| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Capítulo 32. Mi abbandono a te
-Esa niña es muy extraña…
-Sí, y habla muy curioso…
-A mí no me agrada, siempre es muy callada…
-Dicen que está en Japón porque está loca y su familia no la quiere…
Una niña de doce o trece años escuchaba sin inmutarse los comentarios de sus compañeras, sentada en una solitaria jardinera. Ya llevaba un año viviendo en Japón y conviviendo con ellas, pero aún así no había logrado adaptarse; la secundaria Mamoru Aiky era muy buena, pero sus alumnos dejaban mucho que desear… o eso pensaba la chica, cuyo cabello encrespado le daba cierto toque lunático.
Su estancia en el internado para señoritas Genmitsu tampoco era muy agradable, pero no tenía otra opción…
-Hola.
La muchacha del cabello crespo giró el rostro, viendo a la chica que acababa de sentarse a su lado.
-Me transfirieron a tu grupo porque separaron al mío… dicen que éramos un problema… -comentó, sonriendo. Llevaba el cabello castaño oscuro, casi negro, trenzado, y hablaba muy rápido a pesar de que usaba frenillos.
La otra niña no contestó.
-Me llamo Maura Aregui, mucho gusto –dijo, haciendo una pequeña reverencia y estirando un delgado y moreno brazo.
La muchacha observó la mano unos instantes y luego alzó la vista, con lo que su mirada chocó con la de Maura.
En silencio, levantó su mano y estrechó la de Maura.
-¡Bien! ¡Ya está! Somos amigas a partir de hoy y hasta el fin de nuestra existencia, ¿O. K.? ¡Cuéntame cómo es Inglaterra! ¿Qué opinas de Japón? ¡¡Has usado un karaoke?!, es muy divertido… ¿Entiendes bien el japonés o te cuesta mucho trabajo? Es sencillo aprender, si quieres te puedo ayudar…
Maura comenzó a hablar y hablar, moviéndose por toda la jardiera y alrededor de la muchacha. Parecía que la habían clonado.
-¡Es verdad! Tu apellido es Makino, pero ¿cuál es tu nombre?
…
-¡Yuri!
Maura gritaba emocionada desde las pequeñas tribunas. A un lado estaba Kuchunugui, siguiendo el trayecto de los elegantes movimientos de Saki. Además ahí se encontraba Natsumi, la amiga de Aideru (quien parecía muy pensativa, observando el cielo)… Y otra persona que parecía fuera de lugar: Risu Kurayami.
Apenas pasaron dos días desde lo sucedido en la Plaza Tabemono, y todo el colegio Shitsuni ya sabía que Phill y Saki habían sido atacados por dos hombres vestidos de manera estrafalaria, además de que otros alumnos del colegio habían sido testigos.
En el noticiero dominical había salido un video tomado con un teléfono celular en el que se identificaba perfectamente a Sifón, y algunas personas que habían ido a la playa de Okinawa durante el verano lo identificaron del día en que una muchacha fue arrastrada por un remolino.
Por si fuera poco, Yuri y los demás habían sido interrogados, a lo que ellos habían contestado no saber. Risu contestó lo mismo por insistencia de su hermana, aunque él parecía muy molesto; Oktikun, por su lado, había estado muy serio en todo el entrenamiento de la tabla… no lo habían visto antes porque en cuanto Jacques subió con Phill, Okitkun desapareció de la vista.
Todas las personas que fueron atrapadas en las burbujas de Sifón denunciaron pérdidas materiales (celulares, relojes, etc.), y habían relatado que dos hombres habían volado y peleado en el aire…
Aparte algunos de los comerciantes de la Plaza Tabemono también se quejaron por pérdida de mercancía y daños a sus locales… y entre ellos estaba Chirátere Tsukino, quien reprendió a Saki en cuanto hubo despertado por tratar de enfrentarse con el ser.
-Bien… muy bien, hemos terminado… Ya falta poco más de un mes para el concurso de las tablas, ¡así que espero que sigan tan bien como van! –bramó la profesora Tairyoku.
Todo mundo se dispersó. Jacques se acercó a charlar con Phill, que llevaba una gasa pegada en la mejilla, sitio en el que recibió un latigazo por parte de Donquel al defender a Saki.
Saki inmediatamente se fue, acompañada por Kuchunugui… y al dar unos cuantos pasos aparecieron Goto y Hikari, hermanas de Saki.
Rogan y Netsu estaban muy alejados de todo mundo desde sus respectivos incidentes, por lo que a Yuri no le sorprendió que tomaran sus cosas y se fuesen aprisa… Sin embargo, Yuri notó que Netsu iba escribiendo velozmente en su teléfono móvil.
Yuri también advirtió cómo Shizuka observaba de reojo a Phill y Jacques, a quien se les acercó Natsumi.
-Yuri… ¿puedo hablar contigo?
Yuri se sobresaltó. Risu estaba frente a ella, y parecía molesto.
-Dime… -le dijo, tomando su mochila.
-Necesito saber qué le pasó a mi hermana… ¡Quiero saber qué pasó el sábado! Sé que tú y tus amigos saben lo que está…
-¿Qué pasa Yuri?
May & Moy se les acercaron. La primera sonreía, pero llevaba una expresión interrogante en el rostro. Moy sólo miraba a Risu de pies a cabeza, y luego atisbaba a Yuri como preguntando si todo estaba bien.
-Nada… sólo quiere preguntarme…
-Sólo vine a invitarla a conocer a Hisui… -espetó Risu, mostrando un rescoldo de la sonrisa que generalmente ataviaba su faz.
-¿Y quién es Hisui? –preguntó Maura, quien también se acercó, mirando extrañada a Yuri y a Risu.
-Es la hija de unos conocidos –murmuró Yuri, con su voz seca.
-Entonces te espero mañana en el grupo… No tienes práctica de la tabla, ¿o sí?
-No, está bien –conestó Yuri, algo desconcertada por la actitud del muchacho.
-Nosotros también vamos –dijo Moy, con su rasposa y extraña voz.
-Y yo –se apuntó Maura, sonriente.
-Está bien –repuso Risu, aunque en un tono que no parecía muy alegre-, los veo mañana…
Luego se dio la vuelta y bajó el escalón sobre el que estaba de un salto.
-Nunca lo había visto por aquí… -murmuró May, borrando unos microsegundos su tensa sonrisa.
-Bueno… te acompaño a tu casa, Yuri.
Yuri miró a Moy.
-Por mí está bien…
Los cuatro comenzaron a caminar, por lo que no notaron que Watame pateó con sorprendente fuerza las gradas, echando humo por la nariz…
…
Netsu bajó del autobús colectivo. En la parada estaba Sairen, su mejor amiga.
-¿Ya encontraste al indicado? –inquirió Sairen, con los ojos cristalizados.
-Sí… es el presidente del comité… Tú sabías… que yo…
-Lo entiendo… -contestó Sairen, y luego sonrió- Me… me alegra que lo hayas encontrado al fin… Lo importante es que… seas muy feliz…
Ambas permanecieron en silencio; sopló una ligera brisa que hizo ondear su ropa y sus melenas. Algunas personas pasaron frente a ellas, ansiosas por llegar a casa para una tranquila cena en familia.
-Entonces te acompaño al almacén… imagino que vas a necesitar ayuda con eso de que Tsumetai y Tora no se han sentido bien… y creo que a tu madre le vendrá bien descansar esta tarde…
-Gracias.
…
-El parque Hou siempre se ve bellísimo…
May se hallaba absorta viendo cómo los patos nadaban aplacadamente sobre la superficie del cristalino lago. Ya estaba restablecido, mas no se veía tan esplendoroso como antes de que Sifón y Forcas lucharán en él.
-¿Recuerdas cuando vinimos a hacer un picnic tú, Jinsei y yo? –preguntó Maura, viendo a Yuri por encima de la cabeza de Moy.
-Sí… fue cuando Jinsei nos contó que le gustaba Aideru –respondió Yuri.
-Y la cara que puso cuando le dijimos que tenía novia… -murmuró Maura con cierto aire burlón- Hablando de eso, ¿Aideru aún ve a Kana?
-Creo que sólo se envían correos electrónicos de vez en cuando… y a veces platican en el mensajero instantáneo…
-Que mal que ella se haya regresado a Tokyo… pero al menos ahora Aideru tiene Phillip, ¿no crees?
Yuri soltó un bufido.
-¿Falta mucho? –cuestionó Moy, a la vez que seguía a May y observaba recelosamente a todos los hombres que se le quedaban viendo.
-No, es cerca de la entrada oeste…
-Debes admitir que Phill es mejor que Jinsei –murmuró Maura, pero Yuri no le contestó.
…
-Pensé que dejarías de venir tras la muerte del señor Chie-Tensai…
-No… a él le tenía una estima especial, pero a las demás señoras también les tomé mucho afecto…
-La Madre Superiora me contó un poco sobre tu familia…
Rogan veía el atardecer en el patio del convento de la Santa Trinidad, apostado en una banca. En la misma banca, algo alejada, estaba sentada Sor Anabel, la joven monja que se transformó en el ángel Vohumanah y que peleó contra Verquiel.
-Eres un joven muy amable –comentó Sor Anabel, mirando a Rogan y sonriendo dulcemente.
Rogan la observó unos segundos… tenía cierto parecido con su madre… sonreía de la misma cándida manera.
-Gracias…
-No recuerdo mucho del día que falleció el señor Chie-Tensai… pero sé que pasó algo extraño… y te agradezco que hayas estado ahí…
-¿Perdón? –susurró Rogan, viéndola nuevamente.
-Siento que sucedió algo que cambió mi vida… las niñas, las ancianas y las otras monjas no recuerdan que haya pasado nada extraño… pero yo sé que sí… y creo que Naru también lo siente…
Rogan permaneció callado.
-¿No vas a preguntar quién es Naru? –murmuró Sor Anabel.
-Ah… no es que…
-Ella estuvo contigo, ¿cierto? Por eso ella no lo olvidó tan fácilmente…
Él no supo qué contestar.
-El atardecer… Hay pocas cosas tan simples y a la vez tan hermosas… ¿no crees?
…
-Es una bebé muy hermosa…
Moy observaba entusiasmado a la pequeña hija de Amai y Shuseki, Hisui; ellos parecían muy complacidos con la visita. Hisui llevaba puesto un atuendo tejido a mano por la propia Amai. En la pequeña habitación había una cuna, al lado del futón en el que la pareja dormía… una buena cantidad de artículos para bebé estaban ordenados en el suelo: biberones, peluches, pañales limpios.
Maura hablaba con todos los integrantes del gruepo Freaks, aún cuando ella no llenase el perfil de “otaku”; May estaba rodeada por un buen grupo de chicos, y sonreía más que nunca… Mientras Yuri estaba en el patio delantero, hablando con Risu.
-¿¡Crees que voy a creerme eso de que tú no sabes qué pasa!? ¡Mi hermana se siente muy trastornada desde el día de la Exp-O-Kinawa! ¡Y tú y tus amigos saben por qué! Si no, ¿por qué Ankoku se acercó a ustedes tras el concurso?
Yuri no contestó de inmediato. Estaba controlando el impulso de pegarle una bofetada a Risu por gritarle de aquella manera, pero pensó que ella se sentiría igual si alguien supiera algo respecto al estado de sus hermanas y no se lo dijera.
-La verdad es que… –comenzó a decr Yuri, pensando que si decía la verdad el chico no le creería.
-No es tu asunto.
Risu y Yuri volvieron el rostro hacia su izquierda. Ankoku los miraba seriamente; su vestido color azul añil y aquella expresión neutra le hicieron asemejarse más a una muñeca de porcelana, incluso sus ojos se veían vacíos.
-¡Ankoku! ¿Crees que no me importa lo que te pase? –inquirió Risu, furioso y al parecer ofendido.
Dio un paso hacia su hermana, instante mismo en el que voló la pared que tenían al lado; Yuri se quedó helada al ver cómo un rayo de energía lanzaba a Risu contra el césped. Varias personas salieron por el hueco, algunos sangrando y cubriéndose el rostro.
A través del gran hoyo salió lo que parecía una lagartija gigante de color ámbar. Detrás de la cabeza tenía una serie de escamas a manera de abanico que eran de color rosa y anaranjado. Olfateó un poco y abrió la boca, llena de dientes afilados.
Caminó con dificultad, haciendo a un lado los restos de la pared de la pequeña casa de Shuseki y Amai. Fijó sus amarillentos ojos carentes de pupila e iris en Ankoku.
-¡YURI, NO PERMITAS QUE NEMAMIAH SE ACERQUE A ANKOKU!
Yuri sentía que no podía moverse, por alguna razón se sentía petrificada.
-¡AH!
Frente a Yuri se desplomó Lilith, y casi de inmediato sobre ella cayó un hombre vestido de negro, con una larga melena de pelo blanco. Lilith, como pudo, lo apartó, haciendo aparecer una larga y delgada espada de luz.
-¡Muévete! –aulló Lilith, mirando unos instantes a Yuri, mientras Ankoku trataba de esquivar la pegajosa y enorme lengua del ángel.
El hombre de negro saltó increíblemente alto, por encima de la pequeña ladera que daba al patio delantero de Shuseki y Amai. Varios automóviles se pararon, y algunas personas del parque se quedaron viendo la escena. Muchas gritaron y se armó un tremendo caos.
-¡NEMAMIAH, CONTRA ANAEL! –gritó el hombre de negro, con una áspera voz.
Nemamiah dejó de perseguir a Ankoku con su lengua y volteó su reptíleo rostro hacia Yuri, que seguía como congelada. Ella miró hacia su derecha y vio a Risu tirado contra el césped de la pequeña ladera que delimitaba el patio. Ankoku estaba en el suelo, tan asustada como Yuri.
El ángel abrió nuevamente su enorme hocico y lanzó su gigantesca y viscosa lengua hacia Yuri.
Inmóvil, Yuri sintió que se le cortaba la respiración; sin embargo, no sintió la lengua del reptil, sino que chocó contra la tierra y a su nariz llegó el aroma a pasto. Sobre su regazo estaba un muchacho de cabello castaño muy oscuro, con un peinado curioso y una banda metálica sobre la cabeza.
-¡Yuri! –gritó Maura, saliendo de la casa con May recargándose en su hombro, pues la pierna le sangraba un poco... Moy también salió de entre los escombros, lleno de polvo blanco y con madera en el cabello.
El muchacho que había evitado que la atrapara Nemamiah se hincó; aún dándole la espalda a Yuri, murmuró:
-¿Puedes correr?
Antes de que Yuri contestase, Nemamiah apartó al chico con su lengua, tirándolo encima de Maura, May y Moy.
Tras ello, haciendo retumbar el suelo, se acercó a Yuri. Ella seguía incapaz de moverse, congelada por un miedo que le doblaba las piernas y que al parecer había hecho que su corazón se detuviera.
-Sangre… -susurró Yuri, con la mirada tan vacía como la de Ankoku.
-¡MALDICIÓN! –gritó Lilith, batallando contra el hombre de negro, con toda una avenida detenida por ellos.
-¿Las cosas no salen como quieres? –cuestionó de forma sarcástica su contrincante.
-Este no es tu asunto, Gabriel.
-Claro que lo es… empieza a ser fastidioso renacer dentro de los humanos. Quizás los pecadores ya han pagado su deuda… ahora sólo falta una cosa: que la pecadora principal reciba su merecido.
Nemamiah quedó frente a Yuri, pero permaneció inmóvil. Maura, May, Moy y el chico de la banda de metal estaban atacándolo.
-¡Deja a Yuri, animalejo! –gritó Maura, pateándole la cola.
Los ojos de Nemamiah se volvieron de color gris, y de su espalda surgió una forma humanoide, marcándose en la piel del ángel, como si una persona estuviera debajo de esas escamas y su figura se marcara en ella.
-¿No entienden que su existencia es inútil, humanos? Por su causa nosotros somos esclavos del tiempo…
Los cuatro se detuvieron, al tiempo que se escuchaban disparos. Por la ladera rodó un cuerpo vestido de blanco… Lilith tenía una pierna ensangrentada, incluso más que la de May; su sombrero había volado, cayendo estropeado cerca de Yuri.
-Lilith sólo está retrasando las cosas –espetó la figura, ante el desconcierto de todos.
Ankoku se quedó con la vista fija en Nemamiah, mientras sus ojos se inundaban lentamente. De la casa salió Shuseki, sin sus gafas y con sangre en la frente.
-Hisui… ¡¡DÓNDE ESTÁ HISUI?! –gritó, con los ojos desorbitados y escupiendo escombro.
-Humano, tú hija es este ser que ves ahí…
El hombre de negro se dejó resbalar por el césped, llegando junto al cuerpo de Lilith.
Yuri, aterrorizada, vio los ojos sin luz del lagarto. Al mirar hacia su derecha distinguió a cientas de personas tiradas… todas las del parque, todos los automóviles… incluso los policías que le dispararon a Lilith se encontraban en el piso, al parecer desmayados.
-Ustedes son la cruz con la que debemos cargar… -dijo Gabriel, mientras se acercaba al cuerpo del lagarto.
El muchacho de la banda de metal movió ligeramente una pierna.
-No intentes nada… acabo de dejar desmayada a toda esa gente –murmuró, aunque desde donde estaban ellos sólo se alcanzaba a ver la copa de los árboles del parque Hou-, acabar con tu mísera existencia no sería problema… Lo único que necesito es matar a esa chica –dijo, señalando a Yuri.
Ella seguía fría, con los brazos pesados y un dolor de pecho y cabeza horripilante. Miró el sobrero de Lilith, que tenía un orificio chamuscado a causa de un balazo. Luego reparó en el rostro de Shuseki y la pierna de May… sangre…
-Yuri…
Esa voz dentro de su cabeza… la misma que escuchó el día que el prefecto Fujukaname se convirtió en ángel… la misma que escuchó cuando…
De su pecho salió el Diamante Negro, generando que el césped y el sombrero se movieran como si una brisa fuerte los hiciera danzar. Maura y los demás se quedaron con la boca abierta, mientras Ankoku se acercaba a donde estaba Risu para apartarlo, pues estaba demasiado cerca de Yuri y esa repentinamente onda de energía.
La figura en la espalda de Nemamiah se borró y sus ojos recuperaron el color amarillo; el ángel se lanzó a atacar a Yuri antes de que se transformara, pero un torrente de oscuridad la cubrió y tras un instante apareció Anael, con sus alas negras y un fulgor plateado sobre su piel y sus ropas.
Maura, May, Moy, Shuseki y el muchacho de la banda se quedaron como estatuas.
Gabriel tomó a Lilith del cabello, mientras Ankoku ponía la cabeza de su hermano sobre sus piernas, sollozando y tratando de protegerlo de la cola de Nemamiah.
-¿Cómo lo hiciste? Ellos no pueden convertirse sin tu intervención.
Lilith no contestó. Seguía sangrandeo de la pierna y tenía la cara llena de tierra.
-¿O es acaso que Anael y tú…?
Gabriel fue aplastado por Nemamiah, mientras un campo oscuro protegía a Lilith, al igual que otros dos esferas negras cubrían a los otros.
Los campos desaparecieron. Ankoku aún protegía a su hermano, y Maura y los demás pudieron alejarse un poco, pues el espacio entre la ladera y la casa era muy angosto y una lagartija gigante acababa de hacer retumbar ese pequeño trecho.
Anael voló hacia Gabriel y Nemamiah. En silencio juntó las manos y apareció el Báculo de la Eternidad.
-Sólo te recuerdo que Nemamiah aún está unido al alma de la niña…
Gabriel salió con dificultad de debajo de Nemamiah, que estaba aparentemente inconsciente.
Anael flaqueó unos instantes, pero no bajó la guardia. El brillo a su alrededor se había incrementado desde su aparición, y el color de sus alas se había ido degradando: ya no eran totalmente negras, ahora tenía un color gris oscuro.
Maura salió de la casa, con el chico de la banda de metal detrás de sí. Uno y otra tenían instrumentos de cocina y limpieza a modo de armas.
-¡¡No dejaremos que lastimes a Yuri!!
-Maura… -susurró Anael, agobiado por un sentimiento muy profundo.
Gabriel levantó una mano amenazadoramente, cubierta por un guante de lo que parecía piel teñida de beige.
-Anael, ¿qué es más fuerte? El sentimiento de amistad que tiene Yuri Makino hacia esta muchacha… o… -con la otra mano apuntó al cuerpo de Lilith-, la guía de esta mujer, sin la cual difícilmente tus amigos y tú podrán llevar a cabo “su misión”… ¿A quién eliges?
-¿Por qué habría de elegir? De todas formas tu objetivo es destruirme… -la mirada de Anael se crispó un poco. Ahora sus alas eran de color gris plata.
-Mi estimado Anael… la humanidad, tarde o temprano, va a desaparecer… ¿Por qué hacer que los ángeles sigamos renaciendo en sus inmundos y nauseabundos cuerpos? Lo mejor que puedes hacer es dejarte matar en este instante…
-¿Y por qué no me matas, si es lo único que necesitas hacer?
Gabriel no contestó. Sólo bajó ambas manos y miró al lagarto gigante. Con un movimiento delicado, como si limpiara una superficie de cristal invisible frente a él mismo.
Del pecho de Nemamiah, que estaba boca arriba, salió una piedra. Ésta se hizo añicos y sólo quedó la joya que estaba atrapada en su interior: un maravilloso ámbar del tamaño de un puño. Con ello desapareció el cuerpo del lagarto, dejando en su lugar una pequeña bebé con ropa de lana.
-Nunca había sido despertado Nemamiah… por esto mismo lo que sale de su pecho es una piedra… en cambio, tú y los demás –musitó Gabriel, alzando la vista hacia Anael y mirándolo a través de sus gafas de mica color morado oscuro- ya habían sido invocados… no es coincidencia que al despertarlos Lilith, hubieran salido las joyas… ustedes no son la primera generación que Lilith trata de utilizar para lograr su objetivo…
Te haré un favor y borraré la memoria de estas personas… el lamentable suceso en el club Freaks se lo puedes atribuir a lo que gustes.
Nuevamente hizo aquel delicado movimiento con la mano y Maura y los demás calleron dormidos. Luego tomó a Hisui entre sus brazos y se la entregó a Ankoku, quien se estremeció cuando Gabriel se acercó a ella.
-Qué bien que sepas que no puedes ganarme, Anael…
En una ráfaga Gabriel desapareció. Por unos instantes fue visible una piedra con forma de prisma romboidal de color púrpura oscuro, pero se lanzó como una estrella fugaz en dirección al este de Okinawa.
Anael fue descendiendo, mas de repente salió de su pecho el Diamante Negro y Yuri cayó sobre el césped.
-¡¿Qué sucedió?!
Un policía se había acercado a ellas. Tenía manchado el rostro. Observó a Ankoku, que tenía una expresión de temor, las mejillas llenas de lágrimas, a su hermano recargado sobre sus rodillas y a Hisui contra su pecho.
Amai salió de su casa en ruinas. Miró a su esposo en el suelo y se agachó con los ojos anegados de lágrimas… luego alzó la mirada y salió corriendo hacia su hija, tomándola de los brazos de Ankoku y llorando, mientras la niña despertaba de repente y acompañaba su llanto.
…
-Gracias por salir conmigo, Phill.
Natsumi comía su cono de helado con alegría, mientras en sus brazos reposaban varias bolsas con ropa dentro. Éstas tenían el nombre de tiendas de prestigio, tales como “Zarra” y “Perska”.
Phill también llevaba algunas bolsas, y estaba radiante porque acababa de comprar una funda para su Game Guy TZ.
-Yo me la pasé muy bien…
-Sí… -comentó vagamente Natsumi, mirando a Phillip- Ahora entiendo por qué Aideru te quiere tanto…
-¡Ah!... Pues… gracias –contestó Phill, un tanto sonrosado.
-Y también muchas gracias por escucharme… sobre lo de Hoshiko… -murmuró Natsumi, sonriendo mientras veía unos zapatos frente a una tienda.
-De nada…
-Cómo me gustaría estar tan segura de estar junto a ella siempre, como les pasa a Aideru y a ti…
Phill no contestó nada, sólo se quedó en silencio.
-¡VAYA! ¡REBAJA DE COLLARES!
La chica tomó a Phill de una muñeca y comenzó a caminar.
-Después deberías ir a mi escuela, ahí será el concurso de tablas. Sirve que ves cómo está el equipo de mi colegio… casi siempre gana… y la verdad son muy buenas todas las chicas que participan en ella…
Phill siguió en silencio, dejándose arrastrar…
…
-Una mujer vestida de blanco… es lo único que recuerdo…
-Le dispararon, pero no estaba por ningún lado…
-No sé qué ocurrió… pero recuerdo vagamente un dinosaurio…
-¡Me duele! ¡Ayyyy!
Paramédicos y policías caminaban en todas direcciones. El tráfico estaba restablecido; muchos de los que asistían al grupo Freaks estaban heridos, pero para sorpresa de la policía ninguno parecía recordar cómo la casa donde se reunían había acabado hecha trisas. Se habían llevado en una ambulancia a Risu, con su hermana acompañándolo… ahora tendrían que regresar a casa, con sus padres, dado que vivían con Amai y Shuseki. Ellos también se encontraban mal. Acababan de subir a otra ambulancia, pues Hisui se encontraba muy débil y había convulcionado después de que Amai la tomara de los brazos de Ankoku.
May tenía una pierna vendada, pero Moy la acompañó a su casa sin mayor problema. Los habían interrogado, obteniendo la misma respuesta que con todo mundo.
Maura tenía un fuerte dolor de cabeza, y se encontraba sentada en la ladera del patio del grupo Freaks, con la mirada perdida y el cabello ondeando con la suave brisa nocturna… casi anochecía y comenzaba a hacer frío.
Yuri se sentó a su lado.
-¿Estás bien? –preguntó.
Maura no contestó de inmediato; se cubrió los brazos desnudos con sus manos y luego miró a su amiga.
-Sí… sólo me siento algo mareada… y preocupada…
-¿Por?
-Por lo que está pasándoles a ti y a los demás…
-…
-Se sentían diferentes desde hace tiempo…
-Maura…
-No importa… porque… yo me abandono a ti… a esa paz que me rodea cuando estoy contigo… a esa magia que surge cuando sonríes… porque esas sonrisas sólo se las dedicas a la gente especial…
Maura miró a Yuri y sonrió, enseñando sus braquets.
Yuri no pudo evitarlo y sonrió también… mientras detrás de Maura distinguía que pasaba alguien con un peinado muy raro y una banda de metal en la frente…
…
Shizuka abrió con cuidado la puerta del dormitorio. Estaba vacío…
Por entre sus pies se escurrió Arlekín, que comenzó a maullar reclamando comida.
El muchacho lo miró con su típica expresión. Se sentó a quitarse los zapatos, momento que el gato aprovechó para acarisiarse contra su espalda.
La puerta se abrió y Aideru tropezó con Shizuka y el gato.
-Perdona… ando en la nube.
-Ya lo noté –murmuró Shizuka, en un tono semi-recriminatorio.
-¡Ya está! Saliendo de clases entregué todo lo del concurso de poemas –Aideru sonreía bastante- si me elijen, iré a Tokyo a declamar los poemas…
-¿Verás a Kana? –preguntó Shizuka, levantándose.
Aideru no contestó de inmediato… una expresión similar a la que Phill puso frente a Natsumi se dibujó en su rostro.
-Kana…
“E mi abbandono a te, a una pace immobile…”
13