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Aqui les dejo mi primer capitulo ojala les guste la historia
Capitulo 1: Armando o Fabian
Entraba la mañana y una joven estaba parada frente al espejo, se observaba a si misma con la mirada llena de melancolía, su ojos recorría su cuerpo entero que se encontraba envuelto solo en una toalla, su tez de color blanco, su cabello castaño claro, sus labios mostraban un débil color carmín y en su cara se reflejaban unos hermosos sus ojos celestes muy profundos como el cielo. Llevo su mano izquierda a su antebrazo derecho y lo recorrió lentamente, una cicatriz se asomo al espejo, y sus ojos antes llenos de melancolía ahora estaban llenos de lagrimas, lagrimas que contuvo lo mas que pudo, hasta que los recuerdos comenzaron a invadirla.
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Espera – dijo una chica de tez aperlada y cabello negro a la chica de cabello castaño claro – Armando nos espera, dijo que llevaría a su amigo, el chico del que te conté.
No, le prometí a mi hermana que la llevaría a comprar ropa y no le voy a quedar mal, anda, vete tu – dije.
Y Armando, que le diré a él – pregunto la chica.
Rocío, dile lo que quieras, el sabía que llevaría a Mariana de compras, así que lo entenderá – le contesté
Esta bien – dijo la chica dando media vuelta y dirigiéndose hacia el lado opuesto de donde iba su amiga.
Llegue al estacionamiento y justo detrás de mi auto estaba otro estacionado, me habían bloqueado – esta gente tan… tan… - dije molesta – es que acaso no saben manejar – me dirigí hacia donde estaba el vigilante y le dije del carro que me estaba bloqueando, hicieron el anuncio por el sistema de voceo y después llego un chico a mover el carro, era un chico muy apuesto, alto de tez blanca y unos hermosos ojos verdes adornados por una ceja poblada y unas largas pestañas.
Discúlpame – dijo el muchacho – solo venía a recoger a un amigo, se supone que saldríamos con unas amigas de él.
Pues no me importa a que hayas venido – le conteste sin disimular mi coraje – se supone que debí estar en mi casa hace mucho, mi hermana me esta esperando.
Lo siento de verdad – fue lo ultimo que dijo el muchacho antes de subir al carro, me subí a mi carro y me fui de ahí muy rápido que ni siquiera oí que había dicho el muchacho después de eso.
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Cristina – dijo una mujer – ya vístete, no tenemos mucho tiempo.
Si, a eso iba – le dije – solo estaba… ya voy ¿si? – regrese a mis pensamientos y me volví a sumir en ellos una vez mas, mis ojos derramaron una lagrima, seguida de otras mas que no pude contener
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Iba bajando las escaleras para ir rumbo a mi casa y en justo al llegar al descanso alguien llego por atrás y me sorprendió con un pequeño piquete justo entre las costillas, al pensar que era Armando el que había hecho eso lo único que hice fue aventar mi mochila ligeramente hacia mi lado, pero cuando vi la cara de mi victima me di cuenta que no era él – perdóname – le dije muy apenada – pensé que eras otra persona. Yo me estaba deshaciendo en disculpas y el solo estaba ahí parado riéndose del incidente, obviamente el quería decirme algo pero la risa no lo dejaba.
Perdóname, te confundí con alguien mas, auque debo admitir que ese golpe fue muy fuerte – dijo él una vez que se le calmo la risa – Soy yo o esta ves eres tu la de la disculpa.
Cuando me dijo eso me quede muy confundida – ¿de que hablas? – le pregunté, no terminaba de comprender de que se trataba, de que hablaba.
Hace unos días, en el estacionamiento – me dijo el – mi carro te estaba bloqueando la salida.
Ahh, así que eres tu – le dije con un poco mas de confianza – ya se me hacia conocida tu cara, bueno entonces deja de bloquearle la salida a los demás carros, y asegúrate que la próxima persona a la que le quieras picar la panza sea la persona correcta.
Hola soy Fabián, y por favor créeme que tendré mas cuidado para la próxima – me dijo extendiendo su mano para poder estrecharla.
El era muy guapo, lo había notado desde nuestro encuentro anterior estreche su mano pero no le dije mi nombre – Bueno, que tal si me invitas una nieve para saldar tu deuda – utilizo un tono tan dulce y fue tan insistente, me pregunto al menos unas treinta veces hasta que le dije que si
Cuando llegamos a la nevería él se adelanto y ordeno por los dos, después que le dieron las nieves las pago, se acerco hacia mi extendiéndome el cono para que yo lo tomara.
Se supone que pagaría yo – le dije con una sonrisa en la boca.
Si, pero será para la próxima – contestó él – Entonces, dime, hace mucho que estudias aquí – me preguntó Fabián, parecía muy interesado en la platica, encontré una banca y me senté, él se sentó enseguida de mi y de inmediato seguimos la platica, me inspiraba mucha confianza, y no dejaba de coquetear conmigo.
Pues, estoy por terminar mi carrera, Ingeniero en Sistemas y pues con el tiempo espero algún día abrir mi propio negocio – le dije, intentaba impresionarlo con mi platica y mostrándole mis sueños – y que hay de ti – le pregunté intentando obtener toda la información posible.
Bueno pues yo trabajo en una estación de radio y me gusta mucho el deporte, practico basketball – me dijo regalándome una sonrisa que hacia que su cara se viera aun mejor de lo que era. Entonces sonó su teléfono celular, por la manera en la que hablaba se trataba de un amigo de él, al escuchar la conversación que el sostenía aun sentado junto a mi se trataba de un buen amigo, y el le dijo acerca del golpe y de la nieve, al parecer trataba de impresionarnos a los dos porque hablaba muy bien de mi y cuando me describió utilizo sus mejores adjetivos
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Tocaron a la puerta, yo ya me había quitado la toalla que me envolvía y me encontraba en ropa interior, mi cabello estaba envuelto en la toalla para que no me estorbara, me había comenzado a maquillar – Adelante – dije sin despegar la vista del espejo.
Señorita, necesita ayuda – me dijo una chica vestida como sirvienta.
No, estoy bien, si necesito algo yo te aviso – le contesté
La sirvienta salio dejándome nuevamente sola en el cuarto, aun frente al espejo, mire hacia la puerta y ahí estaba colgado el vestido, aquel que usaría el día de hoy, el vestido con el que diría adiós, adiós para siempre a aquel hombre que me había hecho tan feliz alguna vez, por tanto tiempo, aquel hombre que no había podido olvidar… entonces sin poder evitarlo, una lagrima salio nuevamente de mis ojos e instintivamente me volví a sumergir en los recuerdos mientras miraba aquel espejo
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La primera vez que salí con Armando, fue una cita muy divertida y una cita que cambio por completo mi vida, me cambio la existencia. Ese día llegue temprano a mi casa, me fui directo de la facultad, fui directo a mi recamara, abrí el closet y comencé mi búsqueda por las mejores prendas, no encontré nada que me agradara, fui al closet de mi hermana y ahí estaba una preciosa blusa clara que dejaba notar mi figura, la combine con una falda corta color negro que me encantaba usar, quería impresionar a Armando y mostrarle mis mejores prendas y mi figura.
Armando llego por mi, el también se veía muy guapo, llevaba un pantalón negro de vestir y una camisa color vino que le quedaba muy bien, se veía mucho mas guapo de lo que esperaba, toco la puerta y cuando salí cerro la puerta detrás de mi y me abrió la puerta de su carro, que acababa de lavar y aspirar.
Al llegar al restaurante el se comporto como todo un caballero, dejamos el carro para que se lo llevara el chico del valet parking, el puso su mano sobre mi espalda mientras caminábamos a nuestra mesa, me hizo sentir como toda una reina, Armando me trataba muy bien. Estábamos en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, al llegar a la mesa, esta tenia un anuncio de reservado. Cuando estábamos a punto de sentarnos llego uno de los amigos de Armando a la mesa, cuando él lo vio lo saludo muy efusivamente, lo reconocí, era el chico de la nieve… Fabián.
Armando volteo a verme y con una amplia sonrisa en su boca le dijo – Ella es Cristina, la chica de quien te había platicado, la que no fue aquel día que te regresaste a mover el carro.
Fabián contestó – Hola Cristina, mucho gusto, al fin conozco tu nombre.
¿Entonces ustedes se conocen? – preguntó Armando.
Si, ella es la chica del carro… y de la nieve – le dijo Fabián – entonces dejaré que disfruten su cena, cualquier problema, solo tienen que avisarme, Cristina, mucho gusto – me dijo con una mirada profunda y una gran sonrisa en la boca. El resto de la noche no sucedió nada mas, la cena fue fue mágica pero yo no podía apartar mis pensamientos de aquel chico, de su amabilidad, de su persuasión, de la confianza que me inspiro, no podía dejar de pensar en Fabián.
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Termine de maquillarme, debía contener el llanto por que de seguir llorando se arruinaría por completo, comencé aponerme mi vestido lentamente, me rehusaba, lo ultimo que quería era usarlo, quería detener el tiempo, hacer que eso nunca sucediera, que ese día se saltara del calendario y por lo tanto los hechos que estaban a punto de acontecer no sucedieran nunca…
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¿Entonces desde cuando eres novia de Armando? – me preguntó Rocío
Desde la semana pasada – le contesté e inmediatamente una sonrisa se dibujo en mi cara, una gran y amplia sonrisa – Rocío, es tan tierno, me encanta como me trata, me hace sentir como reina.
La verdad yo ya sabía que él andaba por ti – me confesó – pero nunca se había animado, hace tanto tiempo que no dejaba de preguntarme por ti, por saber como estabas, como te sentías, si tenias novio, todo… quería saber todo de ti, ya me tenia un poco… mm un poco harta.
Pues ya te libre de eso – le dije con la sonrisa en mi boca aun – ahora ya sabe de mí, si tengo novio y todo lo que quiera saber, me lo puede preguntar a mí.
Hola Cristy – me dijo Armando cuando llego y me tomo por la cintura colocándose justo detrás de mi – ya le contaste a Rocío la buena nueva.
Si, me acaba de decir – contestó Rocío adelantándose a mi – ya era hora, hasta que se te hizo mi amigo.
Si hace tanto que quería estar con Cristy, y apenas hace una semana se me hizo – dijo Armando también con una sonrisa.
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Mi vestido ya lo tenia puesto y mis zapatos estaban junto a la puerta, me puse los aretes, unos hermosos aretes dorados que hacían juego con la gargantilla que me había regalado Armando, y la pulsera de oro que había pertenecido a mi madre, me asome a la ventana y vi que llego un auto, aquel auto adornado con flores blancas, aquella limosina que seria el transporte a la iglesia y después a la recepción.
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Hola, disculpa se encuentra Armando – pregunte a la persona que se encontraba del otro lado del teléfono.
No se encuentra, quien lo busca – me dijo, la voz me sonaba muy conocida.
Cristina, su novia – le dije utilizando una voz muy dulce
Cristina su novia – dijo él – Soy Fabián, ¿te acuerdas de mi?, el molesto de la nieve.
Claro que te recuerdo – le dije, una sonrisa se dibujo en mi cara inconcientemente – ¿como has estado?
Pues yo muy bien – me dijo – pero ya veo que tu de maravilla, Cristina su novia – intentaba obtener información.
¿No me dejas en paz verdad? – le dije – pero y tu, que haces solo en casa de Armando a estas horas, Fabián el molesto de la nieve – utilice el mismo tono que el uso.
Estuvimos platicando por un espacio de cerca de una hora, hasta que Armando llego a su casa, cuando Fabián le paso el teléfono se me había olvidado el motivo de mi llamada.
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Mientras me ponía los zapatos y terminaba de arreglar mi vestido para que luciera en todo su esplendor, me volví a mirar en el espejo, no podía dejar que el maquillaje se corriera.
Cristina, baja ya – dijo una voz desde la planta baja – el fotógrafo llegó.
Ya voy – grite también no quería salir de la recamara
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Armando tenia un pequeño gran defecto, era muy impuntual y el día de su cumpleaños no iba a ser la excepción. Le organice una fiesta sorpresa en casa de mi padre, el me la había heredado cuando murió, y yo aun vivía con mi mamá y mi hermana, pero mantenía esa casa en caso de necesitarla. Hablaba con Fabián por teléfono cuando Armando no estaba en casa para ponernos de acuerdo con la fiesta, él me ayudo en todo lo que pudo, casi todo lo organizo él. Fabián me despertaba una confianza enorme, hablábamos casi de cualquier cosa sin inhibición alguna, solo había un tema prohibido, “su novia y mi novio”, nunca hablábamos de nuestras respectivas parejas, no era algo que hiciéramos adrede solo era algo que sucedía, el tema nunca se daba a relucir. El me había dicho que tenía novia pero ya mas nada.
Ese día de la fiesta llego tempranísimo a mi casa para ayudarme con las cosas, cuando llego me dio tanto gusto verlo que lo recibí con un gran abrazo y el me abrazo también, fue un abrazo muy extraño, casi como si fuera de algo mas que amigos. Entre los dos preparamos la cena y nos la pasamos jugando y riendo, estaba muy a gusto con él, me sentía de maravilla ahí, nuestras manos toparon varias veces, lo cual me hacia sonreír, pero el me regalaba una sonrisa picara, en ese momento fue que me di cuenta, había algo entre nosotros, algo que no había notado antes.
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Me dispuse a salir de la recamara, al cerrar la puerta tras de mi me recargue en ella un momento y me prometí que no importaba lo que pasara este día, el pasado se quedaría en el pasado, nada iba a hacer yo para evitar que pasara lo que tuviera que pasar, dejaría a las cosas tomar su curso. Comencé a caminar por el pasillo, pero mis recuerdos me seguían invadiendo.
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Comenzó a llegar la gente, había muchas caras familiares entre la gente, y otras caras que no conocía, me refugie en la cocina para tratar de refrescarme y esperar que llegara Armando, estaba parada frente al fregadero necesitaba pensar, que era lo que había sucedido mientras preparábamos la cena, una mano se poso sobre mi espalda, era una calida y agradable sensación.
Estas bien, te ves cansada, confundida – me dijo Fabián, su voz era muy dulce y calida, estaba ahí ofreciéndome su ayuda
Tal vez, no se que es lo que me pasa – le dije dándome media vuelta, estaba dudando muchas cosas pero el era como un suero de verdad, no podía ocultarle nada, el era la razón de mi confusión pero no podía hacer nada, no pude callar.
Su mirada penetro fuertemente la mía, me miraba de una manera tan bella y tierna era como un niño. Cuando se acerco un poco mas a mi el corazón me comenzó a latir con mas rapidez, me puse muy nerviosa, no sabía por que pasaba eso, nunca antes me había puesto nerviosa con él, o con nadie, al menos no de esa manera. Cerré mis ojos instintivamente y después una sensación que nunca antes había sentido, nuestros labios se juntaron y nos fundimos en un dulce beso, sentí mi cuerpo resurgir, las dudas desaparecieron, era como si le inyectaran energía, nuestros labios hacían una bella danza, solo me deje llevar y todo fue tan hermoso, nuestros sentimientos fluyeron el resto del mundo desapareció. Quería que ese beso se prolongara lo mas posible, cuando nos separamos me rehusaba a abrir los ojos, entonces su mano se poso sobre la mía y abrí mis ojos.
Cristina, no se que es lo que paso… pero es que hay algo dentro de ti, no se que es lo que tienes… me vuelves loco, tienes algo que me hace querer levantarme en las mañanas… me haces sentir mas vivo que nunca, me haces sentir algo diferente algo que nunca antes había sentido por nadie… no tengo palabras para describir lo que siento por ti – Fabián utilizó el tono de voz mas bello que yo había escuchado en alguien, me tomo por la cintura y me acerco un poco mas a su cuerpo, el aun tenia los ojos cerrados, al estar cerca podía sentir su pecho, el corazón de el latía aun mas rápido que el mío.
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Baje las escaleras y me dirigí a la sala, había tanta gente ahí y aun así yo me sentía tan sola, no sabia que hacer, que podía decir, solo me dedique a seguir las indicaciones del fotógrafo que había llegado temprano para sacar unas cuantas tomas antes de la iglesia y la recepción, mis ojos estaban vidriosos, todos comenzaron que era de felicidad por ese día, pero en realidad era de tristeza, instintivamente me lleve la mano hacia mi cicatriz, el vestido no la cubría pero no tenia caso cubrirla, esa cicatriz me ayudaba a recordar, me ayudaba a sentir…
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Intentaba articular palabra pero mi boca era muy lenta en comparación con mi cabeza, había algo en mi, quería decirle lo que sentía, como me hacia sentirme a su lado, lo bien que me trataba y como le agradecía cada una de esas cosas, quería abrazarlo con tanta fuerza y fundirnos en un solo cuerpo, quedarnos así para siempre, no dejarlo ir, decirle que él era mi fuerza, que en él estaba mi esperanza, mi vida, mi alma, eran todas y tantas las cosas que quería decirle, que quería compartir con él, los lugares que quería visitar a su lado, estaba ahí sin poder decir o hacer nada.
La puerta de la cocina se abrió, volteamos instintivamente dando un pequeño salto hacia atrás, en el marco de la puerta se encontraba, Julián, mi amigo de toda la vida, nos vio, abría de estar ciego para no habernos visto, el solo me dirigió una mirada y se quedo callado, supo exactamente lo que había pasado, lo que había entre Fabián y yo, sabia que era algo mas que amistad – Armando ya esta aquí, esta en la sala – utilizo un tono muy seco.
Las palabras seguían sin salir de mi boca, recordé a Armando mi novio eso me regreso a la cruel realidad, aquella en la que ambos teníamos pareja. Acababa de engañar a mi novio y lo que era peor, en el día de su cumpleaños y estando a escasos metros de él, que habría pasado de haber sido el quien hubiera entrado a la cocina. Sin saber que era lo que tenia que hacer, me aleje de Fabián y salí de la cocina, Julián se quedo ahí dentro junto con Fabián, conociéndolos se que debieron haber hablado sobre lo que acababa de suceder, para Julián siempre había sido como una hermana menor, me conocía de toda la vida, me conocía mejor que nadie, incluso en algunas veces me conocía mas que yo misma, sabia perfectamente lo que había sucedido y también sabía que estaba mal.
Cuando vi los ojos de Armando me inundo la tristeza, no pude ni siquiera esbozar una sonrisa, solo lleve lo que tenia en las manos a la mesa mas cercana y me dirigí al baño, me encerré ahí, las lagrimas comenzaron a brotar de mis ojos y rodar por mis mejillas, no quería voltear a verme al espejo – ahora que vas a hacer Cristina – me dije a mi misma, nunca antes me había encontrado en esa situación, me quede ahí sin saber que hacer, solo estaba parada, sin hacer nada, cuando en realidad quería salir corriendo de ahí, huir… tocaron la puerta del baño, pero no dije nada
Estas bien – dijo la persona que estaba parada del otro lado de la puerta, era Julián que había ido para ofrecerme consuelo, siempre estaba ahí cuando lo necesitaba y esta ocasión no era diferente, lo necesitaba.
Esta todo bien allá afuera – le pregunte sin pensar, había dejado a Armando solo, ni siquiera lo había saludado, ni felicitado, seguro se habría dado cuenta de lo que había pasado.
Si, le dije que te sentías mal, que no hay que preocuparse – Julián solo trataba de ayudar, pero yo no quería ayuda, no en ese momento.
Abrí la puerta para dejarlo pasar, la cerro inmediatamente detrás de él, se me quedo viendo, estaba esperando que le dijera algo pero las palabras se me bloquearon en la boca, entonces él hablo - ¿Cristy, lo que vi en la cocina, que fue lo que paso antes de eso? – me lo dijo utilizando un tono muy amable, quería escucharme de verdad, pero yo no quería decirle nada mas, no en ese momento.
Eso que viste fue lo único que paso – le mentí y salí del baño para ir donde estaba Armando.
Cuando me vio fue hacia mi y me abrazo, ese abrazo era tan diferente al que acababa de tener con Fabián y ese beso… que no daría por repetir ese beso – Estas bien mi amor – esas palabras retumbaron fuertemente en mi cabeza – no quiero que salga nada mal el día de hoy, y mucho menos contigo y la fiesta que me preparaste
Detrás de Armando estaba Fabián y me dirigió una mirada, nuevamente estábamos ahí muy cerca uno del otro, el miro hacia otro lado tratando de disimular lo que estaba pasando, pero se volteó y le hablo a Armando para que me soltara y fingió felicitarlo. Armando no había notado nada extraño en nosotros dos, pero el resto de la velada me la pase evitando a Fabián y él a mi para intentar evitar la incomodidad en que nos encontrábamos, Julián estuvo conmigo todo el tiempo.
Cuando termino la cena, me quede guardando todo Armando me grito desde el comedor – Amor, voy a dejar a los muchachos y ahorita te sigo ayudando, ¿esta bien?
Esta bien – le contesté, aprovecharía el tiempo para relajarme mas, pero entonces se abrió la puerta de la cocina y Fabián estaba ahí, entro muy serio, él nunca estaba serio conmigo, siempre estaba alegre, animado y haciendo chistes y bromas, yo tenia una bolsa con basura en las manos, mire a Fabián a los ojos y lo único que dije fue – Fabián, Armando es tu amigo y yo lo amo – había desesperación en mis palabras, yo creía amar a Armando pero no sabia de que manera.
La tristeza invadió el rostro de Fabián, él solo cerro los ojos y dio unos cuantos pasos hacia atrás, salio de la cocina.
Espera – le grite, no quería dejar las cosas así – debemos mantener esto en secreto, fue solo un error y las cosas entre nosotros deben permanecer igual – lo ultimo que necesitaba era estropear la relación con Armando y no pensaba arriesgarla por nada. Fabián volvió a cerrar los ojos, bajo y levanto la cabeza, me volvió a mirar, de nuevo su mirada penetro en la mía, mi cabeza volvió a correr a mil por hora, yo solo pensaba besarlo como lo habíamos hecho antes, en cambio él se dio media vuelta diciendo – no hay problema, tienes razón fue un error – y se fue, había tanta tristeza en su voz.
Me quede ahí sola en la cocina pensando, intentando ordenar mis pensamientos hasta que llego Armando, entro en la cocina y se acerco a mi, me tomo por la cintura y me abrazo muy fuerte, después me beso, ese beso era tan diferente al de Fabián, , me sentía tan falsa, lo había traicionado – Quieres que te lleve a tu casa – me pregunto de la manera mas dulce que jamás le había escuchado.
No, me quedo aquí – le dije por decir algo, mi cuerpo estaba ahí, con Armando pero mi mente, mi mente estaba con Fabián y aquel beso.
Entonces te dejo que descanses – me dijo Armando – además estamos muy bien y no quiero que se arruine por cuestiones del momento – esas palabras me pegaron muy fuerte – te hablo mañana – dijo y se fue.
Pero que me pasa – pensé – por que tuviste que ser tan débil, por que caer ¿por que? – el mismo pensamiento rondaba mi cabeza una y otra vez
Cuando subí las escaleras y me acosté en mi cama no podía dormir, mi cabeza siguió reproduciendo ese beso una y otra vez sin pausas, el abrazo, su palabras, era verdad que amaba a Armando o quizá solo quería sentir eso por él, por que había sucumbido ante Fabián, por que sentía eso por él. No supe a que hora me quede dormida, cuando abrí los ojos nuevamente ya había amanecido, baje a la cocina por un café, al entrar mi cabeza volvió a reproducir el beso, el abrazo, sus palabras, una vez mas comenzó a correr a mil por hora mi cabeza, tome el teléfono sin pensarlo e instintivamente marque al celular de Fabián. El teléfono sonó varias veces hasta que contestaron la llamada.
¿Bueno? – dijo una suave voz de mujer, como pude olvidarlo, el también tenia novia fingí haber llamado un numero equivocado y colgué el teléfono.
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¿Estas lista? – me preguntó el chofer de la limosina.
Si ya estoy lista – dije mirando hacia atrás, hacia le ventana de mi habitación, la habitación que no volvería a pisar en la que no volvería a dormir en mucho tiempo
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El resto del día me la pase incomoda, me bañe y arregle y salí a desayunar. Al entrar a un restaurante vi a Fabián que estaba saliendo y no pude evitar toparme con el, nuestras miradas se cruzaron nuevamente – Hola – me dijo dudando un poco, saludando solo por educación
Ya te vas – le pregunte instintivamente, quería saber de él, que pensaba, de lo que había pasado, de la llamada, de su novia, de todo.
Solo pase a comprar un café, no me puedo mantener despierto, ayer casi no dormí – en realidad no sabia que estaba pensando, por primera vez, no tenia la mas remota idea de que pasaba por su cabeza
¿Quieres que te espere? – me preguntó esperando que le dijera que si
Por favor – le conteste, quería estas mas tiempo con él, entre, pedí un café muy rápido y salí del restaurante rápidamente para estar con él.
Ven te quiero mostrar algo – me dijo muy animado, volvió a ser el mismo, estuvimos caminando un rato por la colonia y llegamos a una tienda de mascotas, entonces señalo un pez, era muy hermoso, un pez azul y con unas pequeñas líneas de colores en sus escamas – Se llama Cristina – me dijo muy orgulloso del nombre del pez
Le pusiste mi nombre a un pez – le pregunte curiosa.
Así es, había ocasiones en que quería hablar contigo y ps paso por aquí muy seguido, veo al pez y me recuerda a ti por aquí, tan bello, tan hermoso y tan libre, entonces recuerdo que se encuentra en una pecera – me dirigió una mirada y siguio caminando.
Lo que acababa de decir me daba mucha tristeza – Mejor te dejo en tu casa – dijo ante la situación
No, quiero estar contigo – le dije, quería que cambiara de parecer, quería quedarme con el para siempre.
Te esperan – me dijo, sus palabras eran muy tristes y estaban llenas de dolor, ni siquiera me dejo hablar, comenzó a caminar muy rápido camino a mi casa. Al llegar a mi casa yo le quise decir algo pero no me dejo, cuando estuve en la puerta se dio media vuelta y se fue, casi corrió al alejarse de ahí