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Fiction » Romance » Lo que pudo ser font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Talita bonita
Fiction Rated: M - Spanish - Drama/Romance - Reviews: 11 - Published: 05-03-06 - Updated: 05-26-06 - id:2166536

Bueno como ya lo había prometido, este es el final de mi pequeña historia, tengo algunas otras en la mente pero ps ahorita nomas no se dejan, así que les dejo el cuarto y ultimo capitulo, espero que lo disfruten y no me quieran matar al final :P

Saludos a todos los que leen mi historia

KikiAnn, Gonzalo, Cecy e Ili, saben que sus reviews son importantes para mi así que no sean timidos y dejen reviews ok, sobrex

Saludines y a leer

Capitulo 4: Lo que pudo ser…

Pero Fabián, que dices – intente en vano apartarme de él, no se lo que haría al tenerlo ahí frente a mi, con esa declaración.

En serio me preguntas que digo – una pequeña sonrisa irónica en su cara – digo que nunca te pude olvidar Cristy, que no he podido tener una relación duradera desde que estuvimos juntos, que a cada mujer que conozco la comparo contigo, que a pesar de haber reestablecido mi amistad con Armando y haber aclarado las cosas y finalmente conseguir que Rocío me perdonara no te he podido olvidar, no he podido dejar de pensar en ti, en que habría sido de lo nuestro si Rocío no hubiera sido mi novia, si no habríamos terminado así – me dijo todo aquello tomándome de las manos y con gran desesperación en sus palabras y su mirada.

Inmediatamente solté sus manos e intente nuevamente separarme – Pero por que me dices todo esto – comencé a agitar mis manos de la desesperación – que no estas aquí por mi boda, por la boda de tu amigo, yo ya me casé y tu lo viste – aun no había conseguido separarme de él – no pienso volver a engañar a nadie, y tu, es tu amigo, es que acaso no cambias…

TE AMO – me dijo tomándome por la cintura me sujeto muy fuerte y no me dejaba apartarme – dime que tu no me amas y te juro que me voy de aquí.

No… - fue lo único que salio de mi boca en aquel momento.

¿No que Cristy? – me preguntó aun no me soltaba

No me abraces, no me digas esas cosas, no me hagas esto, solo déjame en paz – le dije levantando la mirada sin poder contener aquella lagrima que se coló entre mis ojos y resbalo, su trayectoria la seguí con mucha atención, me había prometido no volver a llorar el día de hoy y mucho menos por él. Esa lágrima que se escapo bajo lentamente por mi mejilla, resbalo poco a poco hasta llegar al borde de mi cara, de ahí resbaló y cayo sobre mi pecho que estaba descubierto por que el vestido era strapple, terminó finalmente su camino en la tela de mi vestido – es que me lo había prometido, no iba a llorar, por que me haces esto, porque no me dejas en paz, yo ya tome una decisión, yo decidí intentar olvidarte – aun tenía mis ojos puestos fijamente en los de él, su mirada me decía muchísimas cosas, él estaba tan desconcertado como yo – por que tienes que venir a atormentarme con todos esos recuerdos – entonces inconcientemente me lleve la mano nuevamente a mi antebrazo derecho y seguí cuidadosamente con mi dedo aquella cicatriz, la que me había hecho cuando Armando… cuando había roto el cristal de la mesa.

Eso es todo lo que me vas a decir – me dijo Fabián, ahora su mirada había cambiado – dime que no me amas, por que si me dices eso me das a entender que tengo aun la esperanza de estar contigo – entonces no se por que lo hizo pero me soltó y se dio media vuelta.

Fabián mira esto – le dije extendiendo mi brazo y dejando ver la cicatriz

Que quieres que vea Cristina – me dijo sin voltear a verme.

Voltea – le dije acercándome un poco mas a él, se dio la media vuelta y quedo de frente a mi, bajo la mirada y vio mi cicatriz.

Recuerdas esto – le pregunté el solo levanto la mirada y se quedo observando mis ojos, los de él estaban enrojecidos, acaso cuando se volteó estaba llorando, no… eso era ¿imposible? – esta marca me la hice…

Gracias a mi – interrumpió.

Si, me la hice cuando estaba contigo, pero no gracias a ti – le dije – así como la voy a tener el resto de mi vida, la llevo con orgullo, me hace recordarte, me hace saber que en algún momento de mi vida alguien me amó como no se si alguien lo llegará a hacer algún día, gracias a ti me di cuenta que mi relación con Armando no iba a funcionar, a él no lo amaba como… sabía que no era lo mismo que contigo – me corregí – Mi relación con Armando fue otra cosa, compañía, comprensión, cariño, pero no amor, contigo fue diferente, tu y yo nos conectamos de una manera muy especial – mi voz comenzó a quebrarse, esta era finalmente la despedida de aquel hombre, el que en tan poco tiempo me había hecho mas feliz que cualquier otro hombre en mi vida, no quería despedirme de él pero tenía que hacerlo, había tomado la decisión de unir mi vida a la de Diego y no por que Fabián hubiera aparecido de repente me iba a echar para atrás, eso no era a lo que estaba acostumbrada.

Entonces, estemos juntos, por favor quiero que pases el resto de tu vida conmigo – me dijo con tanta ilusión en sus ojos

Cristy aquí estabas – dijo Diego al salir a la terraza, se acerco a mi y me abrazó dándome un pequeño beso en el cuello yo aun no apartaba la vista de Fabián y noté la tristeza que se reflejó en sus ojos cuando Diego me dió aquel beso – ¿verdad que me casé con la mejor mujer que hay en todo el planeta?

Si, sin duda es la mejor, te llevaste la de oro – dijo Fabián, al escuchar esas palabras no pude evitar recordar lo que Armando le había dicho, ¿lo haría a propósito?

Claro, ella bien vale cualquier cosa – dijo Diego tomándome un poco mas fuerte.

Basta, no hablen así de mi – dije para terminar esa conversación – me están sobrevalorando, he hecho cosas malas en esta vida ¿sabían? – intente sonar un poco juguetona pero Fabián sabía perfectamente de lo que hablaba – cosas que quedaron en el pasado y de las que no me arrepiento y nunca lo haré, pero es solo eso, el pasado y mi situación actual no me permite revivirlas por mas que lo quisiera.

Fabián comprendió perfectamente de lo que estaba hablando solo asintió con la cabeza y bajo la mirada – tienes razón, hay que dejar el pasado atrás, las cosas son como son ahora y no hay nada que se le pueda hacer, solo recordar y disfrutar de los buenos recuerdos – dijo Fabián levantando la mirada nuevamente, se acerco a nosotros lentamente con si mirada fija en la mía, ladeo un poco su cabeza y se acerco a mi cara, me dio un beso en la mejilla – muchísimas felicidades – dijo al separarse de mi.

Diego – dijo tomando una de sus manos y apartándolo de mí para darle un abrazo – de verdad supiste escoger muy bien a tu esposa.

En eso tienes toda la razón, créeme que ahora si soy completamente feliz – dijo Diego, no sabía nada de lo que había pasado entre Fabián y yo por lo que no había entendido que lo que había dicho era parte de la conversación que había interrumpido.

Te deseo lo mejor del mundo – dijo finalmente dándose media vuelta y comenzó a caminar.

Diego, permíteme tantito por favor – le dije – ahorita te alcanzo ¿si?

Adelante – me dijo y entro al salón.

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Salí rápidamente por donde había salido Fabián, lo encontré fuera del salón – Fabián – le hable.

Por favor, ya no digas nada, lo dejaste bastante claro y yo soy tu pasado, no hay nada que yo pueda hacer ahora – dijo sin mirarme a los ojos.

Pero por favor, entiéndeme lo que dije, no importa lo que sintamos ahora – le dije, mi voz se volvió a quebrar – eso es algo que no se puede dar, no podemos estar juntos – una lagrima luchaba por dejarse mostrar pero se lo impedí.

No es que no te entienda, es solo que no me puedo resignar a saber que te amo de esta manera y que tu estés con él, que él sea con quien compartas tu vida, que sea él tu esposo y yo no – me dijo, la voz se le quebró a el también – dímelo Cristy, dime que no me amas, solo así me podré ir sabiendo que hice lo que pude y que no deje las cosas sin intentarlo.

Fabián no puedo decirte eso – le dije bajando la mirada – la verdad es que hasta ayer estaba muy segura de lo que haría el día de hoy, pero hoy me pare en el espejo y todo el día estuve pensando en ti, hasta que Mariana me dijo que estabas en la iglesia desde entonces estuve muy nerviosa, por eso salí a la terraza para poder pensar y despejarme un rato, se me hizo tan extraño verte en la iglesia y aquí en el salón hasta que le pregunté a Diego que si te conocía.

Pero aun así lo hiciste – me dijo Fabián, sus palabras eran un poco hirientes – te casaste con él.

Que querías que hiciera, que tirara todo por la borda, que lo dejara plantado en la iglesia, y todo por saber si tu sentías lo mismo por mi, si ti seguías amándome como yo lo hago – le dije con gran desesperación en mis palabras.

Pero no intentaste siquiera averiguarlo, no trataste acercarte a mi, simplemente hiciste como si yo no existiera, como si no estuviera viendo mi tortura, como si para mi fuera tan sencillo estar ahí viéndote en la iglesia profesarle tu amor a alguien mas – me tomo por la cintura, esta vez no intente apartarme.

Entiéndelo Fabián, yo no podía seguir con lo nuestro, no después de Rocío – me remonte al momento en que terminamos la relación.

Rocío no se enteró por qué la deje, ella no supo que tu y yo nos entregamos – me dijo.

Claro que lo supo, por eso es que fui y termine contigo, quizá no supo que fui yo, pero si supo que te acostaste con alguien más – le dije, las lagrimas aun luchaban en mis ojos estaban a punto de salir pero conseguí contenerlas nuevamente – ese día que hable contigo venía de hablar con Rocío, la vi en la escuela y me contó lo que había pasado, ella estaba llorando desconsoladamente, ella en verdad te amaba, nunca la había visto así por alguien.

Pero eso no importa ahora, ella es parte del pasado, así como lo es ahora Armando, es parte de ese pasado que mencionabas – me dijo acercándome un poco mas a su cuerpo, podía sentir su respiración, sentí sus latidos, su corazón estaba tan acelerado como el mío que pedía a gritos que lo besara y terminara con la tortura de tenerlo tan cerca y no poder hacerlo.

¡NOSOTROS TAMBIÉN! – le grité, enseguida baje la voz y me separe de él, no hizo nada por impedírmelo – que acaso no puedes dejarlo en paz, porque tienes que arruinarme esto, se supone que hoy sería el día mas feliz de mi vida y vienes tu me haces sentirme así, aléjate, vete, déjame ser feliz – le dije con el llanto a punto de vencerme pero seguí luchando por contenerlo, no quería que se fuera, pero no podía tenerlo ahí conmigo, así tan cerca y tan lejos a la vez, solo dije lo que sabía lo haría irse de ahí.

Esta bien, si eso es lo que quieres – se acerco nuevamente a mi, me dio un gran y largo abrazo pude sentir como el temblaba, y mi cuerpo también tembló, lo perdería para siempre y no lo podía evitar, no podía pedirle que se quedara.

Las lagrimas ganaron la batalla, y comenzaron a rodar por mis mejillas, me aferre fuertemente a él, el temblor en mi cuerpo seguía ahí, no pude detenerlo ahí estaba, diciéndole adiós nuevamente a aquel hombre, el hombre de mi vida.

Se apartó de mi, y me miro fijamente a los ojos, esa mirada a la que nunca me pude negar – intenta ser feliz, si no puedes buscarme cuando quieras – me dio un pequeño beso en la mejilla y se dio la media vuelta, comenzó a caminar.

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Lo vi como se alejaba e hice lo mismo, me dirigí nuevamente hacia el salón y no mire hacia atrás, ya me había despedido de él, ahora sería tiempo de seguir con mi vida, de estar con Diego y ser feliz con él, o quizá como me dijo Fabián, intentar ser feliz. Al entrar al salón dirigí mi vista hacia donde estaba Julián. No me había dado cuenta que al llorar se me había corrido un poco el maquillaje, Julián camino directamente hacia mi y al llegar solo me abrazó.

Que paso linda, ¿estás bien? – me dijo al oído, sus palabras y su tono de voz era tan dulce.

No lo se, sácame de aquí por favor – le dije en tono suplicante – solo un momento…

Julián como siempre, sabía perfectamente que no se lo pediría si no fuera completamente necesario, sabía la ilusión que hasta hacia unos días yo tenía con mi boda, y si ahora de repente me vio así triste y pidiéndole que me sacara, una fuerte razón habría de tener – esta bien – fue lo único que dijo, me tomo por la cintura y me llevo a un pequeño cuarto que tenía el salón, en ese cuarto habíamos estado Diego y yo antes de salir al salón, antes de dar la clásica vuelta a la pista.

Aquí espérame tantito – me dijo, salio y escuche que cerró la puerta con llave.

Yo me sentía muy mal, por que, porque tenia que haberme dicho eso, porque tuvimos que despedirnos, por que… sin tan solo… no, no podía pensar en el pasado, ya era hora de comenzar a pensar en el presente, era hora de comenzar a mirar a futuro, hora de… olvidarme por completo de Fabián… pero como.

Listo – dijo Julián cerrando nuevamente tras de él – ahora linda dime que pasó.

Julián, es que hoy… ahorita… - la voz se me quebró nuevamente, no pude entender como es que si acababa de decidir olvidar, se me quebraba la voz – Fabián y yo…

¡Otra vez Cristina! – me dijo, estaba molesto por lo que le había dicho, nunca lo había visto así – ya te lo hizo una vez, no puedes permitir, no puedes dejar que se aparezca en tu vida y te arruine las relaciones.

Julián escúchame, Fabián es amigo de Diego, por eso vino a la boda –le dije – hoy estuve pensando en Fabián todo el día, comencé a recordar todo lo que nos había pasado, y cuando lo vi en la iglesia pues te podrías imaginar – le dije intentando hacer que me escuchara hasta el final – Julián yo aun siento algo por el, y no se por que paso eso, todo el día, recordándolo. Hasta hace un rato, yo estaba bien pero… hable con Fabián y…

Y ahora que – dijo Julián interrumpiendo nuevamente.

Y esta vez nos despedimos, me dijo que me amaba y que no me había podido olvidar – mi voz se quebró, lagrimas rodaron por mis mejillas y me rendí al llanto – pero yo… le dije que ahora estaba con Diego, que me había casado con él… y que no podía ya hacer nada, le dije que lo nuestro es pasado y que me dejara en paz – no pude mas, ahora el llanto me controlaba, esa tristeza de haberlo perdido, esa tristeza me embargaba se había apoderado de mi y no podía hacer nada.

A Julián nunca le había gustado verme así, solo hizo lo único que necesitaba yo que hiciera, se acerco a mi y me abrazo, yo hice lo mismo y nuevamente al igual que aquella ves que termine con Fabián llore todos mis sentimientos, todo lo que sentía y pensaba, todo lo saque por medio del llanto. Una vez que me calme Julián se separo solo un poco de mi y recupero su semblante y tono de voz que yo conocía como los habituales – Linda, me alegro que hayas decidido tomar así las cosas, yo se lo mucho que quieres a diego y que con él serás feliz, se lo mucho que te quiere, me alegra lo que hiciste.

Gracias – le dije, él solo me sonrió y me dio un beso en la mejilla.

Baje nuevamente al salón y vi a Diego, me dirigí directamente hacia él, lo abrace y lo bese.

¿Y eso? – peguntó Diego después del beso.

Nada, solo me convencí nuevamente que quiero pasar el resto de mi vida contigo…

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Cuatro años han pasado desde mi boda con Diego y la vida con él había sido tan hermosa hasta hace poco, la verdad es que comenzamos a pelear todo el tiempo y no podemos estar en la misma recamara sin comenzar una pelea por las cosas mas insignificantes, por la posición en que están las cosas acomodadas, que si por que tomamos algo y no lo dejamos donde estaba, casi hasta por la ropa que se pone el otro.

Aunque nunca a desatendido las cosas de la casa, siempre se ocupa que no falte la despensa y hay momentos en que me hace creer que las cosas van a cambiar, que a partir de ese momento las cosas no importan y que todo va a salir bien, pero al cabo de unos días vuelven las peleas, vuelven los malos tratos, el llega de mal humor y cualquier cosa que el diga le molesta, por lo que sea peleamos, es un ciclo muy agotador.

Diego tenemos que hablar – le dije cuando entro a la recamara, había estado viendo televisión desde que llego del trabajo y ahora se disponía a dormir, casi sin haberme dirigido la palabra.

Ahora que quieres Cristina – me contestó un poco molesto – estoy cansado y quiero dormir.

Por eso quiero que hablemos, por que yo también ya me canse Diego – le dije intentado atraer un poco mas su atención y que el sueño no le pareciera tan atractivo.

De que te cansaste Cristina – me dijo en un tono un poco irónico – de que puedes estar cansada, de tu trabajo, estar frente a una computadora puede ser muy estresante ¿verdad?

Diego no se trata de trabajo, ni de nada de eso, ya estoy cansada de esta situación, esto que esta sucediendo entre nosotros, no se que es lo que nos pasa, no podemos estar ni una semana sin pelear – le dije intentando sonar tranquila y calmada.

Pero Cristina no sé a lo que te refieres – me dijo, no se si era en serio o simplemente no quería discutir en ese momento.

Es que esto es muy desgastante, se supone que somos una pareja y que no s entendemos muy bien, por eso nos casamos, se supone que estaríamos felices al lado del otro, no peleando cada instante por cada pequeño detalle que se nos ocurre- le dije ya un poco desesperada, necesitaba decirle todo eso – hay ocasiones en que siento que ya no quisieras estar conmigo, cuando llegas tarde a casa y no quieres ni hablar, no me quieres tocar o besar, incluso no quieres ni estar en la misma recamara que estoy yo, y después estas muy cariñoso y tierno conmigo, la verdad no puedo con esto, me hace mucho daño, no se por que de repente llegas con ese humor y la verdad no se si pueda soportarlo mucho tiempo mas, es demasiado para mi y me duele mucho Diego.

Cristina, no se a lo que te refieres, estas como loquita, eso no esta pasando, simplemente en ocasiones llego muy cansado del trabajo y no tengo ganas de nada, ni de hablar, ni de besarte ni tocarte o abrazarte, y si me quedo contigo en la misma recamara vas a empezar a preguntar y eso a veces no lo quiero – me dijo sonando un poco molesto.

Esta bien, entendí no quieres hablar hoy, hablaremos luego – le dije, me recosté en la cama y le di la espalda, apague la lámpara y cerré los ojos.

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Ya han pasado seis meses desde aquella platica con Diego, y ha habido muchas mas, la conclusión es la misma, no lo comprendo, estoy siendo demasiado egoísta, al menos eso es lo que el me dice.

Ya llegue – dijo Diego al entrar a la casa.

Que bien – le dije acercándome a él para darte un beso.

Cristy estoy cansado – me dijo apartándose de mi antes que le diera el beso – por favor, no.

Diego, te lo he pedido muchas veces, no hagas eso – le dije – la verdad no quería que la cosas fueran así, no de esta manera, pero no puedo mas, no puedo estar contigo si no me vas a saludar siquiera, si no vas a intentar convivir conmigo.

Que quieres que haga, que por arte de magia se me pase el fastidio del trabajo, los problemas que hay allá, que me tome una píldora de felicidad cada que llegue a la casa para que tu estés feliz – me dijo molesto aventando las llaves a la mesa.

No, yo solo te estoy pidiendo atención, pero eso es algo que no me das, eso es algo imposible para ti, yo no te ocasiono mayor problema que el que te ocasiona el trabajo, o es mucho pedir una muestra de cariño – le dije levantando mi voz, la situación era muy estresante, no quería, no podía soportar mas esta situación – lo único que te pido es que me abraces o me beses de vez en cuando pero no puedes, o no quieres no lo sé. Pero yo no puedo soportar mas esto, yo necesito a mi esposo y tu necesitas estar solo, así que no puedo estar contigo no así.

Cristina, yo no te puedo dar lo que necesitas – me dijo mirándome a los ojos – no puedo milagrosamente decirle a mi cuerpo que no se canse, decirle a mi mente que olvide todo solo para que tu no te sientas sola.

No es que me sienta sola – le dije – no me siento importante, se supone que soy tu esposa, que soy tu compañera y no podemos siquiera estar juntos una hora.

Por que tienes que fastidiar todo – me dijo molesto – es que no te basta con tenerme aquí.

Es que no te tengo Diego – le dije, el dolor se comenzaba a mostrar en mi – estas aquí físicamente pero no se donde este tu cabeza, tus pensamientos, no se si en verdad quieras estar aquí conmigo.

Entonces no te puedo dar mas – me dijo muy serio y mirándome a los ojos.

Si así va a ser, no puedo estar contigo – me acerque a él y le di un beso en la mejilla, tome mis bolsa y mis llaves y me fui de ahí.

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Estacione el carro frente a una casa, estaba temblando, había llorado todo el camino, e inconcientemente había llegado ahí, entre a la casa, era la casa que me había dejado mi padre, Diego se empeño en comprar una casa nueva cuando nos casamos pero yo nunca desatendí la casa de mi padre, entre y subí a mi recamara, me deje caer en la cama y estuve llorando hasta quedarme dormida, ya no tenía teléfono en esa casa y había apagado el celular. Por el trabajo no me preocupe, finalmente había conseguido tener mi propio negocio en asociación de ex-compañero de trabajo habíamos puesto nuestra pequeña compañía de desarrollo de software, por eso no me preocupaba.

Baje y me hice el desayuno, casi no comí, deje el plato casi entero, necesitaba hablar con alguien y Julián se encontraba de viaje, mi hermana se había casado e ido a vivir fuera de la ciudad y mi madre había fallecido en un accidente dos años después de mi boda. Logro ver a Mariana casarse y después de eso murió en un accidente, no sabia con quien mas contaba, siempre había contado con Julián pero esta vez no estaba cerca para poder hablarle y que viniera.

Tome mi celular y comencé a marcar, inconcientemente recordé un numero telefónico y mis dedos comenzaron a llamar – Hola – le dije al chico que contestó el teléfono.

¿Quien habla? – pregunto el hombre.

Soy Cristina – le dije – ¿estas ocupado?

No, que te sucede, te puedo ayudar en algo – me preguntó.

Fabián puedes venir a mi casa, la casa de mi padre – le dije el llanto me venció – en realidad necesito hablar con alguien.

Dos años mas habían pasado desde aquel día que me separé de Diego y estábamos divorciados, Fabián me visitaba casi a diario, aunque era tormentoso estar juntos y no poder besarlo y abrazarlo cada que llegaba me conformaba con su compañía, me divertía tanto con él, era como si el tiempo no hubiera pasado. Como si todo aquello hubiera sido solo un sueño y acabara de despertar de aquella noche en que me entregue a Fabián, pero no, tenia la cicatriz en mi brazo, al menos esa era la queme recordaba lo que había sucedido.

Seguí frecuentado a Fabián, y a Diego lo veía muy seguido también, nuestra niña era la razón para seguirnos viendo, cuando me fui del lado de diego, tenia dos meses de embarazo y él no supo de eso hasta después de firmar el divorcio, sabia que si el se enteraba de mi embarazo nunca nos hubiésemos divorciado, pero ahora eso no importaba, nuestra niña nos veía regularmente y nos soportábamos mas que cuando estábamos casados.

Quizá nunca sabré lo que pudo haber pasado si no me hubiera entregado a Fabián aquella noche, quizá ahora seguiría con Armando, o tal vez de no haberme encontrado a Rocío aquel día llorando en la escuela no me habría enterado que ella era la novia de Fabián, tal vez de haber sabido de mi embarazo, Diego y yo nos hubiésemos arreglado, ahora nada de eso importaba, me encontraba mas relajada, mi pasado por primera vez en mucho tiempo no me perseguía, era feliz con mi hija y eso es lo que importa.

Y aunque lo mas seguro es que nunca sepa que tanto me importa, importara o importó, dejare de pensar en lo que pudo ser y haré mi vida plenamente.

fin

R

E

V

I

E

W

S

GO!



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