Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Fiction » Romance » Eternity La maldición de la SangRe font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Lannis
Fiction Rated: T - Spanish - Suspense/Horror - Published: 12-16-07 - Updated: 12-16-07 - id:2451228

La Maldición de la EteRnidad


Maldigo a la Eternidad por impedirme estar cerca de ti

Por haberme convertido en la bestia que soy ahora

Por condenarme a la soledad perpetua

Porque no he sido fuerte para permanecer a tu lado

Maldigo tu sangre, porque no quiero que sea derramada

La maldigo porque es tan deseable

Y me maldigo a mí mismo, por amarte

Y por no ser capaz de estar contigo

Maldigo a mi inmortalidad, por negarme lo que más quiero

Porque ella es la causante de mi sufrimiento

Porque me impide acabar con mi tristeza

Y el vacío frío e inmenso dentro de mi ser


Prefacio.

—¿Regan? —la llamé con voz fuerte mientras entraba despacio y con cautela a su habitación, todo estaba a oscuras excepto por una pequeña vela en el buró junto a la cama—, ¿te sientes bien?

Entonces escuché un ruido a mis espaldas y, de inmediato volteé. Por fin logré percibir con la vista la silueta de Regan, sentí un gran alivio al ver que se encontraba de pie, eso quería decir que no estaba enferma, como me lo había hecho creer "La Madrina", entonces me acerqué a ella para estrecharla contra mí, aunque no con demasiada fuerza. La envolví con mis brazos, pero ella se quedó inmóvil sin responderme.

—¿Pasa algo, Regan? —pregunté confundido mientras buscaba sus ojos en la oscuridad.

—Tú… me engañaste… —susurró despacio y con la voz entristecida.

Inmediatamente después, sentí que clavaba algo en mi estómago, con tanta fuerza como sus delgados brazos se lo permitieron. No me di cuenta de que Regan tenía entre sus manos una navaja hasta que lo sentí en mi interior, sólo fui capaz de lanzar un suave quejido.

—Re-Re-Regan… —musité con dificultad mirándola a contra luz mientras intentaba sostenerme de su brazo para continuar de pie—, ¿po-por qué?

Sin embargo, ella no me respondió nada. Sólo apartó mis manos de su cuerpo con brusquedad y dio un paso hacia atrás. Ya sin ningún sostén del cual asirme, no pude evitar mi caída. Me tomé la herida con la mano y me doblé a causa del dolor, incluso pude sentir el sabor de la sangre en mi boca, mi propia sangre estaba brotando.

—¿Eres un vampiro? —me preguntó ella con una actitud muy fría, mirándome casi como si fuera un perro sucio.

—¿Q-quién te dijo… e-esa estupidez? —contraataqué con otra pregunta, aún estaba en el suelo.

—Sólo responde: ¿eres un vampiro o no? —cuestionó de nuevo, esta vez con una voz bastante prepotente.

Para entonces mi respiración estaba bastante agitada, mis ojos habían comenzado a enrojecerse; la actitud tan déspota de Regan me había enfurecido y, más aún, por la herida que me había ocasionado, de modo que opté por omitir cualquier respuesta. Pero, de algo estaba seguro: Regan me las pagaría.



Return to Top