Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Fiction » Romance » Coincidencias del Destino font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Sadhe
Fiction Rated: T - Spanish - Romance/Humor - Reviews: 45 - Published: 08-30-06 - Updated: 07-19-07 - id:2239013

Capitulo 15

Estaba sujetando el pañuelo con hielo, pero la mirada la tenía perdida, pensando en todo lo que había pasado. Repasándolo una y otra vez. Viggo se acercó a mí, interrumpiendo mis pensamientos. Me miró y me dijo:

Viggo: Me parece que se ha ido por la puerta de servicio que da a la parte de atrás. –Lin se acercó también y sin decir nada me cogió el pañuelo, para sujetarlo ella. Yo les miré a los dos y me fui decidida hacia la puerta de servicio.

Al salir la puerta golpeó contra los cubos de basura y se escuchó un golpe seco. Orlando, más que por el ruido, al verme se levantó de golpe. Nos miramos unos segundos y luego me acerqué despacio hacia él, y le dije con un tono suave:

Ángela¿Por-… por qué has hecho eso? –él ni siquiera me miró, y me dijo secamente:

Orlando: Ahora no quiero hablar contigo, déjame en paz, por favor. –en tono suplicante. Abrió la verja de la calle y salió. Yo lo miré preocupada y dije casi en un susurro su nombre. Pero Orlando no me escuchó, y si lo hizo no se detuvo.

Di unos cuantos pasos hacia la puerta por donde yo había salido, para volver a entrar en la discoteca. Pero estaba demasiado preocupada por Orlando. A parte, él había estado a mi lado cuando más lo había necesitado y yo, ahora, no podía dejarlo solo. Así que lo seguí de lejos.

Se introdujo en un parque, yo también entré y me escondí detrás de unos arbustos. No quería molestarlo. Al mirar alrededor me di cuenta que era el mismo al que habíamos venido a hacer el picnic. Observé a Orlando atentamente. No paraba de dar vueltas de aquí para allá. Se pasó largo rato así. Hasta que se paró en secó y rebuscó en el bolsillo de su chaqueta. Ahora que lo notaba, yo no llevaba y me estaba empezando a helar.

Vi que del bolsillo sacaba un paquete de tabaco. Yo, enfadada pero cautelosa, me acerqué a él con los brazos cruzados, para resguardarme un poco del frío. Me quedé a unos pasos de él. Orlando alzó la cabeza y al verme se sorprendió. Entorné los ojos y le dije:

Ángela: Orlando… esto no es bueno para tu salud –le quité el cigarro de la comisura de los labios y lo tiré al suelo. Volví a cruzarme de brazos y me los froté.

Orlando¿Cuánto hace que estás aquí? –me preguntó incrédulo.

Ángela: El suficiente para saber que… si sigo así me congelaré –Orlando dio unos pasos hacia mí y me cogió por los brazos, al instante que me decía:

Orlando: Tienes razón, perdona, deja que te de un poco de mi calor(1) –y sin más me besó.

Yo al instante lo separé de mí, y después le di un bofetón. Lo miré severamente y le dije:

Ángela¡Ya te dije que éstas bromas no me gustan! –Orlando se frotó la mejilla, y yo le continué diciendo– La culpa la tienen Lin y Adam. Te han echado alcohol en la bebida y por lo que se ve, no te sienta muy bien. –hice una leve sonrisa forzada.

Orlando: Sí, debe ser eso… –me contestó. Después miró hacia el lago que teníamos al lado. Y dijo– Sabes… estos días no te he podido quitar de mi cabeza… –yo le interrumpí y con una sonrisa un poco más amplia le contesté:

Ángela: Ah, no sabía que eso fuera molesto, ji, ji, ji… –Orlando me miró y empezó a decir:

Orlando: An yo… –pero le corté y no le di tiempo a que terminara, mientras le indicaba que nos fuéramos le dije:

Ángela: Más vale que volvamos si no quieres que me convierta en un cubito de hielo… –en ése momento Orlando se quitó su chaqueta y me cubrió con ella. Se lo agradecí con un ligero movimiento de cabeza mientras continuaba diciendo– A parte… tampoco sabría volver, así que…

Orlando: Ja, ja, ja… por eso te esperaste¿eh? –yo le saqué la lengua y empecé a andar más deprisa. Orlando con un par de pasos me alcanzó y no volvimos hablar de lo que había pasado.

Los días siguientes no le pregunté a Orlando por qué había hecho lo que había hecho. Quería que fuera él quien me lo contara. Así que no insistí. Lo notaba más distante, pero como si a la vez algo nos hubiera unido y aunque no sabía que era, estaba preocupada.

Lin, como vió que estaba un poco angustiada, me llevó de compras. No sabría decir a quién le gustaba más. Porque cuando le coges el gusto ya no se puede parar. Fuimos a comer fuera, Lin me invitó. Me dijo que cuando ella estaba triste yo siempre había estado allí para animarla.

Ángela: Pero Lin, no es lo mismo. –vino el camarero a tomarnos nota y nos interrumpió. Al girarse, Lin se inclinó hacia un lado de la silla para tener mejor perspectiva y me dijo, sonriente:

Lin: Te has fijado en el culito que tiene el camarero… –yo le di un golpecito en el brazo y alzando la voz más de la cuenta, le dije:

Ángela¡Idiota! Si tú ya tienes uno… –Lin me miro sorprendida y siguiendo mi tono de voz me dijo:

Lin¡Serás tonta¡Y tú porque no quieres! –mientras hacía aspavientos con la mano. Porque ayer no te aburriste… ¿eh? –me dijo acusándome, sin darme tiempo a replicar, añadió– ¡Y no con uno, sinó con dos! –acompañó las palabras recalcándolo con los dedos.

Ángela: Cómo que porque no quiero… ¡COMO QUE CON DOS¿Qué dos? –le pregunté atónita.

Lin: Como si no lo supieras… –me contestó pícaramente.Estuvisteis fuera mucho rato, ya me estás cotando que pasó…

Ángela¿Te refieres a Orlando? Ja, ja, ja –le contesté– ¡No digas bobadas! Él ya dijo una vez que no era su tipo… –me puse seria– Que rea como una hermana.

Lin: No te obsesiones con eso… las cosas cambian y… no me desvíes el tema. ¿No te dijo nada, en todo el tiempo que estuvisteis fuera?

Ángela: No hablamos demasiado, aunque tampoco le dejé. A parte, estaba un poco bebido, así que no le tomé en serio.

Lin¡Ah¿pero es que dijo algo?

Ángela: Lin no insistas. Solo salí para ver como se encontraba. Aunque es verdad que lo noté distinto. Creo que algo ha cambiado, pero no se qué es.

Lin: No te cierres en una sola persona, porque… te sorprenderías. Estos días de fiesta relájate –en estas volvió el camarero con nuestras bebidas. Lin fue extrañamente amable y le dio las gracias, sin dejar de sonreír. Al darse la vuelta, Lin repitió la misma maniobra de antes.

Antes de que pudiera hacer ningún comentario le salté:

Ángela¡Te has fijado en sus brazos! Dioossss… –mientras me abanicaba con las manos tratando de calmarme.

Lin: Claro que me he fijado, si es que yo tengo un ojo para esto… –me dijo con cara de perversa– ¿Cuando volvemos a venir a ver a mister trasero?

Ángela: Eso, eso… mister trasero jajajjajaajajaa –armamos un gran jaleo, que atrajo la atención de todo el que pasaba.

Al volver a casa, nos paramos en el piso de Lin. No podíamos más con las bolsas. Entramos y Lin dejó caer al suelo todas las bolsas que llevaba en las manos. En ése momento me sonó el móvil. Tiré primero la que llevaba cogida con la boca, y luego dejé las demás.

Por la carita sonriente que me salía en el móvil sabía que era Viggo. Contesté. “¡Hi! Era para deciros que como hay un puente de tres días podríamos ir a mi casa del campo y repetir la barbacoa que hicimos¿Qué os parece?”Adam me ha dicho que le preguntes a Lin qué le apetece. Se lo comenté y ella dijo encantada que sí. Viggo me contestó: “Perfecto, entonces os pasamos a buscar”. Yo intenté decirle qu-... pero me colgó.

Ayudé a Lin a hacer la maleta, en lugar de tres días parecía que se fuera una semana entera. Casi cuando estábamos terminando, sonaron un par de claxons. Saqué la cabeza por la ventana i los saludé con la mano. Apremié a Lin, ya que los chicos estaban en segunda fila.

Al bajar introducimos las maletas de Lin en el coche y Viggo exclamó:

Viggo¡Vamos allá! –yo lo detuve cojiendolo del brazo y le dije:

Ángela: Lo siento, pero no voy… –Viggo me miró incrédulo y me contestó:

Viggo: Y todas ésas maletas… –Lin y yo nos reímos. Lin que era culpable levantó la mano y dijo:

Lin: Son todas mías. Como An no viene aprovecho su espacio –abrí los ojos y le dije en broma:

Ángela: Serás wa ja, ja, jaaa –nos empezamos a reír las dos, mientras yo le hacía cosquillas.

Viggo y Orlando empezaron a decir que les acompañase¿que haría yo sola durante tres días? Pero Lin les interrumpió y dijo que ya lo había intentado ella y no había forma. Estuve tentada, pero dije:

Ángela: Otro día será. A parte… quizás quede con David para repasar los últimos capítulos de la Historia. –al oír eso Orlando sin decir más se introdujo en el coche y les chilló por la ventana:

Orlando¡Venga, nos vamos! –todos obedecieron sin decir ni pio. Me quedé en el portal viendo como se marchaban.

En ésas que Orlando sacó la cabeza por la ventana y diciendo adiós con la mano gritó a pleno pulmón:

Orlando¡Annn, si pasa cualquier cosa, llámame¡Yo vendré en seguidaaa…!

-------------------------------------------------

(1) Es momentozo “La familia crece”. Gracias a todos ellos!

(---Notas de la Autora---)

Bueno, lo prometido es deuda. Aquí tenéis la resolución del altercado ;P Espero q os guste y como no, q me comentéis!!! Me alegra haber llegado a las 30 reviews, q vayáis siguiendo la historia y q os vaya gustando. No mucho mas q decir, ya q estoy cansadita. Así q pasamos a los comentarios personales ;D.

Sadhe

Bishojo-scm: Jajjaja! Le paso algo similar a la historia! Eso si q es bueno! Siempre quieres que pase una escena de película en realidad!! Jajaja!! Espero q todo bien, me alegro q no llegaran a las manos. Veamos q pasa mas adelante... no quiero decir nada, jejeje!!

Mary-dream: Espero q te haya gustado como lo he solucionado. Pues creo q los dos se preocupan mutuamente por el otro, sea pq sienten algo o pq es su hermanita... Gracias por insistir en dejarme la review!! Pues la suya es la “30” y me hizo mucha ilusión!!!



Return to Top