| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Capitulo 2
La rueda de prensa fue de maravilla, estuvo simpático y divertido con todos nosotros (los medios de comunicación). Todos le alabamos por su castellano, incluso hubo algunos silbidos, claro está procedentes de Jorge (trabajaba siempre con mucha profesionalidad, pero en casos como este, al tener tanta complicidad con el entrevistado y al estar emocionado se le escapo, alguno que otro silbido, aunque no fue el único). Gracias a nuestra posición en las primeras filas (de eso ya se encargó Jorge) pudimos tomar primeros planos (muy cerca) del rostro de Viggo.
Al terminar, todos los invitados se fueron y nos quedamos los medios recogiendo todos nuestros cacharros. Vi mi cámara desmontada en dos partes, aunque todavía no se lo había podido contar a Jorge, habíamos estado demasiado ocupados. Esperé a que la mayoría de compañeros de profesión se hubieran marchado, para que no escucharan sus gritos.
Ángela: Emmhh.. Jorge, –no paraba de tocarme el pelo y no sabía hacia dónde mirar– te tendría que comentar una cosa antes de llegar al estudio de televisión… yo… como decirlo…–tenia que empezar a pensar en las consecuencias de lo que había ocurrido y no esperar que Viggo Mortensen se acordara de mí y de lo que me había dicho… al fin y al cabo era un personaje popular y solicitado, seguramente lo había dicho sólo para salir del paso y quedar bien con la prensa, en ese caso, yo.
Alguien me llamó desde la puerta que tenia detrás de mí, y no pude terminar de hablar con Jorge. Giré sobre mis pies dando una vuelta de ciento ochenta grados, intentando retrasar el catastrófico giro que iba a sufrir mi vida.
Un rostro que ya conocía muy bien (me había pasado horas viéndolo, o bien en fotos, o incuso la había tenido de fondo de pantalla) apareció por la puerta. Se bajó las gafas de sol hasta la mitad de la nariz y agitando su mano me hizo gestos para que me acercara. Yo sin mediar palabra me puse andar hacia él, pero una fuerte mano me cogió por el brazo, con fuerza, y me detuve en seco, como si hubiera puesto el freno de mano.
Jorge: ¿ Co-… conoces a Viggo Mortensen? ¿Cómo es que sabe tu nombre? ¿Por qué no me lo habías dicho? –la cara de Jorge era todo un poema, con la boca abierta que le llegaba hasta el suelo y los ojos desorbitados. Parecía el vivo retrato de Jim Carrey en la película de “La Máscara”, emulando la escena en la que se encuentra con la chica estrella del film– ¿Qué quiere?
Yo sin saber por dónde empezar, le enseñé las dos mitades de la cámara y su cara se transformó radicalmente en una sombra (en ése momento pensé que probablemente acababa de descubrir su lado oscuro). Yo solo hice un gesto con los hombros que pareció no afectarle, ya que no cerró la boca ni un ápice. Al parecer, estaban siendo demasiadas emociones fuertes para Jorge en un mismo instante, y me pareció que estaba a punto de sufrir un colapso. Así que agarrándolo de la sudadera que llevaba me aproximé a él y le dije en un susurro:
Ángela: Hazme el favor de comportarte ¿me has entendido? Asiente si es así –esperé un instante para que pudiera reaccionar y casi imperceptiblemente asintió. Seguidamente dijo, con un hilo de voz:
Jorge: No entiendo nadaaa…
Nos aproximamos los dos hacia la puerta donde se encontraba Viggo Mortensen, hice las presentaciones adecuadas y entonces nos dijo:
Viggo Mortensen: Os espero abajo, en la puerta trasera del hotel. Mejor que vayamos separados, sino vuestros compañeros os harán preguntas. Traed vuestras cosas y la cámara rota. –me susurró, para que los demás periodistas no lo pudieran oir– Hasta ahora. –después me guiñó un ojo.
Mientras acabábamos de recoger, le expliqué muy por encima lo que había pasado y las intenciones que tenía Viggo Mortensen: pagarme la cámara y encima venir hasta el estudio de TV para hablar directamente con Vero. Le apremié para que se diera prisa (no me parecía bien hacerle esperar demasiado después de lo bien que se estaba portando).
Al salir del hotel, tanto Jorge como yo parecíamos dos ladrones acabando de cometer el robo del siglo, ya que mirábamos a un lado y a otro para comprobar que no había ningún paparazzi que nos pudiera ver. Si no miramos cien veces a cada lado antes de salir del hotel no lo hicimos ni una.
La ventanilla de un coche negro se deslizó y Viggo Mortensen nos llamó para que subiésemos. Al aproximarnos vimos que no se trataba de un simple coche… ¡era una limusina! Los dos nos quedamos como dos pasmarotes, con la boca abierta. Yo le tuve que cerrar la boca con la mano y él hizo lo propio conmigo. Al subir aún nos sorprendimos más: aquello era muy lujoso, y los asientos eran los mas cómodos en los que me había sentado en toda mi vida!!! Al ver nuestras caras de asombro dijo:
Viggo Mortensen: Todo esto forma parte de la promoción de la película. Las apariencias en Hollywood son importantes… –(recostándose en el asiento). – Yo hubiera preferido venir sobre mi caballo, pero no me dejaron –(puso carita de niño bueno, y de no haber roto ningún plato).
Ángela: Ji, ji, jijijijii…–me reí por lo bajo, tapándome la boca con la mano– Sí, hablas de la presentación en Madrid, ¿verdad? Es el caballo que usaste para el estreno de “ESDLA”, ¿no? –dije, sonriendo ampliamente, mientras recordaba las fotografías que había visto en las revistas.
¡No me lo podía creer, mi vida había dado un giro, pero no hacia mal, sino hacia fenomenal! ¡¡No solo había conseguido ver a Viggo Mortensen, sino que había hablado con él, recordaba mi nombre y ahora estaba en una limusina hermosa sentada junto a él!! Mi mejor amiga Eilyn Cameron no se lo creería ni en sueños cuando se lo contara.
Ángela: ¡Por favor! –medio colorada, le dije tímidamente a Viggo Mortensen– ¿Podrías pellizcarme? –necesitaba saber que aquello era real y no un sueño.
Viggo Mortensen: ¿Pellizcarte? –preguntó extrañado– Como quieras.
Ángela: Aight! Eso duele…–Viggo Mortensen y Jorge se miraron y se encogieron de hombros sin saber que pasaba– Es que necesitaba saber que esto no era un sueño, ¡Solo eso!
Viggo y Jorge si volvieron a mirar y se echaron a reír como locos. Entre risas Jorge chillaba:
Jorge: Ay! Ay! Ay! Me duele la barriga de tanto reír. –Viggo Mortensen intentando no reír más me dijo:
Viggo Mortensen: ¡Ah! Por cierto dile al chofer donde esta vuestro estudio de televisión. –así lo hice.
Suerte que era de noche y no quedaba casi nadie en las calles, porque una limusina como aquella en mitad de la calle llamaba mucho la atención. Cuando entramos, todo el mundo nos miraba y alguno que otro atrevido nos hacía bromas sobre la limusina. Yo respiraba tranquila. De momento nadie había reconocido a Viggo Mortensen, que todavía llevaba puestas las gafas de sol. Cuando llegué a la mesa de Vero, ella me miró con gran alegría y empezó a decir:
Veró: ¿Que tal ha ido la rueda de prensa?, ¿Tan espantoso ha sido? –levanté la mano despacio en señal de “stop”, para decirle se detuviera.
Ángela: Pues no se que decirte… por una parte muy bien –señalando a Viggo Mortensen que aún tenia las gafas de sol puestas– … y por otra parte… lo siento, ¡¡Fue sin querer!! ¡¡De verdad fue un accidente!! –mientras le enseñaba la cámara rota.
Vero puso el Santo en el cielo, y mientras miraba atónita las dos partes, empezó a murmurar algo incomprensible. Fue entonces cuando Viggo Mortensen intervino. Levantó la mano, para obtener nuestra atención, y dijo muy seguro de sí mismo:
Viggo Mortensen: La verdad es que también fue culpa mía… –extendiendo su mano, ahora a modo de presentación– Me llamo Viggo Mortensen, y estoy dispuesto a pagar el coste de la cámara sin ningún problema. –diciendo esto se sacó con la otra mano las gafas de sol, mientras Vero le estrechaba la mano y él le sonreía pícaramente.
El rumor se extendió más rápido que un rayo en una noche de tormenta. Al final, lo mejor fue que Viggo Mortensen volviera a su limusina. Estábamos los tres junto a ella cuando Jorge sacó un papel y un bolígrafo y dijo:
Jorge: ¿Le importaría firmarme un autógrafo? –con una sonrisa de complicidad, ahora era yo la que me reía a gusto, al ver un hombre hecho y derecho con un cuerpo 4x4, con un trocito de papel y un boli, y con la expresión de un niño pidiendo un caramelo.
Viggo Mortensen estuvo encantado de dárselo. Después se subió a la limusina. Ahora el cristal solo reflejaba nuestras figuras. La ventanilla comenzó a bajar, dejando entrever el interior. Apareció sonriente la cara de Viggo Mortensen, al tiempo que yo me inclinaba hacia delante para saber que quería:
Viggo Mortensen: Me gustaría que ahora me hicieras un favor a mí… –yo asentí decididamente, le debía tanto…en aquél momento hubiera encontrado el modo de llevarle la luna si me lo hubiera pedido– Como me tengo que quedar en la ciudad unos días, y no conozco a nadie, me gustaría que me enseñaras la ciudad. ¿Qué me dices?.
Ángela: Uy!! Qué tortura… ¡Pues claro que sí! Yo encantada de la vida. Y si sigues pidiéndome favores así, te concederé tantos como quieras. –le guiñé el ojo, después me reí– ¡Ya sabes donde trabajo! Buenas noches. –mientras le despedía con la mano, observé el coche alejarse calle abajo.
Al día siguiente, teníamos el talón encima la mesa de Vero. Y una carta para mí.
(---Notas de la Autora---)
Realmente creo que Viggo se portaría tan bien. Quizás esto de acompañarla al trabajo ya es pedir demasiado pero realmente creo en su bondad ;D (Parece que le estoy haciendo propaganda! Jajaja). La explicación de la rueda de prensa más o menos la saque de cuando vino a España. Dijeron que hablaba muy bien el castellano y que los reporteros se quedaron sorprendidos, por esa razón lo hice así. Espero que sigáis con interés la historia y que os este gustando. Solo avanzo que las sorpresas para Ángela aun no han terminado!!! ;P
TrevinoGilberto: Gracias por tu comentario, espero q te siga gustando la historia.
Greenleaves: Agradecemos tu comentario. El final de cada capítulo intento siempre dejarlo en suspense y dejarlo en intriga. Me alegra haberlo conseguido ;P
Esperamos seguir recibiendo vuestras reviews y que sigais disfrutando de las aventuras de los personajes.