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Esta historia esta relacionada con mi fanfic: la marca (visita mi perfil), pero no hace falta haberla leido para entenderla. Para quien si la ha leído se trata de la reencarnación de Stay que en esta vida se llama: Dafne.
- Lo siento señor una chica joven y rubia al levantarse del suelo.
-Perdone me usted a mi señorita. Le contestó sin prestarle atención, mientras miraba su reloj un hombre de; unos veinticuatro años, alto, de pelo negro y ojos verdes. -Creo que ha sido suficiente por hoy Tamy, se ve que los chicos están el señor Varela a una mujer; alta extremadamente delgada, rubia con el pelo recogido en un gran moño y unos pequeños y cuadrados lentes delante de sus azules ojos.
- Esta bien chicos, mañana continuamos, ¡pueden irse!, ah y procura no caerte en esa subida Ashley-. Grito la mujer rubia e intentó susurrar le la ultima frase a la aludida.
- Te prometo que a partir de mañana no volverá a pasar Tamara-. Le contestó Ashley roja de la vergüenza.
-¡Dafne!,¡Dafne!-. Se le oía gritar a un chico
-¿Se te ha vuelto a escapar Ruben?-. Le preguntó su compañero
-¿Deja me en paz quieres?, simplemente... no me ha oído-. Le respondió muy uraño este
La chica que sí había oído los gritos de Ruben, corría hacia la “seguridad” de los vestuarios femeninos, cuando abrió la puerta de estos, suspiró y se encaminó hacia su taquilla.
Después de una larga ducha, merecida, ya que había tenido un duro día de trabajo, la chica salió de los vestuarios hacia el parking mientras murmuraba con el ceño fruncido.
Estando ya en su carro miró el reloj y decidió bajar un poco la velocidad.
-Todavía tengo tiempo, no me hace falta correr. Pensó la chica relajándose en su asiento
Tras pasar unas cuantas calles en las cuales los semáforos de todas las esquinas se pusieron rojos, la chica se distraía mirando los escaparates de las tiendas de por ahí.
Al llegar a la octava esquina se dio cuenta de que le quedaban cinco calles y que todavía le faltaba aparcar, por lo que aceleró.
Llegando a su destino, lo difícil no fue conseguir sitio donde aparcar su carro, si no aparcar el mismo. Entre maldiciones y bufos la chica bajo rápidamente de su carro, lo cerró y salió corriendo.
Mientras llegaba a su destino con el paso acelerado la chica vio a la persona que estaba buscando, cuando ya estaba muy cerca de la espalda de esta, tropezó con algo, más bien con alguien a quien no había visto debido a su concentración hacia su objetivo.
-¿Señor Varela?-. Preguntó la chica a un hombre alto que llevaba una gorra negra y unas gafas de sol gigantes.
-Perdone señorita no la había visto, y... le agradezco encarecidamente que no halla gritado: ¡Afebo!.
-Bueno no soy la típica fan alocada que piensa ¿sabe?, además si gritara, a estas alturas, por verle, viviría afó respondió la chica mientras se le dibujaba una pequeña sonrisa que se borro inmediatamente al recordar que su objetivo se había escapado gracias a él.
-¿La conozco?-. pregunto el señor Varela frunciendo el ceño.
-Claro que si... estoy en su grupo de coreografía... ¡soy una de sus bailarinas!,.. ¿la que inicia siempre a su derecha?, llevo tres meses trabajando para respondió ella con un poco de decepción al pronunciar las dos ultimas frases.
-Eso es imposible mi mano derecha es una chica pelirroja muy alta... además creo que si hubiera visto esos ojos antes, lo recodaría-.
-La pelirroja se llamaba: Selkis y nos dejó hace dos semanas, yo ocupo su puesto desde entonces, pero antes estaba en la segunda fila justo detrás de usted-. Volvió a responderle la chica ignorando la galantería de su jefe y volviendo a mirar el reloj.
-¿Como se llama?, ¿tiene prisa?-. Le dijo el hombre mientras se quitaba las gafas de sol dejando ver sus hermosos ojos verdes.
-Dafne y no, gracias a usted todavía no, mi cita se ha ido durante nuestro tropezón-. Respondió ella evitando mirar esos ojos cautivadores.
-Bueno em... Dafne ¿me aceptaría un café como disculpa?, aunque debo decirle que alguien que no espere a una chica como usted, no merece la pena-.
- Esta bien pero que sea un respondió Dafne quien no quería estar ahí con el... (¿o si?) pero decidió aceptar para no tener que seguir hablando de su “cita”.
-Creo que unas cuantas cuadras mas abajo he visto una cafetería-. Le dijo él señalándole dicho sitio.
-Sí esta en la próxima esquina-.
Caminaron hasta llegar a una cafetería pequeña y con un luminoso de color naranja con las palabras: El café de Gaël
Al entrar por la puerta, se oyó el sonido agudo de unas pequeñas campanas, dentro, a la derecha había una gran barra que se extendía a lo largo del pequeño local, detrás de la barra había una maquina de hacer cafés y demás utensilios de cafetería ademas de que adornos grandes y pequeños se extendían por doquier conjuntado con unas cuantas sillas y mesas las cuales solo dos estaban ocupadas
La chica se acerco a la barra donde justo detrás se encontraba un señor de unos cincuenta años, muy bajito y con una gran panza.
- ¡Buenas tardes Gaël!-. Dijo Dafne apoyándose en la barra.
-Buenas tagdes queguida, ¿lo mismo de siempge?-. Le pregunto el señor.
-Sí pero esta vez... con doble de canela-. Respondió Dafne amablemente.
-Y el señog... ¿que va a pedig?-. Le pregunto Gaël que acababa de percatarse de su presencia.
-Yo un café solo, por favor-. Dijo el señor Varela tras acomodarse la gorra de manera que su cara se viera lo menos posible.
-Siéntese señor Varela, yo le llevo el café-. Le susurro Dafne debido a que lo veía un poco incomodo.
-Gracias-. Contestó él aliviado.
-Dafne... es... es ¡Afebo!, !has tgaido tu jefe a mi local¡, ¡como te quiego niña! el dueño del local un poco exaltado.
-¡Shshs!, ¡no quiero que se arme un escandalo Gaël!-. Susurro Dafne intentando tranquilizar a este.
-Quieges que eche a todos, si quieges ciego el local, segugamente tu jefe y tu necesitageis...-intentaba decir el señor hasta que fue interrumpido por Dafne.
-No es necesario, simplemente no armes tanto lío, creo que quiere tranquilidad-. Pidió la chica mientras cogía dos tazas que le tendía Gaël.
-Y dígame señor ¿que hace usted solo y en este barrio?-. Cuestionó Dafne a su jefe mientras se sentaba frente a el.
-Bueno.., no soy un niño... puedo ir solo a donde yo quiera-. Respondió el mirando fijamente a su taza de café.-Esta bien... me he escapado-. Declaro al ver la cara de Dafne.
-Señor...-
-No me digas señor ¿porque me dices señor? Me haces sentir viejo seguro que sabes que edad tengo-.
-Vera acostumbro a no tutear a mis jefes...-intentaba decir Dafne quien rápidamente fue interrumpida por el señor Varela.
-Pero no estamos en horas laborales, fuera del trabajo puedes tutearme si quieres-.
-Esta bien... Saúl-.
-Te ha costado pero si ese es mi nombre, no soy un viejo seguramente tendré solo un par de años mas que tú, ¿cuantos años tienes?-.
-Tengo veintiuno-.
-Bueno tres más que tu-.
-Deacuerdo Saúl de veinticuatro años ¿porque te has escapado? Dafne divertida.
-Pues aunque tu no lo creas ser famoso no siempre es divertido, necesitaba respirar, me están ahogando-.
-¿Te has perdido verdad? Dafne mas divertida que antes ante el sonrojo de Saúl.
-¿Sabes que tienes una sonrisa maravillosa? el coqueto.
.¿De verdad te ha funcionado eso alguna vez? ,bueno no se por que lo pregunto si normalmente en los conciertos te tiran bastante mas que sostenes sin que tan siquiera abras la boca, pero déjame decirte que si esperas que te idolatre como las demás me temo que tendrás que esperar a las horas ó Dafne un poco enfadada.
-No... no quería, mi intención no era ofenderte solo... solo quería decirte lo bonita que eres-.
-Mierda si es un ángel... y yo soltándole toda esa sarta de tonterías, el no tiene la culpa de ser tan guapo-. Pensó Dafne. dijo ella mientras se sonrojaba por primera vez en su presencia.
-¿Tienes prisa?-. Le cuestiono el al verla mirar su reloj.
-En realidad si, tengo una reunión dentro de unos Dafne quien se acababa de terminar su capuchino.¡Gaël! ¿podrías tráenos la cuenta?... ¡gracias!.
-Supongo que vienes mucho por aquí si conoces al dueño-.
-Si, suelo frecuentar este sitio bastante Gaël es un amigo de... mi padre desde que llego de Francia-.
-Aquí tienes Gaël mientras le tendía la cuenta pero sin parar de mirar a Saúl.
-No señor, estoy invitando a la señorita, yo pagare-.
-Deacuegdo entonces señog-. Le respondió Gaël que ya se marchaba con el dinero en la mano pero no sin antes guiñarle un ojo a Dafne.
-¿Ha guiñado un ojo?, No guiñes el ojo, ¡porque diablos tienes que guiñar es ojo tuyo!. Pensó Dafne.
-Dafne... me darías tu numero de telefono, me gustaría llamarte... salir algún día-. Dijo Saúl
-Emm... no tengo celular... hace poco me mude asi que no me se el número de ca...-. No termino de decir Dafne cuando su celular sonó, lo que provocó que esta cerrara los ojos queriendo que la tierra se la tragara.-Carlos-. Contesto al telefono Dafne mientras levantaba el dedo y movía los labios diciendo un inaudible: un segundo... -si creo que no llegare a tiempo... no no estoy con nadie... estoy en el trabajo, mi jefa... ¿vete a dormir carlos!- . Decía Dafne mientras escribía en una servilleta y después colgaba.
-¿Tu novio?-.
-tengo que mentirle-
no no le mientas- decia su cabeza.
-si
no
-si-. Se debatían la cabeza de Dafne y esta
-No-. Acabo ganando la cabeza de Dafne...- Algo me lleva a preguntarte que si de verdad estas perdido-. Termino de decir ella mientras veía que Saúl bajaba la cabeza.
-mmm...
-Eso es un si, vamos te llevo a tu... mansión, !hasta mañana Gaël¡-. Se despidió ella mientras agarraba del brazo a Saúl para sacar fuera a este.
-Hasta mañana niña, si vuelves con tan buena compañía no me molestage en lo absoluto quegida. Dijo el francés quien al terminar volvió a guiñarle un ojo.
-Por los mil demonios no guiñes el ojo-. Bufo Dafne por lo bajo, mientras Saúl se divertía al ver la escena.
-Mi dirección es...-
-Se cual es tu dirección... pero no preguntes por que-. Respondió ella mientras se subían a su carro. -Esta muy lejos de aquí.. ¿como acabaste en este barrio?-.
-Pues... después de salir de la mansión camine, debo decirte que fue muchísimo, hasta llegar a una parada de autobúses, entonces cogí el primero que llegó, pero me senté justo alado de un señor que olía a todo menos a algo bueno créeme y me quede dormido-.
-Este barrio es un poco peligroso para alguien como tu, no deberías correr esos dijo ella entre divertida y preocupada.
-¿Perdona pero no siempre he sido rico sabes? y en mi barrio la gente era digámoslo... ¿problemática?-. Quiso defenderse el
-No estamos en estados unidos y aquí los barrios marginales son mucho peores que allí, ¿porque no le dices a una amiguita tuya que te acompañe?-.
-No quieres oír la respuesta-. Dijo el
Durante el camino siguieron charlando sobre la irresponsabilidad de Saúl, hasta que el sonido del celular de Dafne les interrumpió
-Si-. Contesto ella peleándose con el volante y el manos libres.-Un momento... mierda debí colocarlo antes de salir,Eliana eres tu?-.
-Si nana, sabes que hora es?¡Carlos esta que se sube por las paredes!-. Se escuchó la voz de la hermana de Dafne en todo el carro debido al manos libres.
-¡Es mentira, dile a tu hermana que puede venir a la hora que a la niña se le antoje!-. se oyó gritar a una voz masculina.
-Ya lo has ido, nano piensa que estas con un hombre, dice que no deberías mentir-. Declaro Eliana, esto hizo que Saúl se atragantara con su propia saliva.
-¿Puedes ponerlo?.. Pregunto Dafne a su hermana.
-Dafne-. Se le oyó decir a hermano de esta.
-Nano, se que es tarde pero he tenido un problema...-. No termino de decir cuando su hermano la interrumpió.
-Dafne deberías decirle a tu novio que respire un pelin mas despacio si es que de verdad quiere esconderse-. Respondió parco Carlos.
-Mira Carlos, sabes que, estoy arta yo soy una mujer y...-. decía dafne mientras volvía a ser interrumpida pero esta vez por Saúl.
-¿Puedo hablar?.. Cuestiono Saúl en un susurro.-¿Carlos?,te pido disculpas por la tardanza de tu hermana, pero se me presento un problema y ella muy amablemente se presto a llevarme a mi casa, no es que este orgulloso de haberme perdido pero tuve la surte de encontrarme con tu hermana. ¿Que te parece si hacemos un trato?, te parece bien que después de acompañarme a la mansión te devuelva a Dafne sana y salva custodiada por uno de mis choferes hasta tu casa?, es tarde y no es justo que una mujer tan hermosa como ella valla sola por las calles-. Trato de calmar Saúl a Carlos tras un movimiento afirmativo de Dafne.
-Si es así... de acuerdo, incluso puede llegar mas tarde-. Sentencio Carlos.
-Yo puedo lle...-. No termino de decir Dafne cuando Saúl le tapo a boca.
-De acuerdo entonces, y gracias por prestármela unas horas, encantado de hablar ó amablemente Saúl, seguidamente Carlos colgó.
-Si yo también te quiero hermanito,. Dijo Dafne al aire tras la "no" despedida de su hermano.
-Ya conozco este sector, creo si me dejas conducir a mi, llegaremos Saúl y seguidamente Dafne paro para hacerle caso.
Todavía les faltaba buena parte del camino en el que siguieron hablando sobre el tiempo que llevaba Dafne de bailarina para Afebo, hasta que llegaron a una calle con una verja inmensa justo detrás se encontraban tres hombres muy altos y fuertes, Saúl saco la cabeza por la ventanilla y rápidamente ellos le abrieron sin que el pronunciara una sola palabra. Tras pasar un inmenso jardín llegaron a la puerta principal y Saúl hizo que Dafne saliera del carro, inmediatamente el mayordomo de la casa salio a recibirlos.
-Señor, estábamos todos muy preocupados, ¿porqué apago el celular? el mayordomo un señor delgado, calvo y con una cara inexpresiva que cambio radicalmente a muy emotiva e impresionada cuando se percató de la presencia de Dafne.
-No lo apague, me quedé din baterá, esta es la señorita Dafne... seguir Saúl que acaba de percatarse de que no sabia el apellido de esta.
-Dafne Díaz, ella dándole la mano al mayordomo quien se asombró todavía más con ese acto y miro a su jefe pidiéndole permiso y no estrecho la mano de Dafne hasta que Saúl le asintió con la cabeza.
-El encantado soy yo señorita Díaz, espero que disfrute de su estancia en la mansión y si me permite la insolencia, le puedo preguntar ¿qué le gustaría de desayunar a la señorita?-. Concluyo el mayordomo ante una confusa Dafne.
-Habla como si esto fuese un parque de atracciones... espera ¿ha dicho desayunar?... no desayunare aquí!, ni siquiera pasare aquí la noche...-. Se alteró Dafne quien no terminó ya que Saúl había tomado por costumbre interrumpirle.
-Puedes retirarte Normand-. Dijo Saúl, sin prestar atención a lo sucedido.
-El... el cree, que dormiré aquí, ¡¿porque no le has dicho, que no soy una de tus fulanas?!-.
-No piensa que seas una fulana, nadie pensaría que eres una fulana-.
-Voy a buscarlo, le diré que no piense cosas que no...-. añadió ella mientras Saúl volvía a su habitual: interrumpirla.
-¿Porque te importa tanto lo que piense?, no creo que por pasar la noche conmigo seas una fulana-.
-Debo ella arta e incomoda por la situación.
-Que hay de ese... vez fué Saúl quien no pudo terminar, ya que Dafne le dio la mano despidiendose porque acababa de llegar la limusina.-Y ahora ¿cómo se que... Se decía a sí mismo al leer una servilleta que Dafne le había puesto en la mano al despedirse.
726450227,SI ES MI NUMERO DE VERDAD, SE QUE NO VAS A LLAMARME, PERO SI POR ALGUNA RAZON SE TE PASA POR LA CABEZA, NO LO HAGAS, CREEME, SERA MEJOR PARA TI, SUPONGO QUE YA NOS VEREMOS EN EL TRABAJO, DAFNE.
Bueno espero que les haya gustado, la historia es un oneshot pero me quedaba muy largo, así que lo partiré en tres o cuatro partes. dejenme sus comentarios aver que les ha parcido.
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