decir que la culpa la tuvo Zoe, en el mismo momento en que dió con nosotros, al ayudar al veterano del clan. Él no necesitaba su ayuda, pero el corazón de la pobre humana era mucho mas grande que su cerebro, por desgracia, y en su afán de ayudar el anciano no pudo evitar que le acompañara hasta el interior de nuestra guarida. No podía liquidarla, su alma era pura... y se derritió en cuanto Tyrael se acercó a ver lo que sucedía. Todos lo sentimos.
Los humanos son muy sencillos cuando se refiere al amor. Y una joven tan especial como ella era muy fácil de leer. Cuando ella sufrió su "flechazo" me entraron ganas de reir, aunque sentí mucho más respeto que otras veces que lo habíamos visto ... Tyrael tenía esa propiedad.
El aura de Zoe se había quebrado como en shock en cuanto la suave brisa que despedia nuestro lider al moverse, rozo su piel, y al grirar su mirada hasta donde estaba él, volvió a "explotar" y renació entonces llena de osadía, de una forma vibrante y vertiginosa, en cuestion de una fracción de segundo en el que ella sólo dejó escapar el aire en lo que pareció un medio suspiro.
Y Tyrael la miró con severidad. Pero ella no se sintió intimidad y le mantuvo la mirada, y se atrevió a hablar, con una voz clara y serena. No quería darse por aludida.
-Buenas noches, señor,
he venido a acompañar a su padre...-le miró para buscar una confirmación. el
veterano se vió un poco abochornado, y Tyrael les miró a los dos, otra vez
inexpresivo.
-Si, digamos que es mi
padre
-Verá, no tengo trabajo
y si le interesa, podría ocuparme del cuidado de su padre, y si hace falta,
también del mantenimiento de su... loft...
-En serio? -en ese
momento entró Muriel, nuestro ángel nocturno femenino, y compañera de Tyrael
desde que tengo recuerdos de
este mundo. La reacción de la humana fue de esperar, pero optando por asumir el
hecho de que debía renunciar al... ser del que acababa de enamorarse.
-Si.. Usted debe ser su
señora, no?
-... Digamos que... si -volvió a hablar él, de una forma poco
convincente. Nunca tuvo mucha paciencia, y menos al tener que responder a humanos
entrometidos.
- Pero creo que no será necesario que vuelva a venir por
aquí.
-Y por qué no? Tyra...la guarida esta hecha una pocilga y yo sola no
puedo ocuparme de todo y menos si el infante y el veterano no se dignan a mover un dedo.
A este punto, la humana
estaba claramente confusa, y Tyrael alarmado por lo suelta que tenía Muriel la
lengua. pero supuso que lo unico
que podria hacer por entonces, era hacer caso a Muriel y contratarla; al menos,
Zoe, parecía lo suficientemente sensata para no contar nada si llegase a conocernos en profundidad.
-De
acuerdo... joven.. como te llamas?
-Zoe...-se sonrojó
-Entonces, Zoe, te
contratamos... hablarás con Muriel eso del... dinero...
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Fue así como entró en nuestras vidas, y desde entonces, a las seis de la mañana, hasta las 10 de la noche, siempre sin rechistar y con una sonrisa en la cara, venía a ocuparse de la guarida. Y no nos quedó mas remedio que explicarselo todo, al tercer día, cuando descubrió al veterano desarrollando sus alas.... Pero no se alarmó, no se asustó como creíamos. Las miró fascinada, y notabamos que su respeto hacia nosotros había crecido aún más. Sobre todo su fascinación por Tyrael, al que se quedaba mirando embobada cuando no tenía mucho que hacer.
La primera semana voló, y fue una de las mejores que habíamos tenido en mucho tiempo. Cuando nos despertabamos, que siempre ha sido pronto, ya nos encontrabamos la cocina limpia, y el desayuno abundante servido. Los cuartos de baño tabién olían a desinfectante, y era imposible ver un papel desordenado. Nuestra guarida fue pareciendo más bien un palacio, a mi modo de ver, e incluso, se vio llena de plantas que le daban un aspecto más acogedor.
Cuando empezó la segunda semana, nos llegaron noticias de la masacre que se estaba planeando en algún lado de la ciudad. De eso siempre se encargaba Muriel, especializada en detectar cualquier amenaza importante. Entraba en trance en el momento en que se estaban ideando, y automáticamente apuntaba los detalles que nos podrían ayudar a evitarlo. Aunque era infalible, era necesario que fueramos a comprobarlo de forma rutinaria. Nos bastaba con una mirada y sabiamos a quien liquidar, para investigar sus movimientos y dar el golpe certero.
Esta vez fueron nuestros dos líderes, es decir, que también fue Muriel, a comprobar la información, pero volvieron demasiado tarde, y les ocurría algo muy extraño. En cuando entraron a la guarida, Muriel cayó desplomada, y Tyrael se medio desmayó a su lado. Nunca le había visto en esas condiciones. Diría que incluso habia perdido el habla. Tuvimos que esperar a que ella despertase y pudiese balbucir algo para saber que había pasado. Cuando comprendió que era imposible explicarlo, tan solo nos dijo que buscaramos en el libro de los clanes, el ritual para curarnos. Aquello me llenó de miedo. Nosotros, los ángeles nocturnos jamás nos enfermamos, y si sucede... nunca sabemos por qué. Me atreví a pensar quehabía sido culpa de Zoe que se había chivado de nosotros y nos había delatado. Y los culpables habrían atacado a nuestros líderes con magia oscura o algo extraño. Pero luego me arrepentí...
En cuanto oyó lo que pedía Muriel, la humana corrió a buscar el libro y lo trajo enseguida, demostrando su voluntad para ayudar en todo lo posible. El veterano nos miró a todos con una expresión llena de miedo, y se colocó unas gafas que no sabía que tuviese, para comenzar a leer el procedimeinto para sí mismo. Cuando terminó, su cara expresó aún más temor, y el corazón de todos se encogió. Zoe, sin venir a cuento, estalló en lágrimas, que todos sabíamos eran sólo para nuestro líder.
Nos suplicó, entre sus lágirmas, que le dijeramos de qué manera podría ayudarle, a él y a Muriel y a todos. Después de eso dudó y casi pareció querer morirse por haber habierto la boca, pero el anciano la abrazó con ternura, y le susurró algo al oído. Al instante, la humana había entrado al cuarto donde habíamos dejado descansando a nuestros líderes. Lo que hizo allí dentro, casi no pude verlo, salvo cuando el anciano entraba y salía de vez en cuando, y abría la puerta. Pero algo era seguro, en el ritual había sangre, y se implicaba algo más que una simple curación...
Parecieron pasar horas, cuando, al fin, Zoe y el anciano salieron de la habitación, con la cara pálida, y en el caso de ella, el aspecto de haber llorado como nunca jamás en su vida. El veterano me miró con solemnidad y me dió dos palmadas en la espalda, donde nacen las alas. Y supe que no eran tan sólo de ánimo. Había sucedido algo más, y necesitaba comprobarlo por mis propios ojos.
Sin titubear, abrí la puerta y les encontré a los dos, desnudos y sentados juntos en el lecho. ea obvio lo que entre ellos habían tenido que hacer. Al mirar más detenidamente, la impresión casi me tiró al suelo: Tyrael no parecía el mismo, sino, más débil que antes, su aspecto imponente parecía haberse desvanecido, al igual que sus alas, arrancadas y yaciendo ensagrentadas en el suelo. Había algo más extraño aún, y más obvio que darse cuenta de lo de sus alas, que al fin y al cabo, estaban escondidas entre las sábanas y toallas revueltas en el suelo. Su pelo... había cambiado de color... Antes era de un blanco inmaculado, un blanco perla, mas bien, pero ahora era negro, como el azabache. Qué le había pasado?
Un gemido me hizo reparar en Muriel. Ella parecía estar igual que antes. Quizá su expresión ya no era tan alegre como lo había sido siempre, jovial y despreocupada, y su pelo estaba salpicado de sangre, como seguramente también lo estaba el de Tyrael, pero eso ya no se notaba tanto. Sus alas también habían sido arrancadas, pero estaban tiradas al otro lado de la cama. Intenté hablar con ellos, y me desesperé al no oir ninguna explicación. Tyrael tan solo me miró, lleno de amargura, y su compañera me miró a mi y luego al suelo. Se veían tan desprotegidos... Todos estábamos tan desprotegidos en ese momento sin ellos, que no se me ocurrió pensar lo más obvio. Que, a partir de entonces, la responsabilidad había recaído en mí.
Decidimos descansar hasta el día siguiente. Habían pasado muchas cosas a la vez... y Zoe parecía demasiado perturbada por todo lo que le había pasado en ese día. Seguramente, había sido ella la encargada de arrancarles las alas. Eso destroza a cualquiera, sobre todo si el daño se le hace a un ser querido. Si yo fuese ella, o un humano en sus plenos cabales, estaría maldiciendo el día en que se me ocurrió ayudar al veterano.
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A la mañana siguiente, Zoe fue a visitarles y a prepararles un baño a los dos, tras curarles las heridas, y vendarles como pudo. Y después pidió hablar con el veterano y con Tyrael a solas. En el ambiente se respiraba una tranquilidad artificial; en el fondo todos sabíamos que la situación no era como para lanzar cohetes. Y el asunto finalmente se empeoró cuando Zoe vino de la mano del anciano y ambos me dijeron que fueramos al cuarto.
Al llegar, Muriel
estaba vestida de gala, (aun así se le notaba el vendaje) y Tyrael, se había
vestido tabién de negro, y parecía un sacerdote. Con su nueva apariencia, parecía un desconocido que se hubiese
colado en la fiesta. No comprendí muy bien lo que pasaba, pero al fin, escuchar la voz de Tyrael me
tranquilizó un poco, aunque no me gustó nada lo que tenía que oír.
-Desde hoy, Zoe, será
una de los... nuestros...-dijo ésto con melancolía, teniendo en cuenta que ahora
él era otro humano más.
-Qué?! -Mi impertinencia no interrumpió el
momento
- Lo he decidido yo sola. sé que no seré de gran ayuda, pero algo es
algo. Os lo debo, por favor, déjame entrar en vuestro clan..
-Ahora tú eres
el líder, infante -tantas cosas a la vez me estaban confundiendo- tienes el
poder de aceptarla o no.
No sé que hubiese sido
mas estúpido, si negarme, o hacer lo que hice. el caso es, que lo pense lo
suficiente, y el hecho de ser desde ese momento el líder, me llenó de pánico. La acepté.
-De
acuerdo -dijo Muriel con la voz quebrada, y leyó en la página que ya tenía
marcada.- Ahora, Zoe, deberás beberte la sangre que te ofrezca el Infante. -tras or esto me dio un
escalofrío. Yo había nacido directamente de las sombras, y no tenía ni idea del ritual para transformar a un
humano.
-Lo aceptas?
Ella dudó un poco, y se puso pálida. Seguramente beber sangre no estaba en sus planes. Al final, asintió. en ese momento, Tyrael se acercó a mí y Zoe le siguió como un perrito faldero. "no te dolerá, a nosotros nunca nos duele, recuerdas?" me susurró, y cuando quise darme cuenta, Zoe tenía la boca pegada a una herida abierta en mi brazo. Dejó de beber cuando sintió que empezaba a transformarse, y acerté a ver su cara. Estaba mareada y la expresión de asco era obvia. Yo sin embargo no sentía nada.
Se dobló por la mitad, como si la hubiesen apuñalado, pero no se quejó, como era de esperar. En ese momento, las alas empezaron a salir, y le rasgaron la camisa, haciendo crecer dos grandes corrillos de sangre en el lugar donde se había roto la piel. Y en ese momento ocurrió una desgracia.... igual no tan grave pero truncó toda la transformación, y el resultado de la misma.
Zoe comenzó a toser, y
terminó vomitando el resto de sangre que aún no hubo pasado a su organismo. Las
alas dejaron de crecer, y se
quedaron de un tamaño ridículo, para luego volver a esfumarse, como siempre que
no las necesitamos. Abrió los ojos muy asustada, y yo tampoco comprendía que había pasado. Miré
alrededor, todos estábamos igual.
-Qué me ha pasado?
-La transformación
se ha interrumpido... -murmuro Muriel
-Por que?
-Has vomitado la
sangre....
-Y no puedo tomar más?
- No -leyó Muriel en el libro y
continuó hablando -lo pone aquí. Solo puede realizarse una vez. No hay más
remedio.
-Y qué va a ser de mi?
-Te quedarás asi... será un milagro si
puedes volar. -suspiró Tyrael. Desde luego, ya no era la criatura de hierro que
era antes. Ahora hasta al hablar,
sus expresiones eran muy humanas.
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Negarlo sería de estúpidos. Quién no tendría en un pedestal a Tyrael en mi lugar? el siempre había sido mi ejemplo a segir, pero nunca supuse que iba a tener que reemplazarle tan pronto. Con sus poderes perdidos, tanto Muriel como él se dedicaron el resto de la semana a ayudarnos a los dos a entrenar. Mientras el veterano, se dedicaba a investigar la fiuente de la masacre.
El tiempo se nos echaba encima, y el día en que la catástrofe tendría lugar, estaba ahí mismo cuando aún noe stabamos preparados del todo. Con sus alas, Zoe (ahora, Zoel) casi no podía volar, se cansaba enseguida También era débil en la lucha, y lenta al reaccionar, porque olvidaba que ya no era humana. Pero sin embargo era muy ágil, y se le daba muy bien camuflarse.
Yo... mas o meos, me defendía, y no fue hasta entonces cuando descubrí el verdadero poder del veterano.
La noche en que debíamos cumplir la misión había llegado, y no esperabamos lo que vimos. Iba a ser en una fiesta.. una fiesta llena de niños, con sus jovenes padres o abuelos. Zoe entonces recordó que era la noche de Halloween y maldijo al perpretador de la atrocidad que debíamos evitar. Yo tan solo esperaba que su debilidad no se la jugase entonces.
Nos introdujimos como siempre, escondidos en las sombras, de manera que nadie sospechaba que incluso estabamos allí. Pronto, el anciano nos señaló al que había ideado todo. Era una chica joven, para nuestra sorpresa, que sonreía como una estupida a todo aquel al que encontraba. Pero sin que pudiesemos percatarnos, desapareció en medio de la gente.
Lo intentamos, vaya que si lo intentamos, pero no pudimos dar con ella. Yo, decidí salir del edificio, e investigar si había salido, pero todo ocurrió muy rápido y en el mismo momento en que puse un pie en el exterior. el interior se llenó de chillidos de terror y sollozos, y el sonido de un aparato movido con motor. Sin embargo de menor potencia que otras cosas que tenía en mente. volví a entrar corriendo, para encontrar lo que menos esperaba en mis planes. Zoel, estúpida de ella, había abandonado su escondite e intentaba encararse a la asesina que disfrutaba empuñando su cuchillo eléctrico de cocina. Alrededor habían cadáveres mutilados de niños y padres, y mientras, el anciano intentaba evacuar al mayor número de personas. No supe que hacer.
Cuando decidí a ayudar a Zoel, fue demasiado tarde. Oí una carcajada, y los ojos de la pobre novata, mirándome con terror, y, segundos más tarde su cara se despegó de su cabeza; se llevó las manos a donde antes había una piel tersa y sus ojos casi se salieron de sus cuencas son la sujección de los músculos que también habían sido mutilados. Sin poder defenderse, ni yo hacer nada, fue rematada con sadismo. Del susto sus alitas se le habían salido...
Había visto cosas peores pero nunca me habían commovido tanto. Lleno de ira, al fin actué de forma como lo hubiese hecho Tyrael, y me avalancé contra la asesina. Le arrebaté el cuchillo y le retorcí el brazo hasta rompérselo.
Pero la muy zorra
parecía disfrutar con aquello así que le corté el brazo... nada. Reía como una
estúpida, y me provocaba más ira. Tenía la cara salpicada de sangre, y me dio por mirar de nuevo a
cómo había dejado a la pobre Zoel...
-Aquí no ha acabado todo! -oí entonces.
Su voz era preciosa, pero la asesina estaba desquiciada. -Con el brazo que
quedaba, sacó un detonador de un
bolsillo. Todos volaremos por los aires -rió.
No pensé mucho lo que
sucedió a continuación. Y chillé. Era curioso pero entre la confusión de
cadaveres y el anciano intentando evacuar, ninguna persona se había dado cuenta de lo que pasaba
con nosotros dos.
-Huid hay una bomba!!
La gente en la huida pisoteaba cadáveres, músculos y partes del cuerpo mutiladas, y lo dejara todo pringado; pude ver como algun grupo de personas había acabado por destripar el cadaver de la novata... Pero el sitio quedó al fin vacío. Solo esperé a que la asesina accionara el botón, y cuando lo hizo, fui lo suficientemente agil como para darle el golpe final y dejarla ahí, con su asquerosa obra.
Una vez más, lo habíamos logrado.... pero, no había sido como lo habíamos esperado. El edificio acabó en ruinas y el olor a churrasco podía sentirse en calles a la redonda.
Acabar con esa tipa, había resultado más facil de lo que pensaba, pero habíamos perdido a tres miembros de nuestro clan por su culpa... Y la pobre Zoel, tan inocente... sé que repito lo de pobre Zoel, pero, en verdad me da pena. tan solo era una humana que necesitaba el dinero para vivir. Estaba enamorada de Tyrael, y podía haberlo intentado con él, ya relegado a la raza humana... Sin embargo su afán de ayudar a los demás le había llevado a darse entera hasta la muerte, una muerte tan horrible...que no se la merecía.
Ahora, comenzaba lo más duro. Nuestra orden no era muy grande, pero ahora solo somos dos y estamos sólos... cuando hayan terminado de instruirme, Tyrael y Muriel abandonarán el clan, y no sé qué será de ellos.
Mi misión ahora, es reconstruir el caln desde los cimientos. reclutar a los ángeles recién nacidos, y si hace falta, reclutar a personas que como lo estaba zoe, estén dispuestas a colaborar con nosotros. Han llegado noticias de que pronto llegará una joven elegida, con un poder incluso superior al que tuvo Tyrael en su día, pero, hasta entonces, tan solo nos toca esperar, vagar sin rumbo... y velar por que la pureza no se borre del todo de esta corrupta y cruel ciudad....
Fin.