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Capítulo 1
Aura despertó en mitad de la noche con unas ganas terribles de ir al baño. Se levantó con cuidado y sin encender la luz, para no molestar a Clío y Carmen que dormían profundamente en el mismo cuarto que ella. Y esa genial idea de no encender la luz la hizo tropezar y caer aparatosamente de bruces provocando un enorme estruendo antes incluso de llegar a la puerta.
Carmen ni se enteró, pero Clío se levantó tan sobresaltada que se lanzó sobre ella pensando que se trataba de un pervertido que se había colado en la habitación del hotel.
-¡Aura! ¡¿Quién si no tú iba a ser capaz de no ver el enorme maletón de Carmen?! ¡¿Es que no sabes para qué sirve la luz?!
-¡Shh! –Aura señaló a la chica que aún seguía en la cama durmiendo a pierna suelta.
-¡Si no se ha despertado con todo el barullo que has metido, no se va a despertar ahora! –protestó Clío.
-¡Voy al baño, que no me aguanto más! –Aura se levantó e intentó llegar a la puerta, pero nada más poner la mano en el pomo, volvió a resbalar cayendo de culo al suelo.
-Anda, vamos, si te dejo sola seguro que eres capaz de colarte por la taza del váter –gruñó Clío ayudando a su amiga a levantarse.
En otra habitación del hotel, Malihna no paraba de dar vueltas en la cama, era incapaz de conciliar el sueño. Así que se levantó, se vistió y salió del cuarto asegurándose de que sus compañeras seguían durmiendo. Una vez en los pasillos enmoquetados, se dirigió hacia la puerta principal del hotel para tomar un poco de aire fresco cuando se topó con su tutor en la recepción.
-Malinha, ¿dónde vas tan tarde? –le preguntó el profesor con tono autoritario.
-Solo voy a tomar un poco el aire –contestó ella con ojos suplicantes.
-Sabes que no puedes salir sin permiso del hotel, y menos a las tantas de la madrugada –su tutor la miró con seriedad.
-¡Es que no puedo dormir! –protestó Malihna.
-Bueno, yo no te he visto, estoy durmiendo, así que esto puede ser un sueño –le dijo a su alumna con una media sonrisa mientras se dirigía a su habitación.
-¡Sí, sí, sí... esto es solo un sueño profe! –corroboró la joven asintiendo, y salió corriendo hacia la puerta giratoria para llegar a los terrenos que rodeaban el hotel.
El sonido de la cisterna al vaciarse resonó en el baño, y Aura salió de uno de los retretes.
-¿Qué has hecho tanto rato ahí metida? He estado a punto de ponerme el traje de buzo para ir a buscarte al interior del váter –le reprochó Clío con una sonrisa burlona.
-¡No exageres! –contestó su amiga- Además, ya te dije que era una urgencia.
-¡Mentira! A no ser que en tu pueblo urgencia se pronuncie haciendo un jaleo impresionante que levantaría a los muertos –la chica la miró con una ceja alzada siguiendo con la coña.
Aura le hizo una mueca con desagrado y salió del baño.
En la oscuridad del cielo nocturno, un destello cruzó el firmamento cayendo cerca del hotel. Aura y Clío se asomaron a la ventana del pasillo boquiabiertas y corrieron hacia la puerta principal para salir al exterior. Malihna se paró en seco mirando entre los árboles que rodeaban el hotel de montaña.
-¡¿Has visto eso?! –los gritos de Aura al salir del hotel resonaron en la quietud del lugar- ¿Malihna? ¿Qué haces aquí fuera? –la joven se quedó sorprendida a ver a su amiga entre unos arbustos cerca de la entrada del hotel.
-He salido a tomar el aire… -contestó ella.
-¿Has visto el destello? –le preguntó Clío.
Malihna asintió, aun con la vista perdida entre los árboles.
-Vayamos a ver que es –propuso la chica.
Las tres se adentraron en los arbustos, estuvieron buscando por todos lados, pero no había ni rastro de lo que fuera que había caído cerca del hotel. Habían decidido volver al hotel cuando el suelo del bosque vibró y de entre las tupidas copas de los árboles apareció un objeto de forma extraña, que en unos segundos desapareció retornando de nuevo al cielo estrellado.
-¡¿Habéis visto eso?! –gritaron las tres al unísono.
-¡Era un OVNI! –gritó Malihna emocionada.
-¡De eso nada! ¡Era una nave espacial en toda regla! –la corrigió Aura.
-¡Ha sido una pasada! –Clío no salía de su asombro.
Frente a ellas los arbustos se movieron. Las tres amigas contuvieron el aliento, deseando poder ver a uno de esos pasajeros de la nave. Una silueta se hizo visible ante ellas, una silueta que... las chicas parpadearon sin dar crédito... que se estaba abrochando los vaqueros.
-¿Fairy? –Clío fue la única que consiguió articular palabra.
La chica se las quedó mirando petrificada, luego se giró con rapidez atusándose el pelo.
-¡¿Pero tú no estabas de vacaciones con tu familia?! –le preguntó Clío con el ceño fruncido.
-¡Sí! Por eso no venías de viaje con el insti… ¿recuerdas? –dijo Aura muy segura de si misma.
-¿Tú y tu familia habéis venido al mismo lugar que nosotras con el insti? ¡Qué bien! –a Malihna se le iluminó la cara- ¡Así podremos estar las cuatro juntas!
-¡Fairy, di algo! –exigió Clío- Cualquiera diría que no te alegras de vernos.
-Eh… -su amiga estaba paralizada sin saber qué hacer o decir- Esto… eh… aaa… sí…
-¿Has visto la nave espacial? –le preguntó Aura llena de emoción olvidando el tema de las vacaciones- Ellas dos dicen que era un OVNI, pero yo sé que era una nave espacial.
Fairy palideció.
-¿Qué tienes en la cabeza? –preguntó de pronto Malihna señalando al pelo de su amiga.
La chica se llevó las manos a la cabeza antes de caer mareada al suelo presa de la tensión. Las jóvenes se acercaron para ver mejor.
-¡Hostia! ¡Tienes cuernos! –exclamó Aura con los ojos abiertos de par en par.
-¡No son cuernos! –dijo Clío alarmada examinando mejor la cabeza de Fairy- ¡Son antenas!
-¡Espera, espera, espera! ¡¿Qué está pasando aquí?! –Malihna no se lo acababa de creer- ¿La nave que acabamos de ver tiene algo que ver contigo? –miró a su amiga exigiendo una respuesta.
-¡¿No me digas que te han abducido y te han implantado una parabólica para que sirvas como repetidor humano y así poder mandar mensajes a la nave nodriza y poder invadir nuestro contaminado planeta?! –Aura cogió aire para poder seguir hablando- ¡¿Cómo se han atrevido?! ¡Que vengan aquí y den la cara para que pueda partírsela!
La chica miró al cielo y levantó un puño amenazante.
-Hablaré con su madre para que le prohíba ver más ciencia ficción –comentó Malihna a Clío, mientras esta asentía.
-Chicas creo que la falta de sueño os afecta al cerebro –comentó Fairy.
-Pues si eso no era una nave espacial, ¿qué era? Señorita-yo-lo-sé-todo –Aura se cruzó de brazos con enfado apretando los labios.
-Aunque primero dinos qué puñetas llevas en la cabeza- exigió Clío.
-Pues… es… una diadema, sí, eso es –contestó Fairy- La nueva moda.
-¿Ahora la nueva moda es llevar un para-rayos en la cabeza? –Malihna alzó una ceja sin mucha convicción.
-¡No exageres! –protestó la chica.
-Pero si es verdad, con eso en la cabeza no necesitarás estar bajo un árbol para que te alcance un rayo durante una tormenta –razonó Clío.
-¡A mi lo de las antenas me da igual! ¡Yo quiero saber lo de la nave espacial! –Aura se estaba exasperando.
-No era una nave espacial, era un foco de las fiestas patronales que hay por aquí al lado –Fairy hizo un ademán para quitarle importancia.
-¿Te crees que soy gilipollas? –su amiga la miró con expresión sombría- He visto demasiadas películas para tragarme ese cuento… ¡¿Además, desde cuando los focos salen disparados hacia el espacio?! ¿Eh? ¡Explica eso a ver si puedes!
El silencio se instaló en el grupo, solo roto por los grillos que cantaban entre los arbustos.
-Vale, os contaré la verdad… soy un extraterrestre –susurró Fairy más para sí que para el resto.
-Como no hables un poco más alto solo te va a escuchar tu ombligo –Malihna la miró enfadada.
-¡He dicho que soy un extraterrestre, joder! –gritó ella de mal humor.
Las tres amigas se miraron y comenzaron a reír a mandíbula partida.
-Sí claro, ¿y qué más? –Clío la miró incrédula- ¿Ahora me vas a decir que experimentaste con Aura y por eso es tan cabra loca?
-¡Eh! ¡Qué ahora no he hecho nada! –protestó la chica.
-Venga ahora en serio o nos vamos a enfadar –Malihna la miró con seriedad- ¡Y quítate esos hierros de la cabeza que empiezan a ponerme nerviosa!
-No estoy de coña chicas –musitó Fairy incómoda ante la reacción de sus amigas.
Fairy no sabía muy bien cómo salir de aquella situación. Aura se acercó a ella y estiró de una de las antenas.
-Esto no se mueve, parece pegado con el superglu ese –dijo la chica estirando con más fuerza.
-¡Ay! ¡Qué me haces daño! –se quejó Fairy dándole un empujón a su jóvenes la miraron con los ojos abiertos de par en par, exigiendo a la vez una buena explicación a todo lo que estaba ocurriendo aquella noche.
La extraterrestre cogió aire y relató toda la historia intentando ser convincente para ahorrarse más bromas de sus incrédulas amigas: que ella era un extraterrestre… que se iba de vacaciones con su familia… que habían parado para tomar el aire…
-Y eso es lo que ha pasado –concluyó Fairy- ¡No os lo podía decir, entendedlo! Aunque lo peor será cuando les diga a mis padres que vosotras lo sabéis, ¡me matarán! –la chica tragó saliva.
-No tienen que preocuparse, no diremos nada –Malihna intentó consolarla- Aunque tendrías que habérnoslo dicho desde el principio.
-¡Sí! ¡Claro! ¡Tú lo ves muy fácil! ¿Cómo me hubieras mirado si me hubiera presentado así?: Hola, soy Fairy y vengo de otro planeta muy alejado de la Tierra. Es más, ¿cómo acabais de tratarme ahora que os lo he intentado contar?
-Mujer, poniéndolo así… pues la verdad es que no me lo habría tomado en serio ni yo… y ya sabes que eso es decir mucho… -contestó Aura.
-Eso es precisamente lo que ha pasado con todas –Fairy las miró dolida.
-Pero lo tendrías que haber intentado, a lo mejor no al principio, pero luego… ¡Se supone que confiamos las unas en las otras! ¿No? –la recriminó Malihna dolida.
-Era muy difícil, si os lo contaba traicionaba a mi familia y si no os traicionaba a vosotras, ya no podía mas –dijo Fairy con los ojos llorosos- ¡Y ahora que lo he soltado siento que he cometido el peor error de mi vida!
-Gracias por el comentario –comentó Malihna.
-Bueno, ¡ya vale! –zanjó Clío abrazando a Fairy- ¡Poneos en su lugar! ¡Yo tampoco habría sabido contar algo así.
-Anda que cómo te pones tú también –bufó Aura a Clío que estaba al borde de las lágrimas.
-Sé que tenéis razón, pero es que… -murmuró Fairy
-Bueno, ya está, ya lo sabemos y no es el fin del mundo –sonrió Clío- Que esto sirva para unirnos más.
-Gracias chicas, no se que haría sin vosotras –Fairy rompió a llorar.
Las tres amigas la abrazaron muy fuerte, Clío y Malihan también comenzaron a llorar. Aura entornó los ojos y comenzó a fingir que ella también lo hacía para no romper lo “conmovedor” del momento.
-¡Pero antes una cosa! –Malihna se separó del resto del grupo mirando a sus amigas- ¿Alguien más tiene algo que confesar? Porque este sería un buen momento.
-¿Os acordáis del hámster que teníamos en clase de párvulos? ¿El que se escapó? –las chicas miraron a Aura con una ceja levantada- No se escapó… le di muchas pipas y murió de sobredosis… lo tiré por el retrete… por eso además las cañerías del colegio reventaron dejando el patio como un vertedero haciendo que no pudiéramos salir a jugar durante una semana… por eso y porque como el hámster flotaba intenté meterlo por las tuberías con el rollo de papel de váter que también se coló…
-¡No me refería a eso! –le gritó Malihna con una mueca de asco al recordar el patio del colegio.
Clío le estampó un capón a Aura.
-Eso por la semana de encierro en clase y por matar al hámster –le aclaró la chica con enfado.
-Bueno, voy a decirle a mis padres que dejen de esconderse, que ya lo sabéis todo –Fairy, mas tranquila, cambió de tema mientras buscaba algo entre los matorrales.
-¿Qué buscas? –preguntó Aura aún dolorida por el capón.
-La nave –contestó su amiga como si fuera la cosa más lógica del mundo-, es que seguro que el sistema de seguridad os detectó y ha camuflado la nave.
-¿Tu nave era muy brillante de color plateado? –preguntó Aura.
-Sí, ¿sabéis dónde está? –Fairy seguía buscando.
-Se ha ido –contestó Clío.
-¡Qué va! –la chica desechó la idea enseguida- Seguro que está con la función de invisibilidad.
-Fairy, hemos visto como despegaba hacia el espacio –insistió Malihna.
-¡No! ¡No! ¡No! –ella se negó a creerlo- ¡Ajá! Aquí está.
Con una sonrisa de autosuficiencia se giró hacia sus amigas y se apoyó en algo, o al menos lo intentó, porque cayó al suelo al no encontrar ningún apoyo real.
-¡No puede ser! –Fairy se sacó del bolsillo su espejo de mano, se puso en pie y un holograma de su madre apareció ante el grupo.
-¡Mamá, ¿dónde estáis?! –gritó furiosa.
-Lo sentimos hija, perdónanos –el holograma, de no más de un palmo de altura, le suplicaba perdón sobre el supuesto espejo de mano abierto- Es que teníamos prisa y le pregunté a tu hermano si ya habíais subido todos, él dijo que sí; así que tu padre programó el rumbo y despegó –le explicó su madre.
-¡¿Y creísteis a ese… ese… ese auténtico inútil?! –gritó llena de rabia, mientras se le hinchaba la vena del cuello, como siempre que parecía que iba a explotar.
El hermano de Fairy apareció en el holograma con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Eh, niñata! No es mi culpa que seas tan lenta cuando tienes que ir al baño, e igual de despistada que una mosca que se estampa con una ventana –se burló su hermano.
-¡No, si encima la culpa la tendré yo!¡Serás imbécil! –protestó la chica.
-Pues claro, ¿quién ha sido la que se ha quedado en tierra? –el chico la miró con superioridad.
-¿Eso quiere decir que no tiene baño la nave? –preguntó Aura- Pues menuda mierda de medio de transporte.
Clío le dio un codazo para que se callara.
-¡Te voy a matar! ¡¿Cómo me haces esto?! –rugió Fairy.
-¿Y cómo lo vas a hacer? Porque desde dónde estás no creo que puedas hacer mucho –rió con ganas su hermano.
-¡Bueno, ya basta, vete a tu sitio! –le gritó a su hijo la madre de Fairy.
-En fin, después de esto no podéis cabrearos conmigo cuando os cuente esto, porque me lo debéis.
-Fairy ¿En qué lío te has metido? –su madre frunció el ceño con preocupación.
-¡No me regañéis antes de tiempo! –protestó ella- Lo que pasa es que mis amigas ya lo saben, se lo he tenido que contar.
-¡¿Qué?! –todos los tripulantes de la nave aparecieron en el holograma y la miraron alarmados.
-¡Callaos y volved a vuestro lugar! –ordenó la madre con autoridad- ¿Y cómo se lo han tomado?
-¡No ha sido culpa mía!... os vieron… y… y luego… me vieron a mi… y… y… y –Fairy no sabía que decir- Espera un momento, ¿he escuchado bien? ¿No me estáis riñendo? –la chica miró a su madre sorprendida- Pues la verdad es que se lo han tomado bastante bien… bueno, dentro de lo que cabe, al principio alucinaron un poco, luego me riñeron… pero en resumen se lo han tomado bien. Al menos no han intentado venderme a un laboratorio ni diseccionarme como a una rana, tal como dijeron papa y mi “querido” hermano.
-¿Cómo vamos a hacerte algo así? ¡Eres nuestra amiga! –protestó Clío.
-¡Nosotras no somos de esa clase de personas! –replicó Malihna.
-¡Sí! Digo: ¡no! –corroboró Aura- ¡Da igual que seas una parabólica andante y que tu sangre sea verde! ¡Nosotras te queremos igual!
Fairy sonrió con orgullo, mientras que a su espalda Malihna le daba un pellizco a Aura para que se callara y no dijera nada más.
-Bueno cariño ahora iremos a recogerte –le dijo su madre aun riendo por el comentario de Aura.
-Creo que no va a ser posible –anunció el padre de Fairy- La brecha interespacial que comunicaba con la Tierra se ha cerrado y no se volverá a abrir hasta finales de la semana que viene, así que te vas a tener que quedar con tus amigas en la Tierra hasta entonces.
-¡No! ¡No puede ser! –la chica no quería que sus padres se fueran de vacaciones sin ella- ¡Yo quería ver a los cetáceos lurulales de tres trompetas con las alas de cobre! ¡No es justo! ¡Y encima no podré ver a mi grupo favorito en concierto! ¡Tendré que esperar una eternidad antes de volver a ver a Galactic Rebels en concierto! ¿Por qué me pasa todo a mi?
-Cariño, no hay nada que hacer ¿Tienes las llaves de casa? –le preguntó su madre.
-Sí, pero… -Fairy hizo pucheros.
-Lo siento, de verdad, pero vamos a pasar por un túnel interestelar y se va a cortar la conexión. Así que cuídate mucho y ya te llamaré cuando lleguemos a la estación espacial –se despidió su madre.
-Ya te explicaré lo bien que lo hemos pasado sin ti quejándote todo el día, y te enseñaré las digifotos, ¿vale enana? –se siguió burlando su hermano.
-¡Serás capullo, encima no te burles, mamá dile algo! –gritó Fairy.
-¡Tú cállate y siéntate! -le grito la madre de Fairy a su hermano- Y tu, cariño, cuídate, pórtate bien ¡Te queremos! –se despidieron sus padres antes de que desapareciera el holograma.
-¡Mola! ¡Yo quiero uno por Navidad! –Aura se acercó al supuesto espejo de mano- ¿Con esto puedo llamar a mi casa?
-¡Ni se te ocurra tocarlo! –le ladró Fairy.
-Vale, vale, tampoco hace falta ponerse así –se quejó su amiga.
-Lo siento, es que mi hermano me pone de mal humor -añadió Fairy.
-Por cierto, ¿por qué nunca antes te hemos visto las antenas? –preguntó Malihna curiosa.
-Pues porque puedo hacerlas “desaparecer” y así parecer una humana –contestó ella.
-¡Jo! Cómo mola –sonrió Aura- Me contarás cosas de tu planeta, ¿verdad? ¿Cómo vivís? ¿Coméis hongos espaciales? ¿La ropa de tu planeta es de colores metálicos?
-Creo que lo mejor es volver al hotel antes de que alguien se de cuenta de que no estamos –propuso Clío tapándole la boca a su amiga para que se callara, porque a Fairy se le comenzaba a hinchar la vena del cuello otra vez.
-¿Y qué excusa ponemos para meterla en el viaje? –preguntó Malihna.
-Tengo una idea –sonrió Aura.
……………………………………….
Llegaron a la habitación de Aura y Clío, en la que Carmen seguía durmiendo como un tronco. Esta vez tampoco encendieron la luz, y por poco tropiezan con la maleta de su compañera.
-Venga, adentro –Aura abrió la puerta del enorme armario que había en el cuarto.
-¡Ni de coña! ¡Métete tú! ¿Por qué yo? –protestó Fairy.
-No soy yo la polizona –contestó su amiga.
-¡Yo no elegí esto! Mi “querido” hermano lo eligió por mi -protesto Fairy.
-¡Chicas, viene un profe! –anunció Clío desde la puerta.
-¡Adentro! –Aura la empujó.
-¡He dicho que no!
-¡Que nos van a pillar! ¡Por una vez hazle caso! –Malihna intentó también meter a Fairy en el armario.
-¡Socorro!
-¡¿Te quieres callar, hostias?! –le dijo Aura, que cogió carrerilla y de un empujón consiguió meter a la chica en el armario y cerrar luego la puerta.
-¡Malihna, escóndete tu también! –Clío no paraba de vigilar el pasillo, nerviosa.
La joven se metió bajo una de las camas vacías.
-¿Qué es tanto jaleo a estas horas? –el profesor encendió la luz de la habitación.
-¡Nada! Estaba buscando unas cosas –contestó Aura.
-¿Y el grito de socorro? –el hombre alzó la ceja.
-Es que Aura se ha quedado con el pie enganchado entre las tablas de madera de la cama –intervino Clío.
Fairy abrió un poco la puerta del armario curiosa por saber lo que estaba pasando, pero Aura la cerró con fuerza dándole de lleno en la nariz, haciendo que la muchacha se estampara contra la madera trasera del mueble.
-¿Qué ha sido eso? –preguntó el profesor.
-Se habrá caído algo dentro del armario –contestó Aura con una sonrisa forzada- Ahora lo recogeré.
El maestro la miró sin mucha convicción.
-Será mejor que además recojáis el resto del cuarto, es uno de los más desordenados que he visto –se quejó él.
-Por supuesto, ahora mismo –contestó Clío.
Ambas respiraron aliviadas cuando el hombre se fue. Malihna salió de debajo de la cama sacudiéndose la pelusa.
-Menudo susto –resopló Aura aún apoyada sobre la puerta del armario.
-¡Fairy! ¡Déjala salir! –gritó Clío.
-¡Hostias! Se me había olvidado que estaba dentro –comentó ella con culpabilidad.
Abrió la puerta y Fairy prácticamente cayó sobre el suelo agarrándose la nariz.
-Mi nariz –sollozó- ¡¿A quién se le ocurre cerrar así la puerta?! ¡¿Joder, que más me va a pasar hoy?!
-Perdón, han sido los nervios –se disculpó Aura.
-Nervios te voy a dar yo a ti –gruñó Fairy.
-Bueno, dejémoslo pasar –intervino Clío- Ahora lo que hay que hacer es inventar una excusa para explicar qué haces aquí.
Las chicas asintieron y se sentaron en las camas a ver qué se les ocurría.