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Fiction » Fantasy » Crónicas de un espíritu fugaz font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Synn s
Fiction Rated: K - Spanish - Mystery/Fantasy - Reviews: 1 - Published: 12-07-05 - Updated: 12-07-05 - id:2064239

Dicen que cuando vas a abandonar tu cuerpo, el alma lo siente y te da un vuelco al corazón.

A veces el alma regresa al cuerpo después de dejarlo, y olvidamos rápidamente lo que ha pasado, considerándolo un simple momento de pánico, o un mal sueño.
Otras veces el cuerpo queda vacío... y si es por demasiado tiempo, muere.

Nadie que haya estado en alguno de estos casos vuelve a ser el mismo, indiferentemente de siregresó o no.


Ella sintió algo extraño mientras se pintaba los labios, muy cerca del espejo del cuarto de baño. Se detuvo un instante, con el carmín rojo medio dibujando su sonrisa y una mano apoyada en el lavabo.

Sin querer pensarlo mucho decidió que era un escalofrío, y se fue a su habitación para coger una chaqueta. Sobre la cama estaba el libro que Julián le había mandado esa misma mañana. Lo cogió y volvió a leer el título en voz alta:

- Secretos desvelados.

Era un libro grueso, con un gato negro de mirada oscura. Ella no podía dejar de preguntarse porqué Julián le regalaba un libro esotérico. La nota que acompañaba el libro tampoco aclaraba nada. "Vuelvo en dos días. Tuyo, Julián."

Un timbrazo la sacó de sus meditaciones sobre brujería y supersticiones. Arrojó el libro sobre la mesillay salió corriendo escaleras abajo. Tras ella quedaron la lámpara de la mesilla y el foco del cuarto de baño encendidos.

Mientras bajaba canturreando ‘I want to break free’, olvidaba la sensación. Al coger las llaves de la mesita miró la foto de Julián, ¡parecía siempre tan misterioso!. Alzó la vista vio su propio reflejo a medio pintar en el espejo sobre la timbre volvió a sonar, mas prolongadamente esta vez, y ella abrió la puerta al fin.

Tratando de no reír ante la fingida cara de enfado de su amiga Christine, buscó en su bolso unos clinex que no conseguía encontrar. Christine se le adelantó y le tendió los suyos. Cuando sus manos se tocaron, ella volvió a sentirlo. No duró mas de dos segundos, pero pudo ver con claridadcomo Christine, con una mueca de pánico en la cara y el pelo pelirrojo revuelto, abandonaba su cuerpo.



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