| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Fulgor Negro: Primera Parte
Sueños No Deseados
por Kyonides
Sueños No Deseados Al ser reanimado por los nuevos rayos de luz, el sufrido Kerbos despegó sus párpados a la fuerza e instantáneamente se aferró a un costado de su camastro para luego caer rápido en el piso de madera no pulida. El pavor nocturno no lo había abandonado tan velozmente; no llegó a pensar en el golpe recibido, lo que había experimentado hasta hace poco tiempo lo dejó pasmado y no lo esperó jamás. Lo que en aquella mente estuvo, fue casi lo más traumático de su vida. En el sueño durante la madrugada del Día del Lobo, todo se mantuvo lejano de sus citadas preferencias. Él mismo lo comentaría con ese negativo énfasis en un escrito suyo muy posterior, que ahora se halla parcialmente mutilado y que ahora está en mi poder, en el que nos transmitiría todo lo ocurrido de esta manera:“Poco después de haber alcanzado la separación total del estado de vigilia, no me hallé (con) las hermosas damiselas de mis (adentros). A quienes me topé en aquel insólito no lugar fueron las huestes de malignidad de la más (espantosa) figura, aunque admito con empeño que no fue al fin de (cuentas lo) peor que se pudiera percibir a través de los ojos. Lo justifico al relatarles que tal ejército estuvo conformado por vampiros de contextura promedio, siendo su número seiscientos sesenta y cinco mil, según lo escuché de boca del que me dirigía la palabra desde la invisibilidad. Y he aquí que esa voz desconocida le ordenó que midiera el sitio donde se erigía la inexpugnable fortaleza, y la gárgola fue y midió el frente de la misma y la medida fue de seis mil seiscientos sesenta y cinco estadios. Luego pasó a medir con su diminuta caña el costado de la fortaleza y el resultado fue de seis mil seiscientos sesenta y cinco estadios. También midió la gárgola el alto de tan impresionante edificación y la medida fue de seiscientos sesenta y cinco codos.”
“Sépase que ahí no terminó el (sueño), sino que continuó con más datos de aquel sitio. Y esa voz de incógnito origen volvió a hablar y esta vez pidió al ser alado que midiese la anchura de las calles de la ciudad interna y la (gárgola) hizo conforme a su voluntad y el ancho era de seiscientos sesenta y cinco codos. Yo me quedé absorto por tales revelaciones y procuré hallar una salida a esta visión pero en el preciso instante vino a mí aquel ser no luminoso y me dio a probar de una carta sellada podrida en parte, diciéndome que en mi boca me (sabría a) champiñón y que sería muy amarga en mi vientre. E hice todo conforme a las firmes palabras de ese ser y en verdad que en mi boca fue como champiñón y ya en mi (vientre se) sintió bastante amarga. De inmediato observé que cinco señoras no muy jóvenes hacían de plañideras a unos cuantos pasos de la ventana por la que conocía ahora todo eso. Al no (entender) el sentido del suceso, me volteé y por poco tropiezo con una dama de humilde origen. Cuando descubrió por un instante su rostro para subir la mirada a lo alto en desconsuelo, logré ver de quien se trataba. Y he aquí que si era mi madre la de los ojos lagrimosos.”
“De repente volví al primer escenario donde permanecían los centenares de batallones de extravagantes criaturas. Estas veían ahora a la fortaleza y clamaban a los cuatro vientos la presencia de un rey de mano de hierro que los condujera a la victoria definitiva. Entre los mismos habían (varios) sujetos proclamando su superioridad ante los demás. Algunos incluso se declaraban de pura raza sin lograr distinguirse de los de su (clase ahí) presentes. Yo que percibía todo eso me aterroricé al conocer de tal convulsión y que no aparentaba que fuese a terminar semejante descontento a falta de liderazgo estable. En eso uno de los que presenciaban los hechos se acercó a mi y me dijo en (palabras de) revelación que no me horrorizara, que ya pronto subiría al podio uno que sería tan fuerte como cinco dragones y que quitaría las ataduras que en escaso periodo de tiempo (permitirían el paso de las) plagas con el (fin) de atormentar a la humanidad por un periodo lo (suficiente) prolongado para desquiciar a todos los pueblos y reclamar la posesión de todos aquellos territorios usurpados por aquellos humanos ineptos. Con ese nuevo líder fuerte, que fue, que no es, y que habrá de venir, se daría comienzo a una gran era de gloria por todo lo ancho del orbe.”
“Cuando hubo terminado, mi corazón desfallecido recobraba la tranquilidad. Y un hombre alto de oscuro aspecto y de negras vestimentas se abrió paso al podio con facilidad y recibió el apoyo de todos los concurrentes, aún de los que pretendían el poder, el cual solo estaba destinado a ese carismático ente. Mientras todos allí doblaron sus rodillas ante su incuestionable autoridad y poderío, el superhombre profirió palabras de maldición contra los humanos e hizo señal en aquel mismo sitio.”
“Posteriormente procedió a abrir un único libro con varios nudos. Al deshacer el primero de ellos, del interior salieron muchas entidades monstruosas con desesperanzadoras apariencias que congelaron mi alma. Uno de esos seres tenía la piel negra pero con estrechas fisuras del estilo de la lava volcánica en su punto más hirviente. Las manos se describirían mejor como garras que se asemejaban a los azadones de los campos... o del que lleva la misma muerte en sus inesperadas visitas. Y este enigmático ser se colocó al Norte. En ese instante se alejó la visión de mi hasta dejarme ver que se habían colocado otros tres seres siniestros en los restantes puntos cardinales. Todos extendieron sus brazos y les fue ordenado que se mantuvieran en esa posición hasta que el número de los acólitos fuese completado. Entonces se liberarían las plagas que estaban aguardando junto a los cuatro vientos para limpiar a la faz de la peor peste de todas, los humanos.”
“Volví a oír una voz de trueno de origen desconocido que al acercarse el sonido a mis oídos se transformaba en ecos que se alzaban desde mis pies y me rodeaban mientras giraban en espiral hasta desvanecerse en lo alto. Pronto se manifestó esa presencia cruzando una pared que recién se ubicó a mis espaldas. De esta pared me enteré de inmediato del propósito del sueño antes de ver al mismo mago que se atrevió a maldecirme cuando no podía defenderme debido a mi escasa edad. Se alegraba en su tono de sorna y lo que más me impactó fue que dijo que yo aportaría lo propio para la consumación de ese suceso.”
“En realidad no puedo confirmar mis sospechas sobre la fuente de esas frases siniestras, pero dudo que pueda hallarlas en alguno de los escritos sagrados que existan hoy. No por esto he permanecido en calma, aún con el paso de tantos siglos. Lo que me pesa es el que yo pueda ser un eslabón que conforme esa horrenda hueste antihumanos.”
Según se corroboró, Kerbos se levantó y salió despavorido de su cuarto. En ese preciso momento se topó nuevamente con su madre la cual no le quiso ver. Gritaba aterrorizada y daba pasos torpes contra una de las paredes. En su “auxilio” acudió el padre de la criatura que no fue a laborar por la preparación de un largo viaje. Este retrocedió un poco del sobresalto y de inmediato tomó un leño de la improvisada chimenea para amedrentar a su propio hijo. El pequeño no comprendía ese cambio en ellos e intentó reiteradas veces acercarse a sus progenitores. Solo conseguiría que Maro lo golpeara en algunas ocasiones, en la última el madero alcanzó su mandíbula y de esta salieron disparados algo de sangre y una de sus premolares temporales hecha diminutos granos irreconocibles.
Un Investigador
Luego del pésimo recibimiento en su casa, Kerbos no tuvo otra elección más que retirarse despavorido sin que sus padres lamentaran el hecho, puesto que les pareció un monstruo y no su hijo “pródigo” al que olvidaron del todo, lo que despertó las sospechas de muchos implicados, no solo de mí. Es posible que el misterioso efecto los alcanzase desde el inicio... Lo intrigante de este asunto es que semejante poder acompañara a un Mago Rojo y no a un Nigromante, que son reconocidos por su vida huraña y desconfiada. Este estado de la situación provocó una intensa investigación la que, a pesar de todos los resultados, sí fue minuciosa en extremo. Lo peor fue que no se obtuvo información relevante del hechicero Lemnos. Aún sus inusuales datos biográficos implicaron un esfuerzo mayor el cual resultaría un colosal fiasco. De esto lo único que permaneció latente en mi mente fue el insistente pensamiento acerca de una villa alrededor de Gückerthal, pero ya habíamos estado en esa localidad principal por un corto periodo y todos nos encontrábamos exhaustos y por decisión unánime se dio fin a la estadía y, por ende, a las indagaciones. Hasta hoy no cabía mención alguna de tal fracaso sobre el cual pendía una prohibición implícita, que aún unas generaciones después se aplicó en un nivel inconsciente. No sé que pretenda Ud. bajo tantas condiciones adversas a su estudio, estimado alumno. No le puedo recomendar tal disposición a un tema tan espinoso para una presentación que Ud. esté por llevar a cabo muy pronto. Solo Ud. dirá si debo pensar que hay al menos otro interés de por medio.
—¿De verdad? ¿Cree que estoy incurriendo en un error de gravedad? Porque sería bueno que me aclare en qué momentos de la indagación me vaya a enfrentar con obstáculos ominosos y por qué no suponer la llegada de detractores...
—Hmm, solo agregaré que no es esa una labor que deba realizarse individualmente, ni que se pueda descifrarlo todo en un corto plazo, menos en uno mediano.
—Quizá sea tal como me lo expone, Señor. Creo que es el momento ideal para marcharme, pues es aún de día. Con su permiso. Fue un gran placer conocerlo, Gran Sabio.
—Estoy de acuerdo con tu partida solo por lo que está implícito en mis anteriores palabras. Habrás de recordar en cada instante que solo otro demente como tú querrá acompañarte en tu viaje, aunque no necesariamente deseará cooperar.
El Sabio tenía completa razón para hacer el intento de prever mis verdaderas motivaciones de mi incursión en la historia verídica de los citados personajes. No me servía que se enterase de inmediato del alcance de mis planes y las correspondientes curvas que pudiesen aparecerse en el transcurso. Me consternaba que el elfo arbóreo fuese tan suspicaz sin haberme escuchado abordar el hecho con determinada perspectiva. Solo se trató de unas cuantas preguntas de poca trascendencia y lo demás vino por añadidura.
Los relatos no dejan de perturbarme la tranquilidad. Ese niño Kerbos, que nunca fue uno más entre los infantes, me parece más conocido de lo que puedo imaginarme hasta ahora. Tal vez si busco mayor información sobre él, consiga el broche para la culminación de mi meta más osada. Ya sé que no es productivo el ir tras lo referente al Mago Rojo. Es obvio que los de su clase jamás apoyarían algunas de mis variadas averiguaciones. Sea así, con todos los “estorbos” imaginables, como consiga yo la mayor de las glorias de las ciencias. He de reconstruir aquel pasado ignoto de la manera más completa. De paso averiguaré, cómo le hicieron los elfos para mantenerse vivos luego de existir solo en cuentos de hadas y aventuras por poco más de un milenio. ¿Qué mecanismo habrían aplicado en todos esos siglos de escepticismo?