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Tornon
Author:
kitty partner PM
¿Cuántas lágrimas puedes guardar en tu interior? ¿Cuánto miedo vas a poder acumular? Kitty esta sola, sola en un pueblo en el que nadie la quiere, a nadie le importa... Lo que ella ignora es que hay alguien a quien sí ha comenzado a importar.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Drama - Words: 806 - Reviews: 6 - Favs: 2 - Published: 07-29-06 - id: 2221062
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Capítulo 1

Tornon era, por así decirlo, uno de muchos pueblos olvidados, aburridos y sin apenas comunicación con el exterior que existían en América entrado el año 1.920.

Un momento… ¿he dicho aburrido?

Una joven de cabellos rojizos miraba apenada el suelo de la calle mientras andaba casi arrastrando sus pies. Estaba tan harta de todo… de las estúpidas "populares" y de sus risas estridentes, de su maldito amor platónico que ni siquiera se dignaba a responderle un saludo y de sus supuestas "amigas" que cada vez que podían hablaban mal de ella a sus espaldas o escupían algún comentario mordaz en su cara. No pudo evitar que sus claros ojos se empañaran con cada pensamiento que acudía a su mente…
Unos repentinos gritos procedentes de una callejuela cercana la hicieron detenerse.

-¡Dejadme! ¡Por favor! ¡Dejadme en paz! -suplicaba atemorizado, a pocos metros de ella, un joven de pelo rojizo.

Se oyó una risa masculina, carente de emoción.

-¡Chillas como una nena, Marsten!

La joven se dirigió con rapidez hacia el callejón de donde provenían aquellas voces y se quedó estupefacta al ver como al menos tres o cuatro chicos pegaban a otro que tenían acorralado contra la pared del sucio callejón mientras el que acababa de hablar se mantenía cruzado de brazos, sonriendo con suficiencia.
No pudo aguantar más, no podía ver tanta crueldad…

-¡Dejadle en paz! ¡¿Cuatro contra uno?! ¡¡Sois unos malditos cobardes!! -chilló, aferrando con fuerza contra su pecho la carpeta que sostenía entre sus manos.

La risa sarcástica del chico paró al instante y giró la cabeza bruscamente para ver de dónde provenía aquella molesta voz. Ella sintió verdadero miedo cuando sus oscuros ojos, casi negros, medio tapados por el pelo azabache que caía sobre su frente, se clavaron en los suyos.

-¿Cómo? -escupió el moreno, acercándose peligrosamente a ella-. ¿Qué nos has llamado?

-Yo… -tragó saliva-. no es justo que seáis tantos contra uno solo…

Cuando terminó de hablar el joven ya había llegado a su altura y le sonreía de forma arrogante, sin apartar su penetrante mirada de ella ni por un instante.

-Chicos, chicos… no seáis maleducados, dejad a nuestro pobre e indefenso Ronald como nos ha pedido amablemente esta señorita…

Casi al instante el pelirrojo fue liberado, entre risotadas, de las manos de sus agresores, y echó a correr tan precipitadamente que ni cuenta se dio del puntapié que le había puesto el de pelo azabache, provocando que cayera estrepitosamente contra el mugriento suelo.

-Oh, perdona Marsten -rió el chico.

-¿Ronald Marsten no era amigo tuyo? -gruñó ella, las injusticias que estaban cometiendo contra ese chico le hacían perder su miedo ante aquella pandilla.

-Era. Tú lo has dicho -murmuró el moreno, arrastrado las palabras-. ¿Cómo sabes eso? ¿Acaso me conoces?

-Quién no conoce al famoso James Partner y a su pandilla de delincuentes.

-Vaya con la gatita… si hasta tiene agallas para llamarnos "delincuentes" - su cara burlona se tornó de repente en una mueca de enfado-. No sabes dónde te estás metiendo –la amenazó.

Ella, lejos de asustarse, le devolvió una mirada igual de irritada.

-¿Por qué haces esto? ¿Tienes una vida problemática? ¿Tus papis no te hacen caso? ¿O es que te ha dejado tu no… -se quedó sin habla cuando la mano del joven comenzó a hacer presión en su garganta.

-Cállate, cállate maldita niñata -gruñó James Partner con odio.

La carpeta de la pelirroja cayó al suelo con un ruido sordo a la vez que ella intentaba zafarse, sin éxito, de la mano que la estaba dejando sin respiración.

-S…u…él...t…a… -consiguió susurrar, con la vista borrosa por culpa de las lágrimas que afloraban en sus ojos.

-El moreno aflojó la presión, liberándola, y ella cayó al suelo de rodillas tosiendo sin parar.

-Te lo advertí, enana. No vuelvas a faltarme al respeto -lo escuchó hablar por última vez antes de marcharse, seguido de sus cuatro perros falderos.

Fue un rato después, cuando aún estaba arrodillada en el suelo, medio paralizada por la impresión y con un sabor amargo en la garganta, cuando oyó el sonido de unos pasos acercándose.

-¿Estás bien? -preguntó la voz de Ronald Marsten.


N/a: Bueno... ¿qué puedo decir? La verdad es que hace mucho que no publicaba por aquí, dado que no es muy común encontrar gente que te lea y menos aún que comente lo que le a parecido tu historia... pero hoy, a estas horas que son de la noche (3:17 am, ouch), me he decidido a darle una oportunidad a Fictionpress y a mi historia, que empecé hace tiempo y de la cual tengo bastantes capítulos escritos pero no me había decidido a publicar aquí.

Y pues nada más, sólo decir que voy a ser un poco chantajista... :P, si quereis continuación, plis, review! Acepto críticas constructivas de buena gana.

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