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Author: PanHe
Fiction Rated: K+ - Spanish - General - Reviews: 26 - Published: 02-08-08 - Updated: 09-26-09 - id:2473438

Ira

Estaba molesto. Su respiración estaba agitada y cada ciertos minutos cerraba con presión enérgica los párpados, como si tal cosa hiciera que toda su rabia se contuviera en ese simplísimo gesto.

Así sentado como estaba, mirando hacia el frente, podía ver cómo su pecho se movía arriba-abajo, en un vaivén desesperante que casi lo volvió loco. Tomó en su mano derecha la pequeña tacita de color oscuro en sus manos y sorbió en un rápido trago un poco del negro y cálido café que el recipiente le ofreciera: no más de unos segundos después, se puso de pie molesto y lanzó contra la pared el pocillo, provocando que el contenido formase una fea mancha en aquel muro color asquerosamente beige.

Ahora, levantado entre un sillón viejo, un escritorio lleno de cosas y una pared sucia de café; se llevó la mano zurda a la cabeza para jalarse a sí mismo los cabellos en una acción desesperada, que no tenía la más cochina idea de porqué hacía. Se soltó a los pocos minutos y entonces gritó: de su garganta flotó la mera indignación contenida en una sola onomatopeya distraída que todo humano que se precie alguna vez formuló en sus labios.

Se dirigió hasta la extensa ventana que hacía de ojos hacia la realidad subalterna fuera de su refugio contra la incertidumbre. Vio caminos bifurcados y otras dimensiones, duendes, hadas, unos gnomillos curiosos, quizás un vampiro bailando tango con un licántropo, porqué no; mercaderes, gitanos¡lluvias de colores!; y entonces la visión se le fue y vio lo que siempre veía al asomarse a la ventana: basura, humo, al mendigo de la casa abandonada al otro lado de la calle, al viejo borracho de la esquina, que no era tan viejo ni tan borracho, y a veces decía una sarta de cosas que a uno le hacían reír pero a un filósofo podrían provocarle la frase cliché de “¡sí, sí, es eso, eso mismo¡La pura esencia!”.

Y deseó tener a la mano una botella de ron o vodka, preferentemente de whisky, y quiso regresar en el tiempo a sus catorce años para haber aceptado ese cigarrillo de marihuana y así poder tener una poca en esos momentos y fumarla a gusto, aunque fuese para olvidarse un ratito de la causa de su rabia, que por cierto¿por qué estaba enojado? Quién sabe, los ataques le iban y venían cuando les daba la gana.

Entonces Abel levantó la taza del suelo, juro limpiar la mancha después y acomodar el desorden que hasta el momento no habían notado en su habitación. Tomó su chaqueta escarlata del viejo sillón y, poniéndosela tranquilamente, salió del departamento para ir a enseñarle bien a ese lycan cómo moverse en el baile argentino, y de paso, robarse un gnomo que le cuidase la casa cuando no estuviera.

9 - Febrero - 2008,
1:05 a.m.


No hay mucho qué agregar, salvo que sí, estaba fúrica cuando escribí esto. ¿No les ha pasado que tienen un día 'normal' y alguien les jode el momento?
En fin, decidí con este lo que sea comenzar una serie de ¿lo que sea?, que no sé cuánto durará ni cada cuándo pondré. El título lo dice todo: lo que mi mente me dicte por las madrugadas. Este trataba simplemente de la ira, ni más, así que dentro de esto haré una mini-serie de los Siete Pecados Capitales, con diferente personaje cada uno (ay, qué bonito), y probablemente no haya orden siquiera.
Si de repente se me ocurre escribir de hadas o gnomos o lycans o simples humanos... bueno, la autora desvaría muy seguido. Eso sí, los personajes serán los mismos pero sin serlo: siempre la mente tendrá muchas caras.
Saludos.

«Eso es todo amigos, muchas gracias por su atención… que les vaya bien bonito.»



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