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Fiction » Romance » La rutina se siente a ti font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: katururu
Fiction Rated: K+ - Spanish - Romance/Angst - Published: 05-18-08 - Updated: 05-18-08 - Complete - id:2519710
A veces todo me sabe a ti: el café matutino, el suave beso de Mariana que me despierta por las mañanas

La rutina se siente a ti.

A veces todo me sabe a ti: el café matutino, el suave beso de Mariana que me despierta por las mañanas. El pan con mermelada que le prohibiste a Juanito por las noches, pero que ahora ambos comemos juntos, como remembranza de que ya no estás. Y como remembranza que ya no estás la mesera del café de la cuarta avenida me sonríe con coquetería y se me acerca contoneándose como pavo real y yo pienso que no hay mujer más bella que tú; aún en tu fría ausencia y siento que aunque no estés su beso, su pierna desnuda, su aliento candente en mi rostro, todo me sabe a ti.

A veces todo me sabe a ti, lo dulce, lo amargo, lo prohibido.

A veces todo me huele a ti, amada mía. La brisa y el sol en la mañana, las solitarias noches en las cuales no concibo las sábanas almidonadas tan heladas y desiertas. El suave perfume de las flores que poco a poco se marchitan en el patio. Las azucenas del florero que aún no hemos cambiado desde que te fuiste. Mariana me huele a ti, en su prematura, exuberante y voluptuosa adolescencia; Juanito con sus deditos tiernos y torpes. A veces hasta la oficina me huele a ti, en los marcos de las fotos, en los pañuelos usados en el fondo del cajón, en el más recóndito de sus recovecos. El recuerdo de nuestro amor que se empolva me huele a ti.

Estos últimos días todo se siente como a ti. A veces no me reconozco ni a mi mismo en el espejo. Siento tus brazos y la memoria de tu cuerpo sobre el mío. Y te extraño, porque a pesar de delirar con su presencia yo sé que te has ido. En esos momentos yo sé dónde debería de estar tu ombligo, tu axila, tu hombro, dónde debería besar para acercarme a tu cuello. Dónde tocar para que te acercaras más a mi lado. Cuándo suspirarías para demostrar que otra vez te hice mía.

A veces veo a Mariana y siento que te veo a ti, parada en el recibidor, esperándome como cuando estábamos en la secundaria. Con esa sonrisa tuya tan simple y serena, pero con los ojos de Juanito que me observan con inquietud desde la ventanilla del auto. Cada instante creo que imagino verte en el pasillo... a veces tengo fe que te vi entre una multitud, buscándome; como cuando salíamos en secundaria.

Pero sé que simplemente, soy sólo yo, y mis intentos fútiles de encontrarte de nuevo. Porque, amada mía, la rutina se siente a ti a pesar de que te has ido.



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