Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Fiction » Romance » Tus besos no me pertenecen font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Lannis
Fiction Rated: T - Spanish - Drama/Romance - Reviews: 3 - Published: 07-01-07 - Updated: 07-15-07 - Complete - id:2384604

¿Qué sucede cuando piensas que alguien es tu pareja ideal y te das cuenta de que en realidad no es así, sino que el corazón de tu ser amado le pertenece a alguien más? Por favor, léanlo! Y dejen reviews.

Corregí unos pequeños errores de dedazos y ortografía (qué vergüenza), si encuentran más avísenme.

- - -


.:: Tus besos no me pertenecen ::.


- - -

Capitulo I: Sólo palabras.

A veces las palabras dicen más de lo que piensas.

Ésta será un fiesta especial, algo que jamás olvidarán a pesar de ser una simple reunión, viejos y nuevos amigos estarán reunidos aquí. Estoy impaciente mientras observo a mis amigos correr de un lado a otro; yo estoy descansando un poco, me harté de estar arriba de una escalera colocando los adornos a los que francamente nadie prestará atención. Hemos dejado de ser niños y adolescentes, somos "pre-adultos", como me gusta decir para evitar por completo que en realidad ya soy un adulto, no soy muy afecta a las responsabilidades.

Iván es quien ha organizado esta celebración, sentía necesario ver a todos reunidos en un mismo sitio y su casa era el lugar correcto, pensó él. Yo estoy emocionada, es la primera fiesta a la que asisto con mi novio, mi primer novio ¡en 20 años de vida! Si bien lo conocí en la fiesta de una amiga, jamás asistimos juntos a una desde que nos hicimos pareja hace apenas dos semanas.

Su nombre es Pablo, un joven que sin ser modesta puedo decir que es sumamente apuesto; sus facciones son muy finas, de piel blanca, rubio cenizo, el más perfecto y lacio cabello; he de reconocer que en un principio me desagradó que lo tuviera un poco largo, hasta la barbilla, pero he comenzado a aceptarlo, incluso me gusta… en realidad su cabellera es mucho más linda que la mía¡qué envidia me da! Posee una nariz recta y mediana, unos labios delgados y rosados que con sólo verlos me dan ganas de besarlos hasta comérmelos con suaves mordiscos.

Alto y de cuerpo atlético hace que, sin exagerar, la mayoría de las jóvenes volteen a verlo mientras recorre su camino. Pero él es sólo mío. Adoro abrazarlo cuando algunas mujeres comienzan a comerlo con los ojos, sólo se ve pura envidia recorrer por sus venas y eso me hace sonreír divertida.

Cuando se acercó a mí, sentí que era increíble, seguro quería jugarme una broma o pasar sólo un rato agradable durante aquella fiesta. Eso podía aceptarlo, no había problema en permanecer al lado de un chico tan apuesto, aunque fue por unas horas. Sí, lo sé soy una persona sumamente frívola, pero qué más da.

Supe que no era una broma cuando tomó mi mano entrelazándola con la suya y nos paseamos por todo el lugar, bailamos, bebimos, hablamos mucho… bueno, él habló un poco más, porque en realidad esa no es mi especialidad y nos despedimos con un delicioso y único beso durante la noche, nunca lo olvidaría, aunque no volviera a verlo.

Antes de subir al auto con mis amigos corrió hacia mí para pedir mi número telefónico y me dedicó la más hermosa de las sonrisas que he visto en mi vida. ¡Me flechó en sólo una noche! Pero había que olvidarlo, probablemente nunca volvería a verlo. Camino a casa sonó mi celular, eran las 4 de la mañana ¿quién podría hablarme a esa hora? Miré la pantalla y el número era desconocido para mí. Al contestarlo escuché una voz que no reconocí al instante, pero él me hizo saber que era Pablo.

¿Me recuerdas? Soy el chico que conociste en la fiesta? —me dijo en medio de un escándalo que me hacía saber que aún seguía en pleno relajo. ¿Que si lo recordaba? Obvio que lo había hecho, no hacía más de 10 minutos que lo había visto.

—Claro que sí, Pablo¿qué pasa?

Primero que nada, quería comprobar que este realmente era tu teléfono —como si antes alguien en su vida le hubiera dado uno equivocado, lo dudo en realidad —, como veo que sí es tuyo entonces ahora quiero invitarte al cine mañana¿quieres ir conmigo?

—Hmm… —obvio diría que sí, pero no podía escucharme tan desesperada —de acuerdo, te veo en la plaza que está al sur¿sí?

Muy bien¿te parece a las seis de la tarde?

—Sí, ahí nos vemos. Hasta… —miré el reloj de mi amiga Alejandra: 4:10 AM, antes de pronunciar algo como "Hasta mañana" —dentro de algunas horas —sonreí al teléfono antes de colgar.

¿"Hasta dentro de algunas horas"? Marina¿quién diablos dice esas cosas?

Ah! Hasta el momento era el novio perfecto: no me agobiaba persiguiéndome por todas partes, me daba mi espacio, me celaba un poco, sólo lo suficiente para hacerme saber que le importaba.

En realidad yo estaba tomándolo con tranquilidad, estar con Pablo era como tener un amigo a mi lado, pero con el pleno derecho a besarlo y a hacerle uno que otro de mis berrinches. No era del todo celosa, pero me inquietaba un poco que tuviera tantas amigas y, sabiendo de de antemano que él… digamos que no está nada mal, pues sí es algo preocupante. Pero lo superé, no iba a demostrar mi inseguridad personal con pequeñeces, si estaba conmigo era por algo y si quería abandonarme, pues que lo hiciera.

Bien, volvamos a la noche de hoy, son casi las nueve de la noche, así que mientras espero sentada en el sillón a comiencen a llegar personas. Iván pone música en su reproductor, suena algo de rock en español¡vaya ambientación para una fiesta! (sí, es sarcasmo) Pero bueno, al menos son de esas que todo mundo conoce y se pone a cantar o tararear. Sólo estamos cinco personas hasta el momento, los mismos cinco amigos que ayudaron a preparar la fiesta, ni uno más.

Alguien toca el timbre y mi corazón salta, siento que Pablo ha llegado. Afortunadamente es así. Pablo entra a la casa junto con otras cinco personas, el único que venía con él era Carlos, a quien vi de reojo por sobre el hombro de Pablo quien en cuanto llegó y me miró se aproximó para abrazarme. Adoro que de vez en cuando se ponga tan cariñoso conmigo.

Carlos en realidad no estaba de tan mal ver, de hecho era muy apuesto, de ojos castaños, cabello castaño un poco rizado, más bien un poco quebrado. Es tal cual me lo receté yo misma, pero lo conocí después que a Pablo, qué lastima. ¡Ah! Sacudo mi cabeza un poco para apartar esos pensamientos de mi mente¿pero en qué estás pensando Marina? Carlos es el mejor amigo de Pablo, además ¿no se supone que estás perdidamente enamorada de tu novio? Claro que sí, claro que sí. Pero haber escogido un platillo no me impide echarle un ojo al menú.

Pablo besa mis labios y me hace apartar esos malos pensamientos de mi mente. ¿Cómo me atrevo a pensar en esas tonterías teniendo a alguien como él a mi lado? Así que simplemente me dejo llevar y abrazo con mayor fuerza a mi novio, mientras él me susurra al oído un "Hola" que me hace estremecer.

Por su parte, Carlos se acerca al reproductor de música para poner de música electrónica, que vaya que tiene buen ritmo, al menos ya es algo decente para bailar.

Pablo y yo nos sentamos sobre un sofá para platicar. Él me cuenta todo lo que hizo durante el día, por la mañana fue a sus clases de alemán y más tarde acompañó a Carlos a comprar algunas cosas al centro de la ciudad, pasaron un rato a su casa para jugar videojuegos y más tarde se dignaron a venir a la fiesta, muy a pesar de los deseos de Carlos.

—¿Quieres algo de beber? —me pregunta Pablo amablemente, no sé si son las dos primeras semanas de noviazgo, pero se está portando bastante atento, no debería tomarse tantas molestias, pero es tan adorable.

—Si, tráeme una cerveza —respondo sonriente mientras veo cómo se aleja para dirigirse a la cocina.

Mientras espero a Pablo, observo divertida cómo los demás están bailando y de pronto me doy cuenta de que alguien está sentado a mi lado, se trata de Carlos, él me mira fijamente y yo le sonrío.

—Hola, Carlos¿cómo estás?

—Vaya, hasta que te dignas a saludarme, apenas Pablo se aleja y comienzas a tener contacto con el resto de la humanidad¿cierto? —comenta en medio de una sonrisa.

—Discúlpame, soy muy distraída, no es mi intención ser grosera contigo.

—Sí, ya lo sé, es sólo que "el efecto Pablo" te atrapa —dice mientras bebía una lata de cerveza y se recargaba en el sillón para ponerse más cómodo —. Y bien¿lo amas?

—¿Disculpa?

—¿Amas a Pablo? Porque no quiero ser un obstáculo entre ustedes —dijo mientras daba otro sorbo a su cerveza, hasta terminársela.

¿Qué quiere decir con que no quería ser un obstáculo entre nosotros¡Por Dios! Me exalto un poco, mi corazón da un salto repentino al caer en cuenta de ello¿está enamorado de mí? No, eso no puede ser, es el mejor amigo de Pablo, no creo que sea capaz de hacerle semejante cosa, no, debo estar alucinando, es un malentendido, lo sé, lo sé.

—La pregunta debería ser más bien si Pablo me ama a mí —dije haciendo caso omiso de lo que mis presentimientos me decían.

—Tienes razón, tendré que preguntarle.

—Oye, pero ¿a qué te refieres con que no quieres ser un obstáculo entre nosotros?

—¡La cerveza ha llegado! —interrumpe Pablo llegando con dos latas de cerveza —, Carlos creí que ya estarías ahogado en alcohol a estas alturas.

—¡Nah! Sólo me tambaleo un poco, pero cuando me senté en éste sillón para relajarme me encontré a esta hermosa chica y quise cuidar de ella un rato.

—¡Hey! Voy a comenzar a ponerme celoso —dice mientras me acerca a él, pues estaba en medio de ambos —, esta hermosa chica es mía.

—Sí eso ya lo sé —sonríe —, pues me voy a dar una vuelta —dice mientras se levanta del sofá —, no quiero formar un mal tercio, así que creo que iré a "ahogarme en alcohol" como tanto desea mi mejor amigo.

Carlos se aleja de nosotros, Pablo y yo observamos cómo se va perdiendo entre la multitud de gente que esquiva a su paso, se detiene una que otra vez para bailar con alguna chica, evidentemente bromeaba con ellas.

—Me pregunto por qué Carlos está solo —pienso en voz alta, para cuando reacciono ya es demasiado tarde para encontrar alguna excusa.

—¿Qué?

—Me refiero a que… en verdad es un chico apuesto y parece ser muy agradable, al menos lo poco que lo he tratado.

—No lo sé, a veces actúa muy extraño, quizá sea tímido.

—¿Tímido? —pregunto mientras observo cómo Carlos baila demasiado sensual con dos chicas al mismo tiempo, él en medio de ellas, por supuesto —, dudo que sea un adjetivo que describa la personalidad de Carlos, pienso que sería mas fácil pensar que no ha encontrado a la persona indicada.

—Sí, debe ser eso.

Estamos pasándola demasiado bien, bailamos, bebemos un poco, fumamos… si hemos de morir de cáncer pulmonar por asistir a una fiesta, al menos quedará en nuestra consciencia que fue por nuestra culpa y no por la de algún otro imbécil que fume a nuestro lado. Reímos, jugueteamos, nos besamos, abrazamos, platicamos, gritamos, cantamos; aunque ambos seamos muy desafinados.

Me agrada mucho estar a su lado porque nunca me aburro, porque nunca hay silencios incómodos, porque me siento libre y protegida al mismo tiempo; porque Pablo provoca en mí un torbellino de sensaciones que me hace sentir fuera de mí misma.

Carlos nos observa bailar desde lejos, su mirada sería bastante incómoda de no ser porque tiene un rostro muy agradable y una sonrisa radiante, casi igual a la de Pablo. Eleva su bebida para invitarnos a Pablo y a mí a beber una vez más mientras gritamos "Salud" y entrelazamos nuestros brazos para sorber un poco. De pronto choca conmigo una chica y empapa completamente mi ropa con cerveza.

Enfurecí, realmente estaba muy molesta, no hay cosa más desagradable en una fiesta que te viertan cerveza en tu ropa, para cuando se seque seguiré apestando a… ¡madres! Pablo intenta tranquilizarme, no es para tanto, lo sé, pero para variar la que se cae de borracha es la novia de mi amigo Iván, una chica que para ser sincera no es de mi total agrado y menos cuando me doy cuenta de que se embriaga al primer trago y se pone de impertinente.

—¡Diablos! Ahora deberé ir a limpiarme —exclamo molesta lanzándole una mirada fulminante a la ebria de Adriana, quien se tambalea de un lado a otro. Por suerte sólo se mojó mi chamarra así que podré votarla en cualquier lugar sin andar danzando por la fiesta con mi aroma a cerveza rancia.

—¿Quieres que te acompañe? —me pregunta Pablo.

—No, no te preocupes. No tardaré nada en darle una enjuagada, volveré en seguida.

—Ok, mientras buscaré algo de comer, me dio un poco de hambre —contesta en medio de una sonrisa mientras me guiña el ojo, es un coqueto, qué adorable.

Camino hacia el baño, no soporto ese aroma sobre mí, una cosa es beberlo y sé que su sabor no es agradable, pero mucho menos su hedor rancio al haber secado. Hay una fila enorme, para variar llena de mujeres en quienes sus bebidas han hecho efecto… si saben a lo que me refiero.

¡Genial! Me recargo en la pared sabiendo lo que me espera: largas horas de pie ansiosa porque llegue mi turno al fin. Soy bastante inquieta, por lo cual empiezo a mover mi pie derecho golpeándolo contra el suelo haciendo más evidente aún mi impaciencia.

—¿Cansada? —escucho una voz que me parece familiar, al mirarlo me doy cuenta de que se trata de Carlos, quien probablemente también tenga alguna necesidad fisiológica, no le voy a preguntar.

—¿Eh? No, más bien impaciente, detesto esperar —contesto sincera.

—Sí —contesta sorbiendo un poco de su bebida —, yo también detesssto la essspera —noto en su voz un sonido algo barrido, creo que esos "pequeños sorbos" han provocado que comience a embriagarse —. ¿En dónde essstá Pablo?

—Fue a buscar algo de comer, mientras yo espero aquí para enjuagar mi chamarra y mi cara, una idiota vertió su cerveza sobre mí.

—¿Algo así? —dice mientras inclina su lata de cerveza hacia mí provocando que mis ojos hagan evidente mi espanto —. Jaja, ya está vacía, Marina, no te haría algo así —dijo al voltear de cabeza la lata, por suerte sí estaba vacía¡vaya bromitas!

—Muy gracioso, Carlos.

Al fin era mi turno ¡al fin mi turno! Caminé hacia el interior del baño para acercarme al lavamanos, entre tanto, siento cómo alguien me empuja para pasar desesperadamente al inodoro a… ¡¡VOMITAR!!

—¡AGH! —grito asqueada mientras noto que mi pequeña acompañante es nada más y nada menos que Adriana —Eres una estúpida —grito por impulso mientras salgo corriendo del baño, justo cuando apenas había dejado caer unas gotas de agua sobre mi chamarra.

Carlos me esperaba afuera y al darse cuenta de lo que me acababa de ocurrir comenzó a reír como un idiota. No era gracioso, no, no lo era. Bueno sí, esas cosas sólo me ocurren a mí, pero más que nada era asqueroso.

—Tranquila, ella ess sólo una pobre mujer ebria, deberíass solidarizarte con ella.

—No, tú ya te solidarizaste con ella —digo haciendo evidente que ya estaba muy embriagado.

—Oye… —dice algo preocupado mientras me toma de la mano y me conduce casi al fondo del pasillo.

—¿Qué es lo que pasa, Carlos?

—Oye… o-o-ye —tartamudea mientras mantiene mi mano entre la suya y la acercaba a su pecho, yo solamente lo miro extrañada, con curiosidad, está demasiado nervioso. Comienzo a pensar que Pablo tenía razón al decir que era tímido.

Me mira insistentemente a pesar de que hace un esfuerzo sobre humano para enfocar su vista en mí, sé lo difícil que es tomando en cuenta lo ebrio que está.

—Marina… —acaricia mi rostro, eso hace que me ponga nerviosa¿por qué me trajo hasta aquí si no dice nada?

—¿Carlos? —digo con el seño fruncido tratando de incitarlo a que continuara.

—Sé que eress genial —dice provocando que mi corazón se congele —, sé por qué Pablo esstá contigo —me acerca repentinamente hacia él para abrazarme con fuerza, yo me quedo en silencio, no comprendo lo que intenta decirme… o no quiero entenderlo —. Soy un estúpido, Marina —confiesa apartándome un poco de él —¿cómo pude enamorarme tanto¿Cómo pude hacerlo, Mariana? —me doy cuenta de que algunas lágrimas comienzan a salir temerosas hacia el exterior —¿cómo pude hacerle esto a Pablo?

Continuará…

- - -


- - -

Bien espero que no los haya aburrido, en realidad la segunda parte se pone mejor (a mi parecer), hay drama y llanto, ah! de sólo acordarme se me hace un hueco en el estómago, en fin, el siguiente capítulo será el final y el tercero un epílogo.



Return to Top