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Capítulo VII: Colegio
Eran las siete de la madrugada de ese día Lunes 2 de Marzo, y Elisa junto a Melody se preparaban para el primer día de enseñanza escolar. Se bañaron y vistieron con el uniforme que consistía en una blusa blanca, corbata azul marino, un jumper y unos largos calcetines también del mismo color junto a los negros zapatos escolares.
Luego de vestirse se hicieron ellas mismas el desayuno porque Elisa advirtió que no había que despertar a Tía Marta en las mañanas ya que sino se levantaría de muy mal humor. Luego se lavaron los dientes, tomaron sus mochilas y salieron del hogar para irse caminando juntas hasta el colegio.
Ya eran las 7:30 cuando habían salido. De hecho iban con bastante tiempo de sobra, las clases no empezaban sino hasta las ocho en punto y el colegio no quedaba muy lejos de la casa de Elisa.
-Elisa-
llamó de pronto la niña-. ¿Cómo es un
colegio?.
-Bueno,
al menos el colegio al que vamos no es tan grande- decía
la mayor-. Ahora tiene sólo dos pisos, el tercero se
derrumbó durante el terremoto. Desde entonces nunca han vuelto
a reconstruirlo.
-¿Qué
es un terremoto?.
Elisa detuvo su caminata y miró el suelo.
-¿Elisa?-
llamó la niña.
-Un
terremoto… es algo terrible- decía Elisa lentamente-.
El suelo se mueve tan fuerte que ni siquiera puedes caminar o
pararte; las calles se salen, todo se cae, la gente grita y tú
lo único que quieres es que pare de una vez. Sólo duran
unos pocos minutos pero el tiempo se te hace eterno durante un
terremoto y juras que jamás se detendrá.
-Elisa…-
susurró Melody con algo de tristeza, como si hubiera
comprendido las palabras de su amiga.
Una suave brisa pasó en esos momentos y arrancó de paso unas pocas hojas secas que se hallaban ya en los árboles.
-Se ve
que el Otoño pronto llegará- dijo Elisa para
cambiar el tema.
-¿Qué
es Otoño?- preguntó la
pequeña.
-Es una
de las cuatro estaciones del año- explicó la mayor
ya más animada.
-¿Qué
son las estaciones?- siguió la niña.
-Son
algo así como épocas- explicaba ya algo más
animada y pronto la marcha se volvió a reanudar.
-0-0-0-
Mientras, no muy lejos de ahí, otro chico se preparaba para ir al colegio. Era Amadeo Odense, un chico de anteojos con doce años de edad quien en verdad era un niño perteneciente a la Clase C del Proyecto Muerte y que en esos momentos estaba terminando de vestirse con la ayuda de su madre.
-¡Mamá,
yo puedo solo!- se quejaba el chico.
-Ya sé
que puedes, pero eres muy lento- le regañó la madre
mientras terminaba de abotonarle la camisa-. Por mientras ponte el
pantalón.
-Sí,
mamá- habló en tono hastiado.
Ana María Odense, la madre adoptiva de Amadeo, era una mujer de 38 años que había enviudado hace mucho, su marido tenía su misma edad pero murió de un paro cardíaco a los treinta ya que desde siempre tuvo antecedentes de problemas al corazón, Amadeo ni siquiera alcanzó a conocer al que sería su padre adoptivo.
La señora Odense era muy refinada para vestirse, siempre lucía como si fuera a tener una reunión de trabajo en cualquier momento, y como no si trabajaba en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile y es por eso que no podía darse el lujo de tener un solo error para así dar una buena primera impresión a quién se le cruzara. No obstante, eso sólo era una fachada que le puso el gobierno para tapar su verdadero trabajo pues ella, junto a otras pocas personas más, conformaban lo que era el Servicio Secreto de Preservación Nacional.
Aquella secreta organización era la encargada de traer de vuelta todos los tesoros y otras cosas valiosas que habían sido sacadas del país como la Estatua Rompedora de Olas, momias mapuches y de otras tribus precolombinas bien conservadas, obras de Mario Irarrázabal y de otros artistas chilenos que por alguna extraña razón desaparecieron del país sin dejar rastros, etc. Y en muchos de esos trabajos, la señora Odense había empleado a su hijo para deshacerse de todas esas personas que le dificultaban el camino para recuperar lo que le pedían traer de vuelta.
Pero, regresando a la actualidad, la señora Odense ahora se encontraba abrochando los zapatos de su hijo.
-¡Mamá!.
¡Si yo puedo!- insistía el chico.
-Te
creo, pero siempre te atrasas- le respondió su madre
mientras terminaba de abrocharle los zapatos-. Bien, ya terminé.
Entonces tocaron el timbre.
-¡Justo
a tiempo!- se alegró la señora Odense, y mientras
su hijo iba a lavarse los dientes ella fue hasta la puerta, la abrió
y encontró a dos chicos: Uno peliblanco que ya conocía
y otro pelirrojo que no había visto antes-. Hola, Federico.
Buenos días- saludó.
-Buenos
días, señora Odense- saludó galante el
peliblanco.
-¡BUENOS
DÍAS!- saltó alegre el pelirrojo.
-A ti
no te conocía- reconoció la señora-.
¿Quién eres?.
-¡Me
llamo Lucifer!- exclamó alzando la mano al aire.
-Veo
que tienes muchas energías- sonrió la mujer.
-¿Todavía
no está listo Amadeo?- preguntó Federico.
-Se
lava los dientes y ya viene- les dijo la señora.
-¡AQUÍ
ESTOY!- gritó Amadeo corriendo hasta la puerta-.
Disculpen la demora.
-Bueno,
ya debemos irnos- habló el peliblanco-. Adiós,
señora Odense.
-¡Nos
vemos después mamá!- se despidió Amadeo.
-¡ADIÓS
SEÑORA!- se despidió Lucifer con su típico
ánimo.
-¡Qué
tengan un buen día!- les deseó la señora
Odense.
Y cuando los chicos se alejaron lo suficiente, Amadeo soltó lo que tanto quería decir:
-¿Y
se puede saber quién es éste?- preguntó
indicando al pelirrojo que tenía al lado.
-Se
llama Lucifer- decía Federico tranquilamente-. Es el
chico de la Clase A que mandaron para la
búsqueda.
-¡¿Es
él?!- se sorprendió el chico de anteojos-. ¿Es
una broma, cierto?.
-Lo
mismo dijo mi hermana- recordó Lucifer llevándose
las manos detrás de la cabeza.
-¿Tienes
hermana?- preguntó Amadeo.
-En
realidad es su madre- seguía explicando Federico sin
cambiar su calmada expresión-. Sin embargo, no sé
por qué la llama de hermana.
-¿Y
eso por qué?- seguía preguntando Amadeo.
-Lo que
pasa es que está muy joven para ser una mamá, es por
eso que le digo hermana- explicó el pelirrojo.
-¿Que
tan joven puede ser?- volvió a preguntar Amadeo.
-Tiene
17 años- le confirmó Federico.
-¡Qué
joven!- se sorprendió el chico de anteojos-. Por
cierto, Lucifer, a qué curso entras.
-¡A
6º Básico!- exclamó guiñando un ojo.
-Entonces
vas a fastidiar a Federico, él también entra a 6º
este año- dijo en un disimulado tono de burla.
-¡Qué
bien!. ¡Ya tengo compañero!- se alegro el chico al
tiempo que se abrazaba a Federico.
-Veo
que te alegra la noticia- decía el peliblanco con una
inexpresiva sonrisa.
-¡Sí!-
afirmó Lucifer-. ¿Pero, por qué Amadeo no va
con nosotros?.
-Porque
yo ya pasé a 7º Básico- explicaba el de
anteojos-. Tengo 12 años y ese es el curso que me toca. ¿O
eso nunca te lo enseñaron?.
-Lo sé,
pero igual quería ver si eras capaz de darte cuenta- habló
con alegría.
Los chicos detuvieron su caminata de improviso y un momento de silencio, muy tenso, ocurrió entonces. Federico miró de reojo a la derecha: Amadeo estaba intentando contener la poca paciencia que le quedaba; después miró a su izquierda, Lucifer estaba con una alegre sonrisa como si nada.
-Pero…-
habló Lucifer- mejor hablemos de otra cosa. Mira que mi
hermana dijo que no hiciera enfadar a nadie.
-Está
bien- se relajó Amadeo.
-Sí,
es lo mejor- dijo Federico con una mirada comprensiva.
Pronto la caminata se reanudó y continuaron juntos al colegio.
-0-0-0-
Faltaban quince minutos para las ocho de la mañana y Melody junto a Elisa ya habían llegado al…
-Colegio
las Voces de Jesús- anunció la
quinceañera.
-¿Las
Voces de Jesús?- repitió Melody.
-Sí,
bueno, el primer director que hubo no debió estar en sus
mejores momentos cuando se le ocurrió el nombre- rió
Elisa por lo bajo mientras entraba al establecimiento junto a su
pequeña amiga-. Mi querida amiguita, te presento mi
colegio.
-¡Guau!-
susurró la pequeña para sus adentros.
Y ese “Guau” era más que suficiente para representar su emoción. Había visto uno que otro niño o niña en las plazas que había visitado, pero jamás imaginó que existieran tantos como todos los que estaba viendo ahora. Eran cientos y cientos de niños y niñas con uniforme escolar, de todas las edades, corriendo por el patio del colegio y por los pasillos, saludando profesores y encontrándose con viejos amigos.
-¡Hay
muchos niños y niñas!- siguió susurrando la
pequeña.
-Así
es, y puedes hacerte amiga de cualquiera que veas- apuntó
Elisa.
-Es
que…- susurró Melody, su amiga le miró curiosa-…
jamás pensé que existían tantas niñas y
niños.
Elisa sonrió.
-Parece
que tienes mucho que conocer- le dijo a su pequeña amiga-.
Y éste colegio es el mejor lugar para eso.
-¿Me
enseñarán cosas?- preguntaba Melody con curiosidad.
-Muchas-
le aseguró Elisa-. Pero por ahora iré a dejarte a tu
curso de nivelación.
-¿Eso
es lo que me hablaste el otro día?.
-Sí.
Pero en el primer día sólo te hacen unas cuántas
pruebas para ver en qué nivel partes.
-¿Qué
es una prueba?.
-Lo
sabrás cuando estés ahí- le aseguró
Elisa.
Las chicas comenzaron a caminar entonces a donde era el salón con el curso de nivelación.
-Por
cierto- empezó Elisa-, ahora asignan al Estudiante
Tutor desde el primer día de clases. Así
que, por cualquier cosa o si tienes que presentarte, debes decir que
te llamas Aylin Gutiérrez. ¿De acuerdo, Melody?.
-Está
bien- afirmó la niña-. ¿Y por qué
llevo el apellido de la señora Marta?.
-Porque
mi tía quiso ponerte su apellido para que así no
pudiera ubicarte tu familia. Recuerda que nos dijiste que no querías
que te encontraran- le recordó Elisa.
-Es
verdad- susurró Melody sonriendo para sí misma-.
Por cierto Elisa¿qué es un Estudiante
Tutor?.
-Bueno,
es un estudiante del colegio que te enseña lo que no sabes-
explicaba la chica-. Son los que te ayudan a alcanzar el curso en
el que deberías estar según tu edad.
-Yo
tengo 10 años. ¿En qué curso debería
estar?
-En 5º
Básico- respondió Elisa.
-¿Y
tú en que curso estás?.
-Yo ya
voy en IIº Medio.
-¿Y
tuviste un Estudiante Tutor?.
-No,
porque nunca tuve la necesidad de ser nivelada. Pero una vez me tocó
ser Estudiante Tutora de una chica que ahora
está en 8º Básico- contaba la mayor-.
Aunque es bastante difícil que te escojan como Estudiante
Tutor, sólo escogen a estudiantes de 6º Básico en
adelante, con promedio de notas sobre 6.5 y con buenos antecedentes
en su expediente.
-No
entendí- declaró la pequeña algo confusa.
-Lo
entenderás cuando conozcas a tu tutor- le aseguró-.Bien, este es el salón de nivelación- anunció
Elisa cuando llegaron-. Sólo debes entrar, escoger un
asiento y sentarte, es todo. Y si puedes conversa con alguien y hazte
su amiga.
-Entendido-
afirmó Melody.
-Y
recuerda que te llamas…
-Aylin
Gutiérrez- completó la pequeña.
-Bien
dicho- le felicitó-. Bueno, te veré en el primer
recreo o a la hora de salida. Lo que suceda primero. ¡Adiós!-
se despidió Elisa mientras se iba a su clase.
-¡Nos
vemos!- se despidió Melody.
-0-0-0-
Entretanto, en el patio del Colegio las Voces de Jesús, habían puesto en el mural de noticias un papel que colocaba los nombres de cada chico y chica que había sido designado como Estudiante Tutor. Un gran tumulto de alumnos y alumnas se abultaban para ver quiénes habían sido los escogidos y entre toda esa multitud estaban…
-¡SÍ,
OTRA VEZ ME SALVÉ!- celebraba Amadeo.
-Es
increíble que cada fin de año bajes tus notas a
propósito para no ser escogido como tutor- le recalcó
Federico.
-Ser
tutor es un fastidio- declaró el de anteojos-. ¡Vaya,
escogieron a Karen como tutora!.
-¿Es
compañera tuya?- preguntó el peliblanco.
-Sí,
aunque no me sorprende si fue la que sacó el premio a la
excelencia académica de mi curso el año pasado-
contaba Amadeo.
-¡Chicos,
miren esto!- exclamó Lucifer que se había
adelantado para leer el anuncio-. Mi nombre está en la
hoja.
-¡¿Qué?!-
exclamaron al unísono Amadeo y Federico e inmediatamente
fueron a confirmar.
-No era
mentira, de verdad que designaron a Lucifer- dijo el peliblanco
con seriedad-. Seguro que en la prueba de admisión rendiste
sin ningún problema.
-Sí,
saqué un 6.8 porque no quise responder unas preguntas-
confirmó el pelirrojo.
-¿Y
qué preguntas eran?- se atrevieron a preguntar los chicos.
-Mi
nombre y la fecha- dijo el chico como si nada.
-¡¿QUÉ?!-
exclamaron anonadados sus nuevos amigos.
-Es que
no sabía si debía colocar o no el apellido de mi
hermana o el del abuelo, además ni siquiera sabía a qué
fecha estábamos- respondió el pelirrojo como si no
fuera la gran cosa. Federico sólo se pegó en la frente
con la mano en señal de vergüenza.
-Sigo
sin creer que eres un A- susurró Amadeo mientras veía
de reojo a un sonriente Lucifer.
-0-0-0-
En otro lugar del colegio, Melody ya había ingresado al salón de nivelación y se había sentado en el primer puesto que halló vacío (uno que quedaba en medio del aula). El salón era bastante extenso, habían mesas como para 45 alumnos aunque, exceptuando a Melody, sólo habían ocho personas en ese momento siendo dos de ellas unas chicas de 9 y 14 años respectivamente, el resto eran chicos cuyas edades fluctuaban entre los 10 y los 15 años.
Durante el rato que esperaban al profesor, los chicos y las chicas del salón de nivelación empezaron a formar pequeños grupos entre ellos y se dispusieron a conversar y a conocerse. Pero Melody era demasiado tímida como para acercarse, estaba muy nerviosa, no sabía de qué podía hablar. ¿Y si la encontraban tonta?. ¿O una preguntona que nunca se calla?. Dudas como esas asaltaban la cabeza de la pequeña que no se atrevía a mover un músculo de su asiento.
Entonces tocó el primer timbre de la mañana anunciando el comienzo de las clases, aún así nadie volvió a su puesto sino hasta que entraron dos mujeres adultas seguidas de un joven que debía tener cerca de veinte años: Eran los Profesores.
-Tomen asiento- ordenó la Profesora más vieja, de hecho su canoso cabello parecía decir a gritos que no le quedaba mucho para jubilar.
Cuando todos se sentaron la señora continuó
-Mi
nombre es Dolores de la Cruz… - se presentó pero fue
interrumpida por un alumno que se sentaba hasta atrás del aula
que no pudo evitar reírse-. Al chistosito del fondo, déjeme
decirle que mi nombre me retrata absolutamente bien. A decir verdad,
puedo llegar a ser un gran dolor de cabeza cuando me lo propongo-
advirtió con una cara aterradora y al instante volvió a
reinar el silencio-. Antes de que me interrumpieran, iba a
decirles que yo seré la Profesora en Jefe que se hará
cargo del Salón de Nivelación- continuó-.
Y las personas que me acompañan son mis ayudantes: La
Profesora Renata y el Profesor Miguel.
-Buenos
días, me llamo Renata Alamilla- se presentó una
joven mujer de cómo veinte años.
-Y yo
soy Miguel Huerta, me da gusto conocerlos- dijo el joven
profesor.
-Sin
más preámbulos, les diré lo que haremos el día
de hoy- habló la Profesora Dolores-. Empezaremos el día
haciéndoles unas pequeñas pruebas para medir el nivel
en el que se encuentran. Por ahora, la Profesora Renata los llevará
al pasillo y sólo entrarán cuando les llamemos para
hacerles sus pruebas. Pueden salir.
Con las últimas palabras, los nueve alumnos salieron del aula dirigidos por la Profesora Renata y, una vez en el pasillo, salió el Profesor Miguel y ordenó que entrara un chico de nombre Francisco Abarca.
A continuación todo fue lo mismo: Llamaban a algún alumno o alumna, luego entraba al aula, no pasaban más de diez minutos y el alumno salía siendo seguido del Profesor Miguel que anunciaba al próximo en entrar. Melody fue la quinta en entrar, estaba muy nerviosa pues no tenía idea de qué le harían.
-¿Aylin
Gutiérrez?- preguntó la vieja profesora-. ¿Ese
es tu nombre?.
-Sí-
respondió en voz bajita.
-No te
pongas nerviosa, la prueba no es nada de difícil- le dijo
Dolores en un tono bonachón, muy diferente al que había
utilizado antes cuando se presentó.
A continuación sacó varios libros con menos de 10 páginas cada uno, eran diferentes cuentos para niños en cuyas portadas revelaban en coloridas imágenes los contenidos de cada uno.
-¿Conoces
alguno de estos libros?- preguntó.
-No-
admitió la pequeña-. Jamás los había
visto.
-¿En
serio?- dudó la profesora-. ¿Entonces no te
sabes la historia de la Caperucita Roja?- dijo esto al tiempo que
levantaba un libro de bordes rojos y cuya portada mostraba a una niña
vestida con una capucha roja y conversando con un lobo.
-¿Caperu…
qué?- intentó repetir una confusa Melody.
-Quizás
debas leerla para ver de qué se trata- sugirió
Dolores.
-No sé
leer.
-¿Puedes
escribir tu nombre?.
-¿Escribir?-
repitió la pequeña con algo de inseguridad.
La Profesora Dolores estaba atónita y un poco avergonzada.
-Veamos,
quizás debamos empezar con cosas más sencillas-
sugirió intentando esbozar una sonrisa para no poner más
nerviosa a la pequeña y a continuación sacó unos
pequeños carteles-. ¿Sabes qué es esto?-
preguntó mientras mostraba un cartel con un triángulo
verde.
-Eso es
un triángulo- respondió Melody ya más
segura.
-¿Y
de qué color es?.
-Verde.
-¿Conoces
algo cuya forma se parece a la del triángulo?.
-Sus
pendientes- dijo apuntando a los pendientes que llevaba puestos
la profesora.
-Excelente-
felicitó-. Ahora dime dónde sueles ver el color
verde a diario…
Y así continuaron con las preguntas, luego la profesora anotó un par de cosas en un cuaderno que tenía a mano y después le pidió a Melody que saliera al pasillo mientras el Profesor Miguel se encargaba de llamar al siguiente.
Pasaron los minutos y pronto llegó el recreo, con la excepción de Melody todos salieron del Salón de Nivelación. La pequeña no se atrevía salir, aún se sentía muy tímida para acercarse a alguien. Pasaron diez minutos y el recreo terminó, poco a poco los alumnos fueron regresando a sus asientos. Un rato después entraron los tres profesores de antes.
-Bueno,
ya tenemos los resultados- anunció la profesora Dolores-.
Además, me complace saber que algunos tienen conocimientos que
están casi en acorde al nivel en el que deberían estar
respecto a la edad que tienen.
-Profesora
Dolores- interrumpió uno de los alumnos-. ¿Nos
va a decir en qué nivel partimos?.
-Cada
uno sabrá su nivel de partida en cuanto lleguen la Profesora
Renata y el Profesor Miguel con los tutores- les aseguró
la profesora.
Melody se puso nerviosa ante esta nueva situación, en realidad no la entendía mucho y eso de los Alumnos Tutores aun no le quedaba muy claro del todo. Sólo esperaba que todo fuese bien.
En eso tocaron a la puerta, Dolores la abrió y se encontró con sus colegas, los profesores Renata y Miguel.
-Ya
trajimos a los tutores- le dijo la joven profesora-. ¿Los
hacemos pasar?.
-Dame
un minuto para avisarle a los alumnos- pidió.
La Profesora Dolores volvió al centro del salón, pidió silencio y anunció:
-Los
Alumnos Tutores acaban de llegar- les anunció-. Así
que sean respetuosos porque para algunos de ellos es la primera vez
que hacen esto y no sería correcto avergonzarlos. ¿Cierto?.
-Sí,
Profesora Dolores- dijeron sus alumnos a coro.
-Entonces
los invitamos a pasar- terminó de decir y pronto entraron
sus dos colegas seguidos de chicos y chicas cuyas edades variaban
entre los 11 y los 15 años, todos se colocaron ordenadamente
frente al pizarrón-. Ahora los iré llamando a pasar
adelante para que conozcan a su respectivo tutor junto al nivel en el
que empiezan. El primero en pasar es Francisco Abarca.
Entonces se paró de su asiento un alto muchacho moreno de 14 años que pasó adelante hasta donde estaba la Profesora Dolores.
-Francisco-
dijo la vieja al tiempo que verificaba la lista de los tutores-.
Tu tutor es Camilo Ortiz- entonces se acercó un chico de
12 años que no tenía cabello en su cabeza por culpa de
un cáncer que le habían operado el año anterior.
-Hola
Camilo- le saludó Francisco.
-Hola-
atinó a decir el aludido que era mucho más bajito.
-Camilo,
el nivel en el que parte Francisco es 5º Básico- le
dijo Dolores-. El Profesor Miguel te pasará los libros que
necesitarás.
-Gracias,
profesora- dijo Camilo y luego junto a Francisco fueron hasta
donde el Profesor Miguel para pedirle los libros.
-Pía
Barrera- llamó la profesora y la siguiente en pasar
adelante fue una niña de 9 años a la cuál le
tocó una tutora de nombre Karen que tenía 12 años.
Y así siguieron diciendo nombre tras nombre hasta que fue el turno de Melody.
-Aylin
Gutiérrez- llamó la vieja y Melody se acercó-.
Aylin, tu tutor será Lucifer… ¿Y el apellido?-preguntó confusa pues el apellido del chico no aparecía
en la lista.
-Es
Rojas- le confirmó un muchacho pelirrojo de 11 años
que comenzó a acercarse-. Es que hubo una confusión
y tuvimos que cambiarlo, pero mi nombre es Lucifer Rojas.
Hasta entonces, Melody no había puesto atención en ninguno de los tutores pero en cuanto vio a Lucifer se sorprendió y al instante sus mejillas se sonrojaron un poco.
-¿Tú?-
llamó al muchacho.
-¿Aylin?-
se sorprendió el muchacho al principio y luego esbozó
una alegre y radiante sonrisa-. ¡No puedo creerlo!. ¡Eres
tú Aylin!.
-Veo
que se conocían- les sonrió un poco la Profesora
Dolores-. De todas formas, Lucifer, serás el tutor de
Aylin.
-¡Muy
bien!- exclamó animado.
-El
nivel del que parte es 1º Básico- dijo la profesora y
al instante se produjo un silencio aterrador que fue seguido por los
sonidos de los susurros y cuchicheos que se mandaban los alumnos y
sus tutores.
-¿En
serio empezará con 1º Básico?- se susurraban algunos.
-Y eso
que se ve bastante grandecita- se le escapó a una de las
tutoras.
-¿Es
su primera vez en un colegio?- se preguntaban unos alumnos al
fondo del salón.
-¿Qué
les pasa a todos?- preguntó la niña que no entendía
lo que pasaba.
-Es que
el 1º Básico es el nivel más bajo en el que
empiezas, eso quiere decir que no tienes ningún conocimiento
escolar- le dijo el chico aún con una sonrisa alegre.
-¿Y
eso qué significa?.
-¡Significa
que no sabes nada!- exclamó con ánimos, aunque la
palabra “Nada” seguía rebotando en la cabeza de Melody.
Pasó un poco más de una hora y llegó el segundo recreo. Melody al fin salió del aula y se sentó en la primera banqueta que halló vacía. Se sentía mal, estaba muy triste por las palabras que le había dedicado su tutor.
-No sé nada- se repitió mientras unas lágrimas comenzaban a recorrerle el rostro-. No sé… no sé nada.
Entonces, alguien se le acercó por la espalda.
-¿Estás
bien, Aylin?- le preguntó un alegre Lucifer que luego
tomaba asiento a su lado-. ¿Por qué lloras?.
-Yo…-
estaba a punto de decirle la razón pero le dio tanta vergüenza
que prefirió decir-… no sé por qué lloro.
-Sí
que no sabes nada- le dijo con una sonrisa y Melody se sintió
peor-. Ya, tranquila, no es tan malo.
-¡PERO
SI NO SÉ NADA!- le gritó la pequeña.
-Eso es
bueno- le sonrió-. Si no sabes nada entonces yo te
puedo enseñar. Porque si supieras algo entonces no podría
ser tu tutor.
Melody se calmó un poco, empezaba a entender por donde iba el punto de Lucifer pero aun seguía muy triste como para levantar la cara.
-No empieces tu primer día de clases con lágrimas- siguió diciéndole con alegría-. ¡Sonríe!. Mira que yo estoy feliz de ser tu tutor.
La niña levantó un poco su cara para ver al muchacho, pero éste en un rápido movimiento llevó sus dedos a los labios de Melody obligándole a sonreír un poco.
-Te ves
más bonita con una sonrisa- le aseguró el pelirrojo
y luego bajó sus manos-. Ahora por qué no me
intentas sonreír.
-Estoy
sonriendo- le dijo tímidamente con una triste sonrisa.
-Vamos
Aylin, puedes hacerlo mejor- le animó y entonces la niña
esbozó una sonrisa un poco más alegre-. Así
se hace- le felicitó.
-¿Estarás
siempre conmigo?- preguntó de pronto la pequeña.
-Según
me explicaron debo hacer de tutor después del primer recreo y
usar las horas de la tarde para explicarte lo que no entendiste y
ayudarte con tus tareas- le dijo Lucifer.
-¿Entonces
te veré siempre después del primer recreo?- volvió
a preguntar ya con un poco más de ánimo.
-Después
del primer recreo estaré siempre en el salón de
nivelación- le aseguró el chico guiñándole
un ojo y Melody se sonrojó un poco del nerviosismo que le
causaba Lucifer.
-0-0-0-
Mientras tanto a esa misma hora, los alumnos del IIº Medio del Nuevo Colegio Alemán comenzaban sus clases de inglés. El profesor estaba pasando la lista y hasta entonces no había nadie ausente, así fue hasta que llegó a cierto nombre…
-¿Ricardo Estrada?- llamó el joven profesor-. ¿Ricardo Estrada?- volvió a llamar pero nadie le respondió-. ¡Qué raro!. Pero si está presente en las clases anteriores- se dijo a sí mismo mientras revisaba la asistencia de su alumno-. ¿Alguien sabe qué pasó con Estrada?- les preguntó al curso pero, como siempre, nadie lo sabía.
-0-0-0-
Entretanto Ricardo Estrada, un muchacho algo bajito para sus 15 años, corría por las calles del centro de Santiago, vestía como un escolar cualquiera sólo que no usaba corbata y su camisa estaba desabotonada en los dos primeros botones además de que usaba zapatillas en vez de zapatos.
Se detuvo frente a un Pub, jadeó un poco por la falta de aire y luego se decidió a entrar. Ahí adentro estaba Carlos Bohemio, el dueño del local, un viejo de como 50 años con su larga y enredada barba de tonos grisáceos, se encontraba ordenando las mesas. No muy lejos de él habían un chico y una chica, ambos de 15 años, la chica se llamaba Dominique Mirasol (aunque todos le decían “Domi”), era un poquito gordita, traía su castaño cabello largo hasta la altura de la cintura y se le podían apreciar varios mechones rojos que ella misma se había hecho; el chico era el hermano mellizo de Domi y su nombre era Remigio Mirasol (pero todos le decían “Remi”), tenía cara de niño, cosa que lo hacía ver tierno, y su cabello ya le llegaba por la altura del cuello.
-¡Ya
llegué!- anunció Ricardo a los presentes y estos le
miraron.
-Hola
Ricardo- le saludó Remi con el saludo de manos que
tenía con su amigo.
-No
hallábamos la hora de que llegaras- le dijo Domi a modo de
saludo mientras le daba un beso en la mejilla.
-¡RICARDO!-
le saludó el viejo Carlos mientras le daba un
fuerte abrazo al chico-. Había pasado mucho que no te veía.
-Pero si… ayer vine- logró decir con algo de dificultad ya que el
abrazo no le dejaba respirar normalmente.
-Sí,
pero ya pasaron muchas horas desde entonces- se excusó
mientras le soltaba.
-¡Oye,
mira para acá!- le llamó Domi y Ricardo se volteó
para verla-. Ya escuché la música que compusiste y
quiero decirte que está bastante buena.
-Pues
me gusta escucharte eso, Domi- le aseguró Estrada.
-Sí,
pero aun no tenemos letra- les recordó Remi-. A menos
claro que la traigas hecha.
-Así
es, la traigo conmigo- les aseguró el chico.
-¿En
serio?. ¡Deja ver!- le pidió su amiga.
-La
terminé en el primer recreo, ojalá les guste- y
dicho esto le pasó una hoja a Domi y ella se la quitó
pues tenía mucha prisa por conocer la letra.
La muchacha leyó atentamente la hoja, estaba muy emocionada. Sin embargo, su expresión comenzó a cambiar. Lentamente empezó a fruncir el ceño y su boca comenzaba a torcerse.
-¿Quieres
que cante esto?- le preguntó a su amigo intentando
contener la poca paciencia que le quedaba.
-Sí-
le afirmó Ricardo.
-Ricardo…
¡Ni creas que voy a cantar esta porquería!- exclamó
la chica en voz alta.
-Tú
me dijiste que escribiera también la letra y eso hice- le
dijo como si nada.
-Es que
Ricardo, cómo se te ocurre que voy a cantar una canción
donde se le pide a alguien que llore- le reclamó entre
risas-. Mira, por decirte lo que dice acá: Verte
llorar es lo mejor- leyó la chica-. ¿Se
puede saber que le encuentras de lindo a llorar?.
-Suena
muy deprimente para nuestro primer concierto- dijo Remi.
-Y
escucha esto- siguió Domi mientras revisaba la letra de la
canción-. Me gustan tus lágrimas, pero el
que te hizo llorar lo lamentará- leyó.
-Eso de
que le gustan las lágrimas sonó raro- opinó
su hermano.
-No voy
a cantar esto. ¡No y no!- tachó la muchacha.
-Bueno,
entonces no hay música- tachó Ricardo también.
-¡Eso
no!- le reclamó la chica-. Cambia la letra, pero yo me
quedo con la música.
-Si
bien recuerdas la música la compuse yo y esa canción la
hice exclusivamente para esa música, así que si no hay
canción no hay música.
-¡No
puedes hacernos esto Ricardo!- le reclamó la chica.
-El
concierto es este Viernes, Domi- le recordó Estrada-.
Así que si quieres cantar acepta la canción- le
sonrió el chico sabiendo que la tenía ganada.
-Te
odio- le susurró la chica mirándole feo mientras
caminaba pesadamente hasta donde se hallaba una batería en la
cual se sentó-. Ya, empecemos a practicar de una vez-
sugirió y Remi intentó contener una risita.
-Es
increíble como logras convencerla- le dijo Remi.
-Y no
sabes como encanta hacerlo- confesó Ricardo y pronto los
dos se rieron para sí mismos lo más bajo posible ya que de esa forma Domi no les
escucharía y no se enojaría más.
-0-0-0-
A la una con quince minutos de la tarde sonó el timbre que anunciaba el fin de las clases por ese día en el Colegio las Voces de Jesús. Los alumnos se fueron retirando de sus asientos y abandonaron sus salones para irse a sus casas. Sin embargo, los del salón de nivelación tuvieron que quedarse pues les esperaban sus clases de la tarde junto a sus respectivos tutores.
Melody salió del salón y se sentó en la misma banqueta en la que se había sentado anteriormente en el segundo recreo pues Lucifer le aseguró que la vería allí al terminar las clases. La pequeña esperó y esperó pero al chico no se le veía ni un solo pelo.
-No va
a venir- se entristeció bajando su cabeza y de pronto se
cruzó con su mirada una mano que sostenía una barra de
chocolate.
-¿Tienes
hambre?- le dijo el dueño de aquella mano, era Lucifer-.
A esta hora todos tienen hambre y se van a almorzar a sus casas, fue
por eso que te traje un chocolate y un poco de leche- decía
mientras mostraba también su otra mano que tenía una
cajita de leche.
-¿Son
para mí?- preguntó la niña y el chico le
afirmó con la cabeza-. Muchas gracias, Lucifer- dijo
mientras tomaba las cosas entre sus manos y empezaba por comerse el
chocolate.
-Cuando
termines iremos a comenzar con tus lecciones de lectura- le dijo
el pelirrojo.
-Por
cierto, el Profesor Miguel me dio antes estos carteles. Dijo que eran
las vocales- decía la pequeña al tiempo que le
enseñaba a su tutor los dichosos carteles.
-Entonces
empezaremos fácil- le aseguró el chico-. Y
cuando te sepas bien las vocales te enseñaré el
Abecedario.
-¿Qué
es el Abecedario?- preguntó Melody.
-Todo a
su tiempo- le sonrió.
Melody se sentía muy bien al lado de Lucifer, aunque aun no sabía muy bien el por qué se colocaba tan nerviosa cuando se le acercaba mucho. Además había resultado ser un buen chico después de todo.
Cuando la niña terminó de comerse su chocolate y de tomarse su leche exhaló un aliviado suspiro indicando que ya se encontraba satisfecha.
-Todo
estaba muy rico, gracias Lucifer- le agradeció.
-Por
nada- le sonrió el aludido-. ¡Y ahora una carrera
a la biblioteca!- gritó animado.
-¿Qué
es eso?. ¿Dónde queda?- preguntó confundida.
-Pues
sígueme y lo sabrás- le aseguró el chico
mientras se iba corriendo.
-¡Lucifer
espérame!- le gritó Melody y rápidamente se
paró para ir a alcanzar a su tutor.
Y sin darse cuenta, mientras corría para seguir a Lucifer, Melody comenzó a sonreír.
Lo único que esperaba era este capítulo para por fin empezar a ponerlos juntos. La verdad es que creo que hacen una pareja muy adorable. n.n
Y sí, ahora me demoré menos en publicar porque andaba inspiradísima y por eso pude terminar este capítulo. Ahora me demoré tres semanas exactas en publicar, ni siquiera alcancé al mes, eso es bueno. XD
A propósito, los niveles escolares de esta historia son los que existen en Chile (pues la historia se basa en mi país natal). Los cursos en Chile están divididos en Pre-Básica (antes de entrar al colegio, son los cursos del jardín infantil), Básica y Media; éstas dos últimas se hacen en los colegios. Aquí les hago una comparación con la división de curso que usamos frecuentemente en los mangas:
Cursos equivalentes a la Primaria:
1º
de Primaria ----- Equivale a ----- 1º Básico (Edad de
inicio: 6 años)
2º
de Primaria ----- Equivale a ----- 2º Básico (Edad de
inicio: 7 años)
3º
de Primaria ----- Equivale a ----- 3º Básico (Edad de
inicio: 8 años)
4º
de Primaria ----- Equivale a ----- 4º Básico (Edad de
inicio: 9 años)
5º
de Primaria ----- Equivale a ----- 5º Básico (Edad de
inicio: 10 años)
6º
de Primaria ----- Equivale a ----- 6º Básico (Edad de
inicio: 11 años)
Cursos Equivalentes a la Secundaria:
1º
de Secundaria ----- Equivale a ----- 7º Básico (Edad de
inicio: 12 años)
2º
de Secundaria ----- Equivale a ----- 8º Básico (Edad de
inicio: 13 años)
3º
de Secundaria ----- Equivale a ----- Iº Medio (Edad de inicio:
14 años)
Cursos equivalentes a la Preparatoria:
1º
de Preparatoria ----- Equivale a ----- IIº Medio (Edad de
inicio: 15 años)
2º
de Preparatoria ----- Equivale a ----- IIIº Medio (Edad de
inicio: 16 años)
3º
de Preparatoria ----- Equivale a ----- IVº Medio (Edad de
inicio: 17 años)
Los uniformes también son los típicos de Chile, aparte que no conozco otro país donde se use el Jumper como uniforme escolar femenino. Si quieren hacerse una idea de cómo son los uniformes pues visiten mi perfil que tiene el enlace a una página donde verán como son los uniformes de Chile. ;D
¡Es cierto!. Casi se me olvida decirles una cosa muy importante...
¡GRACIAS POR LOS 200 HITS! n.n
"Dulce Melodía" es propiedad de Tsory.©Copyright 2006. Nadie puede tomar algo de esta historia sin el previo consentimiento de su autora.