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Mi nombre es Elisabeth Miller y soy bióloga marina, una de las más prestigiosas de Europa, ese fue el motivo por el cual fui arrastrada al mismo infierno.
Hace cinco años me llamaron para que acudiera a Escocia, al parecer querían que participara en un descubrimiento fruto de las investigaciones en el famoso Lago Ness; decían haber encontrado a la legendaria Nessy, lo cierto es que nunca creí en su existencia, pero me atraía la idea de poder participar si aquello resultaba ser cierto.
Así que sin pensármelo dos veces cogí el primer vuelo a Escocia, en el aeropuerto me esperaba uno de los científicos que estaban a la cabeza de la investigación, y que me puso al tanto de todo de viaje hacia el laboratorio que habían construido en las proximidades del lago. Una vez en él, conocí al resto del equipo que me acompañaría en la investigación: eran otros dos biólogos marinos, tres submarinistas especializados en buceo extremo, un militar especializado en submarinos y un ingeniero de últimas tecnologías. Las dos semanas siguientes las pasamos aprendiendo a manejar el submarino que tendríamos que utilizar, y practicando el buceo en condiciones extremas. Por fin llegó el momento de la inmersión, en la cual no hubo ningún tipo de problema y se completó con éxito.
En los primeros días de la investigación no se observó nada fuera de lo común, los únicos animales que habían aparecido ante nosotros habían sido peces y algunos crustáceos de agua dulce; fue a partir de la segunda semana cuando comenzamos a notar algo extraño en las oscuras aguas. Nuestro radar había localizado un animal de tamaño considerable que de vez en cuando rondaba por las proximidades, pero al que no prestamos atención ya que no parecía llegar al supuesto tamaño de Nessy; y unas cuevas en la zona del lago, cercana a unas colinas característicamente altas, así que decidimos dirigirnos a las proximidades con la esperanza de que fueran la guarida del legendario monstruo. El primer día no encontramos nada fuera de lo común, así que al día siguiente decimos utilizar uno de los mini-submarinos para acercarnos más a las oscuras grutas. Alex, uno de los biólogos y Derek, el ingeniero en últimas tecnologías fueron los dos tripulantes que decidieron manejar el mini-submarino por las cuevas, el resto observaríamos a través de las cámaras instaladas en el exterior del mismo. La nave se acercaba con cuidado y sigilo al interior de la gruta más cercana, solo unos pequeños peces se aproximaron a darles la bienvenida atraídos por los focos de la nave. Durante los siguientes cinco minutos no se observó nada fuera de lo común, pero entonces las cámaras captaron unas imagines impactantes, en el fondo de la oscura caverna había varios huesos pertenecientes a un enorme esqueleto que relucían blancos por la luz del mini-submarino; Alex y Derek se aproximaron más aumentando el zum de su cámara para que las imágenes se pudieran ver con más claridad. Muchos de los huesos estaban quebrados y algunos mostraban marcas de algo que los había roído. Todo aquello nos resultó especialmente extraño, sin duda alguna aquel esqueleto pertenecía a un animal de descomunales medidas, y la única criatura por lo tanto, a la que podía pertenecer, era Nessy. El mini-submarino siguió avanzando y gravando imágenes muy parecidas a las anteriores del suelo de la cueva, todo estaba repleto de huesos y había demasiada cantidad para pertenecer solo a un animal, más adelante dieron de bruces con unas bifurcaciones y decidieron que por aquel día ya había sido bastante, y que lo mejor sería regresar y analizar con más detenimiento las imágenes obtenidas. Estaban retrocediendo cuando a Alex vio algo en la entrada de una de las cavernas contiguas, intentó enfocarlo con la cámara y lo que vimos nos dejó asombrados: era otro esqueleto que se diferenciaba del resto por el mero hecho de que aun conservaba su envoltura externa, aunque la carne estaba hecha jirones, los cuales flotaban sigilosamente en el agua, y gran parte del resto de la carne había desaparecido. Derek y Alex se dispusieron a salir de la cueva con rapidez cuando nuestro radar detectó algo aproximándose con velocidad, apenas nos dio tiempo de avisarles cuando el mini-submarino recibió un fuerte golpe haciendo que perdiéramos varias cámaras y la comunicación durante unos segundos.
Una vez a bordo Alex y Derek decidieron ir a descansar después del fuerte susto que se habían llevado, yo y Adrian, el militar especializado en submarinos, hicimos el parte del impacto. La imagen exterior del pequeño transporte era algo sobrecogedora, tenía un visible golpe en la parte trasera que había dejado inutilizado uno de los motores y tres cámaras, una de ellas había sido arrancada de cuajo. Ninguno de los dos podíamos explicarnos que clase de animal podía haber creado tal destrozo y en tan poco tiempo, ya que en apenas unos segundos había desaparecido del radar. Adrian fue en busca de las herramientas necesarias para reparar el mini-submarino; yo me subí a una de las escaleras y observé el golpe con más detenimiento, en la parte superior de este la pintura estaba magullada o se había desprendido dejando a la vista unos profundos arañazos; pero lo que más me impresionó fue cuando me dediqué a observar la parte baja del golpe, en la cual había unos agujeros que había atravesado una pequeña parte del mini-submarino dejando una arruga en la coraza de acero reforzado que formaba el vehículo; introduje tres de mis dedos en el orificio y vi como salían por un agujero superior. Bajé de la escalera y me dirigí a toda prisa junto a los demás, todo aquello comenzaba a darme mala espina, quizá Nessy no era tan amigable como contaban y le estuviera molestando la intrusión del submarino…
Unas horas más tarde Alex, Débora, la otra bióloga marina, y yo habíamos sido capaces de analizar todas las imágenes recopiladas con el mini submarino; en total había contado siete individuos, uno de ellos una cría debido a su tamaño, y todos parecían tener una anatomía parecida a la de un Plesiosario, el dinosaurio con el cual se comparaba a Nessy. El equipo no cabía en si de alegría, ya que acabábamos de encontrar una prueba no solo de la existencia de Nessy, si no de toda una familia que nadaba tranquila en las profundidades del lago Ness; aunque a todos nos sobrecogía la imagen del cuerpo destrozado de uno de esos animales y no podíamos dejar de preguntarnos que había pasado para que todos aquellos cuerpos yacieran en el interior de aquella cueva.
Por la noche fui incapaz de conciliar el sueño, no por la emoción de formar parte del descubrimiento del siglo, si no por que tenía un mal presentimiento respecto a los esqueletos de la caverna y al golpe del mini-submarino. Casi había cogido el sueño cuando Débora golpeó la puerta de mi camarote y con emoción me dijo que me levantara y que la siguiera, yo lo hice sin saber muy bien que es lo que podía haber dibujado tal sonrisa en su rostro, al llegar a la sala de mandos encendió el radar y el micrófono submarino; no pude evitar sonreír con emoción, el submarino se inundó de unos cánticos melodiosos y suaves como los de las ballenas; el resto de la tripulación llegó a la estancia después de oír aquellos hermosos cánticos, pero la sorpresa aumentó cuando a través del cristal de la sala pudimos ver a unos veinte plesiosaurios nadando con gracia en la inmensidad del lago iluminado por la luz de la luna llena, aquellas criaturas nadaban con una gracia envidiable que les hacía parecer ligeras como el aire. Todo el equipo se situó a escasos centímetros del cristal con los ojos brillantes por la emoción, jamás pensaron que pudieran ser testigos de una imagen que podía calificarse como mágica. Pero por desgracia, aquella noche presencié algo que alimentaría mis pesadillas para el resto de mis días. El radar detectó otra criatura acercarse con calma y sigilo, pero estábamos tan entusiasmados con la escena que se desarrollaba frente a nosotros que lo ignoramos pensando que sería otra de las fabulosas criaturas que se unía a la espectacular danza del grupo presente; cual fue nuestra sorpresa al ver surgir de las sombras a una bestia que recordaba a una morena por su descomunal cabeza y su cuerpo de serpiente, lanzarse contra el grupo de pacíficos animales que nadaron despavoridos para ponerse a salvo, pero aquella criatura fue más rápida y consiguió alcanzar el largo cuello de uno de los plesiosaurios desgarrando su piel y tiñendo el agua con roja sangre. Nosotros solo pudimos ver la espantosa imagen sin poder hacer nada mientras en nuestra retina se gravaban las espantosas imágenes, ahora sabíamos porqué había tantos esqueletos en las grutas y qué había atacado el mini-submarino. La serpiente marina desapareció llevándose su presa y todo quedó en un sepulcral silencio en el que nadie dijo nada por el miedo a que el más leve sonido atrajera a la bestia.
Aquella noche tuve mi primera pesadilla con aquel monstruo cuando desperté en el suelo, abrí los ojos confusa y encontré gran parte de mis pertenencias esparcidas por el camarote, cuando me puse en pie y caminé hacia el pasillo, el submarino sufrió una fuerte sacudida y tuve que agarrarme al marco de la puerta para no caer; me dirigí a la sala de mandos entre las sacudidas de la nave en busca de una explicación que en el fondo ya conocía pero me negaba a aceptar. En la sala encontré a Alex que estaba calibrando los controles del embarque del mini-submarino ¿Qué haces aquí?¿Por qué no estás en el embarque? recuerdo que me preguntó, ¿Alex que está pasando? Me acabo de despertar en el suelo de mi camarote y ahora tu me dices que coja un mini-submarino… pregunté yo asustada, el chico me miró presa del pánico Es ese monstruo, está atacando la nave y a conseguido atravesar la coraza del submarino, esta cosa hace aguas, tenemos que salir contestó él antes de salir de la sala de mandos, yo lo seguí a toda prisa y me explicó que las cuevas que habíamos explorado hace unos días conducían a la superficie, y que, como las dos naves que poseíamos eran de dos plazas, y debíamos llenarlos con tres y cuatro personas, no tenían la potencia ni la velocidad suficiente para llegar a la superficie y poder alejarse de aquella criatura sin sufrir daños; así que la única salida era llegar a las grutas y ascender por ellas hasta encontrar una salida. Cuando llegamos al embarque el resto del grupo ya había subido a los dos únicos mini-submarinos que funcionaban, porque el tercero no se había podido reparar tras el ataque de la enorme serpiente. En el interior del mini-submarino al que subí íbamos cuatro: Derek, Débora, Alex y yo. Nos sumergimos en silencio y con los focos apagados para no llamar la atención de la criatura que no paraba de golpear el submarino a pesar de ser varias veces mayor que ella; intentábamos estar en contacto las dos pequeñas naves y al alejarnos lo suficiente pudimos ver como el cuerpo de la serpiente se había enroscado en la proa del submarino mientras este se hundía, y como intentaba arrancar parte del fuselaje con sus poderosas mandíbulas. Dimos toda la potencia posible a las pequeñas naves para llegar cuanto antes a las grutas, pero cuando estábamos a punto de llegar nuestra comunicación con la otra nave se cortó y solo recibimos interferencias; aun recuerdo la amargura que sentí al saber que ellos no habían conseguido llegar a la seguridad de las cuevas.
Cuando llegamos a una zona en la que las cavernas ya no estaban inundadas, sacamos del interior del mini-submarino unas linternas y unas bengalas, y seguimos a Alex, el cual llevaba un GPS para guiarnos hasta la superficie. Caminamos durante horas por el tortuosos laberinto de túneles húmedos y resbaladizos sin encontrar una salida, nuestros ánimos poco a poco fueron flaqueando y decidimos sentarnos a descansar, era poco posible que la serpiente saliera del agua para perseguirnos cuando tenía presas más grandes nadando en las aguas del lago. Aprovechando el descanso intenté ordenar mis ideas, ya sabía que era lo que de vez en cuando nos había rondado durante varios minutos en los últimos días y lo que había atacado al mini-submarino por primera vez en la entrada de las cavernas; pero me resultaba extraño que hubiera desarrollado ese especial interés por nosotros, cuando se podía decir que apenas eran alimento en comparación con los plesiosaurios que se paseaban por las aguas del enorme lago Ness; era como si aquella bestia estuviera jugando al gato y al ratón primero acechándonos y luego atacándonos. Esa idea me pareció algo macabra, pero al empezar de nuevo la marcha deje mis cavilaciones de lado y me concentré en salir viva de allí.
Débora se paró en su ascensión y enfocó su linterna uno de los pasillos de piedra que había a su derecha Escuchad nos dijo en un susurro, nosotros prestamos atención, en un principio solo se escuchó el goteo sobrecogedor del agua desde el techo, pero poco a poco se hizo más audible el roce de un cuerpo enorme sobre la dura roca, algo pesado se arrastraba en su dirección y ya sabían que era. Comenzamos a correr por el resbaladizo suelo siguiendo las indicaciones de Alex que apenas podía sujetar el GPS en sus manos temblorosas; un quejido nos hizo detenernos y girarnos para saber que ocurría, Débora había resbalado y caído al suelo e intentaba levantarse cuando los demás vimos a la luz de las linternas lo que se le acercaba por la espalda, una cabeza enorme se irguió en el estrecho pasillo y unos ojos brillantes nos miraron con atención; la chica se giró al ver nuestras miradas de horror y no pudo reprimir un grito al ver sobre ella la cabeza de la serpiente con la boca entreabierta enseñando sus enormes y afilados dientes. El monstruo se precipitó sobre Débora cuando intentó huir, yo giré la cabeza y lo único que pude escuchar fue el repugnante sonido de los huesos al ser aplastados y el grito de Alex que intentó socorrerla. Cuando tuve el valor de darme la vuelta ya no había rastro de la serpiente ni de Débora y Derek tenía a Alex sujeto para que no corriera tras el monstruo, puesto que la muchacha ya había muerto.
No nos detuvimos ni un segundo en la ascensión en busca de una salida, la cual no encontrábamos por ninguna parte, mis lágrimas escapaban a mi control por una mezcla de desconsuelo y terror, si no encontrábamos pronto una salida todos correríamos la misma suerte que el resto de la tripulación. A cada paso que dábamos el terreno se hacía más difícil y se abrían nuevos pasadizos por los que siempre esperábamos un ataque sorpresa. Una vez más escuchamos el sonido de algo que se arrastraba, volvimos a correr sin mirar hacia atrás, nuestros pies resbalaban en el húmedo suelo pero intentábamos mantener el equilibrio de cualquier manera, porque sabíamos que si caíamos no tendríamos oportunidad de volver a levantarnos; oíamos como la bestia ganaba terreno tras nosotros y Alex decidió probar suerte tirando una roca por uno de los pasillos, y adentrándose en otro corredor con sigilo me hizo un gesto para que lo siguiera con el mismo cuidado. Nos apoyamos en las mojadas paredes y esperamos a Derek, los minutos pasaron y seguía sin aparecer; cerré los ojos con pesar, no lo había conseguido. La serpiente se acercó arrastrando su cuerpo por los pasillos y se adentró en el corredor por el cual Alex había tirado la piedra, el chico sonrió con alivió antes de que algo tirara de él por un agujero que había a sus pies y que ninguno habíamos visto; corrí en su ayuda y le agarre de los brazos con fuerza para evitar que aquella cosa se lo llevara también, pero por más y más que tiraba del chico este se iba adentrando cada vez más por el orificio; su rostro era un mosaico de dolor y por su boca corrió un hilo de sangre Suéltame o te llevará también me dijo con voz débil, yo negué con la cabeza mientras mis lágrimas recorrían mi rostro, no iba a soltarle; pero Alex se libró de mi agarre y se hundió en la oscuridad con un desgarrador grito de dolor que se apagó con un fuerte crujido.
En aquellos momentos estaba destrozada, me había quedado sola en unos segundos en los que apenas había sido capaz de reaccionar. Giré la cabeza para apartar de la vista el oscuro agujero y vi el GPS de Alex tirado en el suelo, lo cogí y vi que apenas quedaban unos metros para llegar a la superficie, faltaba tan poco… Me levanté y seguí las indicaciones del aparato hasta que me encontré en un callejón sin salida, se acabó, estaba atrapada, miré a todas parte pero no veía nada, levante la cabeza abatida y con sorpresa vi una estrecha chimenea que ascendía, aquella era mi salvación. Con dificultad conseguí entrar en ella y ascender, a medida que lo hacía el aire se volvía menos húmedo y sonreí al saber que estaba cerca de la salida; pero mi felicidad duró poco, porque sentí como unos fuertes dientes se cernían sobre mi pierna derecha y estiraban de mí hacia abajo, grité de dolor y me agarré con fuerza para no ser arrastrada; la serpiente estiraba sacudiendo la cabeza para conseguir que me soltara y cayera chimenea abajo, con lo que mi pierna crujió al romperse cerca de la rodilla y sentí como el músculo comenzaba a estirarse y resquebrajarse bajo mi piel que comenzaba a sangrar por el esfuerzo de intentar mantener la pierna unida al resto de mi cuerpo. Mis lágrimas brotaron por el dolor, sabía que si no hacía algo por impedirlo me arrancaría la pierna y después volvería a por mí aunque tuviera que desmontarme poco a poco.
Apoyando mi cuerpo contra una de las paredes y mi pierna libre contra la otra pude usar una mano y buscar a tientas la pistola de bengalas que había cogido del mini-submarino, apunté a tientas y disparé; un chillido de dolor resonó en la caverna y sentí como mi pierna quedaba libre. No perdí un segundo y seguí subiendo a duras penas con mi pierna derecha colgando, sentía la sangre fluir con facilidad por la profunda herida que me había causado su letal agarre y el dolor comenzaba a embotarme la cabeza, escuché algo que rascaba la tierra, me sentía desfallecer, con suerte moriría antes de que la serpiente volviera a atraparme, algo me agarró la muñeca antes de desmayarme por el dolor y la pérdida de sangre.
Desperté al cabo de tres días en el laboratorio de las cercanías del lago dónde todo había empezado, habían conseguido encontrarme gracias a un chip colocado en los relojes que nos habían proporcionado antes de la inmersión y además habían salvado mi pierna, la cual necesitó varios meses de rehabilitación para que pudiera volver a caminar, ya que había tenido daños graves en los músculos y en los huesos; aun ahora me cuesta bastante correr o escalar, es algo que ya me avisaron, mi pierna no volvería a ser la misma… ni yo tampoco. Semanas después me hicieron relatar todo lo ocurrido en las cuevas y decidieron que lo ocurrido jamás debería salir de aquel laboratorio, al igual que las cintas y grabaciones sonoras; por razones que desconozco y que no tengo intención de descubrir.
Jamás me he vuelto a acercar a aquel lugar, ni he querido tener nada más que ver cuando los científicos han querido volver a ponerse en contacto conmigo para aclarar algunos asuntos referentes al material que se obtuvo con la investigación en la que murieron seis personas. Ahora el único recuerdo que conservo de aquel lugar son las pesadillas y la cicatriz de mi pierna, con la que me esfuerzo en hacer creer a los demás que me la produjo un tiburón.
Lo único que me preocupa ahora es lo qué pasará si aquella bestia sigue viva y se queda sin plesiosaurios con los que saciar su apetito, si eso ocurre, ¿se dedicará a atacar a los barcos de turistas que se aproximan al lago cada día o viajará hasta las aldeas más cercanas por las noches para llevarse algo a su descomunal boca?