| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Tú Sinsabor
I
Pero Mister Nott, ya acostumbrado a pasar la mitad del año enfermo no había hecho caso a las indicaciones del doctor de quedarse en cama en los días fríos y había ido a disfrutar del silencio invernal al escritorio, conciente de que el placer no duraría mucho.
Y por eso, a sabiendas de que no debía, abrió la ventana y el fresco le pegó en la cara hasta llegar a un punto en el cual dejó de sentir.
De joven había sido activo y saludable. Solía montar a caballo y realizar expediciones varias veces al año. Pero la vejez había avanzado y acabado con su resistencia, poco a poco, y ya fuera solo por la edad, la genética o la crueldad del destino, ahora enfermaba tan a menudo que no recordaba muchas épocas en las que se sintiera totalmente sano.
Por supuesto, no todo era tan horrible, pues aun que viejo y aquejado, tenía buenas cosas en la vida: Una esposa con la que se había casado veinte años antes, cuando ella era apenas una adolescente floreciendo y él ya un adulto con fortuna y honor. Y a su hija, de apenas 15 años, que de repente, se había convertido en el sueño de muchos de los habitantes masculinos de Ginestokere.
Hubiera deseado más hijos, por supuesto, pero cuando su pequeña hija le fue entregada después de su lucha por nacer, había decidido que cualquier otro hijo, fuera varón o mujer, sería menospreciado sin intención, opacado por la belleza de la hermana mayor.
-Pero¡querido¿Qué haces ahí¿Es qué acaso no recuerdas las ordenes del doctor?- gimoteó una voz a sus espaldas. Él volteó lentamente, aburrido y esperando el regaño que no tardaría en llegar.
- Respiraba un poco de aire puro.
-¿Puro? Querrás decir helado, o suicidándote, que me parece más lógico.
-¿Suicidarme? No lo haría- se lo pensó mejor y añadió en voz baja- por ahora.
-¿Perdón?
-No, nada- y cerró la ventana.
La señora Nott tendría unos treinta y ocho años y unos 13 de vivir estresada por la salud de su esposo. De joven, había sido una belleza de cabellos rojos, ojos azules, vanidad insufrible y egolatría enfermiza, hasta que se casó y se dio cuenta que su esposo, por muy enamorado que estuviera, no se lo demostraría con las rosas y los poemas que sus demás pretendientes le dieran en su pasado, por lo que tuvo que centrarse y madurar.
Solo que Mister Nott opinaba que había adoptado los modales de las mujeres adultas de su sociedad más patéticas y a la vez, la hipocresía de las más jóvenes, lo cual hacía una mezcla extraña y según él, diabólica.
-¿Por qué tienes la ventana abierta¿No ves que te puede hacer daño?- le reclamó la señora Nott a su marido en el mismo tono que uno usa para hacer listas- ¡Qué te ha dicho el doctor?
-Que me quede a morir dentro de mi cama.
-¡Exacto¿Por qué no puedes obedecerle¡Vamos, marido¡Que ya eres un adulto y no un adolescente!- y haciendo como si la discusión-monologo la acalorase se echó aire con las manos y fingió tranquilizarse- Pero eso no me interesa, ahora, tengo que contarte de algo de suma importancia.
Mister Nott asintió, ya sentado y jugando con la pluma que usaba para escribir le dijo a su mujer que continuara.
-¿Recuerdas lo hermosa que nuestra querida Catherine se veía ayer por la noche¿Qué atraía más miradas que Mis Lizardi, a pesar de que esta es mayor y –lamentablemente- más rica que ella¿Si? Y supongo que también recordaras que uno de los caballeros que más demostraron su admiración hacia nuestra hija fue Mister Bronson.
-¿Cuál de los tres?
-¿Cuál de los tres¿Cómo puedes preguntar eso? El Mister Bronson mayor sigue de luto, aun que ya ha pasado un tiempo considerable de la muerte de su amada esposa... ¿tú te aquejarías tanto si muriera?-preguntó de repente recuperando el tono estupido de su juventud.
-No te vas a morir antes que yo. Y no has respondido mi pregunta¿cuál de los tres?
-Obviamente, no fue el padre. Edgar Bronson, aun que le dedicó varias atenciones y tuvo una charla agradable con ella,. No se comportó así exclusivamente con ella, por lo tanto, no hablo de él. Y solo nos queda una persona: James Bronson, el primer caballero de la ciudad.
-¿Y cuál es lo importante del asunto?
- Que Mister Bronson bailó con Catherine dos piezas y al terminar la última, caminó hacia una de las columnas mientras nuestra hija aceptaba la invitación de Mister Lincoln. ¡Lo hubieras visto! Caminaba hacia su primo con una sonrisa tan hermosa que varias damas, al verlo pasar (incluyéndome a mi, lo confieso) suspiraron enamoradas.
Casualmente, yo estaba ubicada muy cerca de aquella columna hacia la que caminó, por lo que pudo escuchar que le decía al Joven Edgar: “primo, estoy enamorado” y aquel, como el insolente que es le preguntó: “¿Y de quién... Ahora?”. “De Catherine Nott”
¡Si cariño¡Esa es la cara que puse cuando semejante noticia!
Aun que tal vez la señora Nott había interpretado mal la expresión de su mirada, que no denotaba más que espanto y confusión.
-¿Te imaginas el brinco que di al escuchar eso¿Las múltiples posibilidades que pensé? Catherine es la joven más bella de la ciudad, y con toda seguridad del país. Es hermosa, inteligente y algo frívola, pero no está mal, pues necesita tener algún defecto para ser admirada y soportada. Y por eso cariño, Catherine, casado con Mister Bronson no solo asegura su futuro, si no que también el nuestro.- concluyó con una sonrisa de satisfacción parecida a la que había puesto veinte años atrás, al ver su vestido de novia.
Y como Mister Nott aun no encontraba las palabras apropiadas para decirle a su mujer que James Bronson le parecía, aun que rico y buen mozo, un tonto, esta se lo tomó como que él estaba muy emocionado.
-¡Pero espera¡Aún no he terminado de contarte! James Bronson agregó a la declaración que le hizo a su primo: “Es un ángel Edgar¿escuchas? Tiene la piel más blanca y suave que he sentido en mi vida y la sonrisa más tierna que veré. Me he enamorado de ella desde que la vi y cuando bailé con ella me sentía el hombre más feliz del mundo¿me comprendes Edgar?” “Claro que te comprendo” respondió con fastidio el interlocutor, pero en un momento cambió su tono de voz a uno más vulgar y le preguntó con una enorme sonrisa: “¿Y cómo puedes saber que es la piel más suave que has sentido? Lleva guantes¿qué has sentido?” Mister Bronson se sonrojo bastante y dijo “su hombro” un atrevimiento que le perdonare por el momento.- le sonrió a su marido, sin hacerle caso a su ceño fruncido que claramente expresaba protección- Edgar Bronson se carcajeó entonces, como si el amor que siente su primo hacia mi hija no fuera serio y le señaló que si tan feliz era con “la pequeña pelirroja” fuera y le pidiera otra pieza. “Me parece que otra pieza es excesivo, primo”. “Maravilloso” le respondió “si esa es tu opinión iré yo y le pediré un baile, pues no me ha concedido uno en toda la noche, principalmente por que no se lo he pedido” y sonriéndole burlonamente, se adelantó antes de que su primo le pudiera replicar.
James Bronson se quedó serio, observando como el otro joven sacaba a bailar a Catherine y entablaba una, al parecer, agradable conversación con ella.
Entonces, supuse que era el momento idóneo para intervenir. Salí de mi, llamémoslo escondite y salude a Mister Bronson, quien me miro un poco confuso y me dijo: “Su hija se parece bastante a usted, casi diría que son hermanas” me reí y agradecí mentalmente que él hubiera sido quien me diera la oportunidad de hablar de Catherine.
“Es curioso que mencione a Catherine, Mister Bronson, pues es justamente de ella quien le quería hablar”. Me miró extrañado y le explique: “Lo siento de veras, Mister Bronson, pero al oírlo hablar de mi hija, no pude evitar escuchar toda la conversación que tuvo con su primo. No me mire así, Mister Bronson, quien debería avergonzarse soy yo, no usted. Pero si usted me lo permite, debo decirle que el sentimiento que siente hacia mi hija no me molesta en lo absoluto, al contrario, me parece muy sincero y dulce”. Y con eso, querido, Mister Bronson sonrió abiertamente, mirándome como si yo fuera la última luz que pudiera iluminarlo. De veras, está totalmente enamorado de Catherine, más de lo normal para ser la primera vez que la ve y que son pocas las palabras que ha intercambiado con ella, pues la mocosa ha salido mala y no ha hecho más que ignorarlo.
-Catherine no es mala. No entiendo por que esa necedad tuya de catalogarla de “malvada”, “cruel”, “retorcida” y demás nombres que no van con la ternura y delicadeza de su carácter. Si de algo de que peca, es de consentida y tal vez necia, pero es un crimen que muestres tal desprecio al hablar de tu hija, cuando la quieres tanto.
-Catherine se comporta como “malvada” en mi presencia y muestra la delicadeza de la que hablas solo cuando hay otros presentes o tú. A ti te prefiere.
-No me prefiere, mujer- y al notar que su temperamental mujer ponía cara de dolor al decir aquello decidió animarla a continuar- Anda, continua con tu relato.
-Pues Mister Bronson me anunció que deseaba conocer a la pequeña mejor y anunciar dentro de poco la boda, si conseguía enamorarla también. En ese instante, Edgar Bronson y Catherine llegaron hablando. Mister Bronson se contrario bastante al ver llegar a su primo y a su acompañante, pero no hizo nada ridículo. “Catherine¿conoces ya a Mister Bronson?” le pregunte y ella contestó: “Si, a los tres, de hecho” y se rió, acompañada de Edgar Bronson, detalle poco agradable para mi, pues como ya te he dicho, no es muchacho que me guste.
Hablamos por un rato, o más bien, ellos hablaron, pues yo evaluaba la relación que James Bronson y Catherine llevaban y eso es lo que me preocupa: Catherine le prestaba más atención a Edgar Bronson y James Bronson se había intimidado por la presencia de ella.
Aun así, esposo, creo que solo es cuestión de tiempo para que Catherine se enamore de Mister Bronson y se casen. Por esa razón, pienso aceptar la invitación que Mister Bronson me hizo para ir a comer a su casa hoy y lograr que Catherine socialice con él.
Esa misma tarde, en Lady Park, residencia de los Bronson, James y Edgar Bronson hablaban animadamente en el salón cuando vieron aparecer, pro la ventana, un carruaje, del que salieron dos mujeres de cabello pelirrojo.
-Me parece que tu dama ya llegó- murmuró con indiferencia Edgar.
-Me parece que a mi dama le resulté poco interesante- murmuró desanimado James.
-Me parece que a tu dama le parecerías más interesante si hablaras más y suspiraras menos. Sin embargo, yo no encuentro que tiene de interesante Miss Nott. Tan solo tiene 15 años.
-¿Y eso qué¿No viste sus ojos? Sus hermosos ojos color verde. La forma de su cabello, tan largo, rojo, sus pecas, tan tiernas... Edgar- y un jadeo salió de su boca- Edgar, todo su cuerpo debe estar cubierto de pecas... ¿te imaginas¡Todo su maravilloso cuerpo! No me negaras que es una belleza, un ángel.
- No me gustan mucho sus bucles rojizos, me marean.
Y aun que James Bronson habló más y suspiró menos, Catherine Nott prestó más atención a las palabras del primo, considerándole más inteligente y sociable. Como era de esperarse, aquello a la señora Nott no le complació, pues consideraba a Edgar Bronson un muchacho bohemio, coqueto y menos digno que un caballo, por lo que su humor se mantuvo irritable varios días, para desgracia de su marido y su hija.
Un día, en Lady Park Catherine salió a tomar aire, bajo la excusa de que se había mareado y se encontró con Edgar Bronson en los jardines, fumando un puro a escondidas.
-¿Fuma Mister Bronson?
-Si, Miss Nott, pero es secreto.
-¿Y por qué es un secreto?
-Por que lo hace más emocionante, por supuesto.
Así que esa fue la primera lección de Edgar Bronson a Catherine Nott; el secreto le da mayor emoción al asunto.
Para el alivio de la señora Nott y para la desgracia de Miss Nott (aun que no fue muy grande) Edgar Bronson decidió al cabo de unos meses irse a vivir a París, bajo propósitos no muy claros y una fría mañana abandonó Ginestokere.
Y fue entonces cuando la señora Nott decidió contarle a su hija sus planes. Por supuesto, la muchacha no lo tomó nada bien.
-Disculpa, madre, creo que no he entendido bien¿me lo podrías repetir?
-¡Claro que has entendido! James Bronson está locamente enamorado de ti y planea pedir tu mano y tú por supuesto, se la darás.
Catherine tardó un poco en reaccionar, mientras acomodaba las palabras: No se veía a si misma casada, ni mucho menos casada con James Bronson.
-¡Mamá¡Eso es imposible¡Me niego a casarme con él! Será apuesto y rico, pero cuando habla muestra el mismo intelecto que un chimpancé enjaulado.
-¡Catherine!
-¡Lo siento! Pero es verdad: No hace más que verme y verme y cuando le pregunto algo parece despertar de un sueño proveniente del país de Morfeo. Ahora, que si de verdad quieres casarme con Un Bronson- y los ojos le brillaron con especial emoción- No te pondría reparos en aceptar la propuesta de Edgar Bronson, el cual me parece un caballero encantador.- y sonrió con coquetería, recordando a Edgar Bronson.
Aquello pareció ser demasiado para la madre:
-¿Edgar Bronson¿Te parece encantador¿Qué te parece encantador¿Su sonrisa tan descarada¿El tono tan degradante que usa para hablar con sus mayores¿Las coqueterías que le dedica a la mitad de las mujeres¡Por dios Catherine¡Ni siquiera sabemos a que se dedica! Además- añadió más calmada- se ha ido a Europa está mañana, según tengo entendido y nunca pareció muy interesando por ti- terminó con un tono de crueldad,. Un tono que según Catherine Nott, no estaba permitido usar con ella. Así que muy molesta y con la nariz apuntando hacia el candelabro, salió de la habitación.
¡saludos!
Desire.