| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
El Río de Jacarandas
Que tus labios sean el néctar que beba yo cada mañana, y tus brazos sean la prisión de mis consuelos; que el amanecer nos desconcierte con su rápido surgir, y que él nos envidie por vernos emerger de aquel oscuro rincón en el que noche atrás nos perdimos entre susurros y gemidos, en abrazos y en olvidos, en besos y sinfonías, entre versos y caricias.
Es lo que pido… ruego que tus ojos sean las Lunas de mi Sol, y que mi alma sea la luz que guíe tu camino. Que tu silencio sea la música que me aliente a seguir danzando, y que mi soledad se convierta en tu firme compañera.
Espero que las horas se vuelvan días, y los días no se vayan como segundos, porque a tu lado el tiempo se escurre entre mis manos.
Anhelo salir de nuestro lecho de lienzos blancos manchados de amor para seguir una rutina distinta a la del día anterior, deseo verte saborear el aire fresco al salir de nuestro castillo de ladrillo y cristal, para así poder recordar tu rostro de infante, que aún con los años conservase esa sonrisa que se esconde tras tus labios y se asoma por tus pupilas para verme sólo a mí.
¡Qué sublime será verte a mi lado caminar, con el aire azotando tus cabellos y resbalando por tu piel!
Un rescoldo de miradas nos seguirá por vernos siempre uno al lado del otro, murmurarán las paredes y nos hostigarán las mariposas para tratar de descubrir cual es el secreto de nuestro eterno caminar, de nuestro “Siempre juntos” y el por qué de esa tímida sonrisa compuesta por tus ojos y mi tupido ceño, así como por tus esporádicos espasmos gozo y mis constantes suspiros.
El río de Jacarandas mojará nuestros pies descalzos, como en los tiempos de antaño, antes de que nuestra inocencia fueses pasión y nuestro amor fuera un secreto.
Las pequeñas flores color malva marcarán esa senda nuestra, que se separará medio día para reencontrarse cuando el cielo se vuelva ámbar y amenace con volverse purpúreo para acompañar al río de jacarandas, mismo que nos regresará a nuestro pequeño rincón de ladrillo y cristal, donde nuevamente nos perderemos en un mar de lienzos blancos…
Sonreirás abiertamente, y yo suspiraré de nuevo entre tus brazos, conservando ese secreto que guardamos entre manos, entre besos y arrebatos de un sopor enamorado…
Jorge Antonio Becerra Villa