Se llama Aldo Nemer, el antagonista de por éstos lares y como dato
curioso, pienso comentarles que es un buen tipo. Se destaca soberbiamente por
eso. Al comenzar esta historia anochece sobre el bosque y él tiene los pies
descalzos, remojados en el río verde. Su maestra le advirtió que no debía
regresar a menos que hubiera pescado algo, pero el calor aprisionado en su piel
es mucho y el agua está demasiado fresca para dedicarse sólo a trabajar en ella. Es
como un tendero de Piscis. La mariposa se posó en su tobillo, ingenua y
naranja. Sus labios anfibios se abrieron y la lengua se pegó entre las alas. Tiró hacia arriba del hermoso insecto.
Abajo , entre las piedras comunes, debían andar sumergidas
las esmeraldas perdidas por Lucía el verano pasado. Esmeraldas de plástico
mentiroso y enmohecido, pero esmeraldas al fin, que busca sin demasiada
desesperación , tanteando con el dedo gordo de su pie color caramelo.
Está por llover, todo se nubla. Aldo piensa en Lucía como fruta hambre.