| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
N/A: Hola a todos! Hace tiempo que mi inspiración me venía fallando y al fin surgió algo, en una "entretenida" (nótese la ironía) clase de Microeconomía. Simplemente llegó y yo escribí. Pues aquí lo tienen...¡Disfruten la lectura!
-Hola…- musitaste tranquilo con voz tenue. Mi respuesta se limita a un movimiento de cabeza, ya estás acostumbrado y me dejas estar. Te sientas a mi lado y de tu bolsillo sacas tu cajetilla de cigarros y el encendedor que te regalé para Navidad. Sin preguntar sacas dos cigarros y me pasas uno junto a tu encendedor. Encendemos los cigarros, me pego a ti, hace frío. Recuestas tu cabeza en mi hombro y observamos el vacío.
-Te extrañé- digo por fin con voz rasposa después de tanto silencio, la banca del parque se hace grande para nosotros dos.
-No te creo- dices con voz somnolienta, con un evidente afán de molestarme, ni dormido dejas de hacerlo.
-Me da igual-
-Sigues tan arisca como siempre- te alejas de mi lado y te desperezas, terminas tu cigarro- Yo también te eché de menos- mi sonrisa de superioridad sale a flote y sonríes también. Mi cigarro también se ha terminado, me levanto y tú me sigues. Me tomo de tu brazo y comenzamos a caminar lentamente.
-Déjame contarte como me fue- me dices como un niño pequeño que quiere ser consentido.
-Cuéntame- me narras emocionado tu viaje de fin de semana, los lugares que visitaste y las cosas que compraste. Sacas de tu bolsillo una caja misteriosa.
-Es para ti- dices ofreciéndomela, la tomo y al abrirla encuentro una caja de chocolates.
-Gracias- musito feliz, sabes que adoro los chocolates, cada vez que tienes oportunidad me traes una cajita que sabes, también, no demoraré en devorar.
-Sé que te gustan, por eso los traigo- me dices con una sonrisa al saberme emocionada por el regalo. Entramos a nuestro bar de siempre y mientras llegan tu cerveza y mi ruso blanco, encendemos otro cigarro. Amenizamos la espera alternando historias y anécdotas de su vida y la mía, salpicándolas con pequeñas peleas inmaduras. Esas peleas que nos caracterizaban desde el inicio de esta extraña amistad-hermandad que compartimos.
-Te quiero mucho- me dice abrazándome en la fría noche santiaguina, despidiéndose de mi.
-Yo también te quiero, idiota- le respondo mientras me separo de él con una sonrisa somnolienta. Después de una rápida, última despedida, tomamos caminos distintos. Y me siento feliz de haberte visto y saber que, si Dios así lo quiere, no será la última vez que te cuente de mi vida y mis secretos, tal como la primera vez que nos vimos.
-“Oye, ¿Puedo contarte un secreto?”
N/A: Primero que todo...un Ruso Blanco es un trago a base de vodka, café y crema, uno de mis favoritos sin duda. Y lo segundo es que espero la lectura les haya sido agradable.
¿Reviews?