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la cosa valiente
Estaban haciendo sus votos más sagrados.
El sol iluminaba las partículas de polvo mientras se arremolinaban hacia el piso de piedra, y todo olía a incienso. La gran catedral era completamente llenada; todo el pueblo había venido para verlos, el príncipe y la moza, unidos de prisa bajo la iglesia católica.
Obviamente el novio había pagado por todo: había cientos de velas, todas encendidas; almohadillas de seda blanca en cada banco. El vestido de bodas era una masa lujosa de encaje y perlas. Quería su familia que él tuviera todo lo imaginable, entonces no evitó ningún exceso.
Pero fue demasiado opulento para ella --los tapices, los candeleros dorados, el sermón interminable -- y en vez de pensar en ellos pensó en su familia. Los otros llegarían el próximo día, todos, para vivir en la casa al lado de la suya. Pensaba en su hermanito trabajador, y como nunca más tendría que hacer trabajo manual. Pensó en sus hermanas mayores, Luisa y Marta, que ahora podrían vivir en seguridad. Y finalmente, se acordó de su madre y su padre, alabando la valentía propia. Fue cosa grande, lo que hizo para su familia.
“Les Presento al señor y a la señora Rodriguez.”
Mientras el pueblo aplaudía, echaba una mirada a su padre y se sonrió.
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Se sobresaltó como si hubiera despertado de una pesadilla.
“Señora.”
“¿Qué quieres?”
“Ya es hora.”
Se levantó y se miró en el espejo: que regia se veía. La cara pintada fue totalmente compuesta; los ojos, secos. Era joven y hermosa, y todavía tenía casi su vida entera para vivir.
Decendió las escaleras mientras tocaba el órgano. El aire era electrizado silencioso, como las pausas más incómodas antes de oír noticias terribles. Llegó a la capilla, y cuando abrió la puerta vio ella que todo era como había sido antes -- las personas asombradas la veían, algunas envidiosas, algunas escandalizadas. La alfombra larga debajo sus pies, y la cola ligera que se le arrastraba siguiendo suave pero ritmicamente sus pasos. Y claro, su padre en el altar, sonriéndose.
Había hecho una cosa valiente.
Se arrodilló donde le dijeron e, inclinando la cabeza, recitó la oración bien-aprendida sobre el cuerpo de su difunto marido.
notes
(1) Borges was well-known for his fusion of conflicting scenes.
(2) I am a fifth year Spanish student.