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Fiction » Kids » La pérdida de las moralejas font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Revita Locatis
Fiction Rated: K - Spanish - Fantasy/General - Reviews: 4 - Published: 11-22-06 - Updated: 03-30-07 - Complete - id:2279940

LA PÉRDIDA DE LAS MORALEJAS

Para todos aquellos niños que dicen no serlo.

Entonces, sin aviso y desde el gran cielo azul del valle llegó Cúmula. Tenía un color blanco fulgurante porque estaba bastante enojada. Isadora se sintió muy contenta de verla porque por fin veía a alguien conocido y corrió hasta ella mientras los tres cerditos se ponían de acuerdo para hacerlo como la niña había dicho, era una buena idea.

-¡Tú, pequeña atolondrada irreflexiva¿Se puede saber que has hecho con todos los que te has encontrado?

-¿Hacer? Sólo les he dado consejos.

-Y¿por qué has hecho eso, princesa?- preguntó de nuevo la nube enfurruñada.

-Porque ellos se equivocaban.

-¡Exacto! Isadora, princesa¡son cuentos¡No puedes ir y hacer lo que quieras!

-¿Por qué no?- preguntó ella inocentemente.

-¡Por que los pones completamente del revés! Los cuentos sirven para algo: transmiten una enseñanza para que los niños que los lean no hagan caso de los lobos extraños, de las brujas que ofrezcan golosinas, no hagan bromas pesadas a pobres pastores y sobre todo para que se hagan una casa con unos buenos cimientos.

-¡A Caperucita se la iba a comer un lobo!

-Y seguro que después de que eso le pasara tendría más cuidado. Si nada les sucede, su historia nunca será contada. No basta explicar como has hecho tú: si no se equivocan por ellos mismos nunca aprenderán nada. Así que yo te voy a castigar para que tú también aprendas esta lección.

-Pero¡no he hecho nada malo!

-Los cuentos no se tocan, te lo advertí. Si los cambias los niños nunca podrán instruirse con ellos, y los mayores no podrán advertirles usándolos.- explicó Cúmula aun enfadada pero paciente.- Además me has desobedecido y eso tampoco debe hacerse.

-¿Qué tendré que hacer?- preguntó Isadora comprendiendo su error.

-Volverás con ellos y desharás lo que has hecho.- dijo la pequeña nube, que había recobrado su hermoso color azul.- Déjalo como debería ser. Después yo volveré para recogerte y llevarte a casa¿de acuerdo, pequeña?

-Está bien.

Así, Isadora regresó arrepentida al bosque tan espeso que no dejaba pasar un rayo de sol y buscó a la niña Caperucita Roja para que no se fiara otra vez en lobos con dientes como puntas de navaja.

Luego buscó a los hermanitos Hansel y Gretel perdidos en el bosque para que nunca volvieran a comer los dulces que les ofrecieran aunque las personas fueran agradables.

Más tarde salió del bosque para encontrarse al pastorcillo Pedro, que decía tantas mentiras que el día que dijera la verdad nadie le escucharía.

A los tres cerditos los llevó hacia la responsabilidad y el trabajo cuando el lobo feroz destruyó las casas de paja y de madera.

Tras aquel día tan cansado, Isadora, como toda niña y princesa inteligente, decidió sacar también una lección de su regalo de cumpleaños mientras montada sobre Cúmula, veía aparecer su enorme castillo en el horizonte: la importancia ancestral y tan antigua de unos cuentos tan populares que no parecían tener más realidad que aquella que contaban. Y sin embargo, tenían algo más que añadir siempre: la magia que contienen sus moralejas.

Por las que alguien ajeno a ellas es capaz de percibir que no todo es fantasía y volverlos realidad. Porque en esas ocasiones ambos mundos se aúnan para demostrar que todavía no somos independientes, que aún no lo sabemos todo y que como niños seguimos poniendo de ejemplo al pequeño pastor mentiroso o a aquella niña que creyó las palabras de un lobo.

FIN

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Gracias a quienes lo hayan leído. Un saludo:

RL-P



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