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Addicted
Leyner espera pacientemente a su esclava. Sabe que vendrá. Ella necesita saciar sus deseos, liberarse de nuevo por segunda vez esa noche, y solamente él era capaz de otorgarle esos placeres.
Se escuchan pasos acelerados en el pasillo. El joven sonríe. Está a punto de llevarse a cabo su último reencuentro con la pequeña Ann, en el cual muchas cosas podían cambiar para siempre; todo dependía de la crueldad del destino en aquel momento...
Por fin, la chica entra en la habitación, respirando entrecortadamente por la rapidez con la que persiguió a su amo. Está cansada y siente que algo no marcha bien, pero no puede evitarlo, y se acerca todavía más a Leyner. Sabe que no debe, pero no quiere marcharse de allí.
Necesita su pequeña dosis.
-Te dije que no me siguieras –le dice el muchacho, esta vez con semblante serio–. ¿En serio quieres correr tanto riesgo? Por mucho que me pidas, ya no puedo ofrecerte más. No me sirves.
A Ann no le hace falta decir nada. Sus ojos verdes, suplicantes, hablan por ella, pero el joven castaño se niega nuevamente a sus plegarias.
-¿¡Por qué no quieres!? –exclama ella, reprochándole– Tú fuiste el primero que empezó con esto ofreciéndome las primeras gotas... Por favor, te lo pido –susurra lentamente. Nota que sus fuerzas se alejan de ella. Debe de beber cuanto antes –. Ofréceme algo de tu sangre, y yo te recompensaré con la mía.
El rostro del muchacho muestra cierto interés. Aquel pacto de sangre ha llamado su atención. Leyner se coloca delante de Ann, dispuesto esta vez a negociar con ella. Toda sangre tiene su precio...
-¿Estás segura de esto¿Darías un poco de tu sangre por beber de la mía? –Ann asiente, segura de su decisión. Si no toma del líquido vital volverá a ser igual de débil que antes, así que no tiene elección–. Muy bien, entonces comencemos.
Agarra a Ann con suavidad de la mano para acortar más la distancia entre ambos cuerpos. Ella está impaciente, deseosa por volver a sentir la sangre de su amo deslizándose por su garganta, recuperando así toda su energía y encanto. Él, en cambio, quiere acabar con todo eso lo más rápido posible; no puede perder más tiempo, ya no.
-Puede que esta vez te notes un poco diferente después del intercambio –dice, dedicándole una malévola sonrisa a la chica, mostrándole así uno de sus afilados colmillos.
La sangre de Ann rodea su cuerpo, ahora inerte. Su camisón blanco se tiñó de rojo, como la mayoría de su piel, y sus ojos ya no ven nada, salvo el vacío. Leyner ya no está con ella; parte de nuevo en busca de futuras víctimas a las que hechizar con su sangre y con las que poder alimentarse más adelante.
Ann había dejado de existir, pero aún así el vampiro dejó un mensaje escrito para ella. En la pared en donde se reflejaban los claros de luna, podían leerse las últimas palabras de la pequeña Ann, impregnadas de sangre:
Ofréceme algo de tu sangre, y yo te recompensaré con la mía...
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Hasta aqui mi primera viñeta y publicación en FictionPress. Ésto ya había sido publicado en mi foro, pero al final opté también por subirlo a esta página. Disculpen por si los signos de interrogación quedan muy juntos a la palabras cuando deberían quedarse normales, tal y como lo dejé. Al subirlo a páginas como ésta y pasa a menudo, desgraciadamente.
Espero que les haya gustado. Dejen comentarios.
Kasiel 16